10/29/2015

ACNUR advierte del riesgo de una “crisis de refugiados” en las Américas

A finales del 2014, 4 miembros de una brutal pandilla delictiva secuestraron a Norma* y se la llevaron a un cementerio cerca de su casa, en El Salvador. Tres de ellos luego la violaron. Ella cree que lo que le hicieron es porque estaba casada con un policía.

“Se turnaban…me tenían atada por las manos. Me pusieron un trapo en la boca para que no gritara”. Cuando se acabó, recordó, “me dejaron tirada en un basurero”.

A pesar del hecho de que su marido es un oficial de policía y de haber presentado una denuncia formal, Norma sentía que nadie la podía proteger de esa pandilla, un poderoso grupo armado transnacional que cuenta con una presencia significativa a lo largo de la región.

Los miembros de la pandilla ya le habían obligado a pagar una “cuota” cada dos semanas para su protección y habían amenazado a sus hijos. Después de la violación, vivía en un estado de constante temor por sus vidas. “Me hubieran matado. Las pandillas no perdonan… si no me lastimaban a mí, habrían lastimado a mis hijos”, dijo.

Norma intentó encontrar un entorno más seguro mudándose donde sus tíos, en otra parte de El Salvador. Cambió su número de teléfono y nunca salía de su casa. Aun así, ella y su familia no dejaron de recibir amenazas. Sin tener otra opción, ella y su marido decidieron que tenía que salir del país. Norma huyó a México recurriendo a un “coyote”, un traficante de personas, y al final logró llegar a Estados Unidos, donde solicitó asilo.

Antes de salir del país, Norma quiso retirar la denuncia, “para que nadie de los que se quedaban saliera lastimado”. Sin embargo, Norma explicó que sus hijos, quienes siguen viviendo con su marido en El Salvador, “todavía reciben amenazas”.

Norma es una de los miles de mujeres de El Salvador, Honduras, Guatemala y partes de México que cada vez más están huyendo de sus países debido al aumento de la violencia mortal y descontrolada perpetrada por las pandillas. Este éxodo de personas desde Centroamérica -una región caracterizada por los más altos índices de homicidio del mundo, especialmente de mujeres- vislumbra el riesgo de una crisis de refugiados inminente en las Américas, según advirtió la Agencia de la ONU para los Refugiados este miércoles.

"La violencia perpetrada por los grupos delictivos organizados transnacionales en El Salvador, Guatemala, Honduras y en ciertas partes de México se ha vuelto generalizada", declaró el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Antonio Guterres, en Washington D.C. en una conferencia de prensa organizada con ocasión del lanzamiento del informe Women on the Run (Mujeres en Fuga). "Las dramáticas crisis de refugiados que estamos observando en el mundo hoy en día no están limitadas al Medio Oriente o a África. Estamos viendo cómo otra crisis de refugiados se desarrolla en las Américas" dijo Guterres.

Este nuevo informe de ACNUR se basa en los relatos de 160 mujeres que compartieron sus terribles experiencias de violación, agresión, extorsión y amenazas por parte de miembros de peligrosas pandillas delictivas. Explicaron cómo sus familias se vieron obligadas a lidiar con tiroteos, desapariciones y amenazas de muerte. Describieron cómo algunos de sus familiares fueron asesinados o secuestrados y cómo tenían que asistir impotentes al reclutamiento forzado de sus hijos por parte de esos grupos.

Guterres definió el informe como “una alerta temprana para crear conciencia sobre los desafíos que enfrentan las mujeres refugiadas y un llamado a la acción para responder a nivel regional a una crisis de refugiados que se anuncia inminente”.  

Para responder a esta crisis, la Agencia de la ONU para los Refugiados hace un llamado a todos los países de Centroamérica y Norteamérica para que reconozcan la creciente situación de refugiados en la región y establezcan capacidades adecuadas en las fronteras para asegurar la identificación de personas en necesidad de protección internacional.

Mientras algunas mujeres huyen hacia los Estados Unidos, muchas otras huyen a países vecinos en Centroamérica y México, donde las solicitudes de asilo presentadas por personas que huyen de El Salvador, Honduras, Guatemala y de partes de México han aumentado de trece veces con respecto a 2008.

Según datos del Gobierno de Estados Unidos, se consideró que el 82 por ciento de las 16.077 mujeres de estos países que fueron entrevistadas por las autoridades de Estados Unidos el año pasado tenían un temor creíble de sufrir persecución o tortura y se les permitió presentar una solicitud de asilo en los Estados Unidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario