¿Qué es el matrimonio a edad temprana o infantil?
El Fondo de Población de las Naciones Unidas -
UNFPA ha definido a este tipo de matrimonio como forzoso “[...] para resaltar
las desigualdades estructurales de género que propicia esta realidad para las
niñas en todo el mundo. Formar un matrimonio o unión quizá no implica realmente
una “elección” debido a las bajas expectativas que se tiene para las niñas, el
control que experimentan en sus hogares natales, el escaso compromiso por parte
de sus familias con su educación y el trabajo doméstico que suelen asumir”.
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4 feb 2020
23 dic 2019
GRADE: Experiencias de convivencia, matrimonio y maternidad/paternidad en adolescentes y jóvenes peruanos
A pesar de que
existe amplia información acerca del matrimonio temprano en el mundo, todavía
es poco lo que se conoce sobre esta práctica en una realidad como la peruana.
Si se observan las estadísticas, lo primero que se comprobará es que, en el
Perú, entre adolescentes y jóvenes la convivencia es más frecuente que el
matrimonio formal. La convivencia antes de los 18 y durante los primeros años
de la transición hacia la vida adulta parece ser una realidad que afecta
principalmente a las mujeres. Los resultados de la encuesta longitudinal Niños
del Milenio señalan que, para la edad de 19 años, el 30% de mujeres encuestadas
ya convivían, mientras que en el caso de los varones solo lo hacían el 7%.
Sobre la base de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2017, el
Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Plan Internacional señalan
que el 19% de las mujeres peruanas de 20 a 24 años iniciaron su vida en pareja
o unión cuando eran adolescentes. En ese mismo informe se señala que, a mayor
grado de pobreza, mayor porcentaje de adolescentes unidas. Tanto es así que las
adolescentes unidas de 15 a 17 años representan el 46% en el quintil inferior
de pobreza y solo el 1% en el quintil superior (Plan International y UNFPA 2019).
Los desafíos que
enfrentan las y los jóvenes en sus transiciones hacia la convivencia temprana,
la maternidad y la paternidad son múltiples. Diversos estudios, tanto cuantitativos
como cualitativos, señalan que los jóvenes que experimentan estas transiciones
por lo general terminan abandonando la educación —especialmente las mujeres
embarazadas— y luego les resulta difícil reanudar sus estudios debido a las
nuevas responsabilidades que asumen, lo que significa que, en el futuro,
tendrán menos oportunidades (Cueto, 2004; Olthoff, 2006; Lavado y Gallegos,
2005;Alcázar, 2008; Cueto y otros, 2010; Lindman, 2010; Del Mastro, 2015; Save
The Children, 2016; Balarin y otros, 2017; Sánchez, 2018; Plan International y
UNFPA, 2019).
El reporte que
presentamos a continuación es producto del estudio Young Marriage and Parenthood
Study, que también se desarrolló en Etiopía, India y Zambia, y contó con el financiamiento
del IDRC. Para tal fin, se recogieron las experiencias de jóvenes que, entre los
14 y los 21 años, habían empezado la convivencia —o el matrimonio— y/o se
habían convertido en madres o padres. Asimismo, se exploraron las motivaciones
que los llevaron a iniciar una vida en pareja, así como las implicancias de este
proceso en su salud sexual y reproductiva, y en la eliminación de los ciclos
intergeneracionales de pobreza y desigualdad de género.
Este documento se
basa en el análisis de datos cualitativos de una submuestra del estudio longitudinal
Niños del Milenio en el Perú. La información fue recopilada en tres localidades
durante el 2018: Lima, zona urbana; Piura, zona periurbana; y Junín, zona rural
en selva. Dado que Niños del Milenio es un estudio de carácter longitudinal, la
recolección de información cualitativa se basó en data previamente recogida en
las encuestas realizadas a las familias de los jóvenes que constituyen estudios
de caso en cinco rondas de recojo de información —2002, 2006, 2009, 2013 y
2016—, con lo cual, al momento del trabajo de campo, ya se contaba con
información respecto al contexto en que los y las jóvenes habían crecido, los
cambios importantes que habían enfrentado en el nivel familiar, así como su
historia educativa e índice de riqueza. Los hallazgos de este reporte complementan
información del estudio internacional respecto a esta problemática que afecta a
miles de jóvenes alrededor del mundo.
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17 nov 2019
HRW: El tráfico de novias hacia China se propaga en Asia

El desequilibrio de
géneros en China tiene consecuencias regionales devastadoras.
¿Qué tienen en
común Camboya, Indonesia, Laos, Myanmar, Nepal, Corea del Norte, Pakistán y
Vietnam?
La respuesta es
trágica.
Hay pruebas
contundentes de que todos se han convertido en países desde los que se nutre un
aberrante negocio: la trata de mujeres y niñas para su venta en China como
novias.
En China, el
porcentaje de mujeres ha mermado en forma constante desde 1987. Los
investigadores estiman que en China hay ahora entre 30 y 40 millones de
“mujeres que faltan”, un desequilibrio provocado por la predilección por los
varones y exacerbado por la política de “un único hijo” que estuvo vigente
entre 1979 y 2015, así como la persistencia de restricciones a los derechos
reproductivos de las mujeres. La brecha de géneros hizo más difícil que muchos
hombres chinos pudieran encontrar esposas y esto ha incrementado fuertemente la
demanda de mujeres ingresadas de contrabando desde el extranjero.
