Mostrando entradas con la etiqueta Embarazo Adolescente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Embarazo Adolescente. Mostrar todas las entradas

18 jul 2021

Defensoría del Pueblo: Urge garantizar la atención integral de salud a niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual

La Defensoría del Pueblo y el Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA, ante la necesidad de brindar especial protección y atención a las niñas y adolescentes embarazadas producto de violación sexual, elaboraron el “Informe sobre la supervisión de la atención integral en niñas y adolescentes

embarazadas producto de violación sexual, en establecimientos de salud”, el cual consolida los resultados de la supervisión nacional realizada en 109 ablecimientos de salud con la finalidad de conocer el nivel de cumplimiento del marco normativo nacional, especialmente de la Guía Técnica Nacional

para la estandarización del procedimiento de la atención integral de la gestante en la interrupción voluntaria por indicación terapéutica del embarazo menor de 22 semanas con consentimiento informado en el marco de lo dispuesto en el artículo 119° del Código Penal.

El informe permite conocer los avances y desafíos en cuanto a la atención integral que deben recibir las niñas y adolescentes embarazadas producto de violación sexual, e identifica recomendaciones estratégicas al Ministerio de Salud, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Congreso de la República, a los gobiernos regionales y direcciones regionales de salud.

7 mar 2021

UNFPA Perú: Consecuencias socioeconómicas del embarazo y maternidad adolescente en el Perú

En nuestro país, 1 de 4 habitantes son adolescentes o jóvenes entre 10 y 24 años. Esta población es la base de un bono demográfico cuya ventana de oportunidad se cerrará en poco más de 20 años. Por lo tanto, la inversión efectiva en ellos es esencial para que tengan salud y educación de calidad, sean productivos y estén plenamente comprometidos con la ruptura del ciclo de la pobreza.

La población adolescente y joven del país y de la región enfrenta desafíos de desarrollo, agravados y profundizados por los efectos de la COVID-19. Dichos efectos han exacerbado la violencia de género, las brechas de acceso a salud y la carga y oportunidades de trabajo, sobre todo para las mujeres.

Frente a ello, dos de las principales situaciones que limitan la libertad de decisión de niñas y jóvenes son: el embarazo y la maternidad adolescente. Ambas son causa y consecuencia de la vulneración de sus derechos, constituyendo barreras para su desarrollo presente y futuro, y el de sus familias.

Plan International y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierten que el embarazo y la maternidad en mujeres adolescentes contribuyen globalmente a la transmisión intergeneracional de la pobreza, la vulnerabilidad y la desigualdad de género.

 

Desafortunadamente, el Perú no es ajeno a esta problemática. Si bien se aprecia un decrecimiento sostenido de la Tasa Específica de Fecundidad en Adolescente en las últimas dos décadas (de 75 a 53 nacimientos por cada 1,000 mujeres entre 1996 y 2017-18), sigue siendo alta y su desglose revela la persistencia de severas inequidades.

UNFPA PLAN INT Costo Embarazo on Scribd

Fuente UNFPA Perú. 

21 oct 2020

UNFPA: Orientaciones para la prevención del embarazo adolescente en Perú

Como parte del curso virtual "Orientaciones para la prevención del embarazo adolescente en el marco de la tutoría y orientación educativa a distancia", co-organizado por el UNFPA Perú y el Ministerio de Educación, se elaboraron infografías amigables con orientaciones para prevenir el embarazo adolescente. En estas se busca relevar la problemática del embarazo adolescentes en el contexto educativo y brindar herramientas pedagógicas para abordar el tema de la educación a distancia y con participación de las familias.

12 sept 2019

Perú: Más de seis mil partos prematuros son de niñas y adolescentes de 12 a 17 años

Durante la última semana, el número de muertes de neonatos prematuros alarmó a más de una persona. No obstante, entre las explicaciones que exigió el Congreso a la Ministra de Salud y los reclamos por la falta de incubadoras, se esconde una realidad perpetua e ignorada que no despierta la indignación que debería: las niñas y adolescentes obligadas a asumir el rol de madres.

Si la prematuridad es la primera causa de muerte en recién nacidos, la maternidad no deseada se está posicionando como el principal factor que pone en peligro la vida e integridad de las niñas. Según el Ministerio de Salud (Minsa), en 2019, se han registrado 17 mil nacimientos prematuros, de los cuales cerca de siete mil recién nacidos son de niñas y adolescentes cuyas edades van entre 12 a 17 años.

Además de los recién nacidos prematuros, la vida de las niñas también está en constante peligro. Debido a su corta edad, ellas tienen cuatro veces más probabilidades de morir durante la gestación o el parto.

“En esta etapa la niña aún no ha terminado de desarrollarse físicamente. Su normal crecimiento se interrumpe por un embarazo que su cuerpo no está en la capacidad de llevar. Los embarazos en toda mujer presentan un riesgo, pero en las niñas mucho más”, advierte el médico ginecólogo-obstetra, Miguel Gutiérrez, director de la Cooperación Técnica en Salud Pathfinder International.

Una niña embarazada tiene más posibilidades de padecer preeclampsia, un mal que suele desarrollarse durante el embarazo y que incluye síntomas como aumento de la presión arterial. Si la preeclampsia se complica, la niña desarrollará eclampsia, afectando su función cerebral y con riesgo de tener convulsiones o dejarla en coma.

De igual forma, pueden sufrir ruptura de membranas, diabetes gestacional y parto prematuro. Muchas de ellas no tienen el piso pélvico formado, aumentando el peligro de fallecer durante el parto. Todos estos embarazos son de alto riesgo.

La data obtenida por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) revela que, durante los últimos 5 años, más de 14 mil niñas tuvieron partos. Esta cifra confirma que el embarazo infantil y adolescente son problemáticas que el Estado no ha logrado contrarrestar en tantos años y que pone en riesgo la vida de las niñas.

Se denomina embarazo infantil a las gestaciones que llevan las niñas menores de 14 años. El Código Penal Peruano especifica que estos embarazos son producto de violación y los registros oficiales lo confirman. Según RENIEC, el año pasado, 1 856 hombres adultos fueron inscritos como padres de recién nacidos que tienen consignadas como madres a niñas entre 7 y 14 años.

La recopilación de estadística y las políticas de atención y prevención, suelen estar enfocadas mayoritariamente en el embarazo en adolescentes (15 a 18 años). A pesar de que se le otorga esta prioridad, la tasa de embarazo adolescente se ha mantenido en el rango de 13% durante los últimos cinco años.

Esta situación no es nueva; sin embargo, parece que el Perú ha aceptado convivir con estas problemáticas mientras las niñas y adolescentes siguen quedando embarazadas a la sombra de una sociedad que no parece entender que son niñas, no madres.


27 jun 2019

HRW: Políticas que fomentan el embarazo adolescente en República Dominicana


Las niñas necesitan una educación integral en sexualidad y acceso a servicios de salud y un aborto seguro

(Nueva York) - A las adolescentes de República Dominicana se les niegan sus derechos sexuales y reproductivos, incluido el acceso a un aborto seguro, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Las autoridades deberían implementar un nuevo plan para una educación integral en sexualidad y despenalizar el aborto para frenar el embarazo adolescente no deseado y reducir el aborto inseguro.

El informe de 55 páginas, “‘I Felt Like the World Was Falling Down on Me’: Adolescent Girls’ Sexual and Reproductive Health and Rights in the Dominican Republic” (“‘Sentí que el mundo se venía abajo”: Salud y derechos sexuales y reproductivos de las adolescentes en la República Dominicana”), documenta cómo las autoridades han postergado el lanzamiento de un programa de educación en sexualidad largamente esperado, dejando a cientos de miles de niñas y niños adolescentes sin información científica precisa sobre su salud. El país tiene la tasa más alta de embarazos adolescentes en América Latina y el Caribe, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La prohibición total del aborto en el país significa que una adolescente que se enfrenta a un embarazo no deseado debe continuar ese embarazo en contra de su voluntad u obtener un aborto clandestino, a menudo poniendo en grave riesgo su salud e incluso su vida.

“Las niñas deben estar preparadas con la información y los servicios de salud para prevenir embarazos no deseados y tomar decisiones informadas sobre sus cuerpos y relaciones”, dijo Margaret Wurth, investigadora sénior sobre Derechos de la Mujer de Human Rights Watch. “Al negarles sus derechos sexuales y reproductivos, las autoridades dominicanas no les están brindando a las niñas y mujeres jóvenes todas las oportunidades para continuar su educación y llevar una vida saludable, exitosa y enriquecedora”.

El informe se basa en entrevistas a 30 niñas y mujeres que quedaron embarazadas antes de cumplir los 18 años, y decenas de otras personas, incluidos estudiantes, jóvenes LGBT, proveedores de atención médica y servicios sociales, y expertos en el campo.

La alta tasa de embarazos de adolescentes en la República Dominicana es una consecuencia de la inadecuada educación en sexualidad del país y la necesidad no cubierta de anticoncepción. Los datos de salud pública muestran que el 20,5 por ciento de las niñas y mujeres jóvenes de 15 a 19 años en la República Dominicana quedan embarazadas en la adolescencia. La mayoría de estos embarazos no son planeados ni deseados. Las leyes que tipifican como delito el aborto crean un temor generalizado y empujan el aborto a la clandestinidad, obligando a las mujeres y las niñas a recurrir a medidas inseguras para poner fin a los embarazos no deseados.

Las niñas y mujeres jóvenes describieron haber sentido una angustia extrema al enterarse de un embarazo no planificado. “Sentí como si se me cayera el mundo encima”, dijo una joven. “Me estaba volviendo loca, pensando que no podía tener un hijo”, añadió. “Estaba aterrorizada”, dijo otra.

La prohibición del aborto en el país tiene distintos impactos que perjudican a las adolescentes, descubrió Human Rights Watch. La actividad sexual a menudo está altamente estigmatizada entre las adolescentes. A una niña que enfrenta un embarazo no deseado le puede resultar más difícil que a una mujer adulta buscar ayuda, lo que podría llevarla a recurrir a métodos de aborto menos seguros. Varias niñas y mujeres jóvenes dijeron que trataron de interrumpir un embarazo clandestinamente antes de los 18 años. Expertos internacionales en derechos humanos han concluido que negar el acceso al aborto a niñas y mujeres es una forma de discriminación y pone en peligro una serie de derechos humanos.

Expertos de las Naciones Unidas han instado a los gobiernos a proporcionar a los estudiantes una educación sexual integral, desde una edad temprana. Según el derecho internacional de los derechos humanos, así como la legislación nacional en la República Dominicana, los menores tienen derecho a acceder a información sobre salud sexual y reproductiva.

La República Dominicana se encuentra bajo escrutinio internacional por no proporcionar una educación sexual, científicamente precisa y basada en los derechos, en las escuelas. En 2015, las autoridades anunciaron planes para incorporar la educación integral en sexualidad en el currículo nacional y desarrollaron materiales para educadores y orientadores. Pero la Junta Nacional de Educación no ha aprobado el nuevo enfoque para que pueda implementarse en todo el país.

Algunas escuelas ofrecen talleres o instrucción sobre educación sexual, pero no existe un enfoque obligatorio y consistente. “Depende de la buena voluntad del profesor”, dijo un experto.

Una orden departamental de mayo de 2019 por parte del ministro de educación que ordena la creación de una política de género para el Ministerio y el sistema educativo podría requerir que las autoridades proporcionen una educación integral en sexualidad. Queda por ver si esta nueva estrategia se implementará de manera efectiva para garantizar los derechos de las niñas adolescentes.

Muchos adolescentes en la República Dominicana también pasan apuros para obtener servicios de salud confidenciales y no estigmatizantes, y algunos no tienen acceso a servicios importantes de salud sexual y reproductiva, como la anticoncepción. “No reciben servicios de calidad ni tratamiento confidencial”, dijo un experto. Una encuesta del Ministerio de Salud de 2013, los datos más recientes disponibles, encontró que el 27 por ciento de las niñas y mujeres jóvenes de 15 a 19 años, y el 21 por ciento de 20 a 24  años tienen necesidades de anticonceptivos no cubiertas.

El embarazo precoz conlleva graves riesgos para la salud de las madres jóvenes y sus bebés. Algunas de las madres jóvenes entrevistadas sufrieron complicaciones durante el embarazo o el parto, algunas de las cuales resultaron en la muerte de los bebés.

Las estudiantes embarazadas y las madres jóvenes a menudo pasan dificultades para continuar su educación. Para otras es simplemente imposible. Algunas dijeron que enfrentaron actitudes discriminatorias por parte de maestros o administradores escolares, por lo que abandonaron la escuela durante el embarazo o después del parto. Algunas nunca regresaron.

12 jun 2019

UNICEF Argentina: Abusos sexuales y embarazo forzado en la niñez y adolescencia

Plan nacional de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia

A quién va dirigido
Estos lineamientos están dirigidos a integrantes de equipos de salud, de la comunidad educativa, de organismos del sistema de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes, a operadores y operadoras de diversos ámbitos del sector público que tienen la responsabilidad de dar respuestas a las necesidades y demandas de niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de abusos sexuales.

Población foco
Los lineamientos detallados en este documento están especialmente orientados a niñas, niños y adolescentes con capacidad gestante menores de 15 años. Se trata de una población prioritaria del Plan ENIA por dos razones: por un lado, a causa de la gravedad y magnitud de los embarazos forzados que son producto de abusos sexuales en la Argentina; y por el otro, porque esta problemática no siempre está contemplada en los protocolos existentes en las provincias en donde se está implementando el Plan ENIA. No obstante, estos lineamientos también pueden ser seguidos en el abordaje de abusos sexuales hacia niñas, niños y adolescentes de otras edades.

Introducción
Los abusos sexuales son un problema social que plantea desafíos a todas y cada una de las personas que forman parte de instituciones que tienen contacto con niñas, niños y adolescentes; la comunidad educativa; los equipos de salud; los miembros de otras instituciones, entre ellas, las que atienden a NNA con discapacidad; las personas ligadas a organismos de protección de derechos de la niñez y la adolescencia y a organizaciones de la sociedad civil que trabajan con NNA. Dada la complejidad que presenta esta problemática son necesarias políticas y estrategias integrales e intersectoriales que deben traducirse en acciones articuladas, según la competencia de cada sector e institución. Pensar en un trabajo articulado desde la corresponsabilidad trasciende la enumeración de las diferentes acciones que realiza cada institución. Conlleva conocer los derechos de NNA, las vías formales para su garantía, los resortes institucionales para su defensa y comprender que la protección de derechos implica tomar decisiones que involucran a la totalidad de actores que integran el Sistema de Protección Integral de NNA. La intervención frente a los abusos sexuales demanda respuestas que tienen que ser interdisciplinarias e interinstitucionales. Además del objetivo fundamental, que es la atención de cada una de las situaciones, hay otro objetivo, no menos importante, que es ir construyendo rutas de acción para mejores respuestas institucionales. También se deben implementar acciones de prevención tendientes a evitar la reiteración de episodios y el incremento de sufrimientos y daños de NNA.


10 jun 2019

#NiñasNoMadres: Un llamado de emergencia por las niñas de América Latina




EDITORIAL. Mientras que en la mayoría de países de la región la impunidad de los violadores parece generalizada, se criminaliza a las niñas que pasan por un aborto, espontáneo o inducido, sin importar la causa de su embarazo.


NIÑAS MADRES. Cepal estimó el 2010 que más de 60 mil niñas menores de 14 años son madres cada año.
En los últimos días Ojo-publico.com junto a un grupo de medios latinoamericanos ha presentado evidencia de un número creciente de niñas de esta región, menores de 14 años, que han sido violadas, en sus espacios más cercanos y familiares, y luego forzadas a llevar embarazos y partos, sin que a la gran mayoría se le haya ofrecido la opción de decidir sobre su presente y futuro.
No son casos aislados. Aunque con frecuencia las cifras son imprecisas, incompletas y desactualizadas —primera muestra de lo poco que preocupa este problema—, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó el 2010 que más de 60 mil niñas menores de 14 años son madres cada año. La cifra sigue en aumento y el Fondo de Naciones Unidas para la Población (Unfpa) estima que no hay indicios de que se detenga antes del 2030.

Estamos hablando de niñas que no solo tienen que soportar el trauma de ser agredidas en su más profunda y frágil intimidad, sino que también tienen que exponerse a embarazos y partos de alto riesgo, violencia obstétrica, y a efectos en su salud mental como depresión, estrés postraumático e intentos de suicidio.

Organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han señalado que esta tragedia a cuentagotas se podría mitigar, entre otras, con políticas sólidas de educación sexual y, en especial, con la implementación adecuada del derecho al aborto, una decisión siempre difícil, pero que, realizada de forma legal y segura, garantizaría el derecho a la salud y a la vida a miles de niñas en la región.

PERÚ. Un reciente reportaje de Ojo-Publico.com, como parte de una investigación regional, evidenció casos en que niñas que pasan por esta traumática experiencia sufren un segundo abuso al ser denunciadas y condenadas, a pesar de los atenuantes.

Diversos sectores conservadores, incluyendo colectivos católicos y evangélicos, han respondido a estas propuestas haciendo una intensa campaña contra los esfuerzos por establecer cualquier programa de educación sexual que promueva y reconozca los derechos de las mujeres menores de edad sobre su cuerpo. En simultáneo, cuestionan toda iniciativa por el aborto legal, seguro e informado, con el argumento de la defensa de la vida, apelando incluso a celebrar la maternidad infantil, como lo hiciera en febrero el diario argentino La Nación.

Entre tanto, las autoridades latinoamericanas han reaccionado a esta situación con prohibiciones, obstáculos e indiferencia. Mientras que en la mayoría de países de la región la impunidad de los violadores parece generalizada, en Nicaragua y Perú se criminaliza a las niñas que abortan sin importar la causa de su embarazo; en Guatemala el Estado las retira de la casa donde fueron abusadas para llevarlas a un hogar de protección social para dar a luz; y en Ecuador y Colombia, pese a vivir en contextos donde el aborto está despenalizado bajo ciertas causales, las niñas están sujetas a la voluntad de médicos, oficiales de protección social y operadores de justicia que interponen diversos argumentos para impedirles decidir.

Frente a esta realidad, la semana pasada cuatro mujeres jóvenes de Guatemala, Nicaragua y Ecuador, que fueron violadas y embarazadas cuando eran niñas, compartieron sus historias y demandaron a sus Estados —dos de ellas de manera presencial— ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Es urgente llevar adelante una discusión abierta en cada país por la integridad, conciencia, autonomía y capacidad de tomar decisiones respecto a lo que será el proyecto de vida de estas niñas, en vez de mantenerlas en una situación que no las reconoce como víctimas en sociedades que no las protegieron lo suficiente.

[Este editorial es parte de #NiñasNoMadres, una conversación regional sobre el impacto del embarazo forzado de niñas en América Latina, a la que se unen Ojo-Publico.com(Perú), GK y Wambra Medio Digital Comunitario (Ecuador), Mutante (Colombia), Nómada (Guatemala) y Managua Furiosa (Nicaragua)]


26 feb 2019

Argentina: Niñas y adolescentes menores de 15 años embarazadas


El presente trabajo fue elaborado por el Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia (PNSIA), dependiente de la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia. Se realizó en articulación con el Programa Nacional de Salud de la Nación, y con UNICEF junto al apoyo de OPS/OMS y UNFPA.

Su propósito fue el de elaborar un diagnóstico de los abordajes institucionales desde los sistemas de educación y de salud en algunas localidades argentinas, en relación a los organismos de protección de derechos de NNA frente a casos de embarazadas menores de 15 años.

Los resultados de la investigación ponen de manifiesto las numerosas barreras de acceso y situaciones de vulneración que existen por parte de las propias instituciones, lo que obliga a redoblar el esfuerzo para garantizar el derecho de las y los adolescentes al pleno ejercicio de la sexualidad.

Fuente : 

10 feb 2019

Embarazo adolescente: Las niñas madres


Algunos argumentos anti aborto legal en la Cámara de Diputados exigieron cambiar la irrupción del embarazo por la adopción. Pero la realidad de las adolescentes que vuelven a casa con sus bebés después de parir no se parece en nada a los discursos. La psicoanalista Miriam Maidana cuenta las historias que conoce de cerca y derriba mitos sobre el embarazo adolescente: ¿Comen? ¿Ven? ¿Caminan? ¿Hablan? ¿Ingresaron por guardia de urgencia? ¿Siguen los controles médicos? ¿Tienen sostén afectivo y material?

Un trabajo de colaboración con la psicóloga Valeria Cortina.
De Revista Anfibia.

Macarena está contenta esta mañana: se planchó por primera vez el flequillo, le quedó muy lindo. Su seño, Carolina, les prometió una clase especial. Comienza diciendo de que las personas que te rodean, que te quieren, que son familiares o amigxs cercanos de tu familia no deberían pedirte que los toques, o tocarte. No deberían desnudarte ni forzarte a dormir juntos ni filmarte en ropa interior. Que eso se llama abuso, aunque en el caso de Macarena y sus compañerxs se llama violación. Que eso duele. Que no está bien. Que tienen que hablar con alguien de confianza, contarlo inmediatamente. Que hay leyes que protegen a lxs niñxs. Que podrían las niñas quedar embarazadas si ya han tenido su primera menstruación. Que en caso de que esto suceda tienen derecho a no continuar con un embarazo producto de una violación por una persona de su entorno, que debería ir preso.

Macarena regresa a su casa y le dice a su mamá que la seño Carolina les contó cosas. La mamá ya lo sabe: el grupo de whatsapp de “mamis” del colegio arde. ¿Cómo le hablan de “eso” a niñxs de diez, once años? Deberán reunirse con las autoridades del colegio, porque de “eso” no se habla.

“Eso” no les va a pasar a sus hijas.

Porque la niñez se vive diferente en alumnas de un colegio privado de Palermo o de Pilar.

Mientras, en Salta y en Mendoza dos niñas de diez y once años instalaron una nueva figura: ellas  “decidieron” continuar con sus embarazos producto de la violación por parte de sus padrastros. Decidieron “acompañadas” por servicios sociales, judiciales y de salud que de momento, casi como inspiración, descubrieron la importancia de que las niñas tomen decisiones sobre temas tan importantes como un embarazo. Y firmaron “en libertad” acompañadas por su madre, pareja del violador en el caso de la nena salteña, y por su abuela en el caso de la nena mendocina (el violador y la madre de la niña están presos, la abuela quedó al cuidado de cinco nietos).

Salta y Mendoza son dos de las provincias argentinas que no adhirieron ni implementaron el protocolo nacional que avala la interrupción del embarazo. Ante el escándalo social y mediático por el embarazo de 19 semanas de una niña de diez, el gobernador salteño tuvo que hacerlo –lo comunicó por twitter- aunque solo en 2017 se registraron en esa provincia 40 embarazos de niñas menores de 15. Los funcionarios mendocinos, en cambio, dijeron que no consideran que “adherir al protocolo sea algo prioritario” y hablaron largo y tendido de cómo los niños están protegidos en su provincia, donde hasta cuentan con un abogado del niño. Según ellos, una nena violada no se sabe por cuánto tiempo –ya que el embarazo es meramente una condición biológica- tiene la “madurez” de tomar decisiones que afectarán al resto de su vida mientras cursa ¡sexto grado! Desde el colegio hacen colectas ya que la abuela no tiene ropa, ni útiles ni casi comida para sostener a los cinco hermanitos.

Tus padres deben estar preocupados.
Ya estoy embarazada, ¿en qué más líos podría meterme?.


Del film “Juno”

Las niñas de Salta y Mendoza son solo dos: nos falta saber de 2998 más para completar los 3000 embarazos anuales de menores de 15 en el país. La investigadora Susana Chiarotti y un equipo amplio de académicas estudia el tema hace años. En 2016 publicaron el Balance Regional “Niñas Madres: Embarazo y maternidad infantil forzada en América Latina y el Caribe”, donde definen “embarazo infantil forzado” a todo aquel acontecido en niñas de 9 a 14 años, entendiendo que “ una niña menor de 14 años queda embarazada sin haberlo buscado o deseado y se le niega, dificulta, demora u obstaculiza la interrupción del embarazo”. Este embarazo puede ser producto de una violación sexual –la mayoría de los casos- o provenir de una relación sexual consensuada (¡la sexualidad adolescente sí existe!) con alguién de su edad en la que la niña no conocía las consecuencias o –conociéndolas- no pudo prevenirlas por falta de acceso a educación sexual, a métodos anticonceptivos y a anticoncepción de emergencia.

Imaginen ustedes a una niña concurriendo a un servicio de Planificación Familiar a solicitar información para sostener una vida sexual sin riesgos de embarazarse o contagiarse enfermedades infecto-contagiosas o de transmisión sexual. ¿Vieron? Es casi parecido a lo que provoca la lectura de la “decisión” de sostener un embarazo a los diez.

- Aquí está! Este signo más es tan nefasto…
- No es ninguna pizarra mágica. Ese no es un garabato que se pueda borrar”
Diálogo con el farmacéutico ante el positivo del test / Juno

***

Se considera embarazo adolescente o precoz –desde el punto de vista médico- a aquel que acontece “en el período de los dos años de transcurrida la menarca”. Según la OMS, las edades oscilan entre los 10 y los 19 años, ya que desde lo biológico hay un descenso en la edad de ingreso a la menstruación. Todo embarazo adolescente entra en la categoría “de riesgo médico” entre otras cuestiones porque la posibilidad de morir es dos veces mayor cuando la adolescente se ubica entre los 15 y 19 años, pero es seis veces mayor cuando tiene entre 9 y 14 años. No es el único riesgo.

M. dice que pensó que “la primera vez no podía quedar embarazada”. C. estaba segura: “si él acababa afuera no corría riesgos, aunque una amiga me dijo que quedó embarazada por apoyarse en un baño donde alguien se había masturbado antes”. J. espera su segundo hijo a los 14: “me habían dicho que si amamantaba no me quedaba embarazada”.

L. quiso quedar embarazada, tiene 15 y su novio 16: “Él me pidió un hijo porque quería ser papá jovencito, cuando los dos éramos lindos. Uno crece y se arruina, ¿vió? El quería tener un bebé lindo, un varón quería. Ahora que lo perdí –ingresó por guardia con aborto espontáneo a las 10 semanas- él se va a buscar a otra, seguro”.


T. dejó la escuela a los 12 porque sus padres se separaron y ella tuvo que hacerse cargo de sus 4 hermanos menores: la mamá se fue a trabajar “con cama” a la otra punta de la ciudad. Se puso de novia a los 13 y a los 14 estaba embarazada. El bebé murió en su panza al séptimo mes. A los 15 quedó embarazada de una relación ocasional con un vecino que le llevaba 20 años: lo perdió a los cuatro meses. Su último embarazo –a los 17- fue luego de una noche “de boliche”, de la cual no recuerda casi nada. Otra vez murió en su panza a los 8 meses de gestación. Le detectaron HPV y sífilis. Se realizó tratamiento con el servicio de enfermedades de transmisión sexual, psicología –en un servicio con perspectiva de género- y consiguió que en un hospital dependiente del GCBA le hiciera la prueba de trombofilia que dio positiva. “Yo pensé que estaba fallada, la verdad. Pero parece que tengo una enfermedad, así que ahora me dijeron que no me embarace por lo menos por dos años.” Actualmente convive con un novio de su edad, tiene tres tatuajes –con los nombres de sus hijxs- y tres perros. A veces se angustia un poco: “Sueño que voy a ser una mamá re-vieja! En mi familia todas tuvieron hijxs jovencitas porque dejamos el colegio, nadie terminó el secundario vio”. “Vieja” es mayor de 20, edad en que la mayoría de lxs adolescentes de clases medias y altas cursan el CBC, están promediando sus carreras profesionales en universidades privadas o se toman años “sabáticos”. Ella no puede recordar la tabla del 8: “Siempre fui burra, no me daba la cabeza”.HHH

H"Otro tema que tenemos
HHHOtro tema que tenemos que poner sobre la mesa es el embarazo adolescente no intencional. Hoy nuestro país atraviesa una situación crítica: cada año más de 100.000 chicas menores de 19 años quedan embarazadas y 7 de cada uno de los embarazos no son intencionales. La vida de esas jóvenes cambia para siempre: muchas abandonan la escuela, y eso afecta sus posibilidades de conseguir trabajo y desarrollar un proyecto de vida. Una vez más la herramienta es la educación sexual. La educación sexual es una herramienta que empodera a los jóvenes, los ayuda a tomar decisiones informados. (…) Sólo con información van a poder elegir que quieren para su vida”.

Presidente Mauricio Macri – Discurso inaugural de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, 01/03/2018.

Tras años de informes de OMS, UNICEF, Ministerio de Salud indicando que los índices de embarazo en niñas y adolescentes en Argentina no paran de subir, un presidente toma alguna de sus advertencias. Sin embargo, no hay una política sanitaria ni educativa al respecto: no se habla de sexualidad a los 10 años “porque son chicos”, no se habla de sexualidad a los 14 “porque ya saben todo”.

Andrea Testa es guionista y directora de cine. Hace meses que con su equipo está produciendo la película “Niña Mamá”. Recorrió varios hospitales y servicios de internación, obstetricia, guardias. En el oeste, en el sur o en el centro de la ciudad y provincia de Buenos Aires algo se repite: “Son lugares de mujeres. Las chicas llegan con la panza a punto de explotar, solas o con la madre, la abuela o alguna vecina. Casi no han realizado controles previos, ni traen ropa. Están como ajenas a la situación, como si les pasara algo en el cuerpo pero no en la cabeza. Repiten mucho que les duele. El tema es el dolor, la soledad, la ausencia. En general no hablan de que vienen a tener un hijo, sino de que “les duele”. Duele el hijo a esas niñas y adolescentes”, dice.

Una de las mayores dificultades, según la mirada de Testa, es que esas niñas-madres ni siquiera han pensado un nombre para sus bebés. Es decir: no asocian estar embarazadas con tener un bebé. La ausencia de controles prenatales indica no solo riesgos mayores –sobre todo en detección de ETS y HIV/SIDA- sino en afecciones mínimas que podrían controlarse casi sin problemas y- al mismo tiempo- imposibilita alguna vinculación con el estado de embarazo.

Mariana Menna es nutricionista. Cuando la consultamos por la altísima incidencia de infecciones urinarias con que ingresaban por guardia niñas y adolescentes embarazadas nos explicaba que una de las causas de la enfermedad es “que se transmite por dormir o compartir camas con animales”. Imaginen cuánto saldría hacer unos carteles claros: “Si estás embarazada no duermas con tus animales”. ¿Vieron alguno?

Walter González es médico pediatra y neonatólogo y trabaja en un hospital de alto riesgo y vulnerabilidad del conurbano bonaerense. Este año forma parte de un proyecto donde realiza seguimiento de incidencia en bebés internados en Neo porque sus madres tienen VDRL, HIV y conductas asociadas al consumo de sustancias psicoactivas. Las entrevistas con las madres las hace una psicóloga que trabaja con perspectiva de género. Le preguntamos si  realmente bajaría mucho el costo sanitario en caso de detectarse esta situación apenas detectado el embarazo. “Sí, claro. Por un lado se evitarían cantidad de situaciones que provocan el ingreso de bebés a la Neonatología: partos prematuros, enfermedades producto de incidencia de ETS no detectadas –que en la mujer no se manifiestan externamente como si en el hombre. Además, es una manera de seguir el contacto, que es lo más complejo ya que las chicas ingresan al sistema y se van. Es común que vayan de hospital en hospital, ingresando a sus bebés por guardia mayormente. Esto impide generar un vínculo”.


Es preocupante que ni siquiera hayan pensado un nombre. Pero es lo esperable en un embarazo sin controles, detectado a las 15 o 20 semanas por la gordura, el crecimiento y dolor de las tetas, el cansancio, el sueño. En un protocolo universitario preguntamos si habían notado la ausencia de menstruación: el 70% de las entrevistadas contestó que no. No se bajan la APP con las fechas. Cuando menstrúan compran toallitas. Si no, no. La consulta médica tiene algo de transmisión: muchas pacientes no recordaban haber ido jamás al pediatra, sí ingresar por guardia por fiebre, gripes o alguna varicela en la infanciaHH.


- Las chicas de 12 o 13 años que tienen hijos en general de un patrón, se las van a llevar al hospital y las van a hacer abortar legalmente”.
- Pero ahora van a abortar ilegalmente, con riesgo de vida, interrumpió el conductor.
- No, tienen a sus hijos.
Entrevista a la diputada Elisa Carrió en La Nación TV

Interesante: niñas de 12 o 13 años embarazadas por “sus padres, hermanos, tíos o un patrón” tienen “a sus hijos”. ¿Qué sabemos de “sus hijos”?

F. tuvo a Penélope a los 15. Su novio, M., de 14, estaba detenido en una institución de menores. Cuando Penélope tenía tres meses la vimos atragantada, casi morada: F. estaba comiendo tutuca y pensó que a Penélope le gustaría.
Lionel, el hijo de C., ingresó a los dos meses por guardia y casi sin respirar. A pesar de habérsele indicado a C. –de 12 años- que no le iba a ser posible criar al niño sola, fue difícil encontrar referentes. El padre biológico estaba cumpliendo condena por abusar de sus dos hermanitas menores (de cinco y siete años). C. había vivido en diferentes sitios desde los ocho, cuando se cansó de las violaciones a la que las sometía. La madre estaba en Mar del Plata, con un novio de 21 años. Su pareja tenía 31 años: nunca vino al hospital. Luego nos enteramos que tenía pedido de captura. La “referente” que firmó fue su suegra: 18 hijos y una definición que no olvidamos jamás: “En casa hay tres ollas. Lo que se consigue en el día se pone adentro. “Este” –por Lionel- va a ser una boca más. Estamos acostumbrados”. Como Lionel lloraba mucho y a C. le dijeron que “no le sacara los ojos de encima”, ella lo cambiaba constantemente y le daba de comer todo el tiempo –mamadera, la leche no le bajó. Lo ahogó con el preparado de la leche de fórmula. Una vecina fue a ver qué pasaba y vio al bebé casi ahogado en su vómito. Llamó a su marido remisero y lo llevaron al hospital. C. lloraba: le dieron 3 cajas de leche en polvo y le “dijeron” que prepare la mamadera “según las instrucciones”. C. dejó el colegio en tercer grado: solo sabe escribir su nombre, no lee.
A. quedó embarazada a los 12, aunque tenía relaciones desde los 11. “Con amigos, nunca me enamoré todavía”. A los 5 meses su hermana le dijo: “Vos estás preñada, mirá tu panza”. La llevó a un camión sanitario donde le hicieron el test y la derivaron a la salita, pero su caso era de “alto riesgo” e ingresó al sistema hospitalario. A. no se dejaba poner un dedo encima, ni revisar ni aplicar inyecciones. Alguna médica la zamarreó un poco, inclusive. “Es caprichosa”, diagnosticó. Pero A., que no llegaba a medir 1.50 metros, era brava. 

En el hospital se armó un dispositivo particular: la pasaban a buscar a su casa para que asistiera a tratamiento y consiguieron que los turnos y estudios médicos se concentraran en un día. Porque –yo creo que deben estar al tanto- en lo público y en obras sociales caras un día por la mañana hay que hacer un estudio, cuatro días después una ecografía, a la otra semana un monitoreo y así sucesivamente. Algo difícil de sostener a los doce, cuando se abandonó la escuela a los diez y la vida transcurre entre dormir, ir a la esquina, chatear y comer cuando se puede. Con acompañamiento A. se dejó monitorear y alguito más, jamás inyectar o extraer sangre. Hablaba de ella como una “ballena” y de su panza como una “pelota”. Lo que más sufría era el aislamiento: ya no era bienvenida en la esquina. Ahora sería “madre”, ¡que se joda! Ella, claro, ya que el donante de semilla había partido a otra esquina de otro barrio y nunca más supo de él.

Al finalizar el séptimo mes ya no había cómo contenerla y se puso fecha de cesárea: rompió bolsa antes. A pesar de un informe bien fundamentado sobre la imposibilidad de que atravesara un parto de forma natural, en su primer ingreso la quisieron atar: destrozó todo lo que encontró a su paso. La derivaron a otro hospital donde tuvo al niño por cesárea: no quiso ni mirarlo. Ya nos había dicho: “Yo duermo con mi perro, y así voy a seguir”.

No existe el instinto materno, creánmelo. Instinto es un concepto biológico, y nosotrxs somos seres de lenguaje. Es un invento de la modernidad y está bastante ligado a la culpa y –actualmente- a la publicidad. Por eso no es raro que el debate sobre el aborto concentre figuras tan extremas como fetos-llaveros, bebés de plástico y dibujos ensangrentados.

Porque los de carne y hueso lloran, cagan, se ahogan, tienen gases, suelen dormir a horas extrañas, se caen, se mueven, se desnutren, se enferman. Un bebé prematuro ingresa a un protocolo que requiere tres años de controles periódicos, ¿sabían? Y alguien los tiene que llevar.

Por eso cuando una diputada se manifiesta tan preocupada por la utilización “como método anticonceptivo” del aborto –ya sé, ya sé: esto significaría que abortarían sin estar embarazadas, pero bueno…vieron como son las entrevistas en vivo…- de niñas a las que reconoce “embarazadas” de su entorno intrafamiliar o vía el “derecho de pernada” –el patrón que “desflora” porque decir que viola suena violento- habría que preguntarle si está al tanto de qué pasó con esxs niñxs. ¿Comen? ¿Ven? ¿Caminan? ¿Hablan? ¿Ingresaron por guardia de urgencia? No es tan difícil ordenar un seguimiento: el 99 por ciento lleva el apellido materno.

No hemos tocado en este artículo otros puntos como la depresión post-parto porque en embarazos en niñez y adolescencia los recortes de derechos son tan graves que “deprimirse” es una posibilidad que en la mayoría de los casos no tienen o no se registran como “depresión”: son vagas, malas madres, ¡no quieren ocuparse!


Y no dejamos de insistir en este punto: lo que pedimos es Educación sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar, Aborto legal para no morir. No estaría bien continuar con las ideas mezcladas: no son lo mismo las mujeres que quieren tener hijxs y no lo consiguen que el sacrificio de la niñez y la adolescencia sin proyectos, sin escolaridad, sin deseo y sin siquiera saber bien qué significa la maternidad. Tal vez haya que comenzar a aplicar los estudios, diagnósticos, los libros sobre el tema. Pero no pensar en embarazadas niñas como “envases” gestantes de niñxs a ser dados en adopción.

Porque quienes se embarazan a los 12 son siempre las mismas. Las que ponen el cuerpo a alguien que las hace objeto de su perversión, las viola, las embaraza y se va. En algún caso la noticia se hace pública y la ola de indignación obliga a que un gobernador tuitee o que un médico sea separado de su cargo. Pero en la gran mayoría de los casos se silencia un problema que lleva cientos de años, que es facilitado por la ausencia de mirada o la “entrega” y que mueve un entramado moral e ideológico siniestro: un embarazo no deseado es un tema de salud y no de moral o ética.

Tengamos en cuenta algo: el embarazo que prosigue -deseado o no- trae como consecuencia un nacimiento. Así, niñas de 10 a 14 años que no tuvieron un juguete en su vida deben hacerse cargo de niñxs de carne y hueso. En su gran mayoría, solas y estigmatizadas.

Pero, ya sabemos, "ser madre es considerar mucho más noble sonar narices y lavar pañales que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada". Lástima que siempre les toca a quienes no tuvieron nunca esas posibilidades. 

25 ene 2019

Argentina: Muere la bebé de la niña de 12 años que fue obligada a dar a luz


La menor, argentina de 12 años, embarazada por la violación de un vecino de 60 años, pidió abortar. Los médicos, sin embargo, le practicaron una cesárea por estar de 24 semanas.

El embarazo de una niña de 12 años que había sido violada por un vecino de 60 se ha convertido en el centro de una disputa nacional en Argentina. El pasado 12 de enero, la menor y su madre pidieron un aborto, amparadas en que la violación es uno de los supuestos legales para interrumpir el embarazo en Argentina, pero los médicos y las autoridades provinciales se lo negaron debido a su avanzado estado de gestación, 24 semanas. Grupos antiabortistas se concentraron a las puertas del hospital contra lo que consideraban "el asesinato de un inocente". Colectivos feministas exigieron que se respetase la ley y la voluntad de la menor. Finalmente, el 18 de enero a la niña le practicaron una cesárea para salvar a la bebé, que iba a ser dada en adopción. El gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales, anunció que "una familia importante" estaba dispuesta a criarla como su hija. Anoche, el hospital anunció que la recién nacida había muerto.

La noticia de la muerte ha vuelto a reabrir hoy la pelea. "La política de "salvemos las dos vidas" termina con una niña de 12 años torturada al ser obligada a parir y una bebé muerta. Necesitamos que se cumpla la Interrupción Legal del Embarazo, necesitamos aborto legal y que se respeten nuestras vidas", ha escrito en Twitter la Coordinadora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas, Victoria Freire junto al hashtag #AbortoLegalEsVida. La Campaña Nacional por el aborto legal, seguro y gratuito, la agrupación que impulsó este debate en el Congreso en 2018, exige la dimisión del ministro de Salud de Jujuy, Gustavo Bouhid, "por violar la intimidad de la niña, no respetar su decisión a una interrupción legal del embarazo, y por prolongar el sufrimiento de ellay la recién nacida". 

Los antiabortistas critican al gobernador Morales por no haber obligado a la menor a permanecer un mes más embarazada y así garantizar la viabilidad del feto. "Pero las feministas presionaron para que asesinaran intrauterinamente a #Esperanza o bien que la cesárea se hiciera prematuramente, y acá están las consecuencias: la clase política cedió, y la beba terminó muriendo. #MoralesAsesino", ha tuiteado el politólogo y escritor Agustín Laje, una de las voces de la joven derecha argentina. "Hoy a las 11am (sic) toda la parte sana de Argentina abarrotará las redes con #MoralesAsesino. Murió #Esperanza y estamos de luto ante el homicidio de estos canallas aborteros enn Jujuy", ha pedido el escritor Niolás Márquez.

El protocolo para la atención del embarazo en adolescentes del Gobierno de Jujuy, redactado junto a la ONG Unicef, señala que "cualquier embarazo en una niña menor de 13 años es producto de abuso sexual y puede acceder a una interrupción legal del embarazo". Esta provincia, situada en el noroeste de Argentina, es una de las más conservadoras de Argentina, junto a otras vecinas, como Salta y Catamarca. La IGlesia Católica cnserva un peso importante allí y también se pronunció en contra del aborto que había pedido la menor y su familia.

Las dieferentes posturas alrededor de este caso reflejan la polarización de la sociedad argentina, que ya se hizo evidente el año pasado, durante el debate parlamentario sobre el aborto libre. La ley fue rechazada por el Senado el pasado agosto después de cinco meses de discusiones.

Notas relacionadas: 
Fuente El País: