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18 jun 2020

END Violence: Organismos de la ONU advierten que los países no han logrado prevenir la violencia contra los niños

En el Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia contra los niños se exhorta a los gobiernos a tomar más medidas y se advierte de los 'efectos devastadores' de la COVID-19.

La mitad de los niños del mundo, es decir aproximadamente 1000 millones de niños, se ven sujetos cada año a violencia física, sexual o psicológica, y sufren traumatismos, discapacidad y muerte, porque los países no han observado las estrategias "INSPIRE" establecidas para su protección.

Es lo que se desprende de un nuevo informe que publican hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, UNESCO, la Oficina del Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños (SRSG-VAC) y la Alianza Mundial para Acabar con la Violencia contra los Niños (END Violence).

«La violencia contra los niños nunca tiene justificación», comentó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Contamos con herramientas de base científica para prevenirla, y exhortamos a todos los países a aplicarlas. Proteger la salud y el bienestar de los niños es crucial para proteger nuestra salud y bienestar colectivos, ahora y para el futuro».

El Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia contra los niños 2020 es el primero de su especie, al trazar los progresos de 155 países en la aplicación del marco «INSPIRE», un conjunto de siete estrategias para prevenir y abordar la violencia contra los niños. En el informe revela claramente la necesidad de que todos los países hagan más esfuerzos por aplicar las estrategias. Si bien casi todos los países (88%) cuentan con legislación para proteger a los niños contra la violencia, menos de la mitad (47%) indicaron que se aplicara contundentemente.

El informe incluye las primeras estimaciones mundiales de homicidios específicamente contra menores de 18 años, ya que las estimaciones anteriores se basaban en datos que incluían a jóvenes de 18 y 19 años. Los datos revelan que, en 2017, unos 40 000 niños fueron víctimas de homicidio.

«La violencia contra los niños siempre ha estado presente, y ahora la situación podría empeorar mucho», dijo la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore. «El confinamiento, los cierres de escuelas y las restricciones al movimiento han dejado a demasiados niños a merced de quienes les maltratan, sin el espacio seguro que la escuela ofrecería normalmente. Es urgente intensificar los esfuerzos para proteger a los niños en estos momentos y también posteriomente, en particular estableciendo que los trabajadores de los servicios sociales son esenciales y reforzando las líneas telefónicas de ayuda a la infancia».

9 jul 2019

UNODC: La delincuencia causa más muertos que los conflictos armados

En 2017 se registraron en el mundo unos 464.000 asesinatos, una cifra que quintuplicó los 89.000 decesos ocurridos como consecuencia de conflictos armados durante el mismo año, según los datos divulgados este lunes por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

El "“Estudio Global de Homicidios 2019” " analiza los crímenes relacionados con violencia de género, violencia de pandillas y otros tipos de asesinatos con la intención de ayudar a elaborar estrategias que prevenga esas muertes y reduzcan la tasa de homicidios.

El director ejecutivo de la UNODC, Yuri Fedotov, recordó que los países se han comprometido a reducir todas las formas de violencia y las muertes que ésta provoca para cumplir con las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030.

"Este informe ofrece ejemplos importantes de operativos comunitarios que han ayudado a mejorar sustancialmente algunas áreas afectadas por la violencia, las pandillas y el crimen organizado", dijo Fedotov.

De acuerdo con el estudio una de las regiones más peligrosas fue Centroamérica, donde los homicidios alcanzaron 62,1 por cada 100.000 personas en algunos puntos.

Asia, Europa y Oceanía, en cambio, resultaron las zonas del mundo más seguras durante el periodo estudiado con una tasa de homicidios de 2, 3 y 2, 8 por cada 100.000 habitantes respectivamente. Estos  indicadores estuvieron muy por debajo del promedio global de 6,1 asesinatos por cada 100.000 personas.

En África, esa tasa fue de 13, mientras que en el continente americano llegó a 17,2 en 2017, la cifra más alta desde que se empezó a llevar un registro riguroso en 1990.

La UNODC destacó que los homicidios globales aumentaron de 395.542 en 1992 a 464.000 en 2017, aunque aclaró que si se toma en cuenta el incremento de la población, el riesgo de morir asesinado disminuyó durante el mismo período y que esos decesos cayeron de 7,2 a 6,1 por cada 100.00 habitantes.

EL PAÍS: La maldición de ser joven en El Salvador

Migrar a toda costa de El Salvador

La falta de empleo y la violencia ejercida por las pandillas mantienen latente la migración pese al caso de Óscar y Valeria Martínez

Como casi todo su entorno, Alex Rodás también pensó en migrar. Cuando unos conocidos le propusieron a principio de año irse a Estados Unidos en busca de una vida mejor, se lo planteó. Trabajaba repartiendo garrafas de gas en Altavista, la peligrosa colonia donde vivían los migrantes salvadoreños que se ahogaron en el río Bravo. Acababa de tener una hija a sus 20 años y su salario le rendía cada vez menos. Finalmente decidió no hacerlo, “por la niña”. Con la fotografía de Óscar Martínez y su hija Valeria grabada en la mente, hoy asegura que no se iría de El Salvador. “Y menos ahora, después de esta noticia”.

En el barrio donde vivían los Martínez abundan las historias de jóvenes que han migrado, han querido migrar pero no han podido o piensan migrar algún día. Casi todos conocen a alguien que se ha marchado a Estados Unidos, o al menos lo ha intentado. “No consigo trabajo”, “no alcanza el dinero”, “quisiera una vida mejor”, repiten los jóvenes del lugar. La falta de oportunidades laborales en esa zona, en un país donde la pobreza alcanza casi al 30% de la población, ha hecho que un empleo decente se vuelva el sueño más deseado. “Yo prefiero quedarme aquí, pero se me hace difícil, a veces no se consigue nada”, asegura Rodás.

Él comenzó a trabajar a los 13 años y ha pasado desde entonces por un lavadero de autos, un taller, una distribuidora de gas y una panadería. Desde hace unas semanas vende pan de puerta en puerta. Para poder ganar unos 120 dólares al mes, sale todos los días de su casa a las seis de la mañana en bicicleta y se pasa diez horas en la calle. “Estamos un poquito mal. Solo gano unos tres o cuatro dólares al día y son para que ella coma”, dice con Griselda, su hija de ocho meses, en brazos. Pese a no querer marcharse, las dificultades económicas han hecho que la idea de migrar persista en su familia. “Una de mis metas a futuro es irme de este país”, apunta la novia, Cecilia Alemán, de 17 años. “Si pudiera hacerlo legalmente, me iría”, asegura, “porque siento que aquí no voy a prosperar”.

La falta de oportunidades no es el único problema de la juventud en Altavista, una colonia dormitorio de 300.000 habitantes a las afueras de San Salvador. En esta zona residencial, la gente vive en unos barrios que llama polígonos, unos conjuntos de pequeñas casas apiñadas y rodeadas de alambrada, originalmente diseñados para protegerse del crimen. De los 48 polígonos que hay en total, la mayoría cuenta con gran presencia de las pandillas y algunos están completamente dominados por estas bandas. Allí, no entran ni las fuerzas de seguridad ni nadie que las maras no quieran, y la ley que rige cambia según el grupo criminal que domine.

Las amenazas y la presión de los pandilleros son otro factor de gran peso que expulsa a la gente de El Salvador. “Nadie se va solo por pobreza, se van huyendo de las pandillas”, comenta Alemán. El poder de estas bandas criminales ha marcado la forma en que los jóvenes viven, la música que escuchan o la ropa que usan. “Aquí no se puede ir con cualquier color de ropa o cualquier marca porque ya te identifican con un grupo específico”, explica Daniel, de 19 años, residente de la colonia. “En mi familia desde hace años no podemos invitar a nadie a casa, porque ellos decimos quien entra [al barrio] y quien no”, relata María, una adolescente de 14 años que vive en uno de los polígonos más peligrosos.

“En este lugar es una maldición ser joven”, comenta un portavoz del Gobierno de San Martín, uno de los tres municipios que comprende a Altavista, junto con Ilopango y Tonacatepeque. Los hombres, explica, viven acorralados entre las pandillas, que buscan reclutar, y la policía, que asocia fácilmente juventud con criminalidad. La situación para ellas resulta aún peor porque, a medida que crecen, se convierten en material de cambio para las bandas criminales. Unas 4.800 menores de 17 años denuncian agresiones sexuales cada año en el país, según datos del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer. “Yo no he tenido ningún problema grave, lo único ha sido acoso sexual, pero nada grave”, dice con inocencia Alemán.

La organización internacional Save the Children califica la situación de los jóvenes salvadoreños como de “fuego cruzado” entre bandas criminales. Algo “equiparable a una guerra”. El último informe de la ONG, presentado el pasado martes, alerta sobre los niveles extremos que alcanza la violencia. En 2018, el país centroamericano se convirtió en el cuarto del mundo con más homicidios de menores de 19 años, solo por detrás de Venezuela, Colombia y Honduras, al alcanzar casi los 21 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

Las caravanas de migrantes centroamericanos que comenzaron a verse a finales del año pasado reflejaron la gravedad de un fenómeno gestado durante años. Solo entre 2015 y 2017, más de 50.000 personas emigraron desde El Salvador, según datos de Naciones Unidas, principalmente hacia Estados Unidos. “Si la gente se va es porque allí hay más oportunidades que aquí”, dice Juan Carrasco, de 17 años. Este joven, residente de Altavista, asegura que cuando cumpla la mayoría de edad partirá rumbo al norte con su hermano mayor. “Me gustaría poder ayudar a mi familia a salir de la pobreza”.

Tras la repercusión que generó la brutal fotografía de Óscar y Valeria, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, admitió la responsabilidad del Gobierno en la emigración masiva. "Es nuestra culpa", sentenció. El mandatario, que tomó el poder el pasado 1 de junio, prometió además trabajar para que “nadie tenga que huir” de El Salvador. Pese a que aún no ha presentado una propuesta a la falta de empleo, sí lo ha hecho en el plano de la inseguridad. La nueva Administración ha puesto en marcha el Plan de Control Territorial que, hasta el momento, ha significado más presencia de las fuerzas de seguridad y medidas para evitar que los pandilleros presos sigan liderando actividades criminales desde las cárceles.

Mientras el impacto provocado por la muerte de los Martínez se disipa, los jóvenes en Altavista continúan en la disyuntiva entre resistir a la violencia y al desempleo o emprender la ruta migratoria. Los riesgos de vivir entre el fuego cruzado de las pandillas o los riesgos de atravesar Centroamérica y México sin tener un proyecto asegurado. “No quiero tener que pensar en en tomar esa decisión”, dice Rodas.


2 nov 2017

Una situación habitual: violencia en la vida de los niños y los adolescentes por UNICEF


"La disciplina violenta, abuso sexual y homicidios", nueva publicación de UNICEF.

Los niños deberían sentrise seguros en casa, en la escuela y en sus comunidades. Sin embargo, es en esos lugares donde ocurren la mayoría de casos de violencia; a menudo, a manos de personas a las que ven a diario. Para muchos niños, la violencia tiene rostro conocido.

La violencia en la primera infancia: Solo 60 países contemplan leyes que prohíben enteramente el uso del castigo físico en el hogar, lo que significa que más de 600 millones de niños menores de cinco años carecen de protección jurídica plena.
La violencia en la escuela: 732 millones de niños en edad escolar, la mitad de la población mundial de entre 6 y 17 años, viven en países que no les ofrecen protección jurídica contra el castigo físico en la escuela.

Los adolescentes y la violencia: Cada 7 minutos muere un adolescente a manos de la violencia. Desde el año 2015, los 5 países con las tasas más altas de homicidio son: Venezuela, Colombia, El Salvador, Honduras y Brasil. Todos en la región de América Latina.

Violencia sexual: 9de cada 10 casos de relaciones sexuales forzadas denunciadas por niñas han tenido lugar a manos de un conocido o una persona cercana a ellas.

Informe completo en inglés y resumen ejecutivo en español:


Fuente UNICEF: https://www.unicef.org/publications/files/Violence_in_the_lives_of_children_Key_findings_Sp.pdf

30 oct 2015

OMS: Cada año aproximadamente 200 mil jóvenes entre 10 y 29 años son asesinados

La Organización Mundial de la Salud - OMS, señala que cada año un estimado de 200 000 jóvenes entre 10 a 29 años son asesinados, por lo que el homicidio es la cuarta causa principal de muerte de los jóvenes. Millones más sufren lesiones relacionadas con la violencia (homicidio, peleas, bullying y violencia de género) que requieren tratamiento médico de emergencia, y un sin número de otros van a desarrollar problemas de salud mental y adoptar comportamientos de alto riesgo, como el tabaquismo, el alcohol y el abuso de drogas como resultado de la violencia que sufren. 

El informe tiene como objetivo ayudar a los responsables políticos y los planificadores - sobre todo en los entornos con recursos humanos y financieros - para hacer frente a la violencia juvenil mediante un enfoque basado en evidencia.
Y señala 21 estrategias para prevenir la violencia juvenil, incluyendo los programas relacionados con la crianza, el desarrollo de la primera infancia, y el desarrollo de habilidades sociales, así como las políticas relacionadas con el uso nocivo del alcohol,entre otros.

19 oct 2015

ONU: La violencia es un problema grave entre los jóvenes de América Latina y el Caribe

La violencia es un problema grave entre los jóvenes de América Latina y el Caribe. Es la primera causa de muerte en ese grupo de población.

Además, esa población se ha ganado una mala reputación que los retrata con frecuencia como delincuentes o pandilleros. El estigma es un obstáculo a la hora de resolver el problema.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha dedicado especial atