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23 oct 2020

El Salvador: DESPLAZAMIENTO INTERNO FORZADO en la niñez y adolescencia salvadoreña

El Informe, Afectación del Desplazamiento Interno Forzado en la Niñez y la Adolescencia Salvadoreña, se ha fundamentado sobre los casos registrados en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, con el objetivo de incidir a través de la visibilización, el análisis y las recomendaciones realizadas respecto al fenómeno de desplazamiento forzado interno por violencia generalizada. Cada año las cifras referidas a este fenómeno en aumento permeando principalmente a niñas, niños y adolescentes en El Salvador, y en atención al mandato constitucional y legal que se me ha sido conferido resalto que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) ha sido pilar fundamental y propulsora en evidenciar este fenómeno principalmente ante la opinión pública. El propósito de esto, es que el Estado salvadoreño cumpla con su obligación tomando medidas urgentes de prevención, protección y atención adecuada a la niñez, adolescencia y juventudes víctimas del desplazamiento forzado interno en El Salvador.

En el documento se plasma el registro de las denuncias presentadas ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), así como los testimonios de grupos familiares, que se registran a través de orientaciones que brinda el personal de esta entidad a personas que no desean anteponer una denuncia, pero sí recibir asesoría legal sobre su situación en particular.

16 jun 2020

World Vision: Migración y COVID19. Niñez venezolana, entre la espada y la pared

Previo al Día Mundial de los Refugiados, la agencia internacional de ayuda humanitaria, World Vision, ha publicado una investigación que advierte que los niños y niñas venezolanos desplazados corren un mayor riesgo de pobreza y explotación a medida que miles vuelven a desarraigar sus vidas para buscar seguridad durante la pandemia. Más de 5,1 millones de venezolanos han huido de años de crisis económica y política a países de América Latina donde ahora enfrentan una doble problemática debido a la COVID-19.

El estudio Migración y COVID-19: Niñez venezolana entre la espada y la pared, en el que participaron 392 niños y niñas en seis países de acogida y en Venezuela, encontró:

Uno de cada cuatro niños ha sido separado de sus padres durante el brote de coronavirus.
Uno de cada tres niños se acuesta con hambre.
El 60% de los niños informaron un aumento de la xenofobia y discriminación contra ellos durante la crisis por la COVID-19.
El 63% informa que no puede continuar sus estudios durante la pandemia, incluyendo el 77% de los niños y niñas que viven en Brasil.
34% dijeron que no tienen acceso a servicios de salud.
El 20% dijo que no tienen acceso a agua y jabón para mantener una buena higiene durante la cuarentena.

3 feb 2020

ONU: Unos 700 niños están atrapados en México junto a la frontera de Estados Unidos


Se calcula que alrededor de 2200 migrantes y solicitantes de asilo, incluidos 700 niños, están atrapados en la ciudad fronteriza mexicana de Matamoros mientras esperan que sus casos de asilo se abran camino a través del sistema judicial estadounidense.


Las condiciones para los niños y sus familias, muchas de las cuales han estado esperando en la frontera durante semanas o meses, son difíciles debido a la inseguridad y el acceso limitado a los servicios básicos.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ha instado a las instituciones mexicanas a aplicar el Protocolo para la Protección de los Niños Migrantes, desarrollado por el Gobierno.

Este Protocolo establece las actuaciones que las instituciones mexicanas deben proporcionar para garantizar que se cumplan los derechos de un niño migrante cuando ingresa al territorio.

"Es importante que el Gobierno de México aplique el Protocolo para la Protección de los Niños Migrantes lo antes posible", dijo Pressia Arifin-Cabo, representante adjunta de UNICEF México.

Tenemos que actuar ahora porque los niños no pueden esperar.

Esta agencia de la ONU monitorea la situación de los niños, niñas y adolescentes migrantes en Matamoros, e intenta asegurar que estén protegidos desde su lugar de origen, durante el tránsito y hacia su destino final.

UNICEF brinda su apoyo
“Tenemos que actuar ahora porque los niños no pueden esperar", declara Arifin-Cabo.

