Mostrando entradas con la etiqueta Sendero Luminoso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sendero Luminoso. Mostrar todas las entradas

17 ago 2015

“Niños secuestrados por Sendero Luminoso”

"Lamentablemente, como se ha demoestrado recientemente, los remanentes de la organización terrorista, en el VRAEM, no han dejado la práctica infame del secuestro. Lamentablemente también, desde el retorno a la democracia no se ha apreciado una política pública, y acciones en el tiempo, en favor de las víctimas".

Desde los años ochenta del siglo pasado, el grupo terrorista Sendero Luminoso (SL) -en una de sus facetas más bárbaras- perpetró crímenes diversos contra niños, niñas y adolescentes (NNA): los asesinó como parte de masacres contra comunidades, por considerarlos “carga” durante sus desplazamientos, por someterlos a condiciones extremas de desnutrición, por temor a que los delataran si eran rescatados por el ejército o a que cuando crecieran tomaran venganza. Los jefes de la organización terrorista son responsables del 50% de muertes de NNA durante el período de la violencia. También, infligieron tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes a NNA, especialmente en los departamentos de Ayacucho, Cusco, Apurímac, Huancavelica y Huánuco, entre los años 1983-1984 y 1989-1992; en algunos casos, con la intención de causar temor en las comunidades a las que incursionaba (mutilación de manos en el distrito de Iguaín, corte de orejas en Satipo, etc.) o “como castigo ejemplarizante” en los campamentos.

Pero el horror no acaba allí. La organización terrorista también secuestró, explotó y retuvo forzosamente a NNA de las zonas más pobres del país para utilizarlos en sus acciones armadas o en labores vinculadas a éstas; en el caso de las niñas y las adolescentes, además, perpetró actos de violación sexual en agravio de muchas de ellas. La Comisión de la Verdad y Reconciliación lo ha documentado ampliamente. Según su Informe Final, “La aprehensión y la utilización de niños y niñas en la hostilidades es una práctica generalizada y sistemática que Sendero Luminoso usó desde el inicio del conflicto armado haciéndose más aguda entre los años 1983 – 1985 y 1987 – 1990”. De acuerdo con la data disponible, más del 40% de los crímenes de Sendero Luminoso contra la infancia se concretan en actos de reclutamiento forzado, los que se produjeron mayoritariamente en Ayacucho, Huancavelica, Huánuco y Junín, siendo campesinos, de extracción rural y varones el 75% de las víctimas. Los niños, reclutados bajo coacción, violencia y engaños, “estaban obligados a cumplir con múltiples tareas. Así, los menores de 11 años no participaban directamente en los enfrentamientos, ni en las incursiones. Más bien, realizaban otro tipo de labores como: la vigilancia, mensajería, espionaje y la provisión de alimentos y víveres –limpiando y trabajando en la chacra-. Otros fueron utilizados como porteadores, es decir, trasladaban las banderas y las municiones. (…) La “fuerza principal” enseñaba a los niños pioneros, a partir de los 12 años, el uso y manipulación de armas, lanzas, hondas y la elaboración de bombas. Desde esta edad eran entrenados para participar en acciones armadas y en los enfrentamientos”.      

En lo que concierne a las violaciones sexuales en agravio de niñas y adolescentes está comprobado que los dirigentes de la organización terrorista perpetraron múltiples abusos contra la indemnidad sexual de las menores de edad, los cuales nunca fueron sancionados; y que en los casos en que se negaban a ser parte de la organización, los senderistas recurrieron al abuso sexual y al asesinato como método de castigo.

Estos crímenes fueron denunciados en su oportunidad por los organismos de derechos humanos. Nacional e internacionalmente. Ellos dirigieron comunicaciones a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al Comité de Derechos del Niño de la ONU  y a la representante personal del Secretario General de la ONU sobre el tema de niños y conflictos armados, señalando la práctica criminal de SL; instaron al Estado peruano a recuperar a los NNA secuestrados; remitieron un Informe en Derecho “Amicus Curiae” al Juez ante el cual se encontraba pendiente de resolver un recurso de hábeas corpus a favor de los niños secuestrados por Sendero Luminoso; y también,  enviaron un informe ante la Fiscalía Provincial Penal de Ayacucho que conocía de la denuncia interpuesta por la Procuraduría del Ministerio de Justicia contra los integrantes de la organización terrorista por los delitos de secuestro y exposición y abandono de personas al peligro.

En la denuncia presentada ante la Fiscalía de la Nación contra Víctor Quispe Palomino y los que resulten responsables por los hechos de Sinaycocha (Junín) se dijo expresamente: “los actos criminales de Sendero Luminoso, ejecutados a lo largo de casi una década, considerados en conjunto forman parte de un continuo ataque contra la población civil y miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional; ataque especialmente agravado por el modus operando consistente en dar muerte a los efectivos castrenses heridos, y por elreclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes, en su accionar”.

Posteriormente, solicitaron, obtuvieron y participaron en la audiencia temática ante la Comisión Interamericana de Derecho Humanos en la que se denunció la “Utilización de niños en organizaciones armadas”. Y organizaciones como Iprodes y Save the Children, entre otras, recurrieron ante distintos comités de la ONU señalando su preocupación por la suerte de los NNA secuestrados por los terroristas. La misma inquietud ha sido trasmitida a las autoridades peruanas: diversas cartas a la PCM y al Ministerio de la Mujer así lo atestiguan. En ellas se instó a las autoridades a desarrollar una estrategia para el rescate pronto, la reinserción y atención de estos niños y niñas; y se invocó a las mismas a elaborar una ley de prevención que proteja a los niños y niñas que han sido y que continúan en condición de secuestrados por SL para su reintegración y reinserción a la sociedad sin estigmas y libres de violencia.

Lamentablemente, como se ha demostrado recientemente, los remanentes de la organización terrorista, en el VRAEM, no han dejado la práctica infame del secuestro. Lamentablemente también, desde el retorno a la democracia no se ha apreciado una política pública, y acciones consistentes en el tiempo, en favor de las víctimas. Ello no quita, por supuesto, el hecho cierto, y saludado, de que en los últimos cuatro años, el Estado ha rescatado de las manos de los terroristas a 51 niños (la mayoría de la etnia asháninka). Por cierto, 34 de ellos fueron liberados la semana pasada. Las dos terceras partes.

El último hecho -que insisto, aplaudimos- ha coincido con la cercanía de la fecha límite dada al Estado peruano por el Comité de Derechos del Niño de la ONU para hacer entrega de información adicional y actualizada sobre los menores de edad reclutados por Sendero Luminoso, las medidas adoptadas para prevenir tal secuestro y los resultados alcanzados. Octubre, pues, está a la vuelta de la esquina. ¿Mera coincidencia? ¿Acicate para la acción? ¿Necesidad de mostrar logros? ¿Estrategia que encontró la oportunidad esperada para ser desplegada? Francamente, no importa. La liberación de 34 niños vale el esfuerzo. Un éxito.     
Claro que el señor Humala, y el presidente que venga después, deben tener muy en claro que el Estado tiene que pagar la deuda pendiente. Que, en verdad, el Estado debe adoptar las medidas necesarias para prevenir el secuestro de los NNA por los remanentes de SL y liberar a quienes están hoy en su poder, debiendo prestar a los menores toda la asistencia conveniente para su recuperación física y psicológica así como su reintegración social. Que el Estado debe proveer de un "entorno protector" a los NNA liberados, que incluya una inversión a largo plazo en su educación, formación profesional y apoyo a las familias y las comunidades.

Artículo de Ronald Gamarra Herrera publicado en Diario16, el domingo 02 de agosto de 2015.

10 ago 2015

"Niños bajo el horror" de Ronald Gamarra

"En los último cuatro años el Estado peruano ha rescatado 51 niños. La mayoría de la etnia asháninka. Bien por ello. De ese número, 34 menores de edad fueron liberados la semana pasada. Es decir las dos terceras partes. Bien por ello".
 

Desde los años ochenta del siglo pasado, Sendero Luminoso - en una de sus facetas más bárbaras- perpetró crímenes diversos contra niños, niñas y adolescentes (NNA), los asesinó como parte de masacres contra comunidades, por considerarlos "carga" durante sus desplazamientos, por someterlos a condiciones extremas de desnutrición, por temor a que los delataran si eran rescatados por el ejército o a que cuando crecieran tomaran venganza. También les infligió tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes, especialmente en los departamentos de Ayacucho, Cusco, Apurimac, Huancavélica y Huánuco, entre los años 1983 y 1984 - 1989 y 1992; en algunos casos con la intenciónde causar temor en las comunidades en las que incursionaba (mutilación de manos en el distrito de Iguaín, corte de orejas en Satipo, etc) o "como castigo ejemplarizante" en los campamentos.

 

Lea tambien:
* "En 2012, Save the Children en Perú e IPRODES enviaron carta a la ‪#‎PCM‬ proponiendo propuestas para garantizar la atención, recuperación y reinserción de los niños y niñas en poder de Sendero Luminoso": http://kausajusta.blogspot.com/2012/04/save-children-e-iprodes-envian-carta.html

** "Save the Children e Iprodes denunciaron a Sendero Luminoso por el secuestro de niños ante el Ministerio Público": http://kausajusta.blogspot.com/2012/04/save-children-e-iprodes-denuncian.html

*** "Niños usados como soldados en el Perú": http://www.savethechildren.org.pe/publicaciones/ninos-usados-como-soldados-en-el-peru.html

Artículo de Ronald Gamarra Herrera publicado el viernes 07 de agosto de 2015 en el diario Hildebrandt en sus trece.

3 ago 2015

Vraem: 26 niños peruanos rescatados de manos de Sendero Luminoso

"Un secuestro que duró 25 años" por Jacqueline Fox.

"Dormían sobre troncos tapados con johas de palma, no hay paredes, no hay puertas, cocinaban con leña". Así describe el viceministro de Defensa, Iván Vega, el lugar donde vivían las 39 personas rescayadas el lunes de un campamento del grupo terrorista Sendero Luminoso en la selva central del país.

Una facción del grupo se mantiene en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) desde 1992, cuando fue capturado en Lima el fundador de la organización maoísta y terrorista, Abimael Guzmán. Quedan entre 100 y 120 combatientes armados, según las autoridades de Defensa, pero siempre se han valido de cientos de indígenas reclutados por la fuerza para trabajar las tierras que los abastecen de alimento, y de mujeres a quienes embarazan forzosamente para formar luego a niños soldados o 'niños pioneros'. Desde los años ochenta a estos grupos se los conoce como "masas cautivas".

"La operación empezó a ser planeada cuatro meses atrás", indica Vega vía telefónica desde la base militar de Mazamari (provincia de Satipo, región Junín) en el VRAEM, donde permanecen las 10 mujeres, tres hombres y 26 niños que llegaron a esa instalación en un helicóptero el lunes. Según el viceministro de poblaciones vulnerables, Fernando Bolaños, todos estaban desnutridos y algunos con parásitos. "Ahora han comido bien, los niños están jugando, tienen ropa limpia", explica Vega, quien lidera el equipo de élite de la policía y de las fuerzas armadas que ejecutó la operación.
"Hace 22 días les hicimos llegar un mensaje, explicándoles que otros 14 rescatados estaban sanos. Hemos hecho mucha persuasión porque temían que los fueran a atacar. No ha habido enfrentamiento porque 'la fuerza' no estaba allí, sino solo los encargados del campo de producción", refirió.

Un militar indicó a este diario que las operaciones continúan en la zona, pues aún hay personas por rescatar. El martes, el jefe de Estado mayor de la Policía Nacional, Vicente Romero, declaró al diario El Comercio que unas 100 personas siguen retenidas por Sendero Luminoso en condiciones similares, en el límite de las regiones Ayacucho, Junín y Huancavelica.

"Quedan entre 100 y 120 combatientes armados, según las autoridades de Defensa".

Canal N difundió un vídeo de un informante que escapó de los campos de producción para pedir ayuda en la comisaría de Pichari —localidad donde se asienta el cuartel del Comando Especial del VRAE— y dijo haber colaborado para localizar el campamento, sin embargo, Vega negó tajantemente que ello estuviera relacionado con la operación que culminó el 27.

"La fiscal para temas de terrorismo Eneida Aguilar es la titular de la investigación para ver si hay más gente como ellos. Hay niños que han nacido en el monte, y el Registro Nacional de Identidad tendrá que entregarles una partida de nacimiento", advierte Vega, acerca del farragoso trámite que deben seguir las víctimas del cautiverio.

Una fuente que estuvo al tanto de las gestiones de un grupo rescatado en la Operación Albergue en 2012 indicó que los resultados de las pruebas de ADN para determinar si había vínculo familiar entre las mujeres y los niños podrían tardar más de tres meses.

La zona donde las personas estuvieron cautivas se denomina Sector 5 y tiene un área de 175.000 hectáreas. Según Vega, en 1998 el Camarada Feliciano trazó cuadrantes para sus acciones —copiando las tácticas maoístas— y de los cinco sectores, solo uno estaba vigente. Feliciano asumió el liderazgo de los alzados en armas tras la captura de Guzmán durante la presidencia de Alberto Fujimori..

Un comunicado de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) de la Policía reportó el lunes que entre las rescatadas dos son mujeres de la etnia ashaninka, de 40 y 45 años. "Fueron raptadas de un albergue de monjas ubicado en Puerto Ocopa, Satipo", precisó Vega.

En las operaciones denominadas Cobertizo 2014, Esperanza I y II 2014, y Bartolo 2014, "se rescataron también a dos niñas de 15 y 6 años, un niño de 4, además de a Victoria Zevallos Azua (66) conocida como Teófila, Angélica Leguía Posada (67) conocida comoMaura, María Chávez Vélez (63) —Andrea—, Angélica Chávez Gloria —Angélica—, María Ugarte Zevallos –—Matilde—, y Vicente Díaz Cotsimeti —Herminio—. Dos niños de 6 y uno de 7, añade la Dircote. El viceministro Bolaños aseguró que entre los rescatados en la última operación hay también un menor de un año, y que, después de que un juez determine si tiene o no parientes, podría ser derivado a un albergue.


¿Por qué Sendero Luminoso aún tiene cautivos?

“Los militares lo tienen claro”, explica una fuente a EL PAÍS la importancia de que el Estado ofrezca una ruta de reinserción social a los hombres y mujeres retenidos por Sendero Luminoso y rescatados por las fuerzas del orden. Sin embargo, los ‘recuperados’ -como los denominan los funcionarios del Gobierno de Humala- se mantienen meses en albergues que no están listos para acoger a personas que nunca usaron dinero, servicios higiénicos, transporte, teléfono, entre otros. Algunos oficiales antiterrorismo les han tenido que enseñar a usar el baño, por ejemplo. Las autoridades remarcan que a los niños los colocan en colegios, o en albergues infantiles, pero los adultos en proceso de reinserción a la vida fuera de un campamento lo tienen más difícil: pocos llegan a reencontrar a sus familias de origen, a veces pasan mucho tiempo solos en los albergues, viven temerosos de que Sendero los encuentre, y algunos dejan un pariente en un campo de producción. El viceministro de poblaciones vulnerables sostiene que los operadores de servicios estatales vinculados a estos casos tuvieron, por primera vez, una capacitación en mayo de este año en la selva central.
¿Acaso Sendero Luminoso no se había extinguido? Tras la detención del fundador de la organización maoísta en septiembre de 1992, un grupo se refugió en las montañas de Vizcatán, en el VRAEM, y no fueron perseguidos. La Dirección de la Policía contra el Terrorismo se mantuvo activa, pero hasta 2006 el Gobierno no se decidió a combatir a Sendero Luminoso en su reducto. Desde entonces, la tensión se mantiene: los terroristas hostigan las bases y helicópteros militares, colocan explosivos artesanales en el monte, organizan emboscadas contra policías en las rutas del transporte de droga, producen clorhidrato de cocaína y extorsionan a empresas establecidas en el sur del país, principalmente las que construyen infraestructuras. Para 48 distritos en cuatro regiones de Perú, la época del postconflicto aún no ha llegado.

Vraem: Fuerzas del orden rescatan a otros siete niños y ocho adultos (vía RPP)
El viceministro de Defensa, Iván Vega, informó el rescate este viernes de siete niños y ocho adultos que permanecían secuestrados por remantes de Sendero Luminoso en el Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro (Vraem), lo que significa el segundo rescate de la semana.

Los menores fueron encontrados en un estado de salud deplorable, con enfermedades en la piel y desnutrición, por lo cual se les ha dado de inmediato atención de salud, detalló.

Como se recuerda, el lunes pasado también se rescató a 23 niños y 13 adultos de manos de esta organización subversiva, con lo cual la cifra de rescates en la semana asciende a 33 menores y 21 adultos.

En declaraciones a RPP Noticias, el viceministro Vega estimó que aún existirían entre 60 y 80 menores secuestrados en el Vraem, ubicados en zonas de difícil acceso, y que a veces son utilizados como escudos humanos por parte de los líderes terroristas.

