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9 feb 2020

La República: Negaron atención hospitalaria a tres niñas víctimas de violencia sexual


Defensoría del Pueblo exige al Ministerio de Salud garantizar atención a víctimas de violencia sexual luego de reportar que tres niñas no recibieron atención oportuna.

A pesar del dolor y el trauma de haberse convertido en víctimas de violencia sexual, a tres niñas se les negó la atención médica en hospitales del Ministerio de Salud (Minsa), en el mes de enero. Ante esta situación, la Defensoría del Pueblo exige que el sector salud adopte las medidas necesarias para que el personal de todos los establecimientos de salud no revictimicen a las mujeres que padecieron este tipo de ataques.

En el mes de enero, el mes de enero, la Defensoría del Pueblo atendió tres quejas por casos de niñas que fueron víctimas de violencia sexual. Cuando ellas acudieron a los servicios de emergencia de los hospitales Sergio Bernales en Comas, Cayetano Heredia en San Martín de Porres y el Hospital de Andahuaylas en la ciudad del mismo nombre, se les negó la atención señalando que la atención le correspondía al Instituto de Medicina Legal.

Por ello, la exigencia defensorial señala que el personal de salud debe cumplir el Protocolo de actuación conjunta entre los los Centros Emergencia Mujer – CEM y los Establecimientos de Salud para la atención de víctimas de violencia contra la mujer, en el marco de la Ley N° 30364 y personas afectadas por violencia sexual.

El referido protocolo garantiza la atención del equipo especializado en salud mental así como de los servicios de ginecología, urología, pediatría, cirugía, medicina interna o el servicio que sea requerido para el restablecimiento de la salud de la víctima.

Revictimización de afectadas por violencia sexual
Matilde Cobeña Vásquez, adjunta para la Niñez y Adolescencia, manifestó que este tipo de actos afecta gravemente la salud e integridad de las niñas y adolescentes y en general de todas las víctimas de violencia sexual, colocándolas en una situación de mayor vulnerabilidad. Asimismo, señala que estos hechos evidencian la falta de conocimiento del protocolo por parte del personal que presta servicios de salud en los establecimientos de todo el país

En ese sentido, también se demanda al Minsa que, en coordinación con las Direcciones Regionales de Salud, se difunda adecuadamente el protocolo y fortalecer las capacidades del personal para que conozcan sus obligaciones en los casos de atención a víctimas de violencia sexual.

15 sept 2019

Lurgio Gavilán: “Ya no soy guerrillero, ya no soy del ejército, ya no soy monje, pero admiro todas las vidas que he vivido”


El antropólogo Gavilán ha publicado Carta al teniente Shogún (Debate. 2019), un ejercicio de reflexión y memoria que, en clave epistolar, reconstruye su paso por Sendero Luminoso y agradece al militar que lo rescató del abismo, lo asimiló al ejército y le dio una segunda oportunidad. Domingo conversó con él esta semana.

Un grupo de soldados rodea a un joven senderista. Llevan fusiles y granadas; chompas negras; gorros de lana; y tirantes unidos a correas, de las que cuelgan cartucheras y cantimploras. El subversivo tiene la ropa hecha harapos, llena de agujeros por las balas que ha esquivado y está recostado sobre una roca. Todo debe terminar en ese instante. Pero nadie dispara. Un oficial ha ordenado que cese el fuego. Es una mañana fría de marzo de 1985. En las alturas del cerro Razuhuilca, provincia de La Mar, una columna de Sendero Luminoso que se refugiaba en una cueva ha sido aniquilada. Los ronderos que acompañan a los militares insisten en que maten al muchacho, al único sobreviviente del grupo subversivo. “Wañuychiychik chay terrucuta” (Maten a ese terruco), gritan en quechua. Él no responde. Quiere repetir todas las consignas que le han enseñado, citar a Gonzalo, Marx o Lenin, pero solo atina a decir el nombre que le asignó Sendero Luminoso: “Me llamo Carlos”. El hombre que le ha salvado la vida tampoco le dirá su verdadero nombre. Durante los cinco meses que lo criará en la base militar de San Miguel solo dejará que lo llame por su apelativo: Shogún, como la miniserie japonesa-estadounidense que Panamericana Televisión estrenó en 1981. Luego, el mismo muchacho se enrolará como soldado, siempre bajo la supervisión de Shogún. Será parte de Los Cabitos y conocerá a otros jóvenes sobrevivientes de la guerra contraterrorista, con los que participará en incursiones y patrullas. Años después será fraile franciscano, antropólogo, catedrático. Lurgio Gavilán, el verdadero nombre del muchacho que fue tomado como prisionero en Razuhuilca, se dedicará a tratar de entender por qué ocurrió la guerra que enfrentó a peruanos contra peruanos. En 2012 escribirá un primer libro de memorias. Y otro más, Carta al teniente Shogún (Debate. 2019), mucho más íntimo, en el que dialoga con el padre que conoció en el bando enemigo. El mismo oficial, hoy ausente, del que habla en esta entrevista.

Lurgio, ¿quién es el teniente Shogún?
Es el jefe de una patrulla militar que operaba en la década de los ochenta. Él fue el teniente que me capturó cuando yo pertenecía a Sendero Luminoso, en las alturas de Ayacucho. Él es el teniente Shogún. No sé si logramos entendernos.

Ese día, el día que la patrulla del teniente Shogún interceptó a la columna de Sendero Luminoso que integrabas, ¿tú, Lurgio, estabas dispuesto a morir?

Sí. Nos habían enseñado eso. Pero yo esperaba la muerte porque había mucho sufrimiento, mucha hambre. Había un ritual que hacíamos todos los días, todas las tardes: Uno podía morir al rato y hacíamos una despedida. La mayoría esperaba la muerte, con la muerte uno podía estar más tranquilo.

Esperaban la muerte para descansar de los horrores de la guerra o para comvertirse en mártires de Sendero?
No. En teoría decían que íbamos a hacer historia, que íbamos a ser mártires, pero la verdad es que no soportábamos tantas cosas.

En tu libro dices que otros jefes militares imitaron a Shogún y que luego de lo que él hizo contigo dejaron vivir a otros niños senderistas y los asimilaron al ejército. ¿Ese es el valor real del gesto de Shogún?
Sí, por supuesto. en mi primer libro (Memorias de un soldado desconocido. IEP. 2021) está narrado lo que vivieron otros niños senderistas en el cuartel. Lo de Shogún fue un gesto de humanidad, eran tiempos muy difíciles, se mataba niños.

Cuando recuerdas tu paso por Sendero, lanzas una pregunta: “No sé si éramos terroristas infames o luchadores sociales. ¿Qué cosa éramos?”. ¿Ya tienes una respuesta para esa interrogante?

No la tengo. Me pregunto estas cosas. Muchos dicen “estos monstruos sanguinarios”. Me pregunto por qué estábamos allí. Es muy complejo. Se me hace difícil dar una respuesta. Hay muchas zonas grises, pero hay gente que dice que solo hay blanco y negro, o eres perpetrador o eres víctima. Pero este conflicto armado fue distinto.
¿Qué fue lo más atroz que viste en Sendero?
Morirse de hambre. Vi a muchos senderistas morir de hambre.
Comían raíces.
Raíces, tierra, perros, caballos.
¿Perros?
Lo que había. Lo que se podía cazar.
Tú dices: “(Abimael) Guzmán era un monstruo, asesinábamos a nuestros propios compañeros”. Eso debió ser muy fuerte para un jovencito.
Sí, fue muy fuerte. Pero la vida normalizó todo esto. Eso era cotidiano, parte de la guerra. Si lo ves desde la ciudad, es atroz. Pero era muy normal eso, ver morir a tus compañeros, sangrando por las esquirlas. O que atacaras a las comunidades. Había que participar.
¿Quién fue Rosaura, Lurgio?
Cuando llegué a Sendero Luminoso, buscando a mi hermano, ella estaba allí. Fue la primera mujer joven que conocí. Hubo muchas veces que hicimos vigilancia. Hicimos una buena amistad. Siempre me animaba a estar allí, conversábamos, pasamos mucho sufrimiento, mucha hambre, y un día la mataron. Yo vivo con una culpa. Habíamos dicho que íbamos a morir juntos, o escaparnos, pero yo no cumplí mi palabra. Escapé para vivir. Me arrepiento de no haber muerto junto a ella. Me arrepiento de no buscar a mi hermano muerto. Eran tiempos de guerra, pero pienso que eso no es excusa.
Pero eras un niño. Qué culpa podías tener.
Éramos jovencitos. Yo tenía 13 o 14. Rosaura tenía 16. Éramos jóvenes pero nos sentíamos adultos.
¿Viste como cabito, ya en el ejército, algunas situaciones similares a las que viviste en Sendero?
Eran similares. Empezando por la disciplina, la pobreza, la obediencia muy vertical.
Eso es algo que no se dice. El ejército que representaba al Estado también era muy pobre.
Se vivía totalmente en pobreza. La ropa estaba agujereada. No había zapatos. Los soldados robaban a las comunidades. O les preparaban comida cuando llegaban a las comunidades.
¿Viste muchos abusos de los soldados contra las comunidades? ¿Viste crímenes sin motivo real?
Es que para identificar era difícil. Sendero Luminoso no decía “estoy aquí”. Estaba en todas partes. También había mucha gente que había venido de la costa a la fuerza, los habían llevado al cuartel Los Cabitos. Escuchaba “por culpa de estas comunidades, por culpa de Sendero estoy aquí”. Y tenían razón. Eran jovencitos, de 16 o 18 años, buscando a Sendero con el fusil.
¿La gratitud que sientes por Shogún no te ha llevado a idealizarlo? ¿No pudo ser él un violador de derechos humanos?
Eso es algo que aparece en el libro. La gratitud es lo que más resalta pero también aparecen otras cosas. Acá nada es blanco y negro. Tienes un ejército que es perpetrador pero al mismo tiempo tiene esta otra cara que es lo humano. Shogún fue un gran hombre, pero también estaba entrenado para matar al enemigo. Tampoco reniego con el ejército, allí encontré casa, familia, educación.
Cuentas que Shogún, cuando ya no estaba en la base, una Navidad, te envió de regalo una mochila verde y unos zapatos de cuero, ¿dirías que son los mejores regalos de Navidad que te han hecho?
Sí. Quizá. Duraron una eternidad. En Sendero Luminoso tuve unos zapatos de jebe…
Los “sietevidas”…
Sí. Se rompían y se parchaban. Y los seguí usando en el cuartel porque no había zapatos. Shogún buscaba pero no había. Algunos eran grandes, talla 40, pero no me quedaban. Yo era 34. Siempre estuve con los mismos zapatos hasta que estas cosas llegaron una Navidad. Era un paquete que decía “Para Carlitos”. Sus compañeros me decían: “Shogún te ha mandado”. Siempre pensaba que él llegaría para la próxima Navidad, pero nunca volví a verlo.
¿No sabes el nombre de Shogún?
No, todos usaban seudónimos.
Carlos Iván Degregori te recomendó buscar a Los Cabitos, los chicos que fueron soldados junto a ti, ¿tuviste éxito? ¿Los encontraste?
Sí los encontré. Eso está narrado en la segunda edición de mi primer libro, todo lo que vivieron está narrado allí.
¿Y ellos recuerdan a Shogún de la misma manera que tú?
No lo recuerdan. Recuerdan a otros militares que los salvaron. Shogún vivió solo 5 meses conmigo.
¿Y ellos, los otros cabitos, han leído tus libros?
Sí, leyeron uno. Nos hemos encontrado por la publicación de “Memoria de un soldado”. A veces hablamos, nos tomamos un café, para recordar la vida. A pesar de todas esas cosas, nos hemos superado, nos hemos levantado. Seguramente tenemos algún problema con nuestras memorias, estas cosas viajan a veces como un río subterráneo, para hacernos daño. A veces lloramos, caminamos en silencio. Algunos no pudieron estudiar. Yo estudié gracias a Shogún y a otros militares que me dieron oportunidades.
¿Por qué te convertiste en fraile franciscano?
(Se ríe) Habían unas monjas muy especiales, extraordinarias, misioneras de Jesús Verbo y Víctima. Ellas nos acompañaban en las patrullas, nos hablaban de Dios. Llevaban ropas, ostias, a los pueblos devastados por la violencia. Ellas me hablaban de Dios y me gustó. Creo que siempre estuve buscando algo de justicia social entre todo esto que pasaba. Ellas hablaban de eso, de amor al prójimo, en medio de los maltratos a las comunidades campesinas. Ellas me animaron a estudiar. Ya era otro tiempo. El tiempo del conflicto ya no era muy intenso. Ya habían capturado a Abimael Guzmán. Por eso me animé y dejé el ejército.
¿Y eres católico ahora mismo?
No. Ahora no soy nada. Ya no soy guerrillero, no soy del ejército, no soy monje, pero admiro todas las vidas que he vivido. Vivo agradecido también. Aprendí muchas cosas en las vidas que me tocaron.
En el noviciado sacaste algunas conclusiones sobre el concepto de Dios. En tu primer libro dices: “No había ni Adán ni Eva, ni diluvio, ni Abraham. Esos personajes solo eran ropajes literarios para explicar cosas más importantes (…) Por, último, ni dios existía como persona; pues decía el padre que si existiese no tendría sentido ser Dios. Dios estaba en el tiempo y el espacio. Dios era el bien y el mal. Dios era nuestro prójimo”. ¿Sigues creyendo eso?
Eso es lo que me enseñaron muy bien. Dios es prójimo. Dios no está en el cielo o en otra parte. Creo en eso. No hay un cielo, un limbo, no hay un infierno. Son como personajes, no existen. Pero sí existe nuestro prójimo. Y hay necesidad de vivir en grupo. Sin el otro es imposible vivir. Somos personas gregarias.
Conociste a dos cardenales, Juan Landázuri Ricketts y Juan Luis Cipriani, ¿qué recuerdas de ellos?
Recuerdo que en sus cumpleaños Juan Landázuri venía al convento de Los Descalzos, en Lima, allí vivía yo. A veces venía también a hablarnos. Hablaba de los franciscanos, nos animaba mucho. Celebrábamos muy bien los cumpleaños, con buena comida, con vino. Luego murió el viejo Landázuri, cantamos en su funeral, lloramos mucho. También recuerdo al otro, a Cipriani. Cuando quería iniciar mi carrera de fraile, las monjas me llevaron con él (Cipriani fue obispo auxiliar y arzobispo de Ayacucho de 1988 a 1999). Me decían: “Es buena gente, recibe al que quiere ser fraile”. Pero allí tengo un mal recuerdo, porque me botó, literalmente.
Te botó porque te preguntó si al ejército entraban prostitutas.
Es que yo tengo que contar las verdades cuando me preguntan, no podría contar otra cosa. No le gustó lo que le dije. Además era del Opus Dei, y yo creo que no servía para ese grupo. Luego tocamos la puerta de los franciscanos. Ellos me preguntaron: “Dónde has estado”. Yo les dije que en el ejército. Y ellos me respondieron: “Muy bien, necesitamos soldados”.
¿Como misionero franciscano volviste a ver la crueldad de la guerra?
Sí. Mucha gente venía para hablarnos. Cuando estuve en Puerto Ocopa, habían casas de los franciscanos en las que se criaba a los niños huérfanos de la guerra.
¿A qué nombre te sientes más cercano? ¿Al camarada Carlos, al Sargento Primero Gavilán o a Fray Lurgio?
(Se ríe) Mis niños me dicen Lurgio. No me dicen papá. Me siento más cómodo cuando me dicen Lurgio. O “Carlitos”, cuando me encuentro con los exsoldados, con mis compañeros.
Es el mismo nombre que usabas en Sendero.
Ah. Es que yo quería morir ese rato. Cuando me atraparon los soldados, me preguntaron cómo me llamaba. Y dije: “Carlos”, pensando que allí terminaba todo. Como escucharon ese nombre, siempre me llamaron así.
Tú querías ser enfermero, ¿por qué estudiaste antropología?
Sí, quería estudiar enfermería. Fui monje bastante viejo. Y no sabía mucho de estas cuestiones de ciencias sociales y antropología. Alguien me recomendó que me inscribiera, estudié en la Universidad de Huamanga. Yo creo que en segundo año empezó a gustarme, entender al otro, entenderme a mí mismo.
¿Dirías que la antropología te ha ayudado a entender tu propia historia, las circunstancias en las que viviste?
Me ayudó mucho. Creo que la antropología me ayudó mucho para ser más libre, para estar tranquilo, fue como una catarsis. Y la escritura también me ha servido para pensar lo que nos pasó, más allá de juzgar a la gente y decir: “Estos son malos, yo soy el bueno”. Esa no es la tarea del antropólogo. La tarea del antropólogo es comprender al otro, más allá de juzgar. Para juzgar al otro tenemos a los abogados.
Empezaste a escribir tus memorias en el convento.
Sí. En una segunda etapa en el convento había mucho tiempo. Escribía para mí. Nunca escribí para que lo leyera otra gente.
¿Y la carta al teniente Shogún dónde la escribiste?
Mira, tenía una pequeña cartita desde que él se fue, una mechita, una notita. La tenía guardada hasta que se rompió. Después, en México (donde estudió su maestría y su doctorado), empecé escribiendo dos hojitas. Así las tenía. Hasta que me animó José Carlos Agüero: “Escríbele a Shogún”. Y así empezó todo.
Dices en tu libro: “Somos los soldados de un conflicto que pudo evitarse si el Perú no tuviera tantas separaciones y brechas”. ¿Eso ha cambiado hoy?
Esa es una buena pregunta que me hago también. Mira, toda la historia del país, particularmente la de la región Ayacucho, está caracterizada por la pobreza, la desigualdad, la violencia. Sí hemos cambiado. Hoy tenemos carreteras, luz, pero las brechas aún son tremendas. Hay gente que vive el día a día. Les pagan 30 soles por día. Y no saben qué pasará mañana. Hay gente que vive en invasiones, año tras año, sin agua, sin desagüe.
Ahora eres maestro en la Universidad de Huamanga.
Sí, aquí aprendí, me formé como antropólogo. Y ahora esto devolviendo todo eso. Estoy compartiendo con la academia, con los alumnos, ayudando a pensar un poquito.

Es interesante que alguien trate de interpretar qué pasó cuando surgió el terrorismo, desde las aulas de la Universidad de Huamnaga, cuando precisamente Abimael Guzmán salió de allí.
Sí. Yo no estaba enterado de que estudió aqui.

¿Es una presencia fuerte dentro de la universidad o nadie habla de él?
No, nadie habla de él. Aunque hay un estigma, gente que dice que en la universidad hay gene violenta. Pero somos gente tranquila, gente que escribe.

¿Hay posibilidades reales de que vuelvas a ver a Shogún?

Algo que me han dicho. Aunque no sé cuántos años tendrá, quizá 50. Me basta con que haya podido escribirle, con que alguien pueda leerme. Este libro también está escrito para mis paisanos, para mi familia, para los peruanos.
Fuente La República: https://larepublica.pe/domingo/2019/08/11/lurgio-gavilan-ya-no-soy-guerrillero-ya-no-soy-del-ejercito-ya-no-soy-monje-pero-admiro-todas-las-vidas-que-he-vivido/

16 jul 2019

La República: Sentencia que aprueba el acuerdo de colaboración eficaz con la empresa brasileña


La República publica en exclusiva el fallo del acuerdo de colaboración eficaz y beneficio otorgado a la constructira brasileña Odebtrecht.

Por ser de interés público, La República pone en conocimiento de sus lectores el texto íntegro de la sentencia, resolución N° 20, que el 17 de junio último emitió la jueza María de los Angeles Álvarez Camacho al aprobar el Acuerdo de Colaboración Eficaz y Beneficios que suscribieron el fiscal José Domingo Pérez y los representantes legales de Odebrecht y los cuatro colaboradores: Jorge Simoes Barata, Ricardo Boleira Sieiro Guimaraes, Renato Ribeiro Bortoletti, Antonio Carlos Nostre Junior.

En la sentencia se precisa la información aportada por los colaboradores en cada uno de los cuatro proyectos dónde Odebrecht reconoció haber pagado sobornos: Vía evitamiento Cusco, vía Costa Verde Callao, los tramos 1 y 2 de la línea 1 del Metro de Lima y los tramos 2 y 3 de la Carretera Interoceánica Sur. Además, se deja constancia de la información y colaboración que están aportando para el esclarecimiento de otros hechos no incluidos en el acuerdo, tales cómo Gaseoducto del Sur y los aportes de campaña a partidos políticos.

13 abr 2019

La República: Violencia sexual y castigo físico marcan a la niñez peruana

Una realidad que indigna. Última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) arroja cifras desoladoras sobre la situación de la niñez.

La violencia de los padres, casos de abuso sexual, bullying en el colegio, trata y embarazo adolescente muestran niveles alarmantes. El Estado y la sociedad civil están llamados a actuar.

"Es la obligación del Estado adoptar las medidas necesarias para dar efectividad a todos los derechos reconocidos de los niños y niñas", señala la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989.

¿Está cumpliendo el Perú con este compromiso asumido?

Mañana, segundo domingo de abril, se conmemora en el país el Día de la Niñez Peruana, fecha propicia para analizar la situación actual de los niños, niñas y adolescentes del país, principalmente por aquellos aspectos que los aquejan y ponen en riesgo su desarrollo integral".

Una escuela insegura
"Nos preocupa la violencia que hay en las escuelas, sobre todo la de tipo sexual, que nos indica que la escuela todavía no es un espacio altamente seguro y libre para todos los niños en el país. De los 10 millones de menores de edad que hay en el Perú, aproximadamente 8 millones están en la formación básica regular ya sea en el nivel inicial, primario o secundario. Es un espacio importante dentro de la vida de los niños que no podemos permitirnos descuidar", afirma Matilde Cobeñas Vásquez, adjunta para la Niñez y la Adolescencia de la Defensoría del Pueblo.

Según el portal Síseve, la plataforma de denuncias para la comunidad escolar del Ministerio de Educación (MINEDU), de setiembre de 2013 a febrero del 2019, este sitio web ha registrado 26.466 denuncias sobre casos de violencia en colegios a nivel nacional.

De esta cifra, el 84% corresponde a casos provenientes de las escuelas públicas y 16% de las privadas. Además, el 54% de las denuncias fueron casos de agresiones suscitadas entre escolares y el 46% fueron provenientes de personal de las instituciones educativas hacia los alumnos.

Estos más de 26 mil casos concentran denuncias por violencia de tipo verbal, psicológica, física, virtual, con armas, hurto, y hasta sexual (ver infografía).

Castigo normalizado
Golpeado brutalmente y mordido en diferentes partes del cuerpo, así resultó un niño de 6 años en el distrito de Ancón, el pasado marzo. Su padre, Alex Valdín Ubaldo, lo atacó al responsabilizarlo de la desaparición de un celular de la vivienda familiar.

El sujeto fue detenido y el menor llevado de emergencia y atendido por las autoridades policiales y del Ministerio de la Mujer, quienes aseguraron brindarle protección. Y si bien se trata de un caso de violencia extremo, estos no son pocos en las familias peruanas.

Al revisar los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), se aprecia que el 10,8% de madres y el 10,0% de padres todavía utilizan golpes para castigar a sus hijos e hijas de 1 a 5 años de edad. También, el 12,9% de madres y el 8,3% de padres usan palmadas como formas de castigo.

"Los departamentos de la selva donde más se usa el castigo físico. Las palmadas son tan normales porque los padres asumen que es una manera de criar mejor a los niños, cuando la crianza y la formación de ninguna manera deben considerar disciplinas violentas; por eso existe una ley que prohíbe el castigo físico y humillante, pero no todos la conocen", señala Cobeña Vásquez.

Para muchos padres resulta más fácil dar un jalón de orejas, palmadas, correazos y hasta "chancletazos" a sus hijos, en lugar de controlar la ira, calmarse, escuchar y dialogar tranquilamente con ellos.

Violencia sexual
En el caso de la violencia sexual las cifras del Ministerio de la Mujer muestran un panorama más desolador. Entre enero y febrero de este año se registraron 4.356 casos de violencia sexual en menores de 0 a 11 años. Y la cifra se eleva a 7.551 casos si se incluye al grupo de menores de 12 a 17 años. Y los casos de violación sexual en estos dos meses fueron 659 y otros 7 de trata con fines de explotación sexual.

Otro aspecto preocupante es el embarazo adolescente. Según la ENDES, este problema alcanza al 13,4% de menores. Las regiones con mayor índice de embarazo entre adolescentes son: Loreto (30,4%), Amazonas (23,8%), Ucayalí (23,1%), San Martín (20,0%) y Cajamarca (18,5 por ciento). 

En un país donde la salud mental no recibe la atención necesaria, los niños crecen con marcas de violencia y en desigualdad de oportunidades, no se puede esperar un futuro prometedor. Es hora de actuar.

Claves
- Desnutrición. La desnutrición crónica afectó al 12,2% de las niñas y niños menores de cinco años en el 2018, según la ENDES.
- Anemia. La prevalencia de la anemia en niñas y niños de 6 a 35 meses de edad llega al 43,5%. En los últimos cinco años disminuyó en 2,9%.

La población adolescente requiere atención
Olga Isaza, representante de UNICEF

El Perú ha avanzado significativamente en la garantía de los derechos de los niños, como es la disminución de la mortalidad infantil y mayor cobertura educativa, pero donde hay desafíos más grandes es en la población adolescente que no ha tenido las mismas oportunidades.

Los servicios de salud para adolescentes son deficientes, tienen menos aseguramiento de salud, algo paradójico porque el país atraviesa el bono demográfico, cuenta con más jóvenes que adultos y debe aprovechar esta oportunidad para invertir en esta población y desarrollar todas sus habilidades y potencialidades.

Reducir la violencia es otro desafío, sobre todo la de tipo sexual dentro y fuera de la familia. Es importante tener claro que el 70% de casos de violencia sexual tiene rostro adolescente. Perú cuenta con el apoyo de UNICEF para revertir esta situación.

Avances y desafíos en este terreno
- Para la Defensoría del Pueblo, la sentencia del Poder Judicial que valida el enfoque de igualdad de género es importante porque defiende a su vez los derechos de los menores..
- El Ministerio de Educación ha dictado el año pasado los lineamientos de gestión de convivencia escolar para que las escuelas se organicen como un espacio seguro y libre de violencia.
- Sin embargo, el presupuesto destinado a la infancia en el Perú continúa siendo limitado. Todos los niveles de Gobierno deben invertir.
- Si bien el MIMP es el ente rector en materia de infancia, debe fortalecer esa rectoría mejorando sus propias capacidades.
- El Estado debe mejorar la oferta de servicios de salud para la atención de niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia, señala la Defensoría.

25 mar 2019

La República: Balance de 3 años indica 500 casos de abuso y asesinato de niñas


Cifras de espanto. Reporte del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público señala que la mayoría de casos ocurrió en la vivienda de la víctima. Experto dice que penas no disuaden.

La tarde del 11 de noviembre de 2018, Kelly de 10 años, le dijo a su mamá que iba a vender gelatinas en un campo deportivo, en Barranca, al norte de Lima. Fue la última vez que hablaron. La menor desapareció y dos días después se supo la terrible verdad: Había sido secuestrada y asesinada.
Las pericias determinaron que la menor fue abusada antes de ser asesinada por Julio César Arquinio Giraldo. 

Kelly se convirtió así en una de las 500 menores de entre 10 y 14 años que fueron ultrajadas y asesinadas en los últimos tres años en el país.

De acuerdo con las estadísticas del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, en el 2016 fueron asesinadas 201 niñas, en el 2017 perecieron 206, y en el 2018 otras 93 acabaron muertas tras haber sido sometidas a abusos sexuales.

Estadística alarmante
Es frecuente que las víctimas callen por temor, vergüenza, culpa, impotencia o porque no tienen un interlocutor que dé credibilidad a sus palabras.

Durante ese mismo espacio de tiempo 20 mil 441 niñas, niños y adolescentes menores de 18 años fueron víctimas de delitos de abuso sexual y actos contra el pudor, según registros de las fiscalías provinciales penales y mixtas del país.

Así, entre enero del 2016 y diciembre del 2018, fueron violadas 5,673 (27,75%) niñas cuyas edades fluctúan entre los 10 y 14 años. Otras 2,353 adolescentes de 14 a 18 años acabaron siendo víctimas de este delito en forma agravada, y 2,264 niñas, menores de 10 años, fueron ultrajadas en los últimos tres años.

Y, contrariamente a lo que se piensa, las estadísticas demuestran que el hogar es el espacio donde ocurre la mayor cantidad de abusos de niños.

Un caso reciente ocurrió en Piura. La víctima tenía 9 años cuando empezó a sufrir los ataques de su padre, de su primo y de un hermanastro.

La menor relató, cinco años más tarde, que nunca tuvo una infancia tranquila, y que su vida fue resistir casi a diario el maltrato y abusos sexuales en casa, desde que su madre la abandonó.

Es por eso que ahora reclama justicia. A sus 14 años y con un bebé de cinco meses, fruto de las violaciones, entendió que había llegado el momento de decir basta. 
Hoy, Augusto Pasapera Abad, acusado por la menor de los abusos a los que la sometió por años, se encuentra cumpliendo nueves meses de prisión preventiva. 



Delitos contra el pudor
Por eso es vital escuchar la voz de los niños, creerles y denunciar. La abogada María del Carmen Barragán explica que lo primero que se debe hacer es conversar con la víctima hasta que revele el nombre del agresor. Luego de acude a la comisaría o al Ministerio Público.

En el Perú, la violencia y el abuso sexual contra niños y niñas figuran entre las principales causas por las que deben ser separados de sus familias.
Si bien el entorno familiar es por naturaleza el mejor espacio de resguardo contra todo tipo de violencia, algunas veces puede ser un lugar donde se vulneran sus derechos.

Según las cifras del Observatorio de Criminalidad, en los últimos tres años 2,596 menores de 10 a 14 años fueron víctimas de actos contra el pudor. Lo mismo sufrieron otras 1,928 niñas y niños menores de 7 años. Hubo, además, 57 casos de delitos contra el pudor que terminaron con menores muertos.


9 mar 2019

Opinión: Después de 15 años el Congreso de la República sigue siendo protagonista de hechos de violencia contra las mujeres, las niñas y los niños


#8M: Después de 15 años el @congresoperu sigue siendo protagonista de hechos de violencia contra las mujeres, las niñas y los niños
                                                                                                                                   Teresa Carpio V.
En el año 2004 el congresista por Puno Leoncio Torres Ccalla fue acusado de violar a una adolescente de 16 años que trabajaba para él, en el Congreso de la República. Antero Flores Araoz, para ese entonces, presidente del Congreso, evaluaba su gestión de esta manera “aparte de chiboladas no todo es malo en el congreso”.  Refiriéndose así, en forma despectiva y sin darle importancia a la violación sexual cometida contra una menor de edad por un congresista.

Sobre este terrible hecho de violencia di cuenta en un artículo publicado en La República, titulado: “Al margen de las chiboladas y memoria de mis putas tristes”. El porqué del título lo pueden encontrar en la nota de ese entonces, 22 de diciembre del 2004.

Quince años después, el congreso del Peru sigue siendo protagonista de hechos de acoso y violencia sexual: Mamani, Lopez Vilela y, ahora último, el congresista Lescano seran solo la punta del iceberg de un patrón de conducta más generalizado? Algunos congresistas últimamente se mantienen callados, ya no dan entrevistas ni declaran a los medios. La respuesta podría estar, dicen algunos, al temor de que aparezcan ex asesoras y ex trabajadoras que se vieron obligadas a renunciar porque no podían aguantar el acoso de algunos “padres de la patria”.

Hijos no reconocidos, pensiones alimenticias no pagadas: Al igual que en el 2004, varios congresistas actuales cuentan con sentencias judiciales por no cumplir con el pago de la pensión alimenticia y/o el reconocimiento de sus hijos. Estos hechos son, también, un tipo de violencia tipificada en nuestra legislación.


La conducta violenta hacia la mujer y la niña no ha cambiado: 23 casos de feminicidios en tan solo dos meses de iniciado el año; 76% de las víctimas de violencia sexual son menores de edad, en su gran mayoría niñas; 40% de los agresores son cercanos a la familia; las niñas violadas que quedan embarazadas las siguen obligando a dar a luz, poniendo en peligro su vida hasta llegar a la muerte, como la niña de 13 años que falleció en Ica después de una cesárea, en este, precisamente, mes de marzo. Por eso, este #8M no es de celebración, es de lucha, de denuncia del sistema patriarcal, por una educación de género, por igualdad y no impunidad. La denuncia y sanción a los “padres de la patria” abusadores, sería un buen inicio. Por ahí, debemos empezar a cambiar.

"Al margen de las chiboladas y memoria de mis putas tristes", artículo de hace 15 años sobre la violencia sexual a una adolescente de 16 años cometida por un congresista de Puno, publicado en La República.

Escribe Teresa Carpio V.  

3 dic 2018

Elvia Barrios: "En delitos de violación el testimonio de la víctima es clave"

Evaluación. Pleno Casatorio Penal revisa dos sentencias que fijaron jurisprudencia sobre delitos sexuales contra menores. Ambas fueron emitidas por la sala que integraba César Hinostroza. Se busca establecer criterios para juzgar con enfoque de género.

La red de corrupción instalada en el sistema de justicia, conocida en julio pasado, permitía que se negocien sentencias para favorecer a distintos acusados, incluso a violadores de menores.

A meses de ese escándalo, los magistrados que integran el Pleno Casatorio Penal se encuentran revisando dos fallos que fijaron jurisprudencia sobre la materia, ambos emitidos por una sala que integraba el exjuez supremo César Hinostroza.

De modo general, explica la jueza suprema Elvia Barrios, quien preside la Comisión de Justicia de Género del Poder Judicial, lo que se busca es establecer criterios interpretativos para que, desde una perspectiva libre de estereotipos, los operadores de justicia conduzcan sus procesos de forma adecuada.

En ese marco, añade, los jueces deben tener claro que, mediante acuerdos plenarios previos, se ha determinado que el testimonio de la víctima “se erige como una prueba fundamental” para acreditar los delitos de violencia sexual, siempre que cumpla con algunos supuestos, entre ellos la verosimilitud y la ausencia de ánimo espurio.

Esta declaración, además, debe realizarse una sola vez dentro de una cámara Gesell para evitar la revictimización.

La primera casación revisada es la N° 292-2014-Áncash. trata de un caso de violación con posterior embarazo. En ella se estableció que los jueces no pueden sentenciar a los acusados sin antes valorar la prueba de ADN, pues de lo contrario se limitaría su derecho a defenderse.

Según explica Barrios, la prueba de ADN no siempre funciona como elemento definitivo para demostrar la responsabilidad del abusador. La jueza propone un ejemplo para ilustrar este punto:
"Una mujer es víctima de una agresión sexual. Hace la denuncia. A las semanas puede haber tenido relaciones consensuadas. Como consecuencia de alguno de los actos queda embarazada. Allí la prueba de ADN no puede descartar per se que ella no haya sido víctima de violación", explica.

La segunda casación aludida es la N° 335-2015-Del Santa, en la que se determinó que los juzgadores pueden atenuar la sanción a los violadores cuando son "sujetos de responsabilidad restringida", es decir, cuando tienen entre 18 y 21 años; o cuando la víctima está cerca de cumplir 14 años.

Al respecto, Barrios señala que "es un tema bastante sensible" que deberá debatirse entre los magistrados, pero es enérgica al señalar que "ningún consntimiento de una menor de 14 años es válido, absolutamente ninguno".

En cualquier caso, lo que corresponde es buscar las "pruebas periféricas" que permitan corroborar la declaración de las víctimas, como el reconocimiento médico legal y las pericias psicológicas, considerando que dichos elementos tanpoco son concluyentes.

"¿Qué pasa si el reconocimiento médico legal dice que hay ausencia de lesión física, que la menor tiene himen dilatable o que no hay circunstancia médica que pruebe la agresión? Por eso no necesariamente se debe exigir la presencia de lesiones vinculadas a la violencia sexual", explica.

La magistrada añade que tampoo se puede exigir precisión en el relato del delito, pues, al ser la violación una experiencia traumática, la mente puede "borrar" o confundir detalles. Lo mismo ocurre con las víctimas de violaciones sistemáticas, que suelen presentarse en ámbitos familiares.

Fecha fija
El Pleno Casatorio penal emitirá sus sentencias el próximo 18 de diciembre, según anunció su coordinador, el juez supremo César San Martín.

- Dicha fecha es "inaplazable", según dijo Elvia Barrios. La sesión inaugural se realizó el pasado 7 de noviembre en el Palacio de Justicia.

Es necesario "deconstruir" a los jueces
- Para la presidenta de la Comisión de Justicia de Género es necesario que los jueces dejen de lado sus prejuicios al administrar justicia. "Tenemos una cultura patriarcal y machista en nuestro país. El juez o la jueza que transmite una decisión indudablemente tiene una carga personal. Lo que tratamos es de deconstruir esos estereotipos. Sin ello, no hay ninguna posibilidad de mejorar el sistema de administración de justicia para aplicar el enfoque de género", señala.

- Entre enero y octubre de este año, según datos de la misma comisión, el Poder Judicial ha recibido 3.609 denuncias por violencia sexual. Si se suman los casos ingresados desde 2015, la cifra se eleva a más de 16mil. Entre las regiones con mayor incidencia se cuenta Lima (602 casos), La Libertad (210), Lambayeque (209), Cusco (198) y Puno (137).


22 ene 2018

Exmiembro del grupo Colina: Fujimori sabía de la matanza en Pativilca

Tras 15 en prisión, , hoy cuenta detalles de la matanza ejecutada en 1992. También dejó un mensaje a las familias de las víctimas: “Ya no los busquen más, no los van a encontrar, han sido incinerados”.

El exagente de Servicio de Inteligencia del Ejército Hércules Gómez Casanova, uno de los miembros del desaparecido grupo Colina, reafirma que Alberto Fujimori conocía la operación en Pativilca y la matanza que se realizó en este poblado el 29 de enero de 1992. Hace una semana salió del penal de Chincha, tras cumplir una condena de 15 años, y reconoce que participó en ejecuciones ordenadas por altos mandos del Ejército. Y es que él niega que el grupo Colina haya sido un destacamento aislado del Ejército; afirma que solo se encargaba de aniquilar por órdenes de sus superiores.

"El caso Pativilca es una operación que hizo el destacamento Colina. [...] Fujimori sabía lo que estaba pasando. [...] Él conocía cómo se estaba derrotando al terrorismo, nosotros éramos parte de las Fuerzas Armadas y estábamos bajo el comando del presidente de la República, el máximo jefe de las Fuerzas Armadas. Fujimori sabía cómo se combatía el terrorismo”, señaló en diálogo con “Punto final”.

Gómez Casanova explica que el grupo Colina ejecutaba las matanzas en el marco de la lucha contra el terrorismo y que luego pretendía hacer pasar estos crímenes como autoría de Sendero Luminoso.
“Yo he estado en lugares donde mataban a machetazos y hachazos. Ponían la cabeza los comuneros en una piedra y con otra piedra lo reventaban, y con la sangre de esos muertos escribían en las paredes ‘así muere el pueblo que se enfrenta contra el partido’, 'viva el PCP', 'viva el presidente Gonzalo'”, refiere.
 
El exmiembro de Colina asegura que contará todo los detalles de los casos, incluidos La Cantuta, porque asegura que pasó 15 años preso por crímenes que ordenaron sus superiores.

En otro momento, hace un llamado a las familias de la víctimas de las matanzas de Pativilca: “Sus familiares han sido eliminados, incinerados, ya no los busquen más, no los van a encontrar, han sido eliminados”.

El caso Pativilca se remonta a 1992, más de dos meses después de la masacre de Barrios Altos y seis meses antes de La Cantuta, cuando efectivos del grupo Colina, al mando del mayor (r) del Ejército Peruano (EP), Santiago Martin Rivas, acudieron a Pativilca por órdenes de Nicolás Hermoza Ríos

Caso Pativilca: Colina secuestró a 6 personas, John Calderón Ríos (18), Toribio Ortiz Aponte (25), Felandro Castillo Manrique (38), Pedro Agüero Rivera (35), Ernesto Arias Velásquez (17) y César Rodríguez Esquivel (29) . Los torturaron con quemaduras de soplete en diversas partes de sus cuerpos, incluido el ano; y además les propinaron patadas. Después de esto, los mataron con disparos en la cabeza y lanzaron sus cuerpos a un cañaveral.

Por este caso, la Sala Penal Nacional se reunirá el próximo 26 de enero a las 8:30 de la mañana para ver lo que pasará con el proceso judicial que se inició contra Alberto Fujimori, quien recibió el derecho de gracia, una figura que cancela los procesos penales que tiene en curso.

8 oct 2017

La República: El indulto a Alberto Fujimori camina a pasos acelerados

Las últimas acciones del Gobierno y las declaraciones de sus principales representantes apuntan hacia una dirección: el indulto a favor de Alberto Fujimori, hoy preso en la Diroes.

Primero fue la salida de Marisol Pérez Tello del Ministerio de Justicia, alguien que había mostrado públicamente sus reparos frente a la posibilidad de la excarcelación. En su lugar fue nombrado Enrique Mendoza, quien el viernes firmó una resolución a través de la cual se cambió a los miembros de la Comisión de Gracias Presidenciales, hoy presidida por el ciudadano Orlando Franchini Orsi, que de acuerdo con el Registro Nacional de identidad y Estado Civil (Reniec) tiene 92 años.

“(El indulto) está yendo en marcha, a pasos acelerados”, explicó una fuente del Gobierno. La pregunta es cuándo ocurriría finalmente.

La fecha que se rumorea es después de la presentación ante el Pleno del Congreso del gabinete que dirige Mercedes Aráoz. Ese día, el equipo ministerial buscará el voto de confianza y se prefiere, según la versión recogida por este diario, que la sesión transcurra sin mayores inconvenientes.

Es claro que una excarcelación anticipada contaminaría todo el debate.

Nuevo equipo

Tres de los miembros que dejaron la Comisión de Gracias Presidenciales (Laura Vargas Valcárcel, Raúl Enrique Miranda Sousa Infante y Víctor Javier Arroyo Cuyubamba) se habían opuesto al indulto para Fujimori en el año 2013, durante el gobierno de Ollanta Humala.
Hoy, la composición del equipo es completamente diferente. El presidente Pedro Pablo Kuczynski dijo que no se evalúa un perdón, sino que “estamos hablando de salud”.
Esto da a entender que para la excarcelación se alegaría que la salud de Fujimori se encuentra debilitada. Su médico de cabecera, Alejandro Aguinaga, le comentó a La República que no tiene conocimiento de que se haya hecho una solicitud formal de indulto ni que se haya convocado a una junta médica.

Debate interno

El tema del indulto y sus posibles consecuencias se tocó, por ejemplo, en la última reunión de bancada de Peruanos Por el Kambio.
Nadie ha amenazado con renunciar si es que Fujimori llega a salir de su encierro. Sin embargo, hay algunas voces que han expresado (en la interna) su preocupación por las consecuencias políticas de una decisión de ese calibre.
Por ejemplo, asistentes a dicha reunión de bancada dijeron que el legislador Juan Sheput hizo notar que el indulto significaría que el Gobierno tendría que enfrentarse a la oposición de la izquierda y al sector antifujimorista (que fue el que terminó votando por Kuczynski para evitar el triunfo de Keiko Fujimori).
Si en la bancada no hay riesgo de dimisiones, ese peligro también parece conjurado en el gabinete, a pesar de que lo integran algunas personas que en el pasado expresaron sus posiciones antifujimoristas.
Eso sí, corre el rumor de que no todos los ministros estaban enterados de los relevos dentro de la Comisión de Gracias Presidenciales. Cuando el viernes se supo la noticia –compartida desde muy temprano en redes sociales– hubo intercambios que revelaban sorpresa entre ciertos legisladores pepekausas y ministros.
“Si me lo pregunta, a partir del 12, en cualquier momento”, fue la respuesta que ofreció una persona vinculada al Gobierno cuando se le preguntó cuándo podría darse el indulto humanitario.
La Constitución le ofrece al presidente la potestad de conceder indultos y conmutaciones, pero es una prerrogativa enmarcada en un reglamento. Obviarlo, han dicho especialistas, sería ilegal.
El presidente Kuczynski no cumple con recibir a las víctimas
  • En una entrevista concedida a La República en julio de este año, el presidente Pedro Pablo Kuczynski fue consultado sobre el pedido de los familiares de las víctimas de Barrios Altos y de La Cantuta para ser recibidos antes de cualquier decisión sobre el indulto a favor de Alberto Fujimori.
  • El mandatario respondió que los recibiría “sin ninguna duda”. Tres meses después, eso no ha ocurrido, a pesar de la insistencia de los interesados.
  • Para el ahora ex miembro de la Comisión de Gracias Presidenciales Víctor Arroyo Cuyubamba este debería ser un paso clave. “También está en juego el derecho de los familiares de las víctimas. (Kuczynski) debería dialogar también con ellos”, señaló.