Human Rights Watch
documentó el tráfico de novias en Myanmar, donde cada año cientos de mujeres y
niñas son engañadas con falsas promesas de empleo para que viajen a China, y
una vez allí son vendidas como esposas a familias chinas y mantenidas en
condiciones de esclavitud sexual, a menudo durante años. La mayoría son
presionadas para quedar embarazadas lo antes posibles, y algunas incluso obligadas
a someterse a tratamientos de fertilidad forzados. Aquellas que, tras tener
hijos, tuvieron la suerte de poder escapar, en general tuvieron que abandonar a
sus hijos. Varias de las mujeres entrevistadas habían sido víctimas de trata en
más de una oportunidad.
Desde que Human
Rights Watch empezó a investigar la trata hacia China hace más de tres años, ha
habido señalamientos de que también estaría ocurriendo en otros países y que el
número sigue aumentando. Estos países deben actuar con urgencia para prevenir
la trata, trabajar con las autoridades chinas para recuperar a mujeres y niñas
que son víctimas de esta práctica y asistir a las sobrevivientes, que muchas
veces lidian con secuelas psicológicas devastadoras y tienen dificultades para
cubrir necesidades básicas. Los gobiernos a los que les preocupa esta situación
deberían denunciar este problema en forma enérgica y sistemática, incluso ante
sus homólogos chinos, y exigir medidas inmediatas por parte del Gobierno de
China para que se ponga fin a este comercio.
Asimismo, otros
países asiáticos deberían realizar un atento seguimiento de este fenómeno para
asegurarse de no ser los próximos en sumarse a la lista.
Fuente: Human
Rights Watch: https://www.hrw.org/es/news/2019/11/04/el-trafico-de-novias-hacia-china-se-propaga-en-asia
11 jul 2019
ONU: Las siete causas del matrimonio infantil en América Latina
Un nuevo estudio del Fondo de Población y la organización Plan internacional analiza las causas profundas que empujan a las niñas y jóvenes al matrimonio infantil y las llamadas uniones infantiles y forzadas en América Latina. Las normas de género establecidas desde sus propias familias, la doble moral sexual y el control de la sexualidad de las niñas, entre otras expresiones de desigualdad de género, las obliga a entrar en este tipo de relaciones.
América Latina es la única región del mundo donde no se han registrado descensos significativos en los últimos diez años en medidas contra el matrimonio infantil y las uniones tempranas. En toda la región en 2017, el 23% de las mujeres de 20 a 24 años ya había estado casada o en unión a los 18 años, y el 5% a los 15 años.
Un nuevo estudio del Fondo de Población y la ONG Plan internacional hecho en Bolivia, Brasil, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Guatemala analiza cualitativamente algunas de las causas que impulsan a las niñas y jóvenes a las uniones y matrimonios tempranos, y asegura que las normativas y la desigualdad de género están al centro de la problemática.
1. Para escapar de la violencia
De acuerdo con el informe, muchas veces las niñas ingresan en uniones tempranas o se casan para escapar del abuso y la violencia en sus casas, pero a menudo terminan enfrentándose a la violencia, el abuso y el control de sus parejas, que muchas veces no les permiten trabajar, estudiar o salir solas. Un crimen que además puede llegar a considerarse aceptado socialmente y no es reportado a las autoridades.
“Los casos que se podrían calificar claramente de abuso físico o sexual de menores bajo la ley no se presentan judicialmente, como tampoco sucede con aquellos de violencia contra la infancia o la violencia de pareja. El sexo con niñas es consentido o tolerado por la comunidad. Los propios hombres declararon que usan la violencia y el control con sus esposas adolescentes, y que dominan en la toma de decisiones”, se lee en el documento.
2. Para huir de la pobreza
Las niñas también establecen uniones como una estrategia para escapar de la pobreza, pero pierden su autonomía económica en el proceso.
Varias encuestadas declararon haberse ofrecido voluntariamente para el matrimonio y las uniones infantiles con el fin de evitar que sus familias tengan una boca más que alimentar, sintiendo que así podrían ayudar mejor a sus madres.
Sin embargo, las niñas atrapadas en este tipo de relaciones generalmente no cuentan con autonomía en materia económica, ya sea por falta de escolaridad o por el rol de cuidado infantil que cumplen.
3. Por la doble moral sexual
De acuerdo con el estudio, las normas de género definen lo que las niñas pueden y no pueden hacer, antes y dentro de las uniones.
Desde la primera infancia se les inculca normas de género no equitativas. Los niños son más valorados y se les da más libertades, mientras que las niñas deben equilibrar las tareas domésticas con la escolarización.
Una doble moral sexual y el control de la sexualidad de las niñas las obliga a entrar en uniones tempranas.
“Los padres que temen que sus hijas puedan ser sexualmente activas responden limitándoles la movilidad y sus interacciones con niños y hombres, en lugar de brindar educación sexual o alentar la toma de decisiones de ellas. Las niñas idealizan el amor romántico, pero carecen de autonomía para decidir cuándo y bajo qué circunstancias mantener relaciones sexuales, y dialogar sobre sexo se considera algo vergonzoso. Los padres que descubren que sus hijas tienen relaciones sexuales presionan a los compañeros masculinos para que se casen con sus hijas, y así salvar el honor de la familia”, describe el informe.
En general las uniones tempranas se convierten en un reflejo de opiniones adultas sobre la sexualidad de los adolescentes y sobre cómo esta se debe gestionar y sancionar. El hecho de no educar a los jóvenes sobre el sexo y la sexualidad y no proteger a las niñas del sexo coaccionado y del embarazo no deseado, refleja valores patriarcales y discriminatorios
4. Por las normas masculinas dominantes
El hecho de que las normas masculinas dominantes empujen a los hombres a unirse a las jóvenes refuerza las ventajas de poder que estos tienen en el matrimonio infantil.
Según el Fondo de Población, las niñas afrontan roles injustos de género en la unión, a veces carecen de derechos y libertades básicas, como vestirse con ropa específica o salir de sus propias casas sin permiso.
Además, existen grandes disparidades entre los hombres y las adolescentes que exacerban las desigualdades de género.
“Los hombres también se sienten validados –especialmente por otros hombres– en el matrimonio con niñas. Muchas niñas y sus parejas en los ocho países de estudio ven que los ‘verdaderos hombres’ son los que tienen dinero, pueden ayudarlas económicamente y tienen medios de transporte”, dicen los expertos.
5. Por sus propios padres
El informe recalca que los padres y las madres a menudo consienten el matrimonio o las uniones tempranas de sus hijas.
“La toma de decisiones por parte de padres y madres es indiscutible, ya que el embarazo en la adolescencia y el matrimonio y unión temprano y forzado se considera un asunto familiar privado”, se lee en el reporte, que asegura que, en algunos contextos, las uniones son hasta organizadas por el padre de la niña y las autoridades de la comunidad”, describe.
A pesar de esto, entre los encuestados si hay madres y padres que luchan arduamente por evitar que sus hijas queden atrapadas en este tipo de relación.
6. Por la falta de educación
A menudo las normas de género estipulan que la escuela es más importante para los niños que para las niñas, ya que éstas tienen “menos probabilidades de realizar un trabajo futuro que les exija una educación”.
Además, las tareas domésticas de las niñas compiten con su escolarización, aunque en el caso de las zonas rurales, tanto las niñas como los niños abandonan la escuela por el trabajo agrícola.
Otro factor es que a pesar de que hay leyes que garantizan el derecho de las niñas embarazadas a asistir a la escuela, muchas veces son expulsadas o retiradas al ser consideradas un “ejemplo vergonzoso” para otras jóvenes.
Muchas niñas y sus parejas en los ocho países de estudio ven que los ‘verdaderos hombres’ son los que tienen dinero.
Asimismo, el acceso a la información y a servicios de salud sexual y reproductiva en los países del estudio es extremadamente limitado. A pesar de que el embarazo adolescente es cada vez más reconocido como un problema que requiere una acción estatal, las medidas puestas en marcha en materia de educación sexual no han sido suficientes para mejorar las opciones de vida de las niñas.
“El acceso de las niñas a la anticoncepción es extremadamente limitado. Los protocolos son inconsistentes y no hay suficientes proveedores de atención médica capacitados, particularmente para adolescentes muy jóvenes. Los niños y los hombres están también desatendidos en lo que respecta a la divulgación sobre salud sexual y reproductiva, y no consideran que la prevención del embarazo o la crianza sean su responsabilidad. Una vez que quedan embarazadas, las niñas casi no tienen acceso a servicios médicos ni a un aborto seguro en los lugares donde es legal”, asegura la investigación.
Además, la educación sexual es pobre, algo refleja normas culturales y temores sobre la sexualidad. Incluso cuando los Ministerios de Educación exigen que se dicte este tipo de educación en las escuelas, los presupuestos para entrenar a los maestros no se asignan, o los mismos docentes son reacios a enseñarla creyendo erróneamente que esto estimulará la actividad sexual.
Muchos padres y madres se oponen a la educación sexual por la misma razón, a pesar de las decenas de miles jóvenes y niñas que dan a luz en todos los países del estudio.
7. Por leyes débiles
Cambios legislativos recientes han elevado la edad mínima para el matrimonio a los 18 años o más, conforme a los acuerdos internacionales de los cuales hacen parte la mayoría de los países de la región.
Sin embargo, las leyes a menudo establecen excepciones en las que padres, madres, tutores, jueces o juezas pueden permitir el matrimonio antes de los 18 años, y su implementación y cumplimiento siguen siendo débiles y permiten estrategias para evitarlas.
“Las uniones informales permanecen a menudo fuera del ámbito administrativo de las agencias gubernamentales, creando grandes vacíos para evitar tanto las sanciones oficiales como los servicios de apoyo”, dice el estudio.
Los investigadores encontraron que en general los profesionales jurídicos no están relacionados con el tema y las autoridades políticas o líderes de la comunidad lo ven como un asunto “privado”. Además, poco se hace para prevenir el matrimonio infantil, sólo hay sanciones para aquellos que ya están en las uniones.
“Los gobiernos no están actuando con suficientemente determinación para prevenir o responder al abuso sexual infantil, la violación y otras formas de violencia de género (…)En muchos entornos, los/as menores no pueden por sí mismos/as buscar protección del gobierno y las leyes. Y en la mayoría de los entornos, no hay coordinación entre los servicios de salud y el sistema judicial en casos de violación”, asegura el informe.
Según el Fondo de Población y el Plan Internacional, ninguno de los países en el estudio documentó sistemas efectivos de protección social o de seguridad para niñas, incluyendo mecanismos para ayudarlas a acceder al apoyo para los hijos nacidos de sus parejas.
Recomendaciones
El estudio propone varias recomendaciones a los países para combatir este flagelo entre las que se encuentran:
- Trabajar para cambiar las normas comunitarias sobre el potencial y los roles de las niñas en la vida
- Permitir y alentar a las niñas a completar la escuela secundaria, y fortalecer los sistemas educativos que lo hacen posible
- Desarrollar y hacer cumplir un sólido marco legal en contra del matrimonio infantil que armonice las leyes pertinentes
- Ampliar el acceso equitativo a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, asequibles, sensibles al género, y adaptados a las necesidades de adolescentes y jóvenes
- Fortalecer las oportunidades de autonomía económica de las niñas, fomentar la solidaridad intergeneracional y fortalecer a las familias, brindándoles a padres y madres las habilidades y la información para implicarse y proteger a sus hijos
- Incluir medidas que aborden la pobreza e incentivos económicos
- Trabajar con líderes comunitarios para reducir la tolerancia social a estas uniones
- Involucrar a los medios de comunicación para abordar, contrarrestar y transformar las normas que dan forma a los roles de género tradicionales y limitan las oportunidades de las niñas
- Fortalecer las voces de las niñas como agentes de cambio para que ellas hablen por sí mismas y por los demás y expresen su opinión en contra del matrimonio infantil
Fuente ONU: https://news.un.org/es/story/2019/07/1459081
8 jul 2019
El País: Empoderar a las niñas contra el matrimonio infantil

De Argentina a México, uno de cada 4 jóvenes se casa o empareja informalmente antes de los 18 años, a pesar de que cada vez más países en Latinoamérica tienen leyes contra las uniones tempranas.
No más escuela, amigos ni la experimentación típica de la juventud; cuando una adolescente se casa, los sustituye por la responsabilidad con el hogar, el marido y los hijos.
Así es la historia hoy de unos 650 millones de mujeres y jóvenes en todo el mundo que se casaron cuando eran niñas. América Latina y el Caribe alberga cerca del 10% de ellas, de acuerdo con datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). También en la región, el 25% de las jóvenes se casan o entran en una unión doméstica informal antes de los 18 años.
De hecho para 2030, si las tendencias actuales continúan, 20 millones de niñas latinoamericanas y caribeñas más estarán en esa misma condición. Entre las posibles consecuencias están el aumento en los riesgos a la salud, más hijos, evasión escolar, salarios bajos en la edad adulta, menor autonomía y mayor riesgo de violencia a manos de su pareja.
A pesar de estas sombrías perspectivas, América Latina y el Caribe es una de las regiones que más avanzó para proteger a las niñas contra el matrimonio infantil. Según el Banco Mundial, desde 2015, países como Brasil, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Trinidad y Tobago hicieron reformas para mejorar la legislación.
Erradicar el matrimonio infantil Hel matrimonio infantil está entre las metas previstas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5 de las Naciones Unidas para el año 2030. Por lo tanto, una serie de estudios recientes se han centrado en el tema, examinando, entre otros factores, el poder de las leyes.
Aunque la edad legal para el matrimonio de niñas es de 18 años (o más) en todos los países de América Latina y el Caribe, en muchos hay excepciones que permiten a las niñas casarse a los 16 años o antes, con el consentimiento de los padres o una autorización judicial. En Venezuela y Guyana, por ejemplo, todavía se permite la boda a cualquier edad si la joven está embarazada .
En Brasil, aunque una reforma implementada en marzo de 2019 ha eliminado permisos que permitían el matrimonio antes de los 16 años, es posible casarse entre los 16 y los 18 años con autorización de los padres o de un juez. "Además, no existen sanciones legales para los involucrados en matrimonios infantiles y la ley no prevé la opción de anular esas relaciones", informa el reciente estudio Matrimonio en la Niñez y la Adolescencia: La Educación de las Niñas y la Legislación Brasileña , del Banco Mundial.
Otra ausencia en la legislación de Brasil,y de otros países de América Latina y el Caribe, es la que contempla la vida en concubinato de las chicas. "Las uniones tempranas no matrimoniales son más frecuentes que el matrimonio formal y legal. Según los datos disponibles, la proporción de uniones no matrimoniales representa más de 60% de todos los matrimonios y uniones tempranas en la región", según el informe Acelerar las Acciones para Erradicar el Matrimonio Infantil y las Bodas Precoces en América Latina y el Caribe, , de UNICEF.
Además de las leyes, falta concientización
"Para que la ley sea eficaz, es fundamental que las jóvenes y sus familias la conozcan. Incluso en países con leyes adecuadas, las uniones informales ocurren por debajo de la edad mínima y muchas veces las propias familias no saben que están cometiendo una violación. Esto ocurre, en parte, debido a la falta de información y fiscalización, pero también a factores económicos y a normas culturales y sociales que perpetúan la práctica", comenta la abogada Paula Tavares, del Banco Mundial, e integrante del equipo de autores del informe Matrimonio en la Niñez y la Adolescencia: La Educación de las Niñas y la Legislación Brasileña .
Educación y más
Existe, por ejemplo, una relación entre los casamientos precoces y la pobreza. Algunas jóvenes y sus familias todavía ven el matrimonio como una forma de garantizar seguridad, incluso económica .
Las uniones prematuras también están directamente ligadas al embarazo en la adolescencia. "El matrimonio es visto como una forma de proteger a la niña de esa situación fuera de una relación estable, o, en caso de que ya haya ocurrido, velar por su reputación y la de la familia. En la práctica, el matrimonio no protege y, muchas veces, acentúa esas cuestiones" , evalúan Paula.
Varios de los factores que influencian el matrimonio a edades tempranas, es necesario tomarlos todos en cuenta a la hora de elaborar medidas para corregir esta práctica. El informe presenta algunas de ellas y sorprende al revelar que, en el caso específico de Brasil -donde se basa el estudio-, a pesar de que en todos los estados ha aumentado el nivel de escolaridad de las niñas, solo cerca de la mitad registró una caída en las tasas de matrimonios. Y esta reducción no fue destacada .
No más escuela, amigos ni la experimentación típica de la juventud; cuando una adolescente se casa, los sustituye por la responsabilidad con el hogar, el marido y los hijos.