La nueva operación de rescate se realizó en la zona del Río Tambo, en la margen derecha del Ene.

Vega resaltó que el mensaje del presidente Ollanta Humala sobre el tema es que las fuerzas combinadas seguirán trabajando hasta rescatar a todos los menores.

22 nov 2014

"La Cautiva" por Ronald Gamarra

“La Cautiva”, una obra teatral de enorme valor artístico y testimonial sobre la violencia de nuestra historia reciente. Se trata de una apuesta consistente y sin duda valiente que plantea al público una visión sin dorar la píldora acerca de la brutalidad que se enseñoreó de nuestro país.

Afrontar un periodo traumático como el de la violencia que sacudió nuestro país entre 1980 y 1995 no es fácil. Es, al contrario, un propósito erizado de dificultades, controversia, incomprensión, intolerancia, represalias y mala interpretación deliberada por parte de numerosos sectores interesados en negar la plena verdad de los hechos para ocultar sus propias y graves responsabilidades, que con frecuencia son de carácter delictivo. Basta ver la reacción de esos sectores, que tienen mucho poder, frente al Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Sin embargo, no por difícil se dejará de hacer lo que representa un mandato imperativo de la conciencia nacional. Investigar, afrontar y procesar el pasado de violencia que vivimos es una tarea que debe llevarse a cabo contra viento y marea. Y allí están los avances cada vez más profundos, variados y renovados en el registro, el análisis, la reflexión y la proyección sobre aquellos hechos dolorosos que definitivamente nos marcaron. Aun en un ambiente donde el silencio y la mediocridad pretenden imponerse, siempre se levantarán voces lúcidas que se atrevan a hablar.

Es lo que actualmente ocurre con “La cautiva”, una obra teatral de enorme valor artístico y testimonial sobre la violencia de nuestra historia reciente. Se trata de una apuesta consistente y sin duda valiente que plantea al público una visión sin dorar la píldora acerca de la brutalidad que se enseñoreó de nuestro país y de las vidas de las personas, particularmente de los más humildes, pobres e indefensos, y al mismo tiempo ofrece un espacio catártico donde la reflexión surge al amparo de esa profunda dimensión humana que es la experiencia estética.

Sin dar más detalles sobre el contenido, me limito a reproducir el punto de partida planteado por la producción de la obra: “Ayacucho 1984. María Josefa, la cautiva, despierta en un lugar que nunca imaginó para comprender que será presa del horror. El capitán y su tropa, perpetradores del ultraje, esperan tras la puerta. Mauro, un joven de 22 años, es el responsable de prepararla para el festejo de sus verdugos. En un acto de profunda compasión, el joven se apiada de ella e intenta salvarla transformando la funesta realidad en su fiesta de quince años.”

La obra fue escrita por el artista plástico Luis Alberto León, que con ella se inicia de frente como dramaturgo de primer nivel. Fue escrita en varios períodos, al calor de varios talleres de escritura teatral, hasta llegar a su forma final. Finalmente fue premiada por el jurado del concurso Sala de Parto, que desde hace unos años promueve la creación teatral. La directora es Chela de Ferrari, una de las más vigorosas directoras de nuestro país, a la vez incansable promotora del teatro y de experiencias empresariales que buscan crear un espacio al buen teatro.

El elenco está formado por actores que se desempeñan con excelencia. Quiero nombrarlos a todos: Nidia Bermejo, Alaín Salinas, Carlos Victoria, Emilram Cossio, Jesús Tantaleán y Rodrigo Rodríguez. Particularmente quiero resaltar el desempeño de Emilram Cossio, que asume con desenvoltura y verosimilitud el encargo de representar un rol particularmente difícil sin caer en la truculencia, y el de Nidia Bermejo, que ha logrado dar a su protagonista esa dimensión de consistencia y delicadeza sin artificio que la hará inolvidable.

Vaya a ver esta obra. Se presenta en el teatro La Plaza hasta el 15 de diciembre. Los jueves hay foros de discusión con asistencia libre.

Artículo de Ronald Gamarra Herrera publicado en Diario16, el domingo 16 de noviembre de 2014.