Ese es el caso de Manny, un niño hondureño de cinco años, que lleva “demasiado tiempo” en Matamoros y que ni tan siquiera tiene un lugar protegido para jugar.

"Hay incertidumbre sobre lo que va a pasar con estos niños y adolescentes. La inestabilidad afecta su bienestar y tiene consecuencias para su supervivencia y desarrollo. La ansiedad de los niños pequeños es evidente cuando están lejos de sus padres, incluso cuando es solo por un momento", dijo Arifin-Cabo.

La oficina mexicana de UNICEF está dando respuesta a la situación humanitaria de los niños y sus familias en Matamoros. Esa respuesta incluye:

- crear espacios para que puedan estar los niños y darles un apoyo psicosocial
- facilitar el desarrollo de la primera infancia
- coordinar el establecimiento y mantenimiento de servicios de agua, saneamiento e higiene

- trabajar con la comunidad para proteger a los niños migrantes y mantener unidas a las familias.


18 nov 2019

EL PAÍS: 24 horas en la vida de la infancia – Rehacer la vida lejos de casa

Alix nació en Venezuela hace 11 años, pero lleva uno y medio viviendo en Perú. Su familia emigró para subsistir. Ya no tienen problemas para comer, pero su casa a las afueras de Lima no tiene agua corriente.

EL PAISAJE parece pintado en blanco y negro. Solo que el blanco es el perla de la panza de burra que cubre todo el cielo de Lima. El negro, el barro sobre el que se levantan sus casas desnudas, de ladrillo visto. El resto de colores que visten sus calles recorren de un extremo a otro bien la escala de grises, bien la de marrones. De pronto, algunas pinceladas verdes. Otras azules. Y en una de sus cuadras destaca un trazo rosa al que el polvo no deja lucir como se merece: la casa en la que viven Alix, de 11 años, y su familia en un distrito al norte de Lima. Llevan allí desde hace año y medio.

Este hogar tiene en su interior paredes color pistacho con un pedazo en blanco por aquí y una grieta por allá. En el dormitorio, un corazón grande a rotulador con el nombre de Juliana escrito dentro y, cerca de la puerta, el móvil a bolígrafo del técnico de telefonía. Su decoración es un calcetín navideño de tela, un globo deshinchado del día de la madre, una bandera de Perú pintada con lápices de colores y un espejo que muestra más rayones que reflejos. Bien cubierto todo de polvo. Un único espacio en el que la mitad más cercana a la puerta hace de recibidor, comedor y cocina. La otra mitad, salón y dormitorio. El resto se encuentra a la intemperie. Incluido el baño, un agujero en el suelo del patio cerca del cartel roto de una antigua cevichería.

En esta casa, el despertador suena antes de las seis de la mañana. Suena para el padrastro de Alix, que trabaja de albañil, y para su madre, enfermera en una residencia de ancianos a dos horas en transporte público de su casa. Hace un turno de 24 horas, así que una de cada dos noches duerme en el centro. Antes de marcharse, despierta a la mayor de sus dos hijas y, poco después, la alarma vuelve a sonar a las seis en punto, esta vez para Alix, que ya está espabilada. Se viste rápido, despierta a su hermana Juliana, de siete años, y le prepara pan con mermelada y un café. Ella apenas desayuna. Si le da tiempo, bebe un vaso de leche. Si no, sale de casa con el estómago vacío. Ya lo llenará cuando llegue al colegio con un pan de yuca y queso y un bote de leche que reparten allí cada mañana.

Alix destaca en su aula. Es la segunda más alta. Su piel es la más blanca. Su pelo castaño, el más claro. Como todos, viste un uniforme que se diría diseñado para mimetizar a los alumnos con el paisaje del barrio. Como si para la chaqueta hubieran elegido el color del rastro que deja el polvo sobre las lonas de los comercios. Para la falda de cuadros, el tono de tierra que cubre calles y aceras. Y con las zonas húmedas y más oscuras de ese limo parecen rematados los detalles. Marrón lleva el uniforme, pero para todo lo que no es uniforme, de mochila a pendientes, ha escogido el rosa. “Pero mi color favorito es el rojo porque está en la bandera de Venezuela”.

Perú se ha convertido en el segundo país, después de Colombia, que más refugiados venezolanos acoge. El 62% de ellos afirma sentirse discriminado

Alix nació y vivió hasta 2018 en el país sumido bajo el régimen de Nicolás Maduro. Su familia tuvo que emigrar para subsistir. Apenas les llegaba para comer, así que la madre de Alix emprendió sola camino a Perú. Tanteó el terreno, buscó casa, encontró trabajo. Seis meses después, viajó su marido con las niñas. “Nos empujó a irnos la situación económica. Entre lo que ganábamos mi esposo y yo no nos alcanzaba para comprar lo básico. El sueldo mínimo allá son 80.000 soberanos y un kilo de arroz cuesta 50.000. Las niñas veían lo que estaba pasando. Sabían que si almorzaban no tendrían para cenar. Y si cenábamos hoy, no sabíamos qué íbamos a desayunar mañana. Había carencia, pero ellas siempre comían, aunque fuera un plato de pasta. A lo mejor de cena hacíamos panquecas (tortitas), pero como teníamos poca harina salían solo dos. Una era para Alix y otra para Juliana”. Las dos hermanas siempre llenaban el estómago, aunque no se quedaran satisfechas. En su nueva vida en Perú han renunciado a muchas comodidades, pero al menos no pasan hambre.

Alix y Juliana son las dos únicas venezolanas en un colegio de 1.300 niños, un dato que no refleja la realidad. En Perú residen 728.000 ciudadanos de esta nacionalidad, según cifras de 2019 de la Superintendencia Nacional de Migraciones. Se ha convertido en el segundo país, después de Colombia, que más venezolanos acoge. El 62% de ellos afirma sentirse discriminado, según el último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Alix no convive con ese rechazo, pero su madre sí lo ha sufrido. “La gente te ataca. Acá no, pero cuando sales hacia Lima te ofenden, te insultan. El otro día una señora me lanzó un botellón de agua y me gritó que me fuera a mi país”.

Para muchos niños el viaje supone sacrificar su educación, ya que más de la mitad no pueden inscribirse o concluir el año escolar. Y los que se escolarizan, sienten la presión de un sistema educativo más exigente. “En Venezuela el colegio era fácil. Acá me chocó porque ya están enseñando matemáticas”. Lo cuenta Alix sentada en una de las dos camas que tienen en casa. Las juntan y ahí duermen los cuatro. Como apenas tienen sillas, el colchón hace las veces de asiento. A su lado, su madre escucha y apunta que en su país no imparten esta asignatura hasta secundaria. Recuerdan que, al matricularse, Alix realizó una prueba de nivel. Por su edad, le correspondía entrar en 5º de primaria, pero sus conocimientos se quedaban en 4º. “De todas formas me dejaron entrar en 5º. El primer día fue el más nervioso de mi vida. Como mis compañeros son más morenos, me miraban la piel y a cada rato decían: ‘¡Ah! ¡Si está cruda!’. Me llamaban blancona, gringa. Todos venían a preguntarme, era fastidioso”. Con el tiempo, a sus compañeros les quedó la curiosidad satisfecha. Alix logró hacer amigos y equiparar sus conocimientos a los del resto de la clase.

De la escuela sale a las 12.45. Los días que su madre trabaja, se encarga de recogerlas la vecina de enfrente. A veces ella las invita a comer, si no, le toca a Alix cocinar. Su especialidad son los espaguetis con salsa de tomate, mayonesa y queso. Siempre que haya en la despensa tomate, mayonesa y queso. Y las niñas se sientan a la mesa, una superficie de madera estrecha colocada frente a la ventana. Encajonada entre la encimera, la mesa y el horno, come Alix. De rodillas sobre una silla de plástico blanco, Juliana le cuenta a su hermana que un compañero de clase le hace de rabiar. Las niñas pasan solas la mayoría de las tardes. Juegan. Duermen. Hacen los deberes. Ven la tele. A Alix le gusta pasar tiempo en su rincón favorito de la casa: una rampa de madera podrida a la que se sube para mirar por encima del muro del patio y contemplar desde ahí la vida del barrio. Los días que está su madre, aprovecha para conectarse a Facebook desde su teléfono. “Hablo con mis amigos de allá. No son muchos porque aún no los he encontrado. Les hablo de mí, de Perú. Ellos me explican cómo van allá, la situación… Lo que pasa en mi país es que el presidente no gobierna bien y no sabe manejar. Eso afecta al país y al pueblo”.

Cuando llega su padrastro, los cuatro cenan y ven la tele tumbados en la cama. A ella le gustan las películas de miedo y a veces se queda hasta tarde viendo alguna. Cuando se le caen los párpados, sueña. Imagina que regresa a Venezuela. Y allí se reencuentra con su familia y sus amigos. Suele ser un sueño feliz, dice. Pero, a veces, se convierte de pronto en una pesadilla.

21 oct 2019

OIM y Unicef: Matriz de Seguimiento de Desplazamiento del flujo de la población venezolana en el Perú

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presenta los resultados del sexto reporte de la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM) sobre la población venezolana en Perú. El estudio describe las principales características y necesidades de los refugiados y migrantes venezolanos que ingresaron y salieron del país en julio de 2019, posterior a la puesta en vigencia de la visa humanitaria de Perú (15 de junio) y del visto consular de turismo para el ingreso de población venezolana a Chile.

Para la investigación se encuestó a 1,233 personas tanto en el Centro Binacional de Atención Fronteriza (CEBAF) en Tumbes (614 personas), como en los alrededores del Consultado General de Chile en Tacna (619 personas), frontera sur del país, y que se encontraban tramitando su ingreso a Chile.

En ese sentido, respecto a los documentos y calidad migratoria, se encontró que el documento más utilizado por la población venezolana encuestada, con el fin de cruzar la frontera norte del Perú, fue la cédula de identidad (64,5%) mientras que el segundo documento de viaje más frecuente fue el pasaporte (34,7%).

En el Perú, las nuevas medidas de ingreso para personas venezolanas al Perú exigen pasaporte vencido o vigente para el acceso a visas humanitarias y otros visados; un porcentaje importante de población no contaría con este requisito; asimismo, si estas personas no cuentan con características para que sean exoneradas de la presentación de la visa humanitaria al Perú (reunificación familiar, madres gestantes, adultos mayores de 60 años, mayores de edad en extrema vulnerabilidad, menores de edad no acompañados), podrían ver limitadas sus posibilidades de ingreso y los riesgos que esto conlleva como ser objeto de tráfico ilícito de migrantes.

Entre las personas encuestadas en Tacna, frontera sur del país, se observó que la mayoría manifiesta utilizar el pasaporte como documento de identidad para cruzar las fronteras (70.6%). Un 29,1% comentó estar utilizando la cédula de identidad y un 0.3% no contaba con documentos. En ese sentido, un 30% aproximadamente, se encontrarían en riesgo de no poder acceder a la Visa de Responsabilidad Democrática (VRD) o al visto consular de turismo de Chile para acceder al territorio.

Otros resultados del informe indican que tanto en Tumbes como en Tacna se encontró un porcentaje mayor de mujeres. En Tumbes, las mujeres representan el 58% del total de población consultada, mientras que el 42% fueron hombres. En Tacna el porcentaje de mujeres asciende a 56% y de hombres 44%.

En general, entre la población encuestada, la mayoría son adultos jóvenes en plena edad productiva, entre 18 y 34 años, tendencia que se repite continuamente desde que inició el flujo de población venezolana hacia Perú.

El Perú se sigue consolidando como uno de los principales países de tránsito y permanencia para los ciudadanos venezolanos que salen de su país. Para las personas consultadas, Lima es la ciudad de destino final de mayor preferencia (66,8%), le siguen La Libertad (8%), Lambayeque (5,4%), Piura (4,1%), entre otras.

Respecto al perfil educativo y laboral, el 20,4% de las personas encuestadas en su tránsito en el CEBAF- Tumbes precisó haber culminado completamente sus estudios superiores: el 15,1% cuenta con estudios universitarios mientras que el 5,2% cuenta con estudios técnico-superiores.

Del total de población venezolana encuestada en Tumbes, el 35,3% cuentan con estudios superiores completos o incompletos. Las principales carreras profesionales mencionadas: Administración, Marketing y Contabilidad (24,7%), Educación y Psicología (22,9%), Salud y Medicina Veterinaria (16,5%), entre otras.

En relación con la situación laboral antes de dejar Venezuela, el 60,3% de personas consultadas durante su tránsito por la frontera norte del Perú indicaron que contaban con algún trabajo: el 39,6% trabajaba de manera dependiente mientras que un 20,7% eran trabajadores por cuenta propia.

Otros hallazgos del informe revelan que existe un alto porcentaje de población venezolana que requiere asistencia para cubrir sus necesidades inmediatas como son la regularización documentaria y legal, alimentación, garantizar su seguridad, ayuda médica, entre otros. Esta situación se agrava para las personas en situación de vulnerabilidad debido a su condición de salud y/o discapacidad.

Respecto a las necesidades de protección, en la frontera norte del Perú, 1 de cada 4 personas manifestó haberse sentido discriminada durante su ruta de viaje. En la frontera sur del país este porcentaje aumenta, cerca del 40% de personas indicó haber sufrido algún tipo de discriminación. Casi en la totalidad de los casos la razón principal fue su nacionalidad.

El reporte 6 de la DTM aborda nuevamente, en colaboración con UNICEF, el perfil de los niños y adolescentes menores de 18 años.

Respecto a la unidad familiar de niñas, niños y adolescentes, los hallazgos mostraron que el 38% de los menores de edad ingresaron al Perú con sus padres, el 35% ingresó con uno de ellos para reencontrase con el otro. Para el 24% el viaje a Perú implicó separarse de alguno de sus padres, usualmente se quedó en Venezuela.

Con relación a la trayectoria escolar, las condiciones de vida en su país de origen y el mismo viaje de migración impidieron que 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes accedan o concluyan el año escolar.

El 45% de las niñas, niños y adolescentes presentó cambios emocionales durante el trayecto migratorio. Los tres cambios más frecuentes fueron los dolores de cabeza (22.3%) y el llanto excesivo (10.8%) y los estallidos agresivos (10.3%).

Hasta el 05 de Setiembre 2019, se estima que aproximadamente 4.3 millones de personas han abandonado Venezuela.

Según la Superintendencia Nacional de Migraciones del Perú, 860,000 venezolanos permanecen en el Perú hasta agosto de 2019.


27 sept 2019

CIDH: Denuncias de violaciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes migrantes en América Central, México y Estados Unidos

Durante el 173 Periodo de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se llevó a cabo la audiencia temática "Denuncias de violaciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes migrantes en América Central, México y Estados Unidos".

El comisionado Luis Ernesto Vargas Silva relator para los migrantes, dijo que estaban por presentar el "Catálogo de principios Interamericanos de protección a los derechos de la población migrante" entre ellos niños, niñas y adolescentes y, que debe servir de norte, de inspiración, de guía de implementación a los jueces que van a resolver estos casos y a los Estados en la promoción de las políticas públicas que necesitamos que tomen a la brevedad posible.

También solicitó al Estado mexicano que permita que la Comisión complete su trabajo y la frontera Norte y Sur también.

Participó, también, Edgar Corzo Sosa, Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.


 


Participantes e Informe presentado ante la CIDH: La Coordinadora de Instituciones Privadas Pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (COIPRODEN), Honduras / Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez (CIPRODENI), Guatemala / Red para la Infancia y Adolescencia (RIA), El Salvador / La Red por los Derechos de la Infancia en México / Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova / Kids in Need of Defense (KIND) / El Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) / Aldeas Infantiles SOS Internacional / Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) / International Detention Coalition (IDC) / Fundación Cristosal. 


Fuente CIDH: http://www.oas.org/es/cidh

5 sept 2019

Human Rights Watch: Francia está denegando protección a niños migrantes


Procedimientos defectuosos en la región de los Alpes reproducen los de París y otros lugares

(París) – Los niños no acompañados que llegan a la región alpina de Francia se ven sometidos a procedimientos defectuosos de verificación de la edad que les deniegan el acceso a cuidados y medidas de protección que necesitan, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy.

El informe de 80 páginas, “Subject to Whim: The Treatment of Unaccompanied Migrant Children in the French Hautes-Alpes” (“Sujetos al capricho: el trato que reciben los niños migrantes no acompañados en los Altos Alpes franceses”), reveló que los examinadores encargados de certificar la condición de un niño como menor de edad, es decir, menor de 18 años, no cumplen con los estándares internacionales. Human Rights Watch descubrió que los examinadores recurren a varias justificaciones para denegar la protección a los niños. Entre ellas se destacan: pequeños errores que comenten los menores con las fechas, su desconfianza para  abordar en detalle las experiencias traumáticas que vivieron o el trabajo que llevaban a cabo en sus países de origen o durante el tránsito, y lo que los examinadores consideran como objetivos de vida poco realistas.

“La protección de los niños no debería ser una cuestión de capricho”, dijo Bénédicte Jeannerod, directora de Francia para Human Rights Watch. “Las certificaciones de edad deberían darles a los niños la oportunidad de recibir un proceso justo, en lugar de ser una excusa para denegarles protección”.

Human Rights Watch ha encontrado deficiencias similares en los procedimientos de evaluación de la edad en París y ha escuchado testimonios sobre la toma de decisiones arbitrarias por parte de las autoridades en otros lugares de Francia. Esto sugiere que los procedimientos defectuosos son un problema generalizado en toda Francia.

Human Rights Watch entrevistó a 59 niños, una niña y un joven de 18 años en el departamento francés de Altos Alpes y revisó 36 archivos de casos adicionales para el informe. Human Rights Watch también habló con abogados, proveedores de atención médica, personal y voluntarios de agencias humanitarias y asociaciones informales, así como con funcionarios.

Según la legislación francesa, los niños no acompañados deben ser atendidos por el sistema de protección infantil, el Service de l’aide sociale à l’enfance (ASE). Como primer paso, las autoridades de bienestar infantil requieren que los niños no acompañados se sometan a evaluaciones de edad antes de ser reconocidos formalmente como menores.

Las normas internacionales exigen que la evaluación de la edad se use como último recurso y solo cuando haya serias dudas sobre la edad declarada de una persona y falten pruebas documentales. Las regulaciones francesas estipulan que las evaluaciones de edad deben realizarse de una manera “caracterizada por la neutralidad y la compasión”. Siguiendo los estándares internacionales, las evaluaciones de edad deben otorgar el beneficio de la duda cuando existe una posibilidad razonable de que la edad declarada sea correcta.

Muchos niños que llegan solos a Francia, ya sea a la región de los Altos Alpes u otros lugares, han sufrido graves abusos en sus países de origen; han sido torturados, realizado trabajos forzados o han recibido otros malos tratos en Libia; por no mencionar los aterradores cruces marítimos en barcos hacinados que han tenido que soportar en su travesía a Europa. Muchos muestran síntomas de trastorno de estrés postraumático, señalaron los médicos a Human Rights Watch. Pero el proceso de examen de la edad no parece tener en cuenta estas circunstancias ni los efectos bien documentados del TEPT sobre la memoria, la concentración y la expresión emocional, descubrió Human Rights Watch.

Una consecuencia inmediata de una evaluación negativa de la edad es el desalojo del refugio de emergencia para niños no acompañados, incluso para aquellos que solicitan una revisión ante un juez. Algunos niños encontraron refugio con familias o en “ocupaciones” dirigidas por redes de voluntarios. Otros se quedan en refugios para adultos o viven en las calles. El proceso de revisión puede tardar meses, lo que puede socavar su elegibilidad para la situación migratoria regular cuando cumplan 18 años.

La mayoría de los niños entrevistados dijeron que pasaron entre seis meses y un año o más en Italia antes de decidirse ir a Francia. Muchos mencionaron la falta de acceso a la educación y la atención médica como las principales razones para abandonar Italia. Algunos citaron actitudes discriminatorias por parte de los funcionarios del gobierno y la población en general.

Las evaluaciones de edad defectuosas no son el único obstáculo que enfrentan los niños no acompañados.

La policía fronteriza en el departamento francés de Altos Alpes ha devuelto sumariamente a numerosos niños migrantes no acompañados que intentan cruzar la frontera entre Italia y Francia, en lugar de remitirlos a los servicios de protección, descubrió Human Rights Watch. Estos testimonios son consistentes con los informes del Defensor de los Derechos de Francia, organizaciones no gubernamentales, abogados y grupos de voluntarios.

Amadin N., de Benín, de 17 años, dijo: “Mostré mis papeles que decían que era menor de edad, pero la policía no me quiso escuchar”.

La ley francesa ha habilitado un proceso acelerado de “denegación de entrada” para niños y adultos detenidos a menos de 10 kilómetros de la frontera. En estos casos, la policía notifica por escrito los motivos por los que se le deniegan la entrada y los derechos de solicitar asilo y apelación. En su lugar, deberían asignarse tutores a estos niños. Parece que la policía no respetó estas protecciones procesales limitadas en los nueve casos descritos a Human Rights Watch.

Para evitar la detención y la devolución sumaria, los niños no acompañados dijeron haber caminado hacia los alto de las montañas, fuera de los senderos establecidos, por lo que experimentaron riesgos significativos. Muchos menores llegan a Briançon, una de las principales ciudades de la región, con síntomas de congelación y agotamiento, además de otras lesiones.

La policía francesa acosa y a veces busca el enjuiciamiento de personas que ayudan a los inmigrantes en apuros en las montañas. Las autoridades han seguido interponiendo cargos penales a pesar de un fallo judicial de julio de 2018 que establece que ayudar a otras personas necesitadas, entre ellas inmigrantes indocumentados, está protegido constitucionalmente.

Los trabajadores humanitarios, voluntarios y activistas que participan en operaciones de búsqueda y rescate en las montañas aseguran que las autoridades recurrentemente verifican sus papeles, inspeccionan sus vehículos y les citan por infracciones menores en las carreteras en circunstancias que sugieren que la policía no las está empleando con miras a la seguridad pública u otros fines policiales, sino como herramienta para crear un ambiente hostil hacia los trabajadores humanitarios.

Estas formas de acoso no son exclusivas de los Altos Alpes: los trabajadores humanitarios, voluntarios y activistas que operan en Calais y sus alrededores han descrito prácticas similares a Amnistía Internacional, el Defensor de los Derechos de Francia, Human Rights Watch y relatores especiales de la ONU.

Francia comparte las mismas obligaciones que todos los demás países de la Unión Europea de conceder a los niños no acompañados que llegan a sus fronteras salvaguardas especiales que protegen sus derechos humanos, tal como se establece en el derecho internacional y de la UE. Como ponen en evidencia otras investigaciones de Human Rights Watch, Francia no es el único país de la UE que no cumple con estas obligaciones de derechos humanos de manera consistente. El hecho de que otros países hayan violado los derechos de los niños no acompañados no mitiga el deber de Francia de cumplir con las normas internacionales y regionales así como el derecho de la UE, señaló Human Rights Watch.

Las autoridades francesas deberían reformar los procedimientos y las prácticas de evaluación de la edad para cumplir con los estándares internacionales y garantizar que no se deniegue arbitrariamente el reconocimiento formal a los menores. Entre otros pasos, la detección del trastorno de estrés postraumático por parte de psiquiatras calificados, con asesoramiento previo a la evaluación de aquellos que muestran síntomas, resultaría en un proceso más justo. Los protocolos deberían desarrollarse con el asesoramiento de expertos para determinar cuándo, cómo y quién debe evaluar a estos menores.

Las autoridades deberían poner fin a las expulsiones sumarias de niños migrantes no acompañados a Italia y, en su lugar, transferirlos inmediatamente al sistema de bienestar infantil para una protección y atención adecuadas.

Las autoridades francesas también deberían prevenir y garantizar la rendición de cuentas por el acoso policial de los trabajadores humanitarios.

“Ayudar a niños y adultos necesitados, cualquiera que sea su situación migratoria, nunca debería ser tratado como un delito”, dijo Jeannerod. “Los niños migrantes deben ser justamente evaluados para recibir la protección a la que tienen derecho”.