Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas

9 ago 2024

Expertos internacionales: "Exigimos protección para la niñez y juventud venezolana ante la represión política".


COMUNICADO URGENTE

Exigimos protección para la niñez y juventud venezolana ante la represión política: organizaciones, academia y expertos internacionales.

09 de agosto de 2024 – Coaliciones nacionales, organizaciones, académicas y personas expertas internacionales que promovemos y defendemos los derechos de las infancias en América Latina y el Caribe expresamos nuestra más profunda preocupación por el impacto negativo de la crisis política en Venezuela sobre la niñez, adolescencia y la juventud. Las recientes protestas postelectorales han puesto de manifiesto un patrón alarmante de represión y violaciones de derechos humanos que afectan especialmente a las niñas, niños, adolescentes y personas jóvenes, quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad crítica.

Comunicado_ProtecciónNiñezVenezuela on Scribd

18 nov 2019

EL PAÍS: 24 horas en la vida de la infancia – Rehacer la vida lejos de casa

Alix nació en Venezuela hace 11 años, pero lleva uno y medio viviendo en Perú. Su familia emigró para subsistir. Ya no tienen problemas para comer, pero su casa a las afueras de Lima no tiene agua corriente.

EL PAISAJE parece pintado en blanco y negro. Solo que el blanco es el perla de la panza de burra que cubre todo el cielo de Lima. El negro, el barro sobre el que se levantan sus casas desnudas, de ladrillo visto. El resto de colores que visten sus calles recorren de un extremo a otro bien la escala de grises, bien la de marrones. De pronto, algunas pinceladas verdes. Otras azules. Y en una de sus cuadras destaca un trazo rosa al que el polvo no deja lucir como se merece: la casa en la que viven Alix, de 11 años, y su familia en un distrito al norte de Lima. Llevan allí desde hace año y medio.

Este hogar tiene en su interior paredes color pistacho con un pedazo en blanco por aquí y una grieta por allá. En el dormitorio, un corazón grande a rotulador con el nombre de Juliana escrito dentro y, cerca de la puerta, el móvil a bolígrafo del técnico de telefonía. Su decoración es un calcetín navideño de tela, un globo deshinchado del día de la madre, una bandera de Perú pintada con lápices de colores y un espejo que muestra más rayones que reflejos. Bien cubierto todo de polvo. Un único espacio en el que la mitad más cercana a la puerta hace de recibidor, comedor y cocina. La otra mitad, salón y dormitorio. El resto se encuentra a la intemperie. Incluido el baño, un agujero en el suelo del patio cerca del cartel roto de una antigua cevichería.

En esta casa, el despertador suena antes de las seis de la mañana. Suena para el padrastro de Alix, que trabaja de albañil, y para su madre, enfermera en una residencia de ancianos a dos horas en transporte público de su casa. Hace un turno de 24 horas, así que una de cada dos noches duerme en el centro. Antes de marcharse, despierta a la mayor de sus dos hijas y, poco después, la alarma vuelve a sonar a las seis en punto, esta vez para Alix, que ya está espabilada. Se viste rápido, despierta a su hermana Juliana, de siete años, y le prepara pan con mermelada y un café. Ella apenas desayuna. Si le da tiempo, bebe un vaso de leche. Si no, sale de casa con el estómago vacío. Ya lo llenará cuando llegue al colegio con un pan de yuca y queso y un bote de leche que reparten allí cada mañana.

Alix destaca en su aula. Es la segunda más alta. Su piel es la más blanca. Su pelo castaño, el más claro. Como todos, viste un uniforme que se diría diseñado para mimetizar a los alumnos con el paisaje del barrio. Como si para la chaqueta hubieran elegido el color del rastro que deja el polvo sobre las lonas de los comercios. Para la falda de cuadros, el tono de tierra que cubre calles y aceras. Y con las zonas húmedas y más oscuras de ese limo parecen rematados los detalles. Marrón lleva el uniforme, pero para todo lo que no es uniforme, de mochila a pendientes, ha escogido el rosa. “Pero mi color favorito es el rojo porque está en la bandera de Venezuela”.

Perú se ha convertido en el segundo país, después de Colombia, que más refugiados venezolanos acoge. El 62% de ellos afirma sentirse discriminado

Alix nació y vivió hasta 2018 en el país sumido bajo el régimen de Nicolás Maduro. Su familia tuvo que emigrar para subsistir. Apenas les llegaba para comer, así que la madre de Alix emprendió sola camino a Perú. Tanteó el terreno, buscó casa, encontró trabajo. Seis meses después, viajó su marido con las niñas. “Nos empujó a irnos la situación económica. Entre lo que ganábamos mi esposo y yo no nos alcanzaba para comprar lo básico. El sueldo mínimo allá son 80.000 soberanos y un kilo de arroz cuesta 50.000. Las niñas veían lo que estaba pasando. Sabían que si almorzaban no tendrían para cenar. Y si cenábamos hoy, no sabíamos qué íbamos a desayunar mañana. Había carencia, pero ellas siempre comían, aunque fuera un plato de pasta. A lo mejor de cena hacíamos panquecas (tortitas), pero como teníamos poca harina salían solo dos. Una era para Alix y otra para Juliana”. Las dos hermanas siempre llenaban el estómago, aunque no se quedaran satisfechas. En su nueva vida en Perú han renunciado a muchas comodidades, pero al menos no pasan hambre.

Alix y Juliana son las dos únicas venezolanas en un colegio de 1.300 niños, un dato que no refleja la realidad. En Perú residen 728.000 ciudadanos de esta nacionalidad, según cifras de 2019 de la Superintendencia Nacional de Migraciones. Se ha convertido en el segundo país, después de Colombia, que más venezolanos acoge. El 62% de ellos afirma sentirse discriminado, según el último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Alix no convive con ese rechazo, pero su madre sí lo ha sufrido. “La gente te ataca. Acá no, pero cuando sales hacia Lima te ofenden, te insultan. El otro día una señora me lanzó un botellón de agua y me gritó que me fuera a mi país”.

Para muchos niños el viaje supone sacrificar su educación, ya que más de la mitad no pueden inscribirse o concluir el año escolar. Y los que se escolarizan, sienten la presión de un sistema educativo más exigente. “En Venezuela el colegio era fácil. Acá me chocó porque ya están enseñando matemáticas”. Lo cuenta Alix sentada en una de las dos camas que tienen en casa. Las juntan y ahí duermen los cuatro. Como apenas tienen sillas, el colchón hace las veces de asiento. A su lado, su madre escucha y apunta que en su país no imparten esta asignatura hasta secundaria. Recuerdan que, al matricularse, Alix realizó una prueba de nivel. Por su edad, le correspondía entrar en 5º de primaria, pero sus conocimientos se quedaban en 4º. “De todas formas me dejaron entrar en 5º. El primer día fue el más nervioso de mi vida. Como mis compañeros son más morenos, me miraban la piel y a cada rato decían: ‘¡Ah! ¡Si está cruda!’. Me llamaban blancona, gringa. Todos venían a preguntarme, era fastidioso”. Con el tiempo, a sus compañeros les quedó la curiosidad satisfecha. Alix logró hacer amigos y equiparar sus conocimientos a los del resto de la clase.

De la escuela sale a las 12.45. Los días que su madre trabaja, se encarga de recogerlas la vecina de enfrente. A veces ella las invita a comer, si no, le toca a Alix cocinar. Su especialidad son los espaguetis con salsa de tomate, mayonesa y queso. Siempre que haya en la despensa tomate, mayonesa y queso. Y las niñas se sientan a la mesa, una superficie de madera estrecha colocada frente a la ventana. Encajonada entre la encimera, la mesa y el horno, come Alix. De rodillas sobre una silla de plástico blanco, Juliana le cuenta a su hermana que un compañero de clase le hace de rabiar. Las niñas pasan solas la mayoría de las tardes. Juegan. Duermen. Hacen los deberes. Ven la tele. A Alix le gusta pasar tiempo en su rincón favorito de la casa: una rampa de madera podrida a la que se sube para mirar por encima del muro del patio y contemplar desde ahí la vida del barrio. Los días que está su madre, aprovecha para conectarse a Facebook desde su teléfono. “Hablo con mis amigos de allá. No son muchos porque aún no los he encontrado. Les hablo de mí, de Perú. Ellos me explican cómo van allá, la situación… Lo que pasa en mi país es que el presidente no gobierna bien y no sabe manejar. Eso afecta al país y al pueblo”.

Cuando llega su padrastro, los cuatro cenan y ven la tele tumbados en la cama. A ella le gustan las películas de miedo y a veces se queda hasta tarde viendo alguna. Cuando se le caen los párpados, sueña. Imagina que regresa a Venezuela. Y allí se reencuentra con su familia y sus amigos. Suele ser un sueño feliz, dice. Pero, a veces, se convierte de pronto en una pesadilla.

21 oct 2019

OIM y Unicef: Matriz de Seguimiento de Desplazamiento del flujo de la población venezolana en el Perú

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presenta los resultados del sexto reporte de la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM) sobre la población venezolana en Perú. El estudio describe las principales características y necesidades de los refugiados y migrantes venezolanos que ingresaron y salieron del país en julio de 2019, posterior a la puesta en vigencia de la visa humanitaria de Perú (15 de junio) y del visto consular de turismo para el ingreso de población venezolana a Chile.

Para la investigación se encuestó a 1,233 personas tanto en el Centro Binacional de Atención Fronteriza (CEBAF) en Tumbes (614 personas), como en los alrededores del Consultado General de Chile en Tacna (619 personas), frontera sur del país, y que se encontraban tramitando su ingreso a Chile.

En ese sentido, respecto a los documentos y calidad migratoria, se encontró que el documento más utilizado por la población venezolana encuestada, con el fin de cruzar la frontera norte del Perú, fue la cédula de identidad (64,5%) mientras que el segundo documento de viaje más frecuente fue el pasaporte (34,7%).

En el Perú, las nuevas medidas de ingreso para personas venezolanas al Perú exigen pasaporte vencido o vigente para el acceso a visas humanitarias y otros visados; un porcentaje importante de población no contaría con este requisito; asimismo, si estas personas no cuentan con características para que sean exoneradas de la presentación de la visa humanitaria al Perú (reunificación familiar, madres gestantes, adultos mayores de 60 años, mayores de edad en extrema vulnerabilidad, menores de edad no acompañados), podrían ver limitadas sus posibilidades de ingreso y los riesgos que esto conlleva como ser objeto de tráfico ilícito de migrantes.

Entre las personas encuestadas en Tacna, frontera sur del país, se observó que la mayoría manifiesta utilizar el pasaporte como documento de identidad para cruzar las fronteras (70.6%). Un 29,1% comentó estar utilizando la cédula de identidad y un 0.3% no contaba con documentos. En ese sentido, un 30% aproximadamente, se encontrarían en riesgo de no poder acceder a la Visa de Responsabilidad Democrática (VRD) o al visto consular de turismo de Chile para acceder al territorio.

Otros resultados del informe indican que tanto en Tumbes como en Tacna se encontró un porcentaje mayor de mujeres. En Tumbes, las mujeres representan el 58% del total de población consultada, mientras que el 42% fueron hombres. En Tacna el porcentaje de mujeres asciende a 56% y de hombres 44%.

En general, entre la población encuestada, la mayoría son adultos jóvenes en plena edad productiva, entre 18 y 34 años, tendencia que se repite continuamente desde que inició el flujo de población venezolana hacia Perú.

El Perú se sigue consolidando como uno de los principales países de tránsito y permanencia para los ciudadanos venezolanos que salen de su país. Para las personas consultadas, Lima es la ciudad de destino final de mayor preferencia (66,8%), le siguen La Libertad (8%), Lambayeque (5,4%), Piura (4,1%), entre otras.

Respecto al perfil educativo y laboral, el 20,4% de las personas encuestadas en su tránsito en el CEBAF- Tumbes precisó haber culminado completamente sus estudios superiores: el 15,1% cuenta con estudios universitarios mientras que el 5,2% cuenta con estudios técnico-superiores.

Del total de población venezolana encuestada en Tumbes, el 35,3% cuentan con estudios superiores completos o incompletos. Las principales carreras profesionales mencionadas: Administración, Marketing y Contabilidad (24,7%), Educación y Psicología (22,9%), Salud y Medicina Veterinaria (16,5%), entre otras.

En relación con la situación laboral antes de dejar Venezuela, el 60,3% de personas consultadas durante su tránsito por la frontera norte del Perú indicaron que contaban con algún trabajo: el 39,6% trabajaba de manera dependiente mientras que un 20,7% eran trabajadores por cuenta propia.

Otros hallazgos del informe revelan que existe un alto porcentaje de población venezolana que requiere asistencia para cubrir sus necesidades inmediatas como son la regularización documentaria y legal, alimentación, garantizar su seguridad, ayuda médica, entre otros. Esta situación se agrava para las personas en situación de vulnerabilidad debido a su condición de salud y/o discapacidad.

Respecto a las necesidades de protección, en la frontera norte del Perú, 1 de cada 4 personas manifestó haberse sentido discriminada durante su ruta de viaje. En la frontera sur del país este porcentaje aumenta, cerca del 40% de personas indicó haber sufrido algún tipo de discriminación. Casi en la totalidad de los casos la razón principal fue su nacionalidad.

El reporte 6 de la DTM aborda nuevamente, en colaboración con UNICEF, el perfil de los niños y adolescentes menores de 18 años.

Respecto a la unidad familiar de niñas, niños y adolescentes, los hallazgos mostraron que el 38% de los menores de edad ingresaron al Perú con sus padres, el 35% ingresó con uno de ellos para reencontrase con el otro. Para el 24% el viaje a Perú implicó separarse de alguno de sus padres, usualmente se quedó en Venezuela.

Con relación a la trayectoria escolar, las condiciones de vida en su país de origen y el mismo viaje de migración impidieron que 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes accedan o concluyan el año escolar.

El 45% de las niñas, niños y adolescentes presentó cambios emocionales durante el trayecto migratorio. Los tres cambios más frecuentes fueron los dolores de cabeza (22.3%) y el llanto excesivo (10.8%) y los estallidos agresivos (10.3%).

Hasta el 05 de Setiembre 2019, se estima que aproximadamente 4.3 millones de personas han abandonado Venezuela.

Según la Superintendencia Nacional de Migraciones del Perú, 860,000 venezolanos permanecen en el Perú hasta agosto de 2019.


22 ago 2019

Colombia: Aprueban proyecto que otorga nacionalidad a niños de venezolanos nacidos en Colombia

Se estima que gracias a esta iniciativa, que ahora será conciliada en las plenarias de Cámara y Senado, serán beneficiados al menos 24.000 menores.

La plenaria de la Cámara de Representantes aprobó el martes un proyecto de ley que, en un esfuerzo por prevenir que haya niños apátridas, fija un régimen especial y excepcional para que menores hijos de ciudadanos venezolanos que hayan nacido en el país puedan gozar de la nacionalidad colombiana.

A diferencia de la resolución que firmó el presidente Iván Duque a principios de mes -que otorga nacionalidad a los hijos de padres venezolanos nacidos después del 18 de agosto de 2015 y que indica que la Registraduría tiene seis meses para realizar el trámite-, la iniciativa legislativa señala que el menor será nacionalizado al momento de su nacimiento.

El proyecto según su ponente, el representante Germán Blanco (Partido Conservador), establece que la norma estará vigente para menores nacidos entre el 1 de enero de 2015 y hasta dos años después de que la ley sea sancionada por el presidente Duque. Se abre la puerta además a la prolongación de la medida si se extiende la crisis política y social en Venezuela.

"Los derechos del niño cobijan tener el derecho a una nacionalidad, derechos teóricos que el Estado debe volverlos prácticos, todo esto obedece a una situación especial (…) Están previstos desde el alto gobierno los recursos para la atención. Es un proyecto de mera humanidad del que solicitamos el visto bueno”, manifestó el congresista.

A su turno, el defensor del Pueblo, Carlos Negret, aplaudió la determinación, señalando que el proyecto establece un régimen para adquirir la nacionalidad colombiana por nacimiento para hijos de venezolanos en situación de migración regular o irregular, o de solicitantes de refugio, nacidos en territorio colombiano.

"Esta iniciativa honra los tratados internacionales suscritos por Colombia y evitará que niños y niñas nacidos en el país, hijos de venezolanos, se conviertan en apátridas. Este proyecto no otorga nacionalidad a los padres de estos niños y no tiene impacto fiscal alguno diferente al costo que ya está asumiendo el Estado colombiano por la atención de la población migrante actual, declaró el funcionario.

Al proyecto le queda pendiente conciliar su título en las plenarias de Cámara de Representantes y Senado para su posterior sanción presidencial.

6 ago 2019

Colombia otorgará nacionalidad a hijos de padres venezolanos

Bogota.- Con siete meses de embarazo, Wuendy Villamizar huyó de Venezuela a pie con el único objetivo de asegurarse de que su bebé naciera en Colombia.

Su bebé nació completamente saludable en un hospital ubicado en la frontera a principios de este año, pero sin uno de los derechos humanos fundamentales: Nacionalidad.

Si situación cambió el lunes, cuando el presidente Iván Duque anunció que su gobierno otorgará la ciudadanía colombiana a más de 24.000 bebés que, como Santiago Josué, nacieron en Colombia pero son hijos de padres venezolanos y corrían el riesgo de ser apátridas.

Villamizar, de 26 años y madre de tres, aún pasa problemas para intentar mantener a su familia mientras vive en Colombia, en donde ella también carece de estatus legal, pero la noticia de que su hijo menor tendrá los mismos derechos que cualquier otro ciudadano fue un alivio.

"Mi hijo va a tener su nacionalidad, por lo menos" comentó.

Duque describió la resolución como una muestra de solidaridad con los cientos de miles de venezolanos que continúan huyendo de la crisis política y económica en su país. Más de 1.4 millones de venezolanos residen actualmente en la vecina Colombia, más que en cualquier otro país.

"Hoy respaldamos a estas criaturas indefensas que quieren tener ese derecho a una nacionalidad y orgullosamente les decimos que son colombianos", dijo Duque durante la ceremonia de firma simbólica en el palacio presidencial, donde estuvo rodeado por miembros de su gabinete.

Las leyes colombianas aún prohíben que los hijos que hayan nacido en el país de padres extranjeros tengan acceso legal a la ciudadanía por nacimiento. De acuerdo a las estadísticas de la agencia migratoria colombiana, alrededor del 47% de los venezolanos que residen en el país carecen de estatus legal. La cifra no incluye a los cerca de 500.000 venezolanos de ascendencia colombiana que han regresado al país.

Los hijos de padres venezolanos nacidos en el extranjero tienen derecho a la ciudadanía venezolana, pero para muchos de ellos ha sido casi imposible de obtener. Venezuela rompió relaciones diplomáticas con Colombia y no cuenta con consulados en operación dentro del país. Aunque sus padres podrían volver a su país para buscar darles la nacionalidad a sus hijos, muchos de ellos se niegan a regresar.  

A los bebés nacidos en Colombia se les había otorgado previamente su certificado de nacimiento, pero indica claramente que no es válido para la ciudadanía

En caso de  que los niños permanecieran apátridas, serían incapaces de realizar viajes internacionales, adquirir una vivienda, tener un trabajo legal o contraer matrimonio al llegar a la edad adulta.

"Estaban en el limbo”, dijo Marianne Menjivar, directora para Colombia del Comité Internacional de Rescate, un grupo sin fines de lucro.

De acuerdo a los nuevos lineamientos, los bebés nacidos de padres venezolanos en Colombia después de 19 de agosto de 2015 tendrán el derecho a la ciudadanía colombiana. La medida está programada para tener una vigencia de dos años “o cuando cesen las circunstancias que impiden el registro de los niños y niñas como venezolanos".

El asunto no es un problema en varias otras de las naciones sudamericanas que reciben a grandes números de venezolanos, como Perú, debido a que las leyes existentes permiten que los bebés nacidos dentro de su territorio obtengan la nacionalidad sin importar el estatus migratorio de sus padres.

Según varios acuerdos internacionales, Colombia está obligada a proveer la nacionalidad a todo aquel en riesgo de ser apátrida. Durante meses, grupos a favor de los derechos civiles y de los migrantes han presionado al gobierno colombiano para que cumpla con dichos tratados.

Naciones Unidas elogió la nueva resolución
"La decisión representa un gran avance en las garantías de los derechos de los niños”, indicó la organización.

De acuerdo con Naciones Unidas, más de 4 millones de venezolanos han salido de su país en un éxodo sin precedentes que ha causado inconvenientes en varias naciones latinoamericanas. En respuesta a la crisis, Duque dijo que Colombia ha suministrado 1,2 millones de vacunas e inscrito a más de 182.000 niños en el sistema escolar.

Sin embargo, migrantes como Arelys Pulido aseguran que han encontrado obstáculos frecuentes cuando se trata de darles educación y atención médica a sus hijos.

Cuando su hija enfermó recientemente de tos, intentó que la atendieran en un hospital de la región central de Colombia en donde la familia reside actualmente. Su bebé nació en Colombia, pero al igual que los demás, aún no obtenía la nacionalidad.

"No, no, no", fue la respuesta que obtuvo Pulido, narró. “Ustedes son venezolanos".

El director de migración para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

Eventualmente obtuvo atención médica para su hija, pero le dijeron que debía cubrir con el costo total de la cita con el doctor y los medicamentos. Tanto Pulido como su esposo están ilegalmente en el país y pasan apuros para obtener servicios básicos, como vivienda.

El director de migración para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, Christian Kruger, dijo que aunque la nueva resolución no les otorga a los padres venezolanos un estatus legal, eventualmente podría ayudarlos, ya que serán elegibles para obtener una visa de beneficencia que se les otorga a los padres de hijos colombianos.



Naciones Unidas:
Más de 24.000 niños nacidos en Colombia a partir de 2015 de padres migrantes venezolanos podrán ostentar la nacionalidad colombiana  gracias a una medida administrativa excepcional y temporal anunciada el lunes por el presidente del país de acogida, Iván Duque.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) acogió con beneplácito esta decisión, "que evitará que miles de menores se conviertan en apátridas y que “confirma el compromiso [del Gobierno colombiano] con los derechos humanos y las convenciones internacionales al garantizar a los niños y niñas el derecho a una nacionalidad, independientemente de su condición migratoria.

La jefa de la Misión de la OIM en Colombia afirmó que la resolución es una constribución para lograr un ´roceso de migración regular y seguro que, "con suerte, facilitaría el reconocimiento de los derechos fundamentales de los niños venezolanos, así como su integración a la sociedad".

La medida entrará en vigor el 20 de agosto próximo y amparará a los hijos de venezolanos nacidos en Colombia a partir del 19 de agosto de 2015.

Según la OIM, la nueva provisión representa un paso muy importante hacia la protección integral de uno de los colectivos más vulnerables.


3 jun 2019

Human Rights Watch: La emergencia humanitaria en Venezuela

En enero de 2019, cientos de miles de venezolanos salieron a las calles en respuesta a un llamado del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, que pidió al pueblo de Venezuela que se movilizara en apoyo al restablecimiento del orden constitucional en el país.

 Durante una protesta multitudinaria que tuvo lugar el 23 de enero, Guaidó dijo que asumía el poder como presidente interino de Venezuela y que convocaría a elecciones libres y justas. Desde entonces, más de 50 gobiernos lo han reconocido como presidente interino de Venezuela. Sin embargo, Nicolás Maduro todavía mantiene un férreo control de todas las instituciones venezolanas, salvo la Asamblea Nacional que tiene una mayoría opositora.

Con esta pugna de poder como trasfondo, una de las cuestiones subyacentes más preocupantes para el pueblo venezolano es la gravísima crisis humanitaria que está atravesando el país. En uno de los primeros discursos públicos que pronunció tras convertirse en presidente de la Asamblea Nacional el 5 de enero, Guaidó afirmó que Venezuela enfrentaba una emergencia humanitaria y pidió ayuda a la comunidad internacional para superarla.
Es imposible conocer todavía cuál es la verdadera magnitud de la crisis de salud y alimentaria en Venezuela. Esto se debe principalmente a que las autoridades venezolanas no han publicado datos sobre salud y nutrición, e incluso han tomado represalias contra quienes los difunden.

Para evaluar el estado actual de la crisis humanitaria en Venezuela, y su impacto en los derechos humanos de la población venezolana y en los países limítrofes, Human Rights Watch se asoció con el Centro por la Salud Humanitaria (Center for Humanitarian Health) y el Centro de Salud Pública y Derechos Humanos (Center for Public Health and Human Rights) de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins. El presente informe se basa en entrevistas realizadas a más de 150 profesionales de la salud, ciudadanos venezolanos que necesitan atención médica y llegaron recientemente a Colombia y Brasil para obtenerla, representantes de organizaciones humanitarias internacionales y no gubernamentales, funcionarios de las Naciones Unidas (ONU) y funcionarios de los gobiernos brasileño y colombiano. Asimismo, el equipo de investigación analizó datos sobre la situación en Venezuela de fuentes oficiales, hospitales, organizaciones nacionales e internacionales y organizaciones de la sociedad civil.


Venezuela0419 Web by on Scribd

21 mar 2019

Expertos ONU condenan la violación generalizada de los derechos humanos durante las protestas en Venezuela


Nueve expertos independientes* han condenado "las violaciones sistemáticas y generalizadas" denunciadas durante las protestas que han tenido lugar en los últimos meses en Venezuela.

En un comunicado publicado en Ginebra, los relatores especiales se muestran "profundamente preocupados por el rápido deterioro de la situación económica, social y política" en el país sudamericano y piden "a las autoridades que tomen medidas urgentes e inmediatas para enfrentar esta compleja crisis, con le pleno respeto de sus obligaciones internacionales de derechos humanos". 

Los expertos observan que las libertades de expresión y reunión son esenciales para que las preocupaciones y necesidades legítimas de los ciudadanos, entre ellas las relacionadas con los derechos humanos, sean atendidas.

"Hemos recibido denuncias constantes de un desprecio sistemático y generalizado de los derechos humanos demostrado por las autoridades venezolanas durante la represión de los manifestantes, periodistas y defensores de los derechos humanos. Pedimos al Gobierno que respete y proteja el derecho a la libertad de reunión pacífica y que aborde las causas subyacentes de las manifestaciones", señalan en el comunicado.

Los manifestantes protestan por la falta de acceso a servicios básicos, como salud, medicamentos, alimentos y agua, y piden un cambio democrático.

Detenciones, asesinatos y torturas
La represión en curso contra ellos ha dado como resultado un aumento espectacular de detenciones arbitrarias, asesinatos, redadas y torturas, según los datos recopilados por los relatores que indican que, entre el 21 y el 29 de enero, más de 1000 personas, entre las que figuran menores de edad fueron detenidas arbitrariamente en relación con las protestas. 
De acuerdo con las denuncias, la mayoría de los detenidos permanecieron incomunicados durante días, sin acceso a la familia ni a la representación legal. 

"Estamos particularmente preocupados por los informes que indican que 26 personas murieron a manos de las fuerzas de seguridad y grupos paramilitares progubernamentales cuando participaban en manifestaciones entre el 22 y el 25 de enero", declaran los expertos, que añaden: las fuerzas de seguridad supuestamente han usado munición real, balas de goma y perdigones contra las multitudes.

Según esas mismas denuncias, los hospitales del país carecían de recursos médicos suficientes para tratar a los heridos.

Los periodistas y las comunidades indígenas
La prensa ha sido un blanco específico de las autoridades venezolanas de acuerdo con las informaciones recogidas. 

Solo el 23 de enero, 17 periodistas denunciaron ataques, detenciones y confiscación de equipos. Ese mismo día, se interrumpió el acceso a las redes sociales y las autoridades civiles y militares allanaron tres medios de comunicación, lo que provocó la destrucción y el decomiso de los equipos que impedían la transmisión de las emisoras.

En total 48 periodistas han sido objeto de detenciones arbitrarias, ataques y confiscación de equipos, entre finales de enero y la primera semana de marzo

También en las comunidades indígenas ha habido una serie de lesiones y muertes presuntamente resultantes del uso de municiones reales por parte de la Guardia Nacional Bolivariana en Kumarakapay y Santa Elena de Uairén.

Investigación inmediata e imparcial
"Hacemos un llamado a las autoridades venezolanas para que lleven a cabo una investigación inmediata, imparcial y efectiva de todas las muertes ocurridas durante las protestas en curso, y la liberación de todos aquellos que han sido detenidos por ejercer legítimamente sus derechos humanos a la libertad de expresión y reunión pacífica", indican los expertos.
También instan al Gobierno a tomar medidas inmediatas para remediar la situación, permitiendo que se escuchen voces críticas y disidentes en Venezuela, sin temor a represalias, amenazas, violencia u otro tipo de hostigamiento.

15 feb 2019

CIDH Audiencias: Derechos de la niñez migrante venezolana en la Región


Durante el 171° Periodo de Sesiones de Audiencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se realizó la audiencia regional "Derechos de la niñez migrante venezolana en la Región".

Participaron: CECODAP / Catedra de la paz de la universidad de los Andes / Centro de investigaciones para la infancia y la familia (CENDIF) de la Universidad Metropolitana / Instituto de investigaciones jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello / Asociación civil red de casas Don Bosco / Geografía Viva / Fundación Luz y Vida / Red por los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes (REDHNNA) / Save the Children / Red latinoamericana y caribeña por la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes (REDLAMYC) / Instituciones nacionales de derechos humanos de Colombia, Perú y Ecuador.

Presentaron informes:
- Carlos Trapani del CECODAP de Venezuela.
- Defensor de la Defensoría del Pueblo de Colombia.
- Defensoría del Pueblo de Ecuador.
- Matilde Cobeñas de la Defensoría del Pueblo de Perú.
- Representante de UNICEF.



5 dic 2018

Venezuela es responsable por haber posibilitado los hechos de tortura y esclavitud sexual cometidos en perjuicio de Linda Loaiza López Soto


San José, Costa Rica, 16 de noviembre de 2018. - En la sentencia notificada, recaída en el Caso López Soto y otros Vs. Venezuela, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (“Corte” o “Tribunal”) encontró al Estado de Venezuela responsable por los hechos de tortura y violencia sexual sufridos por Linda Loaiza López Soto, todo ello en violación de varias disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”. 

El 27 de marzo de 2001, la joven Linda Loaiza López Soto, quien al momento de los hechos tenía 18 años de edad, fue secuestrada por un particular, quien la mantuvo privada de libertad durante casi cuatro meses, hasta el 19 de julio de 2001, día en el que fue rescatada por personal policial y del cuerpo de bomberos. Durante ese tiempo fue sometida de manera continua a diversos actos de violencia física, verbal, psicológica y sexual, incluyendo la ingesta forzada de alcohol, drogas y medicamentos, privación de alimentos, reiteradas violaciones vaginales, anales y con objetos, así como golpes que le provocaron traumatismos contusos y hematomas en el rostro, los pabellones auriculares, el tórax y el abdomen, fractura de la nariz y la mandíbula, entre otros. Debido a las múltiples lesiones que presentaba luego de su rescate, la Sra. López Soto tuvo que pasar casi un año hospitalizada y someterse a 15 cirugías. Tras el rescate se inició un proceso penal contra el agresor. Se llevaron a cabo dos juicios orales, ya que el primero fue anulado. A raíz del segundo proceso penal, el agresor fue condenado por los delitos de privación de la libertad y lesiones gravísimas, pero absuelto por el delito de violación. En la actualidad, se encuentra pendiente la revisión del proceso en lo atinente al delito de violación. En la sentencia notificada el día de hoy, la Corte Interamericana determinó que el Estado fue responsable por la reacción insuficiente y negligente de los funcionarios públicos que, al menos desde el 26 de mayo de 2001 (día en que la hermana de la Sra. López Soto interpuso una denuncia ante la policía), tenían conocimiento del riesgo. La Corte destacó que dichos funcionarios públicos no solo no adoptaron las medidas que razonablemente eran de esperarse, incumpliendo con la debida diligencia para prevenir e interrumpir el curso de causalidad de los acontecimientos, sino que además su accionar causó alerta al agresor. Al respecto, la Corte consideró que la noticia de un secuestro o de una desaparición de una mujer obliga a activar el deber de debida diligencia reforzado del Estado, toda vez que esas circunstancias generan un escenario propicio para la comisión de actos de violencia contra la mujer, e implican una particular vulnerabilidad a sufrir actos de violencia sexual, lo que de por sí conlleva un riesgo a su vida e integridad, independientemente de un contexto determinado, cuestión que ocurrió en el presente caso. (Adjuntamos la sentencia).

26 ago 2018

"Demagogia xenófoba" por Ronald Gamarra

La plaga que cayó en Venezuela con el nefasto régimen chavista ha producido un desastre político, social y sobre todo humano que esta en pleno desarrollo y parece estar muy lejos de un desenlace democrático debido a la obcecada resistencia del régimen de Maduro, constituido hace rato en una dictadura carente de todo asomo de pudor. Las previsiones son cada vez más sombrías y las esperanzas, en consecuencia, comienzan a agotarse. Costará mucho llegar a una solución política, pero todo podría terminar fácilmente en un desastre mucho mayor de lo que ya está ocurriendo.

Las víctimas del desastre han llegado a nuestra casa. En busca de refugio. Los vemos cada días en nuestras calles, en nuestros centros de trabajo, en las tiendas, en los vehículos de transporte público, tratando de ganarse el sustento en labores generalmente precarias o poco remuneradas que, sin embargo, les parecen un bálsamo frente al desastre que vive Venezuela, donde se ha convertido  en una aventura diaria conseguir lo necesario para comer o comprar un medicamente elemental.

Lima es una ciudad de migrantes. Los venezolanos son unos paisanos más que vienen desde un poco más lejos a buscar entre nosotros un futuro que en su patria les niega un régimen criminal. No hay motivo para la alarma o la ojeriza que algunos enfermos están tratando de sembrar y explotar en estos días de confusión y descontento. Los migrantes venezolanos, como han hecho todos los migrantes de todas las provincias del Perú, contribuirán a crear y ampliar la economía y sus posibilidades. Habrá un reacomodo y un nuevo despegue. No le quitan el trabajo a nadie.

Es la experiencia de los migrantes en todas partes. Es la experiencia actual y palpitante de los peruanos que migran a Chile, a Argentina, a España, a Japón, a Estados Unidos, a varios países de Europa. En todas partes, los peruanos migrantes crean riqueza, no se la roban a nadie. Tal fue la experiencia que vivieron cientos de miles de peruanos que migraron por décadas a Venezuela, buscando un futuro digno, cuando en ese país había las posibilidades que lo hacían parecer un oasis de prosperidad en contraste con nuestra pobreza.

Pero sucede que estamos en plena campaña electoral para las alcaldías y los gobiernos regionales. Ya ya se que, por llegar a manejar ese poder y esos presupuestos, hay gente inescrupulosa dispuesta a matar. No debe sorprender entonces que haya candidatos que irresponsablemente echan mano de la xenofobia más deleznable, mezquina y mentirosa para llegar a los sentimientos oscuros que pueden anidar en más de uno y manipularlos a su gusto para obtener el poder. Es lo que vemos ahora con la candidatura del provecto Belmont.

Por eso es lamentable que, en vez de desmentir las mentiras groseras que propalan los odiadores gratuitos de los refugiados venezolanos, en vez de ilustrar a la ciudadanía sobre la realidad de la migración y sus efectos, en vez de combatir resueltamente a los xé¿enófobos y demagogos, el gobierno peruano se haya decantado por tomar una medida que es incompatible  con nuestras obligaciones humanitarias como Estado, cual es la anunciada exigencia del pasaporte para permitir el ingreso  de ciudadanos venezolanos a nuestro país.

Esta exigencia, en la práctica, equivale a cerrar las frontera a los venezolanos, incluidos niños y niñas, que viven una situación de emergencia humanitaria. Pues nadie que sepa algo sobre el régimen de Maduro puede ignorar las dificultades administrativas monumentales que significa tratar de obtener un pasaporte en las ventanillas de ese régimen canallesco y corrupto, convirtiéndolo en un requisito casi inalcanzable. Está, pues, muy lejos de ser una medida positiva o simplemente inocua, como ha señalado el gobierno. Todo lo contrario.

El Perú debe tomar iniciativas en conjunto con los países de la región para afrontar las situaciones de emergencia que inevitablemente surgen con la masiva migración venezolana -más de 2 millones de personas- y darles un cauce adecuado (con base en un enfoque integral de derechos), no para impedir que los paisanos de la tierra de Bolívar lleguen nuestras tierras. Sí para garantizar el derecho a la libre movilidad con seguridad. Y debemos redoblar los esfuerzos internacionales para presionar sin tregua a Maduro y su régimen a fin de que se larguen cuanto antes de poder y evitar el holocausto hacia el cual, trsitemente, parece marchar Venezuela. 

Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus Trece el viernes 24 de agosto de 2018.

24 ago 2018

ONU: El pasaporte, un nuevo obstáculo en la odisea de los venezolanos


Miles de venezolanos han recibido como un mazazo la noticia de que Ecuador y Perú les exigirán un pasaporte para entrar al país.

La ruta que conecta Colombia y Perú, pasando por Ecuador, es una de las más usadas por los que huyen de la inseguridad y la escasez en Venezuela. Hasta ahora, los venezolanos podían cruzar las fronteras con su cédula de identidad y la Tarjeta Andina, un documento migratorio regional. El pasado 18 de agosto, Ecuador comenzó a exigir un pasaporte y Perú comenzará a pedirlo este ábado.

El Alto Comisionado para los Refugiados y el Director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han  emitido un comunicado  en el que muestran su "preocupación" por estas medidas. "Reconocemos los crecientes desafíos asociados con la llegada a gran escala de venezolanos. Pero sigue siendo crítico que cualquier nueva medida continúe permitiendo que los que necesitan protección internacional puedan llegar a un lugar seguro y pedir asilo", dice  Filippo Grandi. Más de 2,3 millones de venezolanos viven en el extranjero. 1,6 millones han salido desde 2015 y un 90 por ciento de ellos se ha quedado en América del Sur.

Según las cifras de ACNUR, unos 5000 venezolanos abandonan cada día su país. Entre 2700 y 3000 cruzan a diario de Colombia a Ecuador. “Si no hay posibilidad de proceder, habrá más gente que va a quedarse en Colombia. Pedimos a los Gobiernos de la región solidaridad y su apoyo. Necesitamos un enfoque regional, integral para responder a las necesidades de los venezolanos y el apoyo de la comunidad internacional”, explica Yukiko Iriyama, la representante adjunta de ACNUR en Colombia.  “En este momento, en Venezuela es muy difícil obtener pasaporte porque cuesta mucho y el trámite es muy largo. A veces no hay papel y tinta para producir pasaportes”, detallan. 

A ACNUR le preocupa que la gente que ha abandonado su país “por inseguridad, violencia, falta de comida y medicinas o falta de medios para ganarse la vida” no pueden regresar y para poder llegar a un lugar seguro podrían “tomar rutas con muchos riesgos si hay una imposición de pasaporte”. “Pueden ser víctimas de traficantes, de reclutamiento forzado de niños por parte de grupos armados ilegales o de violencia sexual y de género”, detalla Iriyama. Los casos de niños no acompañados y las familias en la que no todos los miembros tienen pasaporte son especialmente vulnerables.

Un camino lleno de dificultades
Enrique Godoy onsiguió llegar hasta Tumbes, Perú, antes de que entraran en vigor las nuevas restricciones. En Valencia, Venezuela, él y sus familiares vendieron sus pertenencias para juntar dinero para emprender el viaje. Llegaron a Colombia, donde tiene familia, y se quedaron una semana para probar suerte. “En Colombia la situación ya está difícil por la cantidad de venezolanos que hay y no hay empleo”, relata en una entrevista con la OIM.

A Colombia han llegado 870.000 venezolanos y el Gobierno recientemente ha entregado a 442.000 un permiso temporalque les permite trabajar y acceder a la sanidad y la educación públicas.

Enrique y su familia decidieron seguir la marcha. “Se nos estaba agotando el dinero, pero los colombianos nos ayudaron muchísimo. Nos dieron comida, nos daban 10.000 o 20.000 pesos (entre 3 y 6 dólares)”, recuerda.

Asi fueron avanzando Hn avanzando, en autobuses o gracias a colombianos que los llevaban en sus carros. No siempre encontraron un techo para dormir. “A muchas ciudades llegábamos de noche. En Tunja (Colombia), llegamos unos 40 venezolanos en un camión. No había terminal y tuvimos que quedarnos en la calle. Colocamos nuestros colchones y nos quedamos hasta la mañana siguiente”, relata.

Finalmente llegaron a la frontera entre Colombia y Ecuador. Ellos sí tenían pasaporte. “Sellamos el pasaporte y la Tarjeta Andina y cambiamos 100.000 pesos por lo que nos dieron 55 dólares. Con ese dinero pagamos el pasaje hasta Quito, pero allí se nos agotó y no sabíamos qué hacer”.

Estuvieron dos días en la terminal de Quito. Vendieron sus celulares y con lo que les dieron por ellos y un dinero que les enviaron unos familiares lograron reunir el pasaje hasta Huaquillas, en la frontera con Perú.

Una vez que cruzaron la frontera, otros venezolanos les hablaron de la OIM. “Nos dieron comida, almuerzo y nos facilitaron el pasaje para llegar a Tumbes”, cuenta.


En Perú hay 420.000 venezolanosEn las últimas semanas, han cruzado la frontera unos 2000 al día. Desde este sábado también se les exigirá pasaporte. “Nuestros estudios dicen que entre un 70 y un 80 por ciento de los venezolanos que han llegado a Perú tienen pasaporte”, explica José Iván Dávalos, el jefe de la misión de la OIM en Perú.

“Tenemos que acompañar al Gobierno y velar porque no haya tráfico ilícito de migrantes u operen mafias con fines de explotación sexual o laboral”, explica Dávalos tras conocerse la decisión del nuevo requisito. A los que cruzan la frontera, la OIM les ofrece alojamiento temporal, comida y se facilita transporte a mujeres embarazadas o con niños pequeños hasta las poblaciones donde estén sus familiares o donde puedan regularizar su situación.


Asegura que, aunque en su país podía hacerse los chequeos del embarazo, no conseguía el hierro, el calcio y las vitaminas que necesitaba. “Se lo daban a las mujeres que estaban mal y como mi embarazo ha sido estable no recibí las pastillas”, cuenta. “Cuando llegué a Colombia me revisó una ginecóloga de la Cruz Roja y me dieron mis vitaminas, me dijeron que si me quedaba me podían seguir controlando el embarazo”.  Pero Lucy y su madre querían llegar hasta Perú, donde confían en que sea más fácil encontrar trabajo. Tras cruzar Colombia, a base de caminar y de viajes en “aventón” y en camión, llegaron a Ecuador. En Quito, se quedaron en un refugio en el que les facilitaron el pasaje hasta la frontera con Perú. “En ese recorrido, toda la plata que habíamos reunido en un descuido nos la robaron y nos quedamos sin nada. No teníamos como trasladarnos para entrar a Perú”, recuerda Lucy. “Un taxista nos preguntó si íbamos para el Cebaf (Centro Binacional Integrado de Atención de Frontera) y nos trasladó sin cobrarnos nada”.

Ahora se encuentran en Tumbes, pero su destino final es Lima. "A mi mamá le han dicho que hay mucho trabajo y espera conseguir algún empleo. No tenemos un lugar al que llegar y esperamos a ver si alguna organización nos ayuda a que alguien nos reciba mientras encontramos trabajo".

Desde la OIM,  señalan que la realidad laboral de Perú no es fácil. “El acceso al trabajo ya antes de la llegada de los venezolanos era difícil. Con la llegada de los venezolanos, hay la percepción en algunos sectores de que vienen a quitarles el trabajo, lo que no es cierto. Hay un índice de desempleo muy alto y una economía informal muy fuerte. Los venezolanos están engrosando la economía informal y no es fácil ni para las personas con formación”, explica Dávalos.

Para regularizar su situación, Perú les ofrece la posibilidad de solicitar asilo o de acogerse al Permiso Temporal de Permanencia (PTP), un documento que les permite residir en el país durante un año, así como trabajar, estudiar y acceder a servicios de salud.  El Gobierno ha anunciado que reduce el plazo para pedir el PTP, del 30 de junio de 2019 inicial al 31 de octubre de este año. Perú es el país donde se han presentado más solicitudes de estatus de refugiado: 127.000, de un total de 299.000 en todo el mundo, según los datos de ACNUR.

Fuente ONU Noticias: https://news.un.org/es/