27 abr 2012

Save the Children e IPRODES denuncian a Sendero por secuestro de niños ‎

Save the Children y el Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES presentaron ante el Ministerio Público una denuncia contra Sendero Luminoso por los delitos de terrorismo, secuestro, exposición de personas a peligro y violación sexual de niños y niñas en el Perú. 
(Ver denuncia)
Denuncia Niños reclutados por SL 27Abr12 OK

23 ene 2012

Perú. Documento excepcional el Informe de la Comisión de la Verdad

Un documento excepcional: El Informe de la CVR

Por Ronald Gamarra.

A través de La Mula.

Hace más de ocho años, la Comisión de la Verdad y Reconciliación entregó a las autoridades del Estado, y a través de ellas a todos los peruanos, su Informe Final sobre el proceso de violencia que devastó a nuestro país a partir de 1980. Se trata de un documento excepcional en nuestra historia. Hay que subrayarlo con énfasis, pues no hay antecedentes en la historia de la República en que un organismo del Estado haya llegado tan lejos, ni haya escarbado tan profundamente, en el examen de los hechos, las causas, las condiciones y las responsabilidades que dieron lugar a un proceso tan doloroso, que no debe repetirse jamás.

En una tradición política como la nuestra, donde las comisiones sirven para mediatizar, embrollar u olvidar las cuestiones que el Estado no desea o no se siente capaz de afrontar, la CVR produjo un documento que va a las raíces del problema, sacando a la luz una historia que hasta el momento la mayor parte de la élite política y social no ha tenido la entereza de encarar, y denunciando las responsabilidades que alcanzan a todos y cada uno de los sectores políticos y sociales, incluyendo, como debe ser, al propio Estado y las autoridades del Estado.

El Informe Final de la CVR se atrevió a romper el pacto infame de hablar a media voz, esa norma no escrita de nuestra vida política y social, denunciada por el prócer Manuel González Prada hace más de un siglo, que sirve para proteger y perpetuar un estado de cosas arbitrario, discriminatorio e injusto, reproducido generación tras generación. Romper este pacto inmoral era una condición ineludible para producir un informe veraz. Y si algunos esperaban un informe mediatizado y tímido ante las dificultades enormes que entraña afrontar la verdad, podemos regocijarnos de que la CVR estuviera a la altura de su mandato y de su nombre, y que al cumplir su tarea no retrocediera ante el temor físico, moral o reverencial.

La CVR señaló con indubitable claridad la responsabilidad primera de Sendero Luminoso en el baño de sangre que sufrió el país, como organización que perpetró innumerables crímenes de lesa humanidad en su intento por establecer una dictadura despiadada en el Perú. Dice la CVR que SL “representa la expresión de una ideología fundamentalista, sin respeto a la vida”, es una organización “subversiva y terrorista”, que Abimael Guzmán es “quien tiene la responsabilidad mayor en el diseño de una estrategia militar que buscaba conciente y constantemente utilizar métodos terroristas para capturar el poder e implementar un proyecto estatal totalitario”, que su “ideología y estrategia… fueron causa de hechos atroces, y la generalidad y sistematicidad de estas prácticas demuestran fehacientemente… que miembros del PCP-SL y en especial su dirección nacional y su denominada «jefatura» tienen directa responsabilidad por la comisión de crímenes de lesa humanidad”, que SL “cometió gravísimos crímenes que constituyen delitos de lesa humanidad”, que “fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones a los derechos humanos”, que “fue responsable del 54% de víctimas fatales reportadas”, que la cifra total de víctimas fatales provocadas por SL “asciende a 31,331 personas”, que hayan “causado tantas víctimas fatales, asesinadas frecuentemente con extrema sevicia, nos habla de su ferocidad excepcional”, que “La perfidia con la que actuó el PCP-SL en el terreno, escudándose en la población civil, evitando el uso de distintivos y atacando a traición, entre otros métodos similares como el recurso a acciones terroristas, constituyó un calculado mecanismo que buscaba provocar reacciones brutales de las fuerzas del orden contra la población civil, incrementando en una forma extraordinaria los sufrimientos de las comunidades”, y que para SL “los derechos humanos tenían un carácter «burgués reaccionario contrarrevolucionario» y eran opuestos a los que ellos denominaban «derechos del pueblo».

Los terroristas siempre despreciaron la democracia. Recordemos sino el hecho que SL prohibía a la gente participar en las elecciones y mataba a quienes intervenían en ellas como candidatos o incluso a quienes encontraban con el dedo entintado en las zonas donde ellos campeaban. Para SL, votar era un crimen; elegir, una abominación; presentar una candidatura, traición. La participación en un proceso electoral la castigaban con la muerte. El desprecio de los terroristas por la vida lo testimonian miles de cadáveres regados en su camino. Las víctimas de SL y el MRTA, ocurridas en un tan terrible como extenso período de violencia eran hombres y mujeres como todos, compatriotas nuestros, trabajadores esforzados y honrados, padres y madres, hijos e hijas, hermanos y hermanas nuestros, que fueron masacrados con la misma fría y criminal decisión, en Lucanamarca, en Tarata y en miles de otros lugares del país, sobre todo en las zonas más pobres y olvidadas.

Sólo la mala fe de ciertos críticos con intereses creados puede atreverse a poner en duda la posición de la CVR frente al terrorismo, posición que respaldo sin dudar. Porque todos sabemos bien que la democracia no podrá construirse ni tendrá futuro en el Perú, si los peruanos no tomamos conciencia de los peligros del mesianismo, el fanatismo, el fundamentalismo ideológico y la violencia y el crimen asumidos como práctica política. Por ello los terroristas han sido sancionados y cumplen drásticas sentencias de acuerdo a la ley.

Pero la CVR también examinó y determinó con claridad la responsabilidad imputable a las autoridades del Estado, empezando por los gobiernos que ejercieron el poder político entre 1980 y 1995, e incluyendo a funcionarios de todos los niveles e instituciones estatales, y señaló los casos en que fueron autores de crímenes de lesa humanidad o actuaron con tolerancia culpable ante ellos. ¿Acaso era posible obrar de otro modo sin ser desleal a la verdad?

Quienes cuestionan a la CVR por haber denunciado los crímenes de lesa humanidad cometidos por las fuerzas del Estado en el curso de la lucha contra el terrorismo, plantean una exigencia inmoral, que repugna a la conciencia de los peruanos. Callar el crimen es una alternativa que nadie puede considerar sin descalificarse moralmente. Encubrir crímenes de lesa humanidad cometidos por los agentes del Estado envilece al propio Estado, a sus instituciones y especialmente a la Fuerza Armada. Para construir un estado democrático, basado en el respeto a la persona humana, como establece la Constitución, debemos rechazar y condenar sin dudar los crímenes de lesa humanidad. De lo contrario, la complicidad del silencio nos envilecerá a todos.

Por eso es tan deplorable que, pasados ya ocho años desde la entrega del Informe Final de la CVR, algunos denosten de él, pretendiendo menoscabarlo, en lugar de asumirlo como un norte moral que guíe la recuperación y el progreso del país y sus instituciones. Por eso también, es lamentable que haya algunos que digan que el Informe de la CVR no sirve para la reconciliación. Hay que preguntarse, entonces, qué entienden ellos por reconciliación. Si ella supone callar sobre las responsabilidades de los agentes del Estado y facilitarles impunidad a sus perpetradores, decimos que no hablan de reconciliación sino de resignación y olvido inadmisibles ante el crimen y de indiferencia cómplice frente a las víctimas de esos crímenes. La reconciliación que preconiza la CVR, la reconciliación a la cual aspiramos los peruanos con toda nuestra esperanza, es aquella que se construye sobre la verdad y la justicia. Esa es la única reconciliación auténtica.

Hablando del futuro del Perú, el maestro Jorge Basadre nos advertía de la necesidad de evitar a los incendiados, a los congelados y a los podridos. Los incendiados son aquellos que han sido ganados por la intemperancia y el extremismo, y en la persecución de sus objetivos echan por la borda los más elementales valores humanos, tal fue el caso de los terroristas; los congelados son aquellos reaccionarios, reacios a cualquier cambio que afecte su situación de privilegio y dominio basado en la discriminación y la marginación de la mayoría; los podridos son aquellos que flotan en la rutina mediocre del poder y medran de la corrupción material y moral que sustenta su dominio espurio. Está claro que pertenecen a esta categoría los que buscan la impunidad.

Que cada uno elija el lugar en el que quiere situarse. Si les nace ubicarse al lado del escuadrón de aniquilamiento Colina o de Sendero Luminoso, allá ellos. Nosotros hemos hecho nuestra elección por la vida, los derechos humanos, la democracia y la justicia, y en ello persistiremos sin que nadie pueda hacernos callar ni retroceder.