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7 oct 2018

"Chinochet y Pinochet", por Ronald Gamarra

"La sentencia del juez Nuñez es sólida y bien estructurada. Desarrolla correcta y ampliamente la razón por la cual corresponde aplicar el control de convencionalidad al indulto concedido en diciembre pasado".

Esta semana, dos dictadores latinoamericanos sufrieron un claro y rotundo revés ante la justicia y la historia. Alberto Fujimori, en nuestro país, y Augusto Pinochet, en Chile, engreídos mandamases en su momento, fueron condenados, uno de ellos todavía en vida, el otro, post mortem. Ya están en la historia, en su lugar verdadero y definitivo, como vulgares  delincuentes. La asociación entre ambos va más allá de su compartida condición de asaltantes y destructores de la democracia. No olvidemos que a Fujimori le gustaba muchísimo que le llamaran "Chinochet".

Pinochet falleció en el año 2006 sin haber sido procesado y condenado por los innumerables asesinatos que cometió a lo largo de su tiranía, pero ya entonces estaba bajo investigación judicial por malversación de fondos y fraude fiscal debido al descubrimiento de sus millonarias cuentas secretas  en el banco Riggs de los Estados Unidos. El general que se hizo del poder mediante un sanguinario golpe militar en 1973 resulto ser, además de asesino múltiple, un vulgar corrupto que se enriqueció con el dinero y las operaciones financieras del Estado chileno.

Se calcula que la fortuna amasada por Pinochet supera los 21 millones de dólares. Al menos, según lo que se ha descubierto hasta el momento. Ese es el caudal, en dinero y propiedades, que está en manos de su viuda e hijos, unos buenos para nada, herederos y cómplices del latrocinio, que no podían ignorar de dónde provenía la repentina riqueza del dictador. La justicia chilena dispuso, precisamente hace tres días, el embargo y la inmovilización de toda esa fortuna y prohibió la celebración de todo tipo de contratos o transacciones sobre ella.

Fujimori fue condenado en el 2009 por el asesinato de nueve estudiantes de La Cantuta y de dieciséis personas en un solar de Barrios Altos, ejecutados por el destacamento Colina, que él, junto con Montesinos y Hermoza Ríos, formaron y dirigieron. Estos son solo algunos de los innumerables crímenes cometidos bajo el fujimorato. Todos sabemos, además, que fué el gobernante más corrupto que ha tenido el país como lo testimonian los cientos de videos de su íntimo asesor Montesinos, el ejecutor de su política.

Aparte de corrupto, Fujimori fue un corruptor sistemático de la institucionalidad del país. Envileció a las Fuerzas Armadas convirtiendo a sus jefes en cómplices activos de la corrupción y el robo al estado, aún en plena situación de conflicto internacional, pues no podemos olvidar que también se aprovecharon del conflicto con Ecuador para lucrar con la compra masiva de armamento que era pura chatarra, mientras nuestros soldados morían combatiendo por recuperar el Cenepa. Y no dudó en hacer negocios con los terroristas de las FARC en Colombia, a quienes abasteció con miles de fusiles.

Fujimori también corrompió activamente  el sistema de administración de justicia, sometiendo al Poder Judicial y al Ministerio Público a la férula de sus testaferros Rodríguez Medrano y Blanca Nélida Colán. Convirtió la Sunat en instrumento de sus venganzas  mediante el "RUC sensible". Controlo el JNE y la ONPE e impuso el fraude electoral gracias a "Papelito manda". Descabezó sin más el Tribunal Constitucional porque esté resultó un obstáculo para sus planes de re-reelección. Impuso el ominoso poder del SIN en todos los ámbitos de la vida del país.

Destrozo la libertad de expresión con la compra al peso de los medios de comunicación, sobornando a sus propietarios con cantidades contantes y sonantes para comprar su línea editorial, e impuso el poder de la "prensa chicha" para difamar sistemáticamente a sus opositores. Se fabricó una mayoría parlamentaria a su medida corrompiendo activamente con sobornos a decenas de congresistas comprados al peso. Le pagó a su cómplice Montesinos una millonaria "indemnización" de 15 milones de dólares con dinero proveniente del lavado de activos.

Esta semana, el juez supremo Hugo Nuñez Julca sentenció declarando la nulidad del escandaloso "indulto#" que le concedió el expresidente Kuczynski, a fines del año pasado, como resultado de una negociación oscura e ilegal, violatoria de las leyes peruanas  y de las obligaciones internacionales del Estado peruano en relación con la normatividad internacional de derechos humanos. El juez supremo Nuñez se pronunció en cumplimiento del mandato de control de convencionalidad  emitido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a principios de este año.

La sentencia del juez Nuñez es sólida y bien estructurada. Desarrolla correcta y ampliamente la razón por la cual corresponde aplicar el control de convencionalidad al indulto concedido en diciembre pasado, el fundamento que lo lleva a concluir que la ejecución del proceso penal contra Fujimori no se ha extinguido (la Resolución Suprema N° 281-2017-JUS ha sido cuestionada y se encuentra bajo análisis de su compatibilidad con la Constitución y los tratados internacionales, y subsiste la obligación de ejecutar la sentencia condenatoria en el extremo del pago de la reparación civil) y claro su competencia para pronunciarse sobre el tema; da cuenta del estado de las normas que habilitan la jurisdicción y el alcance de los tribunales penales  internacionales ad hoc (ex Yugozlavia, Ruanda) y de la Corte Penal Internacional, las que no admiten el indulto a los condenados por violaciones graves de los derechos humanos, y, en general, desconocen la participación de la administración no penal en la concesión de la reducción de la pena o el perdón; y resalta la tendencia de la legislación penal (mayoritariamente de la región) de limitar la concesión del indulto, en verdad de prohibirla tratándose de violaciones a los derechos humanos

La tesis central de la resolución del juez Nuñez es que la aplicación del indulto a Alberto Fujimori es contraria a las obligaciones internacionales del Estado Peruano, precisamente las contraídas tras la suscripción de la Convención Americana de Derechos Humanos. 

Además, la resolución señala el contexto político que rodeó la concesión del indulto trucho, el negociado pues; y, la existencia de gruesa y múltiples irregularidades en el procedimiento administrativo: la velocidad con la que se declaró el indulto, la participación del médico del favorecido en la Junta Médica que lo evaluó, la atribución ilegítima de funciones por parte de la referida Junta, las diferencias en los diagnósticos que aparecen en las actas que suscribieron, la anotación de enfermedades sin corroboración médica en el acta de la Comisión de Gracias Presidenciales, la falta de motivación en la Resolución Suprema de Indulto, etc.

Pinochet y Chinochet, dos nutridos prontuarios, un mismo destino de cirmen y corrupción. Eso es lo que merecen los dictadores de toda especie, que se creen con derecho a gozar de la impunidad absoluta de sus delitos y atrocidades. Ya les llegará también el turno a tiranos como Nicolás Maduro y Daniel Ortega, quizás antes de lo que nos imaginamos. Como le ha llegado la hora a Francisco Franco, el facista que tiranizó España por 40 años, cuyos restos serían desalojados del monumento faraónico que se hizo construir con el trabajo esclavo de los prisioneros políticos.

Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 05 de octubre de 2018.

6 ago 2017

Argentina: La familia judicial y el terror

Por Carlos Rozanski
Ex Juez Federal
El primer golpe de Estado en nuestro país tuvo lugar el 6 de septiembre de 1930, cuando fue derrocado el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Cuatro días después, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en una escueta Acordada, convalidaba el inicio de una saga de afrentas a la democracia y sobre todo a la integridad física y psicológica de los sectores más vulnerables de nuestra comunidad. 

Se consumaba de esta forma una “sociedad” que continuaría indisoluble hasta la última dictadura surgida a partir del golpe del 24 de marzo de 1976 –y en muchos casos hasta nuestros días–. Sociedad integrada por sectores civiles representantes del poder económico, incluida una parte importante de la justicia federal del país, algunos sectores de la Iglesia católica y una parte numerosa de los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad. El objetivo específico de esa asociación ilegal fue la puesta en marcha de un plan económico que en lo esencial consistía en la transferencia de recursos de los sectores más vulnerables de la sociedad hacia los más poderosos. 

El gurú técnico de este proceso se llamaba Milton Friedman, economista de la conocida escuela de Chicago, que, además de haber sido contratado por el dictador Augusto Pinochet durante esa época, inspiró el resto de las economías de la región, puestas en marcha gracias al conocido Plan Cóndor, que liberaba las fronteras para la actividad represiva y de exterminio, imprescindible para el modelo económico que marcó esas décadas. Hace apenas unos días, en la provincia de Mendoza, se produjo un hecho jurídico-social de enorme trascendencia para nuestro país. Se alteró un pacto mafioso tácito y muy prolongado en el tiempo entre los sectores más recalcitrantes de la justicia Federal y el poder económico que llevó adelante el genocidio 1976-1983. Cuatro jueces federales fueron sentenciados a la pena máxima prevista en nuestra legislación penal. Sus conductas durante los años del terrorismo de Estado fueron calificadas como de “partícipes primarios” de homicidios, desapariciones forzadas, apropiaciones y torturas agravadas. En esta histórica decisión no sólo se abandonó la inicial calificación en cuanto a que estos magistrados “omitieron” deberes a su cargo, sino que además se consideró que participaron activamente en el plan criminal de exterminio. Fueron “necesarios”. Y cometieron esos crímenes en el “contexto del delito internacional de genocidio”. 

Así se expresa el fallo que será, a no dudarlo, una hito en este proceso de verdad, justicia y memoria que transita nuestro país desde el año 2003. Ello porque atribuir a esa parte de la justicia federal el verdadero rol imprescindible que cumplieron en esa época nos recuerda una vez más que sin esa participación activa y entusiasta hubiera sido imposible -al menos en esa dimensión-, el genocidio llevado a cabo. Sólo como ejemplo de lo señalado sirva recordar que los hoy condenados a prisión perpetua así como numerosos jueces federales de todo el país rechazaban habeas corpus de familiares de desaparecidos, aplicándole las costas del proceso. Es decir, haciéndole pagar dinero por haber recurrido a la justicia para conocer el paradero de sus seres queridos. Esa particular forma de “sancionar” a los familiares no era otra cosa que parte del terror implantado por el régimen y una de las maneras más perversas de desalentar nuevas presentaciones. Claro está que, además, era de su pleno conocimiento la existencia de centros clandestinos de detención, y la aplicación de tormentos a miles y miles de víctimas. Si bien estas conductas de magistrados criminales las hemos ido conociendo a lo largo de los numerosos juicios llevados a cabo en el país por crímenes de lesa humanidad –miles de testigos han aludido a esas conductas judiciales–, es esta la primera vez que se expresó un tribunal en esos términos. 

Es la primera vez que no se condenó a jueces por “mirar para otro lado” o descuidar sus obligaciones funcionales. Se los responsabilizó por ser parte necesaria en el plan genocida y por cumplir un rol primario específico y sistemático en ese plan. Esa es la verdad jurídica que nos asegura el ascenso de un escalón más en la búsqueda de justicia, que nos ayuda a reparar, a cultivar la memoria y a lograr avanzar en la búsqueda de una justicia verdaderamente democrática sin espacio para familias mafiosas de jueces como los hoy condenados.

Fuente Página12: https://www.pagina12.com.ar/53142-la-familia-judicial-y-el-terror

30 dic 2015

Triunfo judicial de familiar de víctima de la dictadura quiebra con el secreto de la Comisión Valech

La información de la Comisión Nacional sobre Política y Tortura, Comisión Valech I, tiene una reserva de 50 años de secreto consagrada en la ley 19.992. Dicho plazo se cumpliría en el año 2054. Sin embargo, este lunes una hija de una víctima de la dictadura logró un triunfo judicial que podría abrir una ventana para miles de ex prisioneros políticos y afectados por el régimen de Pinochet que buscan justicia en miles de casos de violaciones a los derechos humanos.

En un fallo que adquiere características de histórico, el pasado 22 de diciembre la Corte de Apelaciones exigió al Instituto de Derechos Humanos que entregue la información recabada en la Comisión Valech I a Fabiola Esmeralda Valenzuela Valladares, hija de Rosaura Valladares, víctima de la dictadura de Augusto Pinochet. Este lunes, el INDH decidió no apelar al dictamen del tribunal abriendo paso a la entrega de información a la solicitante. 
 
El fallo de la Corte y la posterior decisión del INDH de no apelar sienta un precedente en casos de violaciones a los Derechos Humanos presentes en el informe de la Comisión Nacional sobre Política y Tortura, Comisión Valech I, puesto que dicha información cuenta con un secreto durante 50 años desde su creación, consagrado en la ley 19.992. El plazo para conocer la información del informe terminaría el año 2054.

Por esto es que exprisioneros políticos y víctimas de los DDHH durante la dictadura, han luchado en los últimos años para terminar con esta reserva. Sin duda, el fallo de la Corte de Apelaciones abre una puerta para que víctimas puedan acceder a información de la Comisión, que podría entregar detalles vitales para llevar a la justicia a los responsables de diversos casos.

En el fallo, el tribunal acogió el argumento de la solicitante por cuanto, aseguran, la ley permite a los titulares de los documentos entregados a la Comisión acceder a los mismos.


En los últimos informes anuales del INDH se hacía hincapié en reformar la ley 19.992 para que las víctimas pudieran acceder a la información propia o de sus familiares presente en el informe de la Comisión para así ayudar a llevar a la justicia algunos casos. Incluso, Michelle Bachelet y el Congreso e mostraron abiertos a revisar la polémica indicación, sin embargo, hasta el día de hoy no hay solución prevista.
 
El triunfo judicial de Fabiola Valenzuela abre una posibilidad para las víctimas.


Fuente Poder Judicial: http://www.pjud.cl/

23 jul 2015

INFOJUS. "Los Quemados": siete militares detenidos por un crimen del pinochetismo

En Chile no hay juicios por delitos de lesa humanidad –sólo algunas sentencias aisladas a represores, como al ex jefe de la DINA, Manuel Contreras- y la mayoría de los crímenes del pinochetismo aún siguen impunes. Sin embargo, después de 29 años, el pacto de silencio se quebró en el hecho conocido como “Caso Quemados” y la justicia no pasó desapercibida. El año pasado Fernando Guzmán, un ex miembro de la patrulla militar que participó del operativo que terminó en el asesinato del fotógrafo Rodrigo Rojas Denegri y el intento de homicidio de la estudiante Carmen Quintana, entregó nombres de militares. El arrepentimiento generó un efecto inmediato. Ahora, el juez Mario Carroza ordenó la detención de siete de ellos, entre oficiales y suboficiales: Luis Zúñiga, Francisco Vásquez, Sergio Hernández, Julio Castañen, Iván Figueroa, Nélson Medina y Jorge Astengo. Los indagará en las próximas horas y decidirá si dicta procesamiento. Los organismos de derechos humanos y familiares celebraron la medida y pidieron que la justicia avance en otros delitos de la dictadura. Sobre la decisión de reabrir el caso, la única sobreviviente del ataque, Carmen Gloria Quintana, dijo estar “contenta de que una vez por todas la verdad se sepa”. Por el hecho, el único condenado es Pedro Fernández Dittus, jefe de la patrulla.

Es un caso emblemático que podría romper la impunidad en una sociedad que todavía está dividida a la hora de hablar sobre el pasado. Aquella siniestra noche del 2 de julio de 1986, la oposición política a la dictadura de Augusto Pinochet culminaba una serie de actos de protesta, en lo que habían denominado como "El año de la victoria". La respuesta del gobierno fue enviar militares a patrullar las calles. El fotógrafo Rodrigo Rojas Denegri, de 19 años, y su compañera, Carmen Quintana, 18, intentaron cubrir las manifestaciones. En cuestión de minutos, fueron detenidos, golpeados y rociados con bencina. El hecho fue atroz: los quemaron vivos y luego los arrojaron, al borde la muerte, en un descampado.

El ex conscripto Guzmán presenció cómo los quemaron vivos. “Los milicos me pagaron para que me quedara callado. Si tengo que ir a la cárcel, perdonen, pero yo no soy un asesino. No quemé a nadie”, confesó, ante los medios. La versión oficial de la época quedó en tela de juicio. El mismo Pinochet, en conferencia de prensa, había dicho: “No quiero pensar mal, pero me da la impresión que llevaban algo oculto que reventó”. Los agentes, entre ellos Fernando Guzmán, patrullaban la zona en dos camionetas y un camión cuando detuvieron a Rojas y Quintana. Ambos fueron abandonados en la comuna de Quilicura. Rodrigo murió tras una agonía de tres días. Carmen sobrevivió tras largos años de difíciles tratamientos. Hoy reside en Canadá.

La primera reacción del gobierno militar había sido negar la presencia de las patrullas. Sin embargo, corresponsables extranjeros lograron entrevistar a personas que fueron testigos directos de la represión. Ese material, sin embargo, no fue tenido en cuenta por la justicia chilena, que creyó en la versión militar. En ese sentido, Guzmán entregó detalles del montaje apócrifo: dijo que recibieron instrucciones de qué decir –y callar- ante la justicia y fabricaron hasta una maqueta que explicó los hechos.

En su rectificación ante el juez, Guzmán se arrepintió de no haberle dicho antes a Carmen: “Este huevón lo quemó y este no prestó ayuda. Pero no se lo dije, me callé de miedo”. En el lugar donde ocurrió el hecho había dos camionetas de los militares. Dijo que se acercó a la vereda y vio a un hombre tendido sobre el suelo y a una mujer mirando hacia la pared. Un oficial ordenó rociarlos con combustible y otro jugaba con un encendedor en la mano. Los golpearon salvajemente. Según su testimonio, habría sido el teniente Julio Castañen quien dio la orden de rociarle gasolina a De Negri y Quintana. Luego, los militares apagaron el fuego con frazadas. Castañen dijo que sería mejor matarlos, pero el teniente Sergio Fernández Dittus se negó y ordenó que los cuerpos fueran cubiertos con mantas. Horas más tarde, fueron abandonados en un sector rural de Quilicura, en la periferia de Santiago.

Hace dos años, en un homenaje al fotógrafo asesinado, Carmen Quintana dijo: “Ese día de 1986, la dictadura quiso dar un mensaje de horror. Ese día nos dejaron abandonados, salimos como unos zombis a pedir ayuda, Rodrigo murió con el 70 por ciento del cuerpo quemado. Yo logré sobrevivir con el 65 por ciento. Ha sido muy dramático, pero mi pueblo quiere decir basta y quiere saber la verdad”. A su lado, Verónica, la madre de Rojas Denegri agregaba: “El dolor, porque nuestro país decidió no hacer justicia. No hablemos únicamente de Pinochet, sino de los gobiernos democráticos que no quebraron la impunidad”. Según cifras oficiales la dictadura de Pinochet, entre 1973 y 1990, dejó más de tres mil 200 personas asesinadas en Chile, casi mil 200 detenidos desaparecidos y cerca de 40 mil personas fueron objeto de torturas y encarceladas sin el proceso judicial correspondiente. El Decreto Ley de Amnistía, aprobado en 1978, exime de responsabilidad penal a todas las personas que cometieron violaciones de derechos humanos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978. Si bien algunas sentencias han eludido la aplicación de la norma, el hecho de que siga existiendo es incompatible con las obligaciones internacionales de Chile en materia de derechos humanos.

Por el caso "Quemados", la Corte Suprema condenó en 1993 a 600 días de cárcel a Pedro Fernández Dittus, jefe de la patrulla, mientras que en el 2000, un tribunal ordenó pagar a Carmen Quintana una indemnización cercana a los 500.000 dólares. Ahora se abre un escenario impensado, donde todos los involucrados en la represión podrán ser procesados por delitos de lesa humanidad.


5 jun 2014

Chile. Justicia acoge querella por violencia sexual contra cuatro mujeres en la dictadura

En Chile. La justicia acoge querella dirigida a Manuel Contreras por violencia sexual contra cuatro mujeres en dictadura.

La justicia aceptó tramitar una querella interpuesta por cuatro mujeres que sufrieron la violencia sexual como forma de tortura que durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973 - 1990), informaron hoy fuentes  del caso.

La querella fue presentada ante el juez especial Mario Carroza y está dirigida contra el general Manuel Contreras, exjefe de la DINA, la policía secreta de Pinochet, otros diez oficiales del organismo y todos los responsables que arroje la investigación, precisaron los abogados en una nota de prensa.

Las querellantes son Nieves Ayress, Alejandra Holzapfel, Soledad Castillo y Nora Brito, todas opositoras al régimen de Pinochet que pasaron por varios puntos de detención y tortura después del golpe de Estado de 1973, en los que fueron abusadas sexualmente.

Según los abogados Hiram Villagra, Pedro Pablo Fuentes y Soledad Castillo esta última una de las víctimas, la querella fue interpuesta en el marco de las Convenciones de Ginebra de 1949, y a los convenios sobre protección de las víctimas de conflictos armados no internacionales y al Código Penal chileno que persigue la violencia sexual como categoría específica.

“Esta violación sexual como política sistemática se realizó en contra de mujeres en completa indefensión al encontrarse secuestradas por una organización criminal de Estado, en cárceles secreta y bajo un clima de terror generalizado en el país”, dijeron los abogados.

Las querellantes son Nieves Ayress, Alejandra Holzapfel, Soledad Castillo y Nora Brito.Estas prácticas “representan conductas delictivas persistentes, sistemáticas y orgánicas con la finalidad de degradar a las mujeres pertenecientes a un grupo social y político, lo que transgrede leyes nacionales, tipificadas como delito internacional y crimen contra la humanidad”, añadieron.

La querella es patrocinada por la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, una entidad que trabaja en la promoción y defensa de los derechos humanos y que gestiona Villa Grimaldi, un antiguo centro de detención y tortura en el que estuvieron detenidas también la presidenta Michelle Bachelet y su madre, Ángela Jeria.

12 sept 2013

INDH Chile: A 40 años del golpe de Estado

golpe
Declaración Pública del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, a 40 años del golpe de Estado.

En una fecha tan relevante como es la conmemoración de los 40 años desde que se produjera el quiebre del sistema democrático, el Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos declara que:

1. Hace cuarenta años Chile sufrió un Golpe de Estado que interrumpió violentamente su institucionalidad y desgarró profundamente el alma nacional. Las causas de este cruento desenlace siguen dividiendo a los chilenos y provienen de una crisis integral que la sociedad chilena venía padeciendo desde mediados del siglo pasado. El golpe de Estado abrió paso a la instauración de una dictadura que dejó una profunda huella en el país. Junto a sus políticas institucionales y socioeconómicas, sobre cuyo sesgo prevalecen juicios muy diversos, es indudable que una herencia acreditada de ese régimen fue la sistemática violación de los derechos humanos que afectó directa e indirectamente a miles de personas. La tortura, ejecuciones arbitrarias, desaparición forzada y el asesinato, constituyen crímenes que afectan a la conciencia de la humanidad y que merecen la condena absoluta por parte de todos los actores de la vida nacional. Sin perjuicio de las diversas interpretaciones y legítimas diferencias que existían del contexto previo al 11 de septiembre de 1973, nada justifica las graves violaciones a los derechos humanos que cometieron agentes del Estado o particulares -con la tolerancia de éste- contra miles de chilenos y chilenas.

2. La búsqueda de la verdad, el acceso a la justicia y la reparación a las víctimas, junto a la garantía de que nunca más en Chile se vuelvan a repetir hechos tan brutales como los vividos, constituyen el único camino posible para una convivencia democrática. Reconocemos los avances registrados en estas últimas décadas y llamamos a todos los poderes del Estado a adoptar medidas para avanzar en dicho sentido, y a todos aquellos quienes tengan información sobre las circunstancias y lugar donde pudieran encontrarse los personas que fueron objeto de desaparición forzada y ejecución arbitraria, a entregarla dando una señal de humanidad para con los familiares de las víctimas y con la sociedad en su conjunto.

3. Aspiramos a que estos propósitos de verdad y justicia no sean sólo patrimonio de quienes sufrieron con los hechos, sino que se constituyan en imperativos transversales y compartidos por todos los sectores de nuestra sociedad. En ese sentido, valoramos la declaración de la Corte Suprema en relación con la falta de protección jurídica de que fueron objeto miles de personas durante la dictadura y las expresiones del Presidente de la República –Sebastián Piñera- sobre las instituciones que, como algunos medios de prensa y los tribunales, no ejercieron las funciones más esenciales que la sociedad les asigna y que hubieran constituido, barreras elementales para su protección. Asimismo, valoramos los gestos personales de actuales autoridades políticas por sus acciones u omisiones en aquella época, las que contribuyen a generar el clima de diálogo que Chile reclama.

4. Sólo la preservación y circulación de la memoria sobre las graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos y su inclusión en la educación y formación a todos los niveles, incluidas las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad, pueden garantizar que nunca más en Chile vuelva a imponerse la intolerancia y la fuerza.

5. En esta hora de reflexión nacional, el Instituto Nacional de Derechos Humanos convoca a todas y todos los chilenos a perseverar en los objetivos de verdad y justicia para afrontar el pasado y en la responsabilidad de convivir civilizadamente con el futuro. No debemos olvidar que la tarea por la vigencia efectiva de los derechos humanos es permanente. En democracia emergen otros desafíos y otras amenazas, que afectan a quienes convivimos en nuestro país. En consecuencia, construir una cultura de respeto a los derechos humanos es un deber ineludible de todos y todas, así como de las instituciones y órganos públicos en un Estado de Derecho, que deben observar permanentemente sus instituciones para profundizar la democracia, y la protección y promoción de los derechos humanos.
 
Fuente INDH Chile: http://www.indh.cl

11 sept 2013

AI: Chile - Cuarenta años después del golpe de Pinochet, la impunidad debe terminar

Comunicado de Prensa de Amnistía Internacional
10 de septiembre del 2013

Chile: Cuarenta años después del golpe de Pinochet, la impunidad debe terminar 

Miles de activistas han firmado una petición en la que la organización pide a las autoridades chilenas que eliminen todas las barreras que protegen a los perpetradores de violaciones de derechos humanos en el país.

“No es de recibo que 40 años después del golpe militar continúen existiendo dificultades para la búsqueda de justicia, verdad y reparación en Chile. La Ley de Amnistía sigue protegiendo a los violadores con inmunidad procesal, continúa habiendo largos retrasos en las actuaciones judiciales y las condenas no reflejan la gravedad de los crímenes cometidos”, ha dicho Guadalupe Marengo, directora adjunta del Programa Regional para América de Amnistía Internacional.

Decenas de miles de personas fueron detenidas, torturadas, asesinadas o sometidas a desaparición. Según cifras oficiales, el número de personas desaparecidas o asesinadas en Chile entre 1973 y 1990 superó las 3.000, y cerca de 40.000 personas sobrevivieron al encarcelamiento por motivos políticos o la tortura. 

El Decreto Ley de Amnistía, aprobado en 1978, exime de responsabilidad penal a todas las personas que cometieron violaciones de derechos humanos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978.   

Si bien algunas sentencias judiciales han eludido la aplicación de esta ley de amnistía, el hecho de que siga existiendo es incompatible con las obligaciones internacionales de Chile en materia de derechos humanos. 

“Las autoridades chilenas deben abordar el legado de abusos graves y generalizados perpetrados en el pasado, abolir de inmediato la ley de amnistía, cuya mera existencia es una afrenta para las miles de víctimas del régimen de Pinochet y para sus familiares, y garantizar que todas las violaciones de derechos humanos se ven en tribunales ordinarios”, ha dicho Ana Piquer, directora de Amnistía Internacional Chile.

Hasta la fecha, al menos 262 personas han sido condenadas por violaciones de derechos humanos, y hay abiertos más de 1.100 procedimientos judiciales. 

“Gracias a la lucha incansable de muchas de las víctimas y de sus familiares, así como de unos cuantos valientes fiscales y jueces, algunos de los responsables de estos crímenes han comparecido ante la justicia. Ya es hora de que las autoridades introduzcan todas las reformas necesarias para garantizar que jamás vuelvan a suceder violaciones de tal gravedad”, ha dicho Guadalupe Marengo. 

Información general 

El 11 de septiembre de 1973, las fuerzas armadas dirigidas por el general Augusto Pinochet arrebataron el poder al gobierno salido de las urnas del presidente Salvador Allende en Chile, en un sangriento golpe militar.

En los últimos años, los tribunales no han aplicado la ley de amnistía. Sin embargo, el hecho de que esta ley siga existiendo en la legislación nacional es incompatible con las obligaciones de derechos humanos de Chile.

En 1991, el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig) documentó 2.296 casos de personas que habían sido objeto de homicidio político, de los cuales casi un millar eran casos de desaparición forzada. En 2004 y 2005, el informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura  (Comisión Valech) halló que 28.459 personas habían sido detenidas por motivos políticos y que la mayoría de ellas habían sido torturadas. La Comisión se reabrió en 2010 para evaluar más casos de desaparición forzada, homicidio político, encarcelamiento por motivos políticos y tortura.

El total de personas reconocidas oficialmente en Chile como desaparecidas o asesinadas entre 1973 y 1990 es de 3.216, y el de personas que sobrevivieron al encarcelamiento por motivos políticos o tortura, de 38.254.

En los últimos años ha habido ciertos avances, pues varios procedimientos judiciales de crímenes perpetrados en el pasado se han transferido de los tribunales militares a los civiles a fin de garantizar mayor independencia e imparcialidad. Sin embargo, las violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército y las fuerzas de seguridad siguen bajo la jurisdicción militar.

Durante los últimos meses Amnistía Internacional ha recogido más de 25.000 firmas mediante la siguiente petición online:  http://www.amnistia.cl/web/formulario/40anosGolpeEstado/formulario.php 

Amnistía Internacional insta a las autoridades chilenas a abolir el Decreto Ley de Amnistía de 1978 y cualquier otra medida que otorgue amnistía a perpetradores de violaciones de derechos humanos; reformar el Código de Justicia Militar para garantizar que los abusos contra los derechos humanos perpetrados por personal del ejército y de las fuerzas de seguridad en Chile son investigados y juzgados por tribunales civiles; apoyar y reforzar las iniciativas encaminadas a conservar la memoria histórica de las graves violaciones de derechos humanos, y poner los derechos humanos en lugar preferente en todas las políticas y programas. La petición seguirá abierta hasta el fin de septiembre. 

La organización ha publicado una serie de artículos que muestran la brutalidad de la época de Pinochet:

Fuente: Amnistía Internacional

10 sept 2013

Roberto Garretón: "Preferiría que El Mercurio pidiera perdón"





Los abogados abogados Hermógenes Pérez de Arce y Roberto Garretón se refirieron al gesto del diario O Globo de Brasil y a las declaraciones del presidente Piñera. 

El diario brasileño Globo, pidió perdón a través de su editorial. por haber apoyado la dictadura militar en su país y lo calificó como un "error histórico". En Chile, el presidente Piñera sostuvo que el Poder Judicial no había protegido al Estado de Derecho durante la dictadura y que la prensa no había informado con veracidad sobre los hechos. Acerca de este otros temas conversaron con CNN Chile el abogado y ex columnista de El Mercurio, Hermógenes Pérez de Arce y el abogado del Comité Pro Paz, Roberto Garretón.

Pérez de Arce calificó la actitud del diario brasileño como "casi ridícula, porque está pidiendo perdón por un hecho sucedido hace casi 50 años" y que "es un perdón extraído más que un perdón voluntariamente expresado". Además, señaló no sentirse sorprendido por las declaraciones del presidente Sebastián Piñera "porque él siempre ha tenido esa posición".

El abogado Garretón, señaló que si el perdón por parte de Globo "si fuese sincero sí serviría, pero no lo es" y manifestó que prefería que, en el caso de Chile, pidiera perdón el diario El Mercurio. "Siguen siendo orgullosos de lo que hicieron, eso es una marca muy importante", agregó Garretón. 

A 40 años del Golpe de Estado en Chile, familia del presunto asesinado cantante Víctor Jara demanda ante la Corte de Estados Unidos


40 Years after Chile Coup, Family of Salin singer Víctor Jara sues alleged killer in U.S.

This week marks the 40th anniversary of what’s known as the other 9/11: September 11, 1973, when a U.S.-backed military coup ousted Chile’s democratically elected president Salvador Allende and ushered in a 17-year repressive dictatorship led by General Augusto Pinochet. We’re joined by Joan Jara, the widow of Chilean singer Víctor Jara, who has just filed a civil lawsuit in U.S. court against the former military officer who allegedly killed Jara 40 years ago. Jara’s accused killer, Pedro Barrientos, has lived in the United States for roughly two decades and is now a U.S. citizen. Jara’s family is suing him under federal laws that allow U.S. courts to hear about human rights abuses committed abroad. Last year, Chilean prosecutors charged Barrientos and another officer with Jara’s murder, naming six others as accomplices. We also speak with Almudena Bernabeu, an attorney with Center for Justice and Accountability, who helped file the Jara family’s lawsuit last week. "I saw literally hundreds of bodies that were piled up in what was actually the parking place of the morgue," Joan Jara says of finding her husband’s body 40 years ago. "I recognized him. I saw what had happened to him. I saw the bullet wounds. I saw the state of his body. I consider myself one of the lucky ones in the sense that I had to face in that moment what had happened to Victor. I could [later] give my testimony with all the force of what I felt in that moment — and not the horror, which is much worse, of never knowing what happened to your loved one. That happened to so many families, so many women who have spent these 40 years looking for their loved ones who were made to disappear". 

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AMY GOODMAN: Today we look at another September 11th. It was 40 years ago this week, September 11, 1973, that General Augusto Pinochet ousted Chile’s democratically elected president, Salvador Allende, in a U.S.-backed military coup. The coup began a 17-year repressive dictatorship during which more than 3,000 Chileans were killed. Pinochet’s rise to power was backed by then-President Richard Nixon and his secretary of state and national security adviser, Henry Kissinger.
In 1970, the CIA’s deputy director of plans wrote in a secret memo, quote, "It is firm and continuing policy that Allende be overthrown by a coup. ... It is imperative that these actions be implemented clandestinely and securely so that the USG [that’s the U.S. government] and American hand be well hidden," unquote. That same year, President Nixon ordered the CIA to, quote, "make the economy scream" in Chile to, quote, "prevent Allende from coming to power or [to] unseat him".
After the 1973 coup, General Pinochet remained a close U.S. ally. He was defeated in 1988 referendum and left office in 1990. In 1998, Pinochet was arrested in London on torture and genocide charges on a warrant issued by a Spanish judge, Baltasar Garzón. British authorities later released Pinochet after doctors ruled him physically and mentally unfit to stand trial.
Last week, Chile’s judges issued a long-awaited apology to the relatives of loved ones who went missing or were executed during the Pinochet dictatorship. This is Judge Daniel Urrutia. 

9 sept 2013

Pinochet en el basurero de la historia

Hace 40 años consumó el crimen contra la democracia chilena por parte de un grupo de conspiradores militares y civiles sobre los cuales se aupó Augusto Pinochet, un criminal que se erigió en el cabecilla de un régimen brutal, que practicó la prisión, la tortura y el asesinato como política sistemática para enfrentar a los opositores a la dictadura.

El golpe fue planeado no solo con la clara intención de tomar el poder por la fuerza, sino de matar al mayor número posible de opositores. Por eso, desde el primer día se dio la orden de matar y así se hizo de forma consistente y continua, y así prosiguió hasta el final, durante las casi dos décadas que aquel régimen infame se mantuvo en el poder.

Las víctimas se cuentan por miles de asesinados, desaparecidos, torturados y represaliados de muy distintas maneras. Decenas de miles se vieron obligados a abandonar su país para salvar la vida. La dictadura de Pinochet fue una de las más brutales que haya habido en América Latina.

40 años después, el Chile democrático que resurgió de sus cenizas en la década de los 90, luego del triunfo histórico del NO en el referéndum mediante el cual Pinochet pretendía perennizarse, todavía lidia con la herencia traumática de la dictadura y sigue trabajando por afirmar sus valores e instituciones democráticas ante los rezagos y las heridas que aún no pueden cerrar.

Lo importante es que Chile, 40 años después del crimen de Pinochet y sus secuaces, no ha olvidado ni ha perdonado esos crímenes. Contra lo que pretenden los pinochetistas incorregibles, que no son pocos y tienen poder, pero son minoría en la democracia, la memoria se abre paso cada vez más, de la mano con un esfuerzo cada vez mayor de justicia.

Cientos de violadores de DDHH, militares y civiles han sido y siguen siendo procesados, y muchos de ellos han recibido sentencias ejemplares. De este modo, la democracia establece que el crimen debe ser sancionado y que no puede haber impunidad para el crimen cometido al amparo del poder político.

En este sentido, a medida que han pasado los años, el sistema de administración de justicia ha ido asumiendo un rol cada vez más importante para restablecer y afirmar los valores democráticos y éticos de la nación chilena, lo que no hubiera sido el caso de haberse seguido una política de impunidad.

En estos días, precisamente, la Corte Suprema de Chile ha reconocido públicamente que no estuvo a la altura de su función durante la época de la dictadura y que no amparó a las víctimas como debía. Y la asociación de jueces ha perdido perdón al pueblo chileno.

En el Perú, en cambio, vemos que los promotores de la política de impunidad aún tienen capacidad de presionar y marcar la pauta de los gobiernos. Y algunos jueces, en lugar de reparar lo que hicieron mal u omitieron hacer durante el período de violencia para amparar a las víctimas de abusos, hoy emiten sentencias prevaricadoras con las cuales pretenden cubrir con impunidad a los autores de crímenes que la humanidad repudia.

40 años después del oprobioso golpe, Pinochet y sus secuaces están cada vez más al fondo del basurero de la historia del cual nunca saldrán para bien de la democracia. Y pensar que aquí algunos inefables suspiraban por un Pinochet peruano y hubo alguno que se hacía llamar Chinochet. Que no se queje si ahora está en la cárcel, pues es lo que sucede cuando se elige como modelo a un asesino.

Artículo de Ronald Gamarra, publicado en DIARIO16 el domingo 08 de septiembre del 2013, en: http://diario16.pe/columnista/42/ronald-gamarra/2817/pinochet-basurero-historia