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22 may 2021

Ronald Gamarra: Castillo, hechura de Keiko

Una campaña cerrada, rabiosa, muy bien financiada y coordinada contra el candidato Pedro Castillo se propone demonizarlo como un monstruo que destruirá al Perú con el fantasma del comunismo. No voy a hacer la defensa de Castillo, pues yo mismo lo veo como un candidato improvisado que amenaza derechos fundamentales que merecen el más absoluto respeto. Cómodo entre Cerrones y Bermejos. Pero lo que sí quiero subrayar en este artículo es lo que omite esa propaganda abrumadora que prácticamente quiere obligarnos a votar por una candidata con claros antecedentes que han llevado al Ministerio Público a acusarla penalmente y exigir una dura pena para ella, y que reivindica un régimen -el de su padre Alberto y su tío Vladi- de korrupción y violaciones a los derechos humanos.

Lo que la propaganda avasalladora pro-Keiko oculta es que Pedro Castillo es hechura, es obra, es resultado de los manejos políticos y las maniobras inescrupulosas e irresponsables de Keiko Fujimori en el trienio en el cual dominó el congreso con su mayoría parlamentaria absoluta, entre el 2016 y el 2019. Ese fantasma “comunista” que ahora satanizan con tanto empeño y furia, existe en muy buena parte por responsabilidad de la señora K y sus secuaces. Esa es la realidad que solapan en su publicidad aparatosa,  millonaria y asquerosa.

En el año 2017, Pedro Castillo encabezó una huelga de un sector del magisterio, encabezando el CONARE, un organismo creado al margen del sindicato oficial de los maestros, que es el SUTEP. El CONARE, en aquella época, era el resultado de la confluencia de varias tendencias minoritarias ultraizquierdistas, entre las cuales se hallaban las orientaciones prosenderistas, tal como lo señalaron públicamente muy diversas fuentes, entre ellas, y en primer lugar, el propio sindicato magisterial, el SUTEP.

Avisados estábamos entonces sobre quiénes eran los del CONARE. Nadie podía fingir ignorancia o inocencia frente a ellos. Por eso el Ministerio de Educación se negaba a establecer el diálogo con ellos, pues, para empezar, además de los denunciados vínculos senderistas, no gozaban de ningún tipo de reconocimiento legal ni lo tenían en trámite. El Ministerio de Educación dialogaba con quien debía hacerlo, el SUTEP, pero Castillo, a la cabeza del CONARE, pretendía borrar de un plumazo la trayectoria del SUTEP y hacerse reconocer por la fuerza.

Fue en ese momento que el partido fujimorista Fuerza Popular, dueño y señor del Congreso gracias a su mayoría parlamentaria absoluta, entró a respaldar con todo a Pedro Castillo y el CONARE. Recordemos a esos cabecillas fujimoristas como Héctor Becerril que, del brazo con Castillo, le dieron todo su respaldo y consagración en el Congreso, donde lo recibieron como a un gran personaje, y pusieron todo su poder en contra del gobierno y el Ministerio de Educación, llegando a censurar y defenestrar a la ministra Marilú Martens, como antes lo hicieron con el ministro Jaime Saavedra.

Recordemos que en Fuerza Popular nada se movía y nadie respiraba sin la orden o la aprobación de Keiko Fujimori, que los manejaba directamente por chat hasta indicándoles si debían o no aplaudir, por ejemplo, al presidente Kuczynski. El respaldo de Fuerza Popular a Pedro Castillo se dio, en consecuencia, con la bendición y el agrado de la señora K, feliz de poder tener en Pedro Castillo y el CONARE un arma en ese momento muy poderosa contra PPK, a quien se había propuesto defenestrar de todos modos de la Presidencia de la República.

Es gracias a ese momento cumbre en la vida de Pedro Castillo anterior a su primer lugar en las elecciones del 11 de abril, que éste se convirtió en una figura conocida y eventualmente importante gracias a su red política. Sin el apoyo, la protección y el impulso que Keiko Fujimori y Fuerza Popular le dieron en 2017, probablemente Castillo no sería lo que es hoy. La gran paradoja es que ahora Keiko tiene que subir una empinada cuesta para alcanzar y derrotar al “monstruo” que ella misma creó con su pataleta de mala perdedora en las elecciones de 2016.

Las desgracias del país en este quinquenio caótico tienen una clara y directa responsable y se llama Keiko Fujimori. A ella y su mezquindad le debemos el caos político y la inestabilidad presidencial, la imposibilidad de gobernar en estos años, la parálisis del crecimiento económico ya antes de la pandemia, la protección sistemática y descarada de la mafia de Los Cuellos Blancos, anidada en el Estado, el blindaje de fiscales y funcionarios corruptos a través del Congreso y el antiguo Consejo Nacional de la Magistratura. A ella también le debemos directamente el fantasma comunista con que nos martilla, incansable, día y noche, y del cual promete rescatarnos con su “equipo de gobierno” lleno de dinosaurios, prontuariados e impresentables (y un patán).


A propósito, hace unos días la señora K presentó a los nuevos rostros de su equipo técnico. Entre ellos, a Francisco Tudela. Novísimo él. Amigo de Vladi -su consejero- y comparsa de Alberto, en los peores años del fujimontesinismo. Figurón. Congresista de los noventa que tratando de justificar su voto por la amnistía al grupo Colina espetó que "debemos olvidar políticamente los crímenes individuales en aras del bien de toda la colectividad"; luego, Canciller, envalentonado partidario de la re reelección del sátrapa, forzado bailarín de tecnocumbia, y vicepresidente bamba. Como dice la señora K, lo suyo es “Un cambio hacia adelante”.

Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 21 de mayo de 2021.

25 ago 2019

Ronald Gamarra: Nueva ofensiva del fujiaprismo

El fujiaprismo logró reorganizarse  y recomponerse en vísperas de la elección de la nueva mesa directiva del Congreso en julio, de tal manera que logró recuperarla por completo después de casi un año, en la cual la aparatosa caída de Keiko Fujimori en sus enredos judiciales, la defección de Salaverry y la puesta en pública evidencia de los íntimos vinculos entre la bancada apronaranja y los más connotados líderes de la mafia judicial, a quiénes están obligados a blindar cueste lo que cueste, los dejo como un barco a la deriva, desconcertados, divididos y desorientados.

Pero aqui están nuevamente, orondos, frescos como lechugas y, como siempre desafiantes, apandillados, enseñando los colmillos a tirios y troyanos. Y les importa especialmente un comino la opinión unánime de la nación, que quiere verlos fuera de sus arrellanadas curules cuanto antes, para reemplazarlos en elecciones por nuevos parlamentarios que no tengan las cargas delincuenciales que lucen con descaro gran número de los actuales congresistas. Ya sabemos que nunca hubo un congreso tan vergonzoso e infame como el dominado por la actual mayoría parlamentaria.

La recuperación fujiaprista tiene dos componentes. Por un lado, han logrado apuntalar las grietas que amenazaban atomizarlos, neutralizando sobre todo a sus parlamentarios de provincias, y han logrado reconstruir una dirección debido a que Keiko Fujimori sigue ejerciendo el liderazgo de la facción fujimorista desde la cárcel, donde ha recibido más de 500 visitas de los más connotados capitostes de su facción. Evidentemente, la detenida Keiko Fujimori goza de privilegios y atenciones en el penal donde por ahora reside, que no tienen las demás detenidas. 

Keiko, en consecuencia, tiene tiempo y posibilidades para hacer política con tanta amplitud como cuando estaba libre en su residencia. Los fujimoristas, en trance de verse reducidos a la nada, se aferran a su liderazgo que, aunque decadente, todavía es capaz de tejer conspiraciones y trampas. Y no puede ser de otro modo porque le va en ello la posibilidad de una sentencia judicial. Porque sólo mediante maniobras políticas que lleven a una total inestabilidad en el gobierno, la sociedad y en los cuerpos encargados de investigar sus delitos, puede esperar escapar a la sanción que le corresponde.

El segundo componente de la recuperación fujimorista se basa en su alianza con el variado bloque ultraconservador conformado por una derecha "intelectual" venida a menos, carente de seguidores, pero que provee opinión y argumentos hechizos en abundancia; el bloque de empresarios , muchos de ellos implicados en actos de corrupción en obras públicas, que ya se pusieron abiertamente la camiseta naranja como única posibilidad de escapar de sus líos judiciales; y sobre todo, la manga de fanáticos religiosos muy bien financiados por sus cómplices en el extranjero, que proveen "masas".

A lo anterior se añade la numerosa colección de topos con que cuentan en el Congreso, una especie de oportunistas, traficantes y náufragos que pululan por los pasillos del Legislativo, lo suficientemente abundante como para darles la mayoría holgada con la que ganaron la mesa directiva en julio. Y han hallado en el empresario Pedro Olaechea Álvarez Calderón un presidente del Congreso a la medida de los propósitos del fujiaprismo, dispuesto a servirlos hasta las últimas consecuencias, como lo acaba de demostrar con su pública pechada al presidente Vizcarra.

Así con las hachas desvainadas, esperanban a Vizcarra el 28 de julio, cuando este los sorprendió con su propuesta de adelanto de elecciones generales para el próximo año. Aunque ante esta propuesta reaccionaron al principio con histeria, poco a poco van decantando los elementos de su táctica de enfrentamiento, consolidando su ofensiva. Y es que el presidente Viscarra también ha cometido errores como en Tía María, y sobretodo no cuenta en el Congreso prácticamente con nadie que lo respalde y sea de fiar en la gestión de su propuesta.

El aprofujimorismo se siente ahora en capacidad de lanzar un desafío frontal archivando sine die la propuesta de adelanto de elecciones y especula con diversas salidas, desde la destitución del presidente Vizcarra declarando su vacancia por cualquier motivo que puedan manipular, hasta la posibilidad de cogobernar con la vicepresidenta Mercedes Aráoz hasta el 2021 y que sea Vizcarra el único que salga de su cargo para intentar meterlo preso. Los más fanáticos de la facción fujiaprista, como Rosa Bartra o Mulder, están muy confiados en que estos son objetivos que están en sus manos alcanzar.

Pero su ofensiva es aún mayor. También se proponen, en lo inmediato, decapitar de un tajo al equipo especial de fiscales que investiga el caso Lava Jato. Muy especialmente se proponen acabar ya, de una vez, con Rafael Vela y José Domingo Pérez, para lo cual han movido sus fichas enla junta de fiscales supremos: Pedro Chávarry, Tómas Aladino Gálvez y Víctor Rodríguez Monteza, los tres involucrados en la banda de Los Cuellos Blancos del Puerto, encabezada por el extraditable César Hinostroza Pariachi.

Estos tres fiscales exigen formal y descaradamente a la fiscal de la Nación la remoción de los fiscales que investigan los casos en los cuales ellos mismos se  hallan involucrados. Les importa un comino la ética, la deontología profesional y las apariencias. Los fujimoristas también confían en que el Tribunal Contitucional les dará, por fin, esta vez, la libertad de Keiko Fujimori, que les ha sido negada por todas las instancias del Poder Judicial. Estas son las batallas que se juegan ahora en el frente judicial.

Y al mismo tiempo pretenden recuperar respaldo ciudadano promoviendo iniciativas demagógicas como el proyecto de ley que acaban de presentar sus aliados, los fundamentalistas religiosos, para que los padres de familia puedan cuestionar según sus particulares convicciones religiosas los contenidos de los textos escolares aprobados por el Ministerio de Educación. Se trata de una nueva ofensiva contra el enfoque de igualdad de género en la educación, con la cual pretenden recuperar el calor de masas que hace mucho les impide recuperar la calle.

Nada está dicho por el momento. Los cálculos aprofujimoristas no toman en cuenta algo esencial: la opinión y el temperamento de la inmensa mayoría del pueblo peruano,  que quiere y exige que se larguen. Pero el desprecio al pueblo, con el cual se conducen actualmente, puede reventarles terriblemente en su propio rostro y conducirlos a su descalabro definitivo. 

Artículo de Opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 23 de agosto de 2019.

4 nov 2018

"Un miércoles de justicia", por Ronald Gamarra


"No me alegra la prisión de una persona, de ninguna, ni la del padre, ni la de la hija. Me reconforta, sí, la acción de la justicia, tan esquiva por estos lares. Claro está, la incidencia judicial. No ha terminado".

Los madrugó. Se los almorzó. Mientras las defensa de Keiko Fujimori y compañía invocaron el artificio y jugaron al alargue, a la prórroga, al aplazamiento, y a la resolución única de la situación jurídica de todos los imputados, el juez Richard Concepción Carhuancho decidió, un día de miércoles para el fujimorismo, de manera regular y legítima, ventilar separada y anticipadamente el caso de la señalada líder de la organización criminal. Los mañaneó, pues. Ellos, los ereyes del enredo y del artificio, no la vieron venir. No lo vieron venir. "Carhuancho" los escueleó. La defensa no reaccionó. No tuvo espacio ni razones para ello.

El juez procedió luego a valorar los famosos "elementos de convicción", los múltiples y variados argumentos esgrimidos por la fiscalía en su requerimiento de prisión preventiva. Acpetó muchos de ellos y descartó algunos. Acogio lo central: aquellos que puntaban a la existencia de una organización criminal al interior del partido fujimorista, a la condición de Keiko como lideresa de la banda, al ingreso de dinero sucio de Odebrecht y al pitufeo del mismo a través de falsos aportantes.

No terminaba el mediodía cuando empezó a analizar, a desgranar, desmenuzar, pulverizar los argumentos de descargo, los elementos de convicción levantados por la defensa de la lideresa. Casi no quedó nada en pie. Cayeron uno tras otro. ¿Que no se puede utilizar las declaraciones de otras investigaciones y carpetas fiscales? Naranjas, sí es posible en este estadio procesal, diferente cantar solo en la etapa procesal, diferente cantar solo en la etapa del juicio oral en donde el contraexamen es una regla sin excepciones. ¿Que la incautación de información  sobre la estrategia judicial  de la lideresa es ilegal y una violación al secreto profesional? Naranjas, la incorporación de dicha documentación fue legítima. Se trato de un elemento incautado en ejecución de una orden judicial, que no afectó la confidencialidad entre imputado y defensa,  que fue requisado en un inmueble de un tercero -no el de Keiko, no el de su abogada- y que se presume que pertenece a Silva Checa, que es un documento que no lleva firma o sello que lo pudiera identificar con la abogada Loza, y que guarda relación con la imputación al antiguo colaborador de Vladimiro Montesinos, precisamente el de ser asesor de la banda.


Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 02 de noviembre de 2018.

21 oct 2018

"Padrino de la BanKada", opinión de Ronald Gamarra


"No temblar ante la posibilidad o necesidad de disolver constitucionalmente este Kongreso para convocar a elecciones parlamentarias de las cuales surja un nuevo congreso, libre de la malhadada escoria que lo secuestró en el 2016".

Como una rata, huyó.Viéndose perdido, fugó con una ayudita de sus amigos. Ante la alternativa de dar con su miseria en Piedras Gordas, escapó al amparo de sus hermanitos. Vamos, lo pensó, lo planificó y se escabulló gracias a los fujimoristas y apristas que infestan el Congreso. Se fue a Madrid, sí, a Madrid, desde donde otros peruanos igualmente corruptos, bien cebados y atormentadores de bicilcletas se ríen de nuestra justicia.

Si alguien dudaba de que en el núcleo duro del fujimorismo anida una afinada organización para delinquir, que habita el hampa bajo disfraz, la escandalosa fuga del supremos juez corrupto César Hinostroza Pariachi, protegida, propiciada y encubierta descaradamente por la banKacda fujimorista, con el entusiasta apotyo del aprismo, debería convencerlo de lo contrario de una buen vez por todas. Pues, por donde se le mire, este supremo sinvergüenza, cabecilla de la red de magistrados, políticos y empresarios enquistada en el sistema judicial, contó desde el primer momento con la complicidad del fujimorismo y su aliado para burlar la justicia.

El 7 de julio, mediante los primeros audios, todos empezamos a saber quién era y a qué se dedicaba con ahínco el juez Hinostroza. Muy pococs días después, a nadie le cabía ya la menor duda sonbre la total corrupción y la peligrosidad de este personaje tenebroso, un verdadero Montesinos de nuestra época o, mjor, un personaje digno de emular a El Padrino por su capacidad para organizar a decenas uy decenas de magistrados y autoridades que se le sometían y le prestaban sumisa obediencia para llevar a cabo sus planes de control y enriquecimiento a través de las instituciones.

Sin embargo, a pesar de innumerables y cada vez más escandalosos audios, el juez Hinostroza pudo seguir en plena libertad gracias a la banKada fujimorista. Mientras otros integrantes de su red eran allanados, intervenidos y detenidos por el Ministerio Público y el Poder Judicial, él seguía libre, felíz y silbando como un pájaro pues no podía ser arrestado debido a la inmunidad que le amparaba como juez supremo, y la camorra, digo la banKada, se encargaba de que las cosas siguieran así para él, des-pa-ci-to, demorando todo lo posible con los más vulgares pretextos para dar paso a la denuncia constitucional planteada en su contra.

El Ministerio Público, a través del fiscal supremo Pablo Sánches Velarde, actúo con diligencia para lograr que se le impusiera la única medida restrictiva de libertad que encontró el modo de hacer pasar: una restricción del salir del país por el lapso de tres meses, así como para presentar ante el Congreso la correspondiente denuncia constitucional. Pero la banKada mayoritaria que ha secuestrado el Congreso mandó la denuncia constitucional a dormir el sueño de los justos. Todo ello, mientras los Kongresistas se desvivían por encontrar el modo de eludir la acusación.

Presionado por la opinión pública y por el Presidente Vizcarra, finalmente la banKada no pudo seguir eludiendo ver el caso Hinostroza. Pero solo lo hizo casi 100 días después del 7 de julio. Y al tramitar la denuncia constitucional, intentaron una nueva maniobra  tratando de liberar a Hinostroza de la denuncia por asociación criminal para impedir que fuese investigado y procesado por delitos mayores, limitando radicalmente la acción de la justicia. La maniobra no pudo pasar porque chocó con la decidida oposición del país.



Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 19 de octubre de 2018. 

14 oct 2018

"Señora K", opinión de Ronald Gamarra

Los acontecimientos políticos de las últimas semanas se resumen en un solo resultado concreto: la caída, quizás definitiva, del formidable poder que el fujimorismo había llegado a acumular con los resultados de las elecciones del 2016, en las cuales, a pesar de haber perdido la presidencia de la república por escaso margen, lograron el control absoluto del congreso con una mayoría tan apabullante que les daba la posibilidad cómoda y cierta de cogobernar a la espera de las siguientes elecciones generales, en las cuales bien podrían alcanzar el ambicionado triunfo.

No ha sido así. En lugar de un proceso de serena acumulación de fuerzas, el fujimorismo se decantó por una actitud de prepotencia e intolerancia, ejerciendo su mayoría con arbitrarierdad y duplicidad para establecer mediante ella el dominio político sobre el poder ejecutivo que el electorado le había negado. Se decidieron por una política de sabotaje activo buscando infundir entre los ciudadanos la convicción de que todo gobierno que no fuera el fujimorista estaba destinado al fracaso. Por cierto, una clásica fórmula autoritaria de persuasión.

Lograron avanzar en sus objetivos en una primera etapa, derribando al presidente Kucynski y "colocando" en el poder al entonces vicepresidente Martín Vizcarra. Los ánimo en todo aquel proceso la leyenda, convenientemente difundida y alimentada por Keiko Fujimori, de que Kuczynski les "había robado" el triunfo electoral. En el camino hacia la defenestración de Kuczynski, sin embargo, Keiko no dudó en purgar a su propio hermano y la disidencia que este encabezaba. Magullada y con sangre en el ojo, Keiko parecía, pese a todo, haber avanzado en sus objetivos.

El estallido del escándalo de corrupción judicial marcó de pronto un cambio inesperado en la situación política al poner en evidencia los numerosos e íntimos nexos entre esa corrupción y el partido fujimorista, incluyendo vínculos directos con la propia Keiko Fujimori, pues nadie podía creer que la "Señora K", que coordinada reuniones secretas con el juez supremo César Hinostroza Pariachi, señalado cabecilla de la densa red de corrupción que infestaba el Consejo Nacional de la Magistratura, la ONPE, el Poder Judicial y el Ministerio Público, no fuera precisamente ella.

En este contexto, lo que no esperaba el fujimorismo fue que el nuevo presidente Martín Vizcarra tuviera la iniciativa y la osadía de desafiarlos  y emplazarlos en la lucha contra la corrupción. Entonces la ciudadanía vio a un presidente con una posición cada vez más clara y definida sobre este tema, que busca impulsar medidas y políticas anticorrupción, mientras la mayoría parlamentaria fujimorista se dedicaba a blindar descaradamente a Hinostroza y compañía, tonteando y dando largona mediante pretextos de procedimiento a las acusaciones contra ellos.

En las pocas semanas transitadas bajo está lógica de rivalidad entre Vizcarra y la mayoría parlamentaria, el fujimorismo ha dilapidado su capital político con una velocidad y torpeza de vértigo. Tal vez no tenían otra alternativa, pues evidentemente tienen numerosas complicidadesque encubrir. No de otra manera se explica su respaldo a fardo cerrado al fiscal de la nación Pedro Chávarry, rechazado por el 90% de la ciudadanía debido a las graves acusaciones que lo señalan como íntegrante de la banda del juez César Hinostroza.

Dos años depués de aquel momento culminante de julio de 2016, la mayoría fujimorista se hace se encuentra arrinconada, desprestigiada y claramente demosralizada, crecientemente dividida y abirtamente repudiada por la opinión pública. De hecho, queda claro que ha dejado de ser una mayoría real y legítima. Ya no representa más al electorado que votó por ellos hace dos años. La aprobación de Keiko Fujimori se ha reducido al 11% y la de su congreso a solo el 7%. Una nueva elección general con toda probabilidad los barrería del mapa.

Por eso se vieron obligados a recular con todo frente a la cuestión de confianza planteada por el presidente Vizcarra y su iniciativa de reforma constitucional con referéndum para diciembre. No podían arriesgarse a un decreto totalmente constitucional de dosolución del congreso que hubiese sido aprobado por la inmensa mayoría de la población. Lejos están de aquella actitud engreída y desafiante, de hace solamente unos meses, frente a Kuczynski, cuando seguraban que en nuevas elecciones obtendrían aún más votos que en el 2016.

Solo les ha quedado el recurso a la viveza criolla, tratando de quitar filo a las iniciativas de reforma de Vizcarra para conservar sus privilegios, particularmente la posibilidad de reelegirse como parlamentarios, pero sobre todo el contrabando, metido groseramente en el proyecto de reforma sobre bicameralidad, de quitarle al Poder Ejecutivo la posibilidad de recurrir a la cuestión de confianza. Vizcarra, una vez más, los dejó en off-side (incluyendo de paso a su propia gente) llamando a votar en diciembre por las reformas, menos por la bicameralidad y su contrtabando.

Las elecciones municipales, celebradas este domingo, han significado una derrota aplastante para el fujimorismo. Por un lado, pierden el apoyo importante que les prestaba Castañeda en el gobierno local de Lima. Para peor, su candidato partidario obtuvo algo más del 2% de votos y los candidatos con los que hubieran podido entenderse fueron claramente derrotados. La alcaldía de Lima, inesperadamente, tendrá desde enero un nuevo titular claramente democrático, cuya primera iniciativa pone de relieve la necesidad de un pacto anticorrupción.

De más de dos mil cargos en disputa en todo el país,  el fujimorismo apenas ha podido obtener 50. Ningún distrito en Lima, ninguna ciudad importante, ninguna capital de departamento. Ningún gobernador regional de los 25 que estaban en juego. El electorado claramente les ha dado la espalda, confirmando lo que las encuestas ya señalaban sobre la desaprobación al fujimorismo y particularmente a Keiko Fujimori, que supera el 80% y a quien la opinión pública considera como el personaje político más corrupto del país.

La detención preliminar de Keiko Fujimori, decretada este miércoles por un caso judicial de lavado de activos (uno de los varios casos en que está involucrada)  no viene a ser sino el corolario de una debacle abrumadora, del despilfarro de un capital prometedor que evidentemente no estaba preparada para administrar. Puede ser, virtualmente, el fin de su ciclo político, pues no hay que perder de vista que la confesión de Antonio Camayo, confirmando que ella es la Señora K de los audios con Hinostroza, la involucra en un caso aún más peliagudo, el de Los Cuellos Blancos.

Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 12 de octubre de 2018.

10 oct 2018

Auto de detención Preliminar Judicial de Keiko Fujimori

Aquí el Auto de detención Preliminar Judicial del 1er Juzgado de investigación preparatoria nacional que declara fundado el requerimiento presentado por el representante del Ministerio Público sobre la detención preliminar judicial hasta el plazo máximo de diez días naturales  de veinte investigados, entre ellos, Keiko Sofía Fujimori Higuchi.

Aquí la lista de los imputados:

1. Keiko Sofía Fujimori Higuchi
2. Clemente Jaime Yoshiyama Tanaka
3. Augusto Mario Bedoya Camere
4. Adriana Tarazona Martinez de Cortes
5. Ytalo Ulises Pachas Quiñones
6. Angela Bautista Zeremelco
7. Daniel Mellado Correa
8. Luis Alberto Mejía Lecca
9. Jorge Javier Yoshiyama Sasaki
10. Mayra Alexandra Castañon Dávila
11. Liz Documet Manrique
12. Marizol Valles Chong
13. Pedro Abel Velayarce Llanos
14. Rafael Alejandro del Castillo Reategui
15. Liulith Sánchez Bardalez
16. Giancarlo Bertini Vivanco
17. Patrizia Coppero del Valle
18. Erick Giovanni Matto Monje
19. Aurora de Jesús Torrejon Riva
20. Walter Rengifo Saavedra


30 abr 2018

"Como en la pura mafia", por Ronald Gamarra

"Es inevitable rememorar escenas como esta, propias de la profusa narrativa sobre la mafia, ante la performance de los Fujimori Brothers, sobre todo en estas últimas semanas".

Todos recordamos la escena. El mafioso Frank Pentangeli se ha convertido en testigo privilegiado de una comisión investigadora sobre la Cosa Nostra, a cambio de inmunidad por sus propias fechorías, y a sindicado con pelos y señales a Michael Corleone como el jefe del Crimen Organizado en los Estados Unidos. Parece que ha llegado el fin para el hijo de El Padrino, pues ya se ha citado a audiencia pública para que Pentangeli ratifique abiertamente sus acusaciones y no parece haber modo de evitar que suelte lo mucho que tiene por decir.

Pero entonces, oh sorpresa, llega el día de la comparecencia pública y Michael Corleone no parece ser un hombre agitado o amenazado por una larga cárcel; al contrario, se le ve sentado entre el público, tranquilo, campante y fresco como una lechuga. Frank Pentangeli entra a la sala, observa rápidamente el recinto, presta juramento, y a continuación responde a la comisión negando absolutamente todo lo que declaró ante ellos en privado, "sorprendido" de que pudieran haber tomado en serio cosas que afirma haber dicho con animus locandi, por bromear. Solo por joder. Michael Corleone se retira triunfante, limpio de polvo y paja.

Lo que los miembros de la comisión investigadora no sabían es que el capo de la Cosa Nostra, sentado en la audiencia con aire aparentemente inofensivo, tenía a su costado nada menos que al venerado hermano de Pentangeli , a quién había hecho traer desde su remota aldea en Sicilia. El testigo privilegiado vio eso apenas entró a la sala y no necesitó más para comprender el sentido y la inminencia de la amenaza, que su familia estaba perdida si cantaba contra Corleone. Sino lo hacía, había la posibilidad de negociar. Se trataba de una contundente propuesta que no podía rechazar.

Es inevitable rememorar escenas como esta, propias de la profusa narrativa sobre la mafia, ante la performance de los Fujimori Brothers, sobre todo en estas últimas semanas. Kenji, remecido hasta los cimientos por los mamanivideos que la facción de su hermana mando a grabar, ofreció decir al Ministerio Público toda la verdad sobre la corrupción y los manejoa de Keiko y su entorno en Fuerza Popular. Se ofreció virtualmente como un testigo protegido, como un colaborador eficaz. Un sapo. Llegado el momento decisivo, sin embargo, estuvo mas callado que Castañeda y cerró el pico en todos los idiomas.

De la 64 preguntas planteadas por el Fiscal Kenji respondió a 27 con la frase "desconozco" o "no recuerdo" y, en las demás, no dijo nada que tuviera un mínimo de relevancia. Sin necesidad de decir mayor cosa Keiko domina el escenario: tiene del pescuezo al propio Kenji y a su gente, al borde del desafuero parlamentario para pasar luego a un proceso judicial y, tiene del cuello al padre, el viejo Alberto a punto se quedar solo sin PPK y sin Kenji en peligro de vivir a la intemperie y volver a la Diroes, sino se somete a ella.

Kenji ha optado por someterse y tirarse al piso, como Pentangeli ante Corleone. La negociación debe ser necesariamente dura y va por bambalinas. El arreglo posible consistirá en el retiro de Kenji y el viejo Alberto de toda actividad y aspiración política y su silencio sobre las artes mágicas de Keiko, a cambio de que el castigo que esta imparta tenga límites. Puede ser que de todas maneras procedan a desaforar a Kenji, pero si este se rinde, como ya esta ocurriendo, tal vez no se hagan todos los esfuerzos para enviarlo a la cárcel que le tenía prometida por traicionar la omertá.

No obstante, si ambos hermanitos creen que pueden tontear a la gente, se equivocan de plano. Son demasiado evidentes sus enjuagues y arreglazos de última hora, así como su enfrentamiento pandillero de las semanas anteriores, con métodos mafioso-montesinistas que incluyen cámaras ocultas, agentes provocadores y manipulación de las pruebas que deberían entregarse al Ministerio Público. Tanto Keiko como Kenji se han quemado malamaente en esta disputa cainita. Keiko liquida a Kenji con una victoria pírrica y queda casi tan desacreditada como él. Las encuestas son contundentes. Otra victoria igual y no quedaría nada de ella.

Lejos de decepcionar al fiscal, el interrogatorio a Kenji debería confirmarle en la percepción de que está ante un buen par de buenas piezas, a quienes debe espulgar a fondo. Esta familia es toda una inagotable caja de Pandora. Están los tíos Aritomi, con orden de captura desde hace más de década, refigiadas en Japón. Allá también está el discreto y tímido hermanito Hiro, cuyas cuantiosas e inexplicables remesas  permitieron capitalizar en tiempo récord la próspera empresa de transporte naviero de los Fujimori.

Y la propia Keiko debe explicaciones por lavado desde que era primera dama de la nación y estudiaba en una exclusiva universidad norteamericana con dinero  de oscura procedencia, así  como por su estrecha asociación política y económica con Joaquín Ramírez, investigado por la DEA, que fue su mano derecha como secretario general de su partido y generoso financista de su campaña presidencial. Por si fuera poco, acaba de salir a la luz un congresista de su partido íntimamente asociado  a un cartel narco colombiano. Solo en un país tan infiltrado por las mafias se puede dar que alguien pretenda la presidencia de la república con un currículum así, y que haya tontonazos que la apoyen.

Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 20 de abril de 2018.
Fuente Hildebrandt: http://www.hildebrandtensustrece.com

30 mar 2018

El País: La guerra de los Fujimori por Gorriti

"El hijo menor del autócrata se ha ofrecido como testigo en las investigaciones  por corrupción que salpican a su hermana.
Por Gustavo Gorriti.

No es que el Perú no sea un país serio y profundo, porque en verdad lo es, pero se esfuerza por disimularlo. Como si, a falta de mejores anacronismos, padeciéramos un ennui perpetuo ante los denodados trabajos que nos demanda una geografía desafiante y una historia que trata de escapar de la historieta, producimos desde paradojas hasta farsas sin parar mientes en su precio.

Hasta el viernes pasado tuvimos un presidente, Pedro Pablo Kuczynski que, a poco de su elección en 2016, fue ensalzado así por un antiguo periodista británico en Reuters: "Es imposible pensar en jefe de Estado latinoamericano en los últimos cien años que tenga (su) distinción intelectual, independencia de mente y amplitud de cultura". Este supuesto parangón de la inteligencia sufrió el descabello funcional por manos de un congresista millonario, con tres años de escuela primaria y sobrada astucia. Aunque hasta ese momento la presunta "distinción intelectual" de Kuczynski los había llevado a acumular torpeza tras error y mentira que lo pusieron en pose para su defenestración.

La caída de Kuczynski, pese a su importancia, fue el transfonfo y acompañamiento a los dos dramas principales cuyo contrapunto subordina lo demás: el desvelamiento del caso Lava Jato y la pugna feroz en la familia Fujimori.

El paso de los Fujimori Fujimori por la historia peruana ha estado marcado por la eclosión de discordias. A poco de subir Alberto Fujimori al poder, su esposa Susana Higuchi denunció públicamente a sus parientes políticos de lucrarse vendiendo la ropa usada donada por Japón para ayudar a vestir al herido país de entonces. Fue en 1992 y poco después vino el golpe de Estado del 5 de abril e Higuchi fue expulsada de mala manera del matrimonio, del Gobierno y hasta, por un rato, de la libertad. 

Fugado Fujimori al Japón después de su derrocamiento el año 2000, su hija Keiko se hizo cargo del liderazgo de un movimiento político que buscaba reivindicar y defender a aquel. Cuando Fujimori intentó la descabellada aventura del retorno a través de Chile, donde fue arrestado y luego extraditado al Perú, Keiko lideró la defensa de su padre y usó el nada desdeñable capital político de este para llegar al Congreso en 2006 y candidatearse por primera vez a la presidencia de la República en 2011.

Con su padre ya sentenciado a prisión, Keiko buscó  forjar paulatinamente un perfil propio. Perdió la elección de 2011, que creyó ganada; volvió a perder la de 2016, que supuso segura; y, cada vez más separada de su padre (cuya vigencia entre los fieles vio como un obstáculo a su ya independiente ambición), se empeñó en utilizar su mayoría parlamentaria para derrocar a un apaciguador e ineficaz Kuczynski.

Estuvo a punto de lograrlo en diciembre pasado. Uno de los factores centrales en impedirlo fue su hermano Kenji, que había entrado a la política como el hijo preferido del viejo Fujimori, a quien, a diferencia de Keiko, no solo no olvidó sino que cuidó y por cuyo indulto bregó hasta el punto de arrebatar el voto de 10 congresistas a su hermana.  Con esa sorpresiva acción le quitó la mayoría en el Congreso, "salvó" a Kuczynski y logró el indulto de su padre.

En los dos meses y pico siguientes, con su padre en libertad, Kenji y los excongresistas keikistas que lo siguieron actuaron como aliados de Kuczynski. No eran precisamente un grupo jeffersoniano. Entre ellos estaba, por ejemplo, el médico Bienvenido Ramírez, quien revolucionó la neurología al afirmar en el Congreso que el Alzheimer era ocasionado por "leer mucho".

Y fueron precisamente las grabaciones con una cámara espía de Moisés Mamani cuando Bienvenido Ramírez buscaba inducirlo a cambiar de voto las que, junto con las que hizo al ex ministro Bruno Giuffra, sellaron la suerte de Kuczynski cuando los keikistas las propalaron con la reforzada escenografía del escándalo.

Lo principal de esa desvastadora emboscada fue que el partido de Keiko descalabró a Kenji y sus rebeldes, a la vez que amenazaba la libertad de su hoy implícito enemigo, Alberto Fujimori, cuyo indulto fue realmente la mayor amenaza al poder de Keiko. Conmocionado por la debacle, Kenji no se ha rendido y ha levantado la apuesta. En un corto video de baja resolución cuyos numerosas fades de edición indican la tensión bajo la que se hizo, Kenji acusó este domingo a su hermana y operadores de ser culpables de todo lo que ellos acusan. No solo eso: el más joven de los Fujimori se ofreció como testigo en todas las investigaciones pendientes sobre corrupción en el entorno dirigido por su hermana.

No es la vía de Sansón sino la del kamikaze donde revientan todos con él. Y ahí, en la amenaza de arrebatarle la burka al fujimorismo realmente existente y presentar al desnudo sus corrupciones, entre ellas las vinculadas con el caso Lava Jato , ha sido perceptible el escalofrío entre los keikistas y aquellos de sus aliados que han hecho del encubrimiento activo de sus fechorías un sistema de vida y de acción política.

En ese contexto juró el nuevo presidente, Martín Vizcarra, quién pidió que "todos los partidos y líderes políticos" trabajen unidos, en su primera (probablemente no la última) involuntaria comicidad.

25 mar 2018

"Sólo queda fumigar", por Ronald Gamarra

"¡Qué tales excusas las de estas lacras, unas más mjaderas y otras más ridículas! Pero no surgen de la nada, tienen escuela. Responden al ADN fujimorista".

Ante el escándalo terminal que reventó el martes, más allá de la suerte que corran los políticos deleznables que tenemos , empezando por el presidente PPK, que terminó por renunciar hundido en la soledad y el desprecio general, hay que preguntarse cómo quedamos los peruanos. Burlados una vez más, sin duda. Apabullados por nuestra escasa capacidad para organizarnos democráticamente y elegir bien a nuestras autoridades sin dejarnos seducir por la demagogia de los candidatos. Pero, sobre todo, invadidos por una invencible sensación de asco. 

Asco, en prmer lugar, de asistir a otro momento estelar de la historia de la corrupción en nusestro país, con protagonistas miserables y guión para la náusea. Asco de escuchar los cuentazos idiotas de Bienvenido Ramírez y las salidas cretinas de Kenji Fujimori y otras lacras sorprendidas in fraganti. Asco de ver a los corrupctos de ayer  y de hoy, como es el caso del keikofujimorismo, tratando de limpiarse con los corruptos que se fueron de sus propias filas para medrar en el kenjifujimorismo. Asco de los políticos que guardan silencio canalla en las peores circunstancias y de aquellos  que carecen de dignidad para rneunciar porque quieren vivir como sanguijuelas succionando hasta el fin la teta presupuestal.

¡Qué tales excusas las de estas lacras, unas mas majaderas y otras más ridículas! Pero no surgen de la nada, tienen escuela. Responden al ADN fujimorista. ¿O no recordamos las sinrazones alucinantes de Martha Chávez cuando se dió a conocer el vladivideo de Alberto Kouri, asegurno que tenía efectos especiales tipo Forrest Gump, o su fría afirmación sobre el autosecuestro de los estudiantes de La Cantuta? Y ya es el colmo ver a Luz Salgado redicar sobre moral, después de su vladivideo medular en el cual conspira con el propio y mismísimo Montesinos, como caserita que era de la guarida del SIN.

Se fue PPK, pero también debe largarse de una vez por todas y sin miramiento alguno este Congreso -salvo contadosrepresentantes- plagado de gentuza ignorante, incapaz, inepta, pero sobre todo corrupta y mentirosa. Canalla. Capaces de venderse al mejo postor. Un parlamento de mayoría absoluta fujimorista que ha hecho grandes méritos como para ser considerado el peor de nuestra historia en muchas décadas. No podemos seguir con un congeso tan pestilente y abundante de truhanes. Este estercolero se tiene que ir sí o sí, y cuanto antes, mejor.

Por cierto, la gente tiene que exigirlo. Porque estos otorongos no partirán por las buenas. Ninguno de ellos, salvo una o os excepciones. Todos quieren durar y gozar de los privilegios y de prebendas correspondientes hasta el 2021, y en esto no hay diferencia entre derechas e izquierdas. Qué tale frescos. Un congreso lleno de gente que debe rendir explicacones profundas por dineos sucios, tráfico de influencias, negociacions nompatibles y eniras a grael. Es necesario sacarlos y solo pede hacerlo la gente en la calle.

Entre tanto, hay tanta basura acumulada en nuestra política que lo que corresponde, cn carácter de urgencia sanitaria, es barrerla cuanto antes. Pero con método y clariad, para saber de dónde procede ytanta mirda y quiénes son los culpables de haber inundado el país con ella. Porque no podemos pasar este capítulo, como ha ocurrido antes, sin investigaciones completas y a fondo, responsabilidades esclarecidas a todo nivel y sanciones impuestas con severa justii para todo delincuente sin distinción alguna.

Precisamente po so debe irse de todos mods este congreso, tan intrso y ducho en obstaculizar las investigaciones que se  están iniciando contra los jefes de las facciones políticas dominantes en él,  como ocurre con la retorcida Comisión Lava Jato, que más bien debería llamarse Lava Keiko o Lava Alan. Ese parlamento, cuya mayoría política solo quiere bajarse al correcto FIscal de la Nación par ontrolar el Ministerio Público, direccionar las investigaciones y ahora maniatar al activo Fiscal José DomingoPérez, o meter las zarpas sobre el Tribunal Constitucional para que refrende sus maniobras.

Atención Ministerio Público, Procuraduría Anticorrupción y Poder Judicial, atención, también, periodistas y medios de comunicación que se respetan: tienen chamba, harta camba, ardua chamba para varios años. ¡Denuncia e investigación, ya! Será una labor llena de dificultades, pero también puede ser la llave que nos dé la oportunidad de limpiar toda esta mierda que nos ahoga y nos impide ser una nación con alguna posibilidad de progreso y convivencia civilizada. Hay tanto miasma estancado. ¡Sólo queda fumigar!
 
Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus Trece el viernes 24 de marzo de 2018.
Fuente Hildebrandt: http://hildebrandtensustrece.com/

17 nov 2017

Pararlos ahora, por Ronald Gamarra

"A estas alturas, ya está claro para todos que Keiko Fujimori mintió descaradamente cuando negaba haber recibido financiamiento de Odebrecht".

Las recientes declaraciones tomadas a Marcelo Odebrecht, capo de la transnacional brasileña de la construcción, especialista en asegurarse enormes contratos con una metodología de corrupción sistemática de autoridades y políticos al más alto nivel, confirman que, en el Perú, hay que limpiar a fondo y en todos lados, si realmente queremos adecentar las cosas. Pues casi todos los sectores políticos que ejercen poder, o esperaban hacerlo, recibieron y buscaron activamente la suya.

La corrupción, y no sólo la que propiciaba Odebrecht, está profundamente arraigada en nuestro país. Y al más alto nivel. Desde allí se expande y da el peor ejemplo a todo el país, pudriéndolo. Infectándolo. Ulcerándolo. Forma parte ya del modus operandi de políticos cínicos y mentirosos, que con la cara más dura proclaman ser honrados, cuando en realidad encabezan grupos de operadores con larga experiencia en agenciarse cuantiosos fondos de origen sucio. Su comisión por los negociazos que hacen cuano son gobierno.

Limpiar a fondo se convierte en una tarea ineludible, si de veras queremos purgarnos de esta infección generalizada, que puede convertirse en terminal para la república si no se le pone atajo ahora, condenándonos a ser un estado definitivamente fallido. Limpieza a fondo, en todos los sectores y a todo nivel, empezando por los más altos. De lo contrario, simplemente haremos lo que hacen los negligentes o los cínicos: esconder la basura bajo la alfombra. Pero la basura se queda y sigue creciendo.

El problema para poder limpiar es la fragilidad de nuestras instituciones de justicia, infiltradas y carcomidas ellas mismas por la corrupción y presionadas activamente por los políticos actualmente en problemas. Felizmente, en medio de esa debilidad, hay actualmente a la cabeza del Ministerio Público y del Poder Judicial valiosos magistrados con una trayectoria limpia, en quienes podemos confiar y de quienes podemos y debemos  esperar acción a la altura de las circunstancias. 

Es allí donde la sociedad civil debe asumir activamente el rol de apoyar y reforzar los esfuerzos que se desarrollan  dentro de las instituciones de justicia para avanzar en las investigaciones  sobre la corrupción. Porque los políticos corruptos ya están activamente, desde hace mucho, en la tarea de minarlas y someterlas por completo para evadir ser investigados  y eventualmente juzgados, como tendría que ser. No permitamos que ellos se salgan con la suya.

Es lo que trata de hacer en este momento el fujimorismo. A estas alturas, ya está claro para todos que Keiko Fujimori mintió descaradamente cuando negaba haber recibido financiamiento de Odebrecht. El capo de la transnacional la desmintió rotundamente, según las versiones  que han trascendido de sus declaraciones en Brasil. Si la justicia se aplicara por igual en nuestro país, Keiko Fujimori y Alana García deberían ya estar presos como lo está Ollanta Humala y lo estará Alejandro Toledo, cuando sea extraditado.

Por eso se quieren bajar a la mala y cuando antes al Fiscal de la Nación Pablo Sánchez, y con él a los fiscales que activamente y con independencia  funcional están avanzando en las investigaciones. Y están desesperados porque, además, Keiko tiene otra investigación abierta en el Ministerio Público por lavado de activos, junto con Joaquín Ramírez, secretario general de su partido y su mano derecha durante la campaña electoral del 2016, un tipo que de la noche a la mañana pasó de cobrador de combi a magnate y financista de Fuerza Popular.

A limpiar a fondo y en todos los sectores, en todas partes, empezando desde arriba y, si es necesario, desde la propia presidencia de la república. De nada valdría una limpieza parcial o partidarizada: meter en la cárcel a Ollanta Humala, para que luego gobierne Keiko, que ya está claro que es la versión actualizada y mejorada de su padre, Alberto Fujimori, que encabezó el gobierno más corrupto de nuestra historia, a quien, precisamente ahora, en tiempos en que hay que dar lucha a fondo contra la corrupción, algunos inefables pretenden indultar.

Alerta con la arremetida fujimorista contra el Fiscal de la Nación, a quien tratarán de destituir muy pronto en base a dos "acusaciones constitucionales" que son un auténtico mamarracho, majaderías carentes de todo fundamento jurídico y de hecho, pero que tratarán de imponer con la fuerza de su mayoría parlamentaria y la complicidad del APRA y algunos oportunistas. Este intento no debe pasar. Permitirlo sería como aceptar el regreso del Ministerio Público a los tiempos de Blanca Nélida Colán, la comadres de Montesinos.

Alerta con la ofensiva fujimorista más general aun contra las instituciones que no se someten a su control. En particular contra el Tribunal Constitucional, cuatro de cuyos magistrados afrontan también acusación constitucional  para ser destituidos, por haber puesto en orden una sentencia que irregularmente declaraba, sin el número de votos requerido, que no había lesa humanidad en la msacre de El Frontón.

El colmo. ¿Creen que alguien en el mundo ls va a creer que no hubo lesa humanidad en aquella masacre, con sus casi cien muertos , la mayoría ejecutados, sin contar con los más de cien muertos ejecutados el mismo día en el penal de Lurigancho? La gente que sostiene esta barbaridad tiene la conciencia bien dura y cínica, pero les importa un bledo, y en base a este pretexto majadero, quieren descabezar de un solo tajo a la mayoría de magistrados del Tribunal Constitucional.

Paremos esta arremetida autoritaria contra las instituciones de justicia  que no dominan, arremetida de claro contenido golpista, que llevan delante para encubrirse y protegerse de toda posible investigación y sanción por los casos de corrupción en los cuales están involucrados.    


Notas relacionadas: "Chaveta contra el Ministerio Público", por Ronald Gamarra. 

Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hidelbrandt en sus trece el viernes 17 de noviembre de 2017.

9 oct 2017

La República: Humo Fiscal por Rosa María Palacios


No es la primera vez que Alan García o Keiko Fujimori son investigados por una fiscalía. Tampoco es la primera vez que salen enfurecidos a gritar su inocencia y a usar sus poderes en el Congreso. Hemos visto ya tantas veces el mismo número de circo que ya sabemos como acaba. En nada. Leguleyadas, recursos de todo calibre y, al final, todo se archivaba para que por una casi santa “cosa decidida” no se les toque más.

Tener una investigación en fiscalía no es, en la práctica, nada. Primero el fiscal debe acusar ante el juez y este abrir proceso. Ese segundo paso, el de acusar, es el que nuestros fiscales no dan en los casos emblemáticos de estos días. Es decir, con un pueblo ignorante, que no sabe nada del proceso penal, puedes llenar centenares de portadas, horas de televisión y radio haciendo creer que sí existe delito y que los responsables serán juzgados. Nada de esto es cierto. A lo más, estamos viendo un esfuerzo de relaciones públicas para tapar el caso Ramírez.

El fiscal que investiga a Alan García ha escrito la fundamentación de la ampliación de su investigación. Es decir, sólo pide un plazo mayor. Nada más. Lo que dice, con Camorra Italiana y pactos de silencio incluidos, tiene que probarlo. Y no tiene ningún testimonio. Si no lo hace y es probable que no lo haga, favorece a García. ¿Ya no se acuerdan cuando su amigo el fiscal Peláez lo investigó por enriquecimiento ilícito? Por supuesto, montaron un buen espectáculo. Cuentas bancarias en París que no tenían casi dinero, un perito con carné aprista y las cuentas del gran capitán con ventas de libros, charlas millonarias y mecenas universitario que hicieron que el papel aguante todo. ¿Y qué pasó? Le archivaron todo; y al desempleado profesor universitario le alcanzó el vuelto para irse a vivir a Madrid. Es decir, no pasó nada porque con García nunca pasa ni pasará nada. Como si su repetida frase “a otros habrán comprado, a mí no” no fuese su resumen personal del plan de testaferros que a todas luces montó.

Keiko Fujimori tiene un caso diferente porque no ha sido funcionaria pública y a ella se le investiga por aportes de campaña. Mientras la legislación no cambie en el Perú –y su bancada no tiene ningún interés en cambiarla– el aporte de campaña, aun si se entrega fuera de las condiciones establecidas en la ley, no constituye por sí mismo, delito de lavados de activos. Sin embargo, la fiscalía sostiene que sí hay delito. Para el caso de Ollanta Humala y su esposa, sí son prueba suficiente de lavado las declaraciones de Jorge Barata y Marcelo Odebrecht. Tan así que están presos preventivamente. Si es así –ya lo he escrito antes– Keiko Fujimori tendría que estar en la misma celda que Nadine Heredia y Mark Vito ir a Piedras Gordas. Ambos tienen más peligro de fuga –comenzando por otras nacionalidades– que los Humala y han salido y entrado del país con sus hijas varias veces sin problema. ¿Por qué no están presos? Porque no les va a pasar nada.

El próximo 13 de octubre se cumplen 3 meses de prisión preventiva para Ollanta Humala y su esposa. Todavía la fiscalía no los acusa de nada. Mientras tanto, los niños menores de 11 años y mayores de 5 años sólo pueden ver a sus padres cada 15 días. Conforme pasan las semanas y meses, el Ministerio Público tiene que tapar lo que es una evidente falta de equidad mostrando que algo “en serio” está haciendo, mientras que a nadie se le detiene por aportes de campaña –pese a las agendas de Marcelo Odebrecht –y los empleados del gobierno de García se desgranan como un choclo sobre Andorra, pequeñísimo país tan cerca de Madrid.

¿Que Alan García se enriqueció indebidamente? El nunca impugnado libro de Pedro Cateriano El caso García lo prueba con detalle; prescrito todo, pero a detalle. ¿Que Keiko Fujimori recibió fondos de Odebrecht, como los Humala –con su aumento–, “como recibieron todos” según el mismo Marcelo Odebrecht testificó? Pero, ¿cabe duda?.

Lo que estamos viendo no es un repentino celo anticorrupción, lo que vemos es la desesperación de una fiscalía por vender un poco de humo para hacer creer que le interesa tocar a García o Fujimori. Tal vez exista algún interés en asustarlos, sólo Dios sabe con qué propósito, pero ¿procesarlos? De ninguna manera.

Humala y su esposa son sólo un recordatorio de lo que les podría pasar, pero no de lo que les pasará. Personas sin poder que pueden ser usadas para hacer notar, a las que sí lo tienen, quién manda aquí. Hasta que no vea una condena a García, me disculparán fiscales, pero no les creo nada de su lucha anticorrupción.

Por Rosa María Palacios.

19 sept 2017

Odebrecht pagó en Andorra a un exdirectivo de Petróleos del Perú

Atala Herrera, nombrado durante el Gobierno de Alán García, ocultó 900.000 dólares en el Principado.

Odebrecht el gigante brasileño de la construcción que ha protagonizado la mayor trama de sobornos de América, pagó a través de la Banca Privada d’Andorra (BPA) al exvicepresidente de la firma estatal Petróleos del Perú Miguel Atala Herrera, según documentos internos de esta entidad a los que ha tenido acceso EL PAÍS. El exdirectivo acumuló 900.000 dólares (757.512 euros) en una cuenta de este pequeño país pirenaico regido hasta el pasado enero por el secreto bancario.

Atala Herrera fue número dos de esta compañía entre 2008 y 2011. El presidente de Perú era entonces Alan García. La petrolera pública firmó en 2011, cinco meses después de la salida de la empresa del directivo, un acuerdo con la filial de Odebrecht Braskem para estudiar la ejecución de una planta petroquímica de 3.000 millones de dólares (2.510 millones de euros). Este periódico ha intentado sin éxito contactar con Atala Herrera.

La BPA, junto con el Meinl Bank de Antigua y Barbuda, fueron las entidades usadas por Odebrecht para pagar comisiones ilegales a altos funcionarios, presidentes y primeros ministros de una docena de países de Latinoamérica a cambio de adjudicaciones de obra. Las autoridades financieras de EE. UU. precipitaron en marzo de 2015 la intervención de la entidad andorrana. Denunciaron que bandas criminales recurrieron a sus depósitos para blanquear capitales aprovechando la opacidad del Principado.


Petróleos del Perú –la compañía más importante del país- firmó en 2011 un acuerdo con Braskem, filial de Odebrecht, para analizar la construcción de una planta de producción de polietileno (plástico) valorada en 3.000 millones de dólares. La instalación se concibió para abastecer a Perú, Chile, Ecuador y Colombia.

Las actas  internas y secretas del departamento de cumplimiento (compliance) de la BPA revelan que Atala Herrera utilizó la sociedad Ammarin Investment para ocultar sus fondos. Los citados documentos incluyen un estadillo contable. Y precisan que la cuenta se abrió en octubre de 2007, diez meses antes del desembarco de Atala Herrera en la petrolera. “Sociedad presentada por Klienfeld (Odebrecht) como socio estratégico en Perú. La cuenta se abrió el 16/10/2007, recibió un traspaso de Klienfeld y su actividad ha sido escasa. En su día se miraron todas las listas y la información de Internet sin que apareciera ningún dato negativo”.

Los empleados de la BPA prosiguen: “Actualmente, se han vuelto a realizar las búsquedas y encontramos que el primer representante de la cuenta, Faresh Miguel Atala Herrera, aparece procesado por fraude en 2007; el cliente ha presentado varios recursos ante la justicia que han sido denegados.

Los gestores de la institución financiera, andorrana se percatan además de que Atala Herrera es directivo de la petrolera. Y dejan constancia escrita: “Además, actualmente es PEP [Persona Políticamente Expuesta, que es el término que utilizan los bancos para referirse a cargos públicos] (vicepresidente de Petróleos del Perú SA)”, recoge el acta. La BPA exigió a su cliente documentación para acreditar que sus ingresos no procedían de la petrolera pública. “Todavía no hemos recibido [los documentos]”, añade.
 
Cuenta para el árbitro
Odebrecht pagó también 435.000 dólares (363.282 euros) a través de la BPA al abogado peruano Jorge Horacio Cánepa Torre mediante la sociedad Maxcrane Finance Sa Perú.

Cánepa Torre, exárbitro de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), emitió 17 laudos favorables a Odebrecht en procesos contra el Estado peruano por varias carreteras. Las decisiones generaron a la constructora beneficios de “millones de dólares”, según el diario Perú 21. EL PAÍS ha intentado sin éxito contactar con este letrado que fue asesor de Presidencia del Gobierno regional de Lima en 2002. Las actas internas de la BPA recogen también un pago de 500.000 dólares (418.235 euros) a Edwin Martin Luyo Barrientos, expresidente del Comité de Licitaciones del Metro de Lima, que fue detenido el pasado enero por recibir supuestamente sobornos de Odebrecht. Los informes incluyen transferencias de 250.000 dólares (209.170 euros) a Jorge Peñaranda Castañeda, de la empresa Alpha Consult; y a Víctor Enrique Muñoz Cuba, que acumuló 4,5 millones de dólares (3,7 millones de euros), a través de la sociedad Hispamar Investments Perú.

El banco andorrano refleja en sus actas el temor de que los ingresos de Odebrecht a estos directivos y abogados respondan a comisiones. “Acordamos informar al gestor de que para poder aceptar a los clientes, tendríamos que verificar que no se trata de comisiones ilícitas (corrupción) y es necesario tener algún documento justificativo de la actividad realizada y el origen de los fondos”, precisa el informe.

Odebrecht admitió ante la justicia de Estados Unidos que abonó 29 millones de dólares (24,2 millones de euros) en sobornos a altos funcionarios y cargos públicos de Perú para adjudicarse obras. Sus prácticas corruptas se extendieron a los Gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011- 2016).

Humala, precisamente, se convirtió el pasado julio en el primer político en ingresar en prisión por su supuesta implicación en el escándalo. Junto a su esposa, Nadine Heredia, el expresidente peruano se enfrenta a la acusación de blanqueo por recibir supuestamente fondos del Gobierno de Venezuela y de Odebrecht para las campañas electorales de 2006 y 2011.

Escribe José María Irujo.