Así es la historia hoy de unos 650 millones de mujeres y jóvenes en todo el mundo que se casaron cuando eran niñas. América Latina y el Caribe alberga cerca del 10% de ellas, de acuerdo con datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). También en la región, el 25% de las jóvenes se casan o entran en una unión doméstica informal antes de los 18 años.
De hecho para 2030, si las tendencias actuales continúan, 20 millones de niñas latinoamericanas y caribeñas más estarán en esa misma condición. Entre las posibles consecuencias están el aumento en los riesgos a la salud, más hijos, evasión escolar, salarios bajos en la edad adulta, menor autonomía y mayor riesgo de violencia a manos de su pareja.
A pesar de estas sombrías perspectivas, América Latina y el Caribe es una de las regiones que más avanzó para proteger a las niñas contra el matrimonio infantil. Según el Banco Mundial, desde 2015, países como Brasil, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Trinidad y Tobago hicieron reformas para mejorar la legislación.
Erradicar el matrimonio infantil Hel matrimonio infantil está entre las metas previstas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5 de las Naciones Unidas para el año 2030. Por lo tanto, una serie de estudios recientes se han centrado en el tema, examinando, entre otros factores, el poder de las leyes.
Aunque la edad legal para el matrimonio de niñas es de 18 años (o más) en todos los países de América Latina y el Caribe, en muchos hay excepciones que permiten a las niñas casarse a los 16 años o antes, con el consentimiento de los padres o una autorización judicial. En Venezuela y Guyana, por ejemplo, todavía se permite la boda a cualquier edad si la joven está embarazada .
En Brasil, aunque una reforma implementada en marzo de 2019 ha eliminado permisos que permitían el matrimonio antes de los 16 años, es posible casarse entre los 16 y los 18 años con autorización de los padres o de un juez. "Además, no existen sanciones legales para los involucrados en matrimonios infantiles y la ley no prevé la opción de anular esas relaciones", informa el reciente estudio Matrimonio en la Niñez y la Adolescencia: La Educación de las Niñas y la Legislación Brasileña , del Banco Mundial.
Otra ausencia en la legislación de Brasil,y de otros países de América Latina y el Caribe, es la que contempla la vida en concubinato de las chicas. "Las uniones tempranas no matrimoniales son más frecuentes que el matrimonio formal y legal. Según los datos disponibles, la proporción de uniones no matrimoniales representa más de 60% de todos los matrimonios y uniones tempranas en la región", según el informe Acelerar las Acciones para Erradicar el Matrimonio Infantil y las Bodas Precoces en América Latina y el Caribe, , de UNICEF.
Además de las leyes, falta concientización
"Para que la ley sea eficaz, es fundamental que las jóvenes y sus familias la conozcan. Incluso en países con leyes adecuadas, las uniones informales ocurren por debajo de la edad mínima y muchas veces las propias familias no saben que están cometiendo una violación. Esto ocurre, en parte, debido a la falta de información y fiscalización, pero también a factores económicos y a normas culturales y sociales que perpetúan la práctica", comenta la abogada Paula Tavares, del Banco Mundial, e integrante del equipo de autores del informe Matrimonio en la Niñez y la Adolescencia: La Educación de las Niñas y la Legislación Brasileña .
Educación y más
Existe, por ejemplo, una relación entre los casamientos precoces y la pobreza. Algunas jóvenes y sus familias todavía ven el matrimonio como una forma de garantizar seguridad, incluso económica .
Las uniones prematuras también están directamente ligadas al embarazo en la adolescencia. "El matrimonio es visto como una forma de proteger a la niña de esa situación fuera de una relación estable, o, en caso de que ya haya ocurrido, velar por su reputación y la de la familia. En la práctica, el matrimonio no protege y, muchas veces, acentúa esas cuestiones" , evalúan Paula.
Varios de los factores que influencian el matrimonio a edades tempranas, es necesario tomarlos todos en cuenta a la hora de elaborar medidas para corregir esta práctica. El informe presenta algunas de ellas y sorprende al revelar que, en el caso específico de Brasil -donde se basa el estudio-, a pesar de que en todos los estados ha aumentado el nivel de escolaridad de las niñas, solo cerca de la mitad registró una caída en las tasas de matrimonios. Y esta reducción no fue destacada .
Esto nuevamente muestra la importancia de enfrentar las normas sociales limitantes y la falta de oportunidades económicas. El estudio del Banco Mundial cita algunos programas realizados en África y América Latina con el objetivo de desarrollar habilidades cognitivas, socioemocionales y técnicas, transformar normas sociales y ampliar el conocimiento sobre perspectivas de trabajo y oportunidades económicas para las adolescentes. Todas las iniciativas podrían ser replicadas en Brasil.
"Algunos programas funcionan mejor que otros para aplazar el matrimonio y la maternidad y aumentar el nivel de escolaridad de las niñas, pero todas las categorías ofrecen beneficios", según el reporte. "Acciones basadas en la comunidad, con la participación de hombres y líderes comunitarios, además de las mujeres, también pueden ser útiles en el enfrentamiento de este desafío ", agrega la experta.
Sin inversiones en esas áreas, la adolescencia seguirá siendo un tiempo de pocas oportunidades y muchos riesgos para las niñas de Brasil y del resto de América Latina.
Escribe Mariana Kaipper Ceratti.
3 jul 2019
UNFPA Perú: Las adolescentes peruanas en matrimonio o unión
Estudio sobre uniones tempranas y forzadas en el Perú. Forma parte de una iniciativa regional de Plan Internacional y UNFPA para América Latina y el Caribe. La publicación visibiliza los efectos negativos de las uniones tempranas en la situación socio económica de las adolescentes, así como en su salud y su educación, además de aumentar el riesgo de sufrir violencia. El estudio cuantitativo-cualitativo se realizó con datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES 2017) e información proveniente de entrevistas en cuatro departamentos del Perú: Piura, Cusco, Loreto y Lima Metropolitana.
13 abr 2018
ONU: Romper el silencio, la clave para acabar con el matrimonio infantil en América Latina

América Latina y el Caribe es la única región del planeta en la que los matrimonios infantiles no han disminuido en la última década. Todavía en promedio un 25% de las mujeres jóvenes se han casado antes de los 18 años mientras en otras zonas del mundo se han registrado disminuciones significativas.
Shelly Abdool es la asesora regional de género del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF). "La tasa de reducción de matrimonios infantiles y uniones tempranas es la más lenta del mundo. Tenemos que acelerar los esfuerzos como unas doscientas veces más para alcanzar las metas de la Agenda de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas".
Abdool explicó durante una entrevista con Noticias ONU que, sin acciones e inversiones aceleradas, la región ocupará el 2do puesto más alto en la lista d e matrimonio infantil para 2030, por detrás de África subsahariana, y por delante de Asia meridional, una región que tradicionalmente ha liderado las estadísticas de este flagelo.
"Hay un silencio, un silencio político, un silencio social que está cambiando poco a poco pero que realmente no es un tema que se habla, que se discuta y que se debate en la región, y la región tampoco está reflejada en debates globales. Es casi como si imagináramos que el matrimonio infantil y las uniones tempranas están afectando solamente a otras regiones, pero no a las niñas de América Latina y el Caribe", dijo.
"Hay un silencio, un silencio político, un silencio social que está cambiando poco a poco pero que realmente no es un tema que se habla, que se discuta y que se debate en la región, y la región tampoco está reflejada en debates globales. Es casi como si imagináramos que el matrimonio infantil y las uniones tempranas están afectando solamente a otras regiones, pero no a las niñas de América Latina y el Caribe", dijo.
Las causas y consecuencias del matrimonio infantil
Hace poco varias agencias de la ONU revelaron que la región es todavía la segunda en el mundo con mayor cantidad de embarazos adolescentes, un problema que se encuentra profundamente interconectado con los matrimonios infantiles.
"Los motores son de doble vía, es decir, son causa y consecuencia al mismo tiempo. Un ejemplo muy claro está vinculado con el embarazo adolescentes", explica al señalar que cuando una niña menor de 18 años se embaraza, la decisión, ya sea tomada por la familia, la comunidad o incluso por la niña, es que se case. "Así el embarazo opera como causa".
Pero también si la razón principal para casarse antes de los 18 es otra, el riesgo de que la niña se quede embarazada después es muy alto. "Ahí el embarazo funciona como consecuencia".
Otra causa y consecuencia del matrimonio infantil es la violencia sexual. Según datos de UNICEF más de un millón de niñas y adolescentes son víctimas de este tipo de abuso, y muchas veces son obligadas a casarse con sus agresores para ocultar el delito o porque algunas familias piensan que no hacerlo es caer en "deshonra".
"Además generalmente entran en una unión de disparidad de edad, cuando su pareja puede tener dos tres veces su edad y entra en condiciones de mayor riesgo de violencia" dice Abdool. La pobreza combinada con normas sociales, roles y relaciones de género influyen en la creencia de que la unión temprana es aceptable, e incluso deseable, como una elección de vida.
"Abandonan la escuela porque ahora tienen otro proyecto de vida. o por el hecho de ser madre o esposa a una edad S“ a una edad temprana le expulsan de la escuela, entonces se cortan sus posibilidades y las oportunidades que tienen para su futuro”, comenta la experta.
"Además generalmente entran en una unión de disparidad de edad, cuando su pareja puede tener dos tres veces su edad y entra en condiciones de mayor riesgo de violencia" dice Abdool. La pobreza combinada con normas sociales, roles y relaciones de género influyen en la creencia de que la unión temprana es aceptable, e incluso deseable, como una elección de vida.
"Abandonan la escuela porque ahora tienen otro proyecto de vida. o por el hecho de ser madre o esposa a una edad S“ a una edad temprana le expulsan de la escuela, entonces se cortan sus posibilidades y las oportunidades que tienen para su futuro”, comenta la experta.
Además, existen lagunas en la legislación nacional que pueden permitir el matrimonio antes de los 18 años o incluir excepciones para permitirlo con el consentimiento de los padres, el representante legal o la autoridad judicial.
Estos factores unidos a la desigualdad de género para las niñas en América Latina impiden que las niñas tengan mayores opciones y oportunidades.
"Si no están completando la escuela, si son madres de edad temprana, si quedan embarazadas adolescentes, esto tiene consecuencias a nivel de su salud física, su salud mental, su inclusión social, con sus redes de pares en familias y comunidades, y pues la falta de educación le quita la posibilidad de desarrollar las habilidades de la vida, afecta su capacidad de incorporarse en el mercado laboral con condiciones decentes entonces el impacto es a múltiples niveles”.
Estos factores unidos a la desigualdad de género para las niñas en América Latina impiden que las niñas tengan mayores opciones y oportunidades.
"Si no están completando la escuela, si son madres de edad temprana, si quedan embarazadas adolescentes, esto tiene consecuencias a nivel de su salud física, su salud mental, su inclusión social, con sus redes de pares en familias y comunidades, y pues la falta de educación le quita la posibilidad de desarrollar las habilidades de la vida, afecta su capacidad de incorporarse en el mercado laboral con condiciones decentes entonces el impacto es a múltiples niveles”.
Cabe destacar que, en la región, el matrimonio infantil y las uniones tempranas entre niñas indígenas, niñas que viven en áreas rurales y grupos de población de ingresos medios y bajos son más altos que aquellos en áreas urbanas y en los quintiles de altos ingresos. Así mismo, las uniones tempranas no matrimoniales son más frecuentes que el matrimonio formal y legal.
Los países con mayor incidencia del matrimonio infantil
Según los estudios hechos sobre los datos disponibles, Nicaragua, República Dominicana, Brasil, Honduras, Guatemala, Cuba, Belice y Panamá encabezan la lista de países con mayor cantidad de uniones tempranas.
"Cada país tiene una prevalencia de matrimonio infantil que nos preocupa, pero obviamente hay unas que tienen más, en República Dominicana la prevalencia es una de las más altas con el 36% de las mujeres de entre 20 y 24 que se casaron antes de 18 años. En Colombia es alrededor del 25% pero en Nicaragua es al 41%, entonces varía, pero tenemos unos países donde tenemos que invertir los recursos ahora mismo”, dice la experta de UNICEF.
Abdool explica que una nueva campaña de UNICEF busca mancomunar recursos para apoyar a los países con mayor prevalencia.
Según un estudio de UNICEF y el Banco Mundial realizado el año pasado, el matrimonio infantil y las uniones tempranas les cuestan a los países millones de dólares y mantienen la pobreza intergeneracional.
Se estima que una niña que se case antes de los 18 años tendrá en promedio más hijos a lo largo de su vida que si se hubiera casado a los 18 años o más tarde, lo cual supondría un ahorro en términos de gasto público que, por ejemplo, en la República Dominicana significaría unos 4800 millones de dólares si se pusiera fin a los matrimonios infantiles para 2030.
No se puede dejar a las niñas atrás
"Lo que estamos viendo en otras partes del mundo es un progreso real para proteger a las niñas del matrimonio infantil, y esto es motivo de celebración. Sin embargo, este no es el caso en nuestra región donde una de cada cuatro mujeres estaba casada o en unión antes de los 18 años," dijo recientemente María Cristina Perceval, directora regional de UNICEF para América Latina y el Caribe. Según Percival, las niñas que se ven obligadas a casarse o estar en unión antes de cumplir los 18 años ven privadas sus oportunidades para desarrollarse en la vida tanto a corto como a largo plazo, lo que en última instancia afecta el cumplimiento de sus derechos.
"El mayor riesgo de violencia sexual, maternidad temprana, abandono escolar, además de la exclusión social de su grupo de pares, es un claro indicador de que las niñas de la región están siendo, y continuarán siendo, dejadas atrás si no tomamos medidas ahora", expresó.
Shelly Abdool, se une a la voz de su directora, pero además agrega que no sólo se trata de un esfuerzo gubernamental, sino de la sociedad civil, de las mismas niñas, y sus padres y madres.
“El matrimonio infantil o las uniones tempranas no son la solución para asegurar el futuro de su hija, a veces lo que vemos es que quieren asegurar unas condiciones económicas. Esta no es la opción que permite a una niña convertirse en una mujer adulta con capacidades y habilidades para lograr sus proyectos de vida. Entregarla en matrimonio no es un factor protector, sino que la expone a mayores riesgos no solamente en su vida sino de las de sus hijas e hijos que también va a tener”, concluye.
El plan para acabar con las uniones tempranas
El Fondo de Población de la ONU, ONU Mujeres y UNICEF lanzaron un programa regional para hacer un llamado urgente a poner fin a estas prácticas en la región.
La iniciativa se basa en cuatro frentes:
- Reforzar las leyes:
Es necesario que todos los países de la región cumplan con los estándares de derecho internacional en cuanto a la edad legal del matrimonio. "Esto significa una armonización de las leyes y establecer la edad de matrimonio a los 18 años de edad, sin excepciones", dice Abdool.
- Acciones conjuntas contra el matrimonio infantil, el embarazo prematuro y la violencia:
Las agencias están promoviendo y solicitando unas acciones conjuntas para asegurar un paquete de servicios públicos que atienden las causas y consecuencias del matrimonio infantil. “Acciones desde el sector salud para la prevención del embarazo adolescente, pero no se trata solamente acerca de la prevención del embarazo sino también asegurarse que las adolescentes que ya son madres o que están embarazadas, no sean excluidas de los servicios públicos ni de las posibilidades de no solamente llevar su embarazo bien pero también a seguir su propio desarrollo como adolescente, en servicios de educación y de protección infantil. Este paquete de servicios que nos ayuda a prevenir y a actuar sobre las causas y consecuencias”, explica la experta.
- El empoderamiento de las niñas:
Se trata de asegurar que las niñas tienen información sobre sus derechos, que tienen las habilidades para tomar decisiones en función de sus deseos y opciones para proyectos de vida. “También es necesario que sus entornos inmediatos entiendan cuales son las consecuencias de una unión temprana además de empoderar a las adolescentes y asegurar su participación en las estrategias de prevención”, dice, Abdool.
- Obtener más información y mejorar la colaboración:
Existe una deficiencia en los datos sobre matrimonios infantiles y existe una necesidad de actualizar la evidencia para entender con mayor profundidad sobre los diferentes grupos que están en riesgo. "Las evidencias y las alianzas nos ayudan a romper este silencio, y rompiendo el silencio incluye a los medios de comunicación para que podamos plantear esta problemática en el debate público en la región para ese debate se lleve al diseño de políticas públicas y la revisión de servicios esenciales para la prevención de las consecuencias y causas del matrimonio infantil”, expresa la asesora de género.
Fuente ONU: https://news.un.org/es/story/2018/04/1431011
6 mar 2018
UNICEF: Durante la última década se impidieron veinticinco millones de matrimonios infantiles
El número de marimonios infntiles ha disminuido un 15% durantela última década y pasó de afectar a una de cada cuatro menores a, aproximadamente, unade cada cinco.
De acuerdo con los datos que presentó este martes, el Fondo de la ONU para la Infancia estima que actualmente se casan al año un total de doce millones de niñas y que en los últimos diez años se habrían impedido veinticinco millones de matrimonios infantiles debido a los esfuerzos para abolir esta práctica.
Pese, a ese significativo avance, conseguir eliminar el matrimonio infantil antes del año 2030, tal y como lo establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se prevé una tarea difícil a menos que se produzcan considerables progresos.
En caso de no lograrse estas mejoras, UNICEF calcula que más de ciento cincuenta millones de niñas se habrán casado para el año 2030. En
la actualidad, se estima que a nivel global 650 millones de mujeres
contrajeron matrimonio cuando eran menores de dieciocho años.
“Obligar a una niña a casarse tan joven produce unas consecuencias que
duran para el resto de su vida”, afirma Anju Malhotra, Asesora principal
de género.
“Las probabilidades de terminar la escuela disminuyen al tiempo que
aumentan las posibilidades de ser objeto de abusos por parte de su
marido y sufrir complicaciones durante el embarazo. Además, hay grandes
repercusiones sociales y aumenta el riesgo de perpetuar los ciclos
intergeneracionales de pobreza”, asegura.
El matrimonio infantil disminuye en Asia meridional, pero crece en África subsahariana
Por regiones, la mayor reducción de matrimonio infantil en los últimos diez años se produjo en Asia meridional donde el porcentaje de niñas que se casó cayó más de un tercio, especialmente por los progresos que tuvieron lugar en la India.
Esta transformación se debió a una mayor educación de las menores, la puesta
en marcha de medidas gubernamentales en favor de las adolescentes y las
campañas de concienciación sobre la ilegalidad del matrimonio infantil y
los daños que produce a las chicas.
Sin embargo, en el lado opuesto, UNICEF advirtió que el mayor aumento se produce en el África Subsahariana donde afecta a una de cada tres menores cuando una década atrás la proporción era solo de una de cada cinco.
Fuente Noticias ONU: https://news.un.org/es/story/2018/03/1428392
12 oct 2017
Banco Mundial: Acabar con el matrimonio infantil: Las leyes sobre el matrimonio infantil y sus limitaciones
En el Banco Mundial, este trabajo es parte de un programa de trabajo más amplio sobre los impactos económicos del matrimonio infantil y el rol de las leyes, políticas públicas e intervenciones para poner fin a esta práctica. Este resumen se basa en los próximos datos del programa Mujeres, Negocios y Derecho que estará a disposición del público en febrero de 2018.
A pesar de las restricciones legales para abordar el matrimonio infantil en todo el mundo, hasta 7,5 millones de niñas siguen casándose ilegalmente cada año. Esto tiene un profundo impacto en la niña, su familia y la sociedad en su conjunto. Las "niñas novias" se asocian a los peores resultados en salud, embarazos tempranos, educación incompleta y mayores probabilidades de vivir en la pobreza. El matrimonio infantil es ampliamente considerado una violación de los derechos humanos, y se ha incluido como objetivo de eliminación en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Objetivo 5, Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas).
3 oct 2017
ONU: América Latina y el Caribe avanza en la lucha contra el matrimonio infantil, pero aún hay desafíos
América Latina y el Caribe logró un avance histórico en los últimos meses en la lucha
contra el matrimonio infantil, pero los desafíos continúan a lo largo de
la región.
Honduras, Trinidad y Tobago, El Salvador y Guatemala abolieron en 2017 la
legislación discriminatoria que permitía esta práctica que atenta contra
los derechos de las niñas y las adolescentes. Esto requirió reformas a
varias leyes, incluidas algunas a nivel religioso.
Y es que aunque no se presentan casos tan extremos como en África o el Oriente de Asia, la región históricamente ha sido una de las más afectadas en el mundo por el matrimonio infantil. Hasta el 2012, el 29% de las niñas latinoamericanas se casaban siendo menores de edad.
Ana Helena Badilla, la representante de ONU mujeres en El Salvador, conversó con Noticias ONU sobre esta cuestión.
"Para nosotros este es un paso muy importante que El Salvador ha dado y un mensaje claro de que el país va proteger a las niñas, que va evitar que esta situación continúe. Ya que está situación se prestaba a que muchos hombres que violaban a niñas recurrían al matrimonio para evadir la responsabilidad penal".
En 2015, un informe de Salud y UNFPA, niñas de 12 a 15 años, una de cada 2 identificó que había sido obligada a tener relaciones sexuales. Entre las de 10 y 17 años, 5 de cada 10 dijeron que habían sido forzadas a unirse formal y o formalmente.
"En muchos países han obligado a las niñas a casarse o unirse. Hay un problema elevado de unión no matrimonial. Para evadir la cárcel o evitar un embarazo fuera del matrimonio.
Brasil es el país de América Latina con mayor número de matrimonios entre menores de edad, y el 4to del mundo. Y allí la edad para casarse legalmente es de 18 años. Pero la legislación es ambigua, se pueden casar antes de los 18 años si los padres lo aprueban.
Según UNICEF cuando se dan excepciones a la norma de los 18 años, como cuando los padres o jueces les permiten casarse, esto facilita que los padres puedan forzar a casar a las niñas. En un alto porcentaje las niñas abandonan los estudios o tienen embarazos a edades tempranas o de alto riesgo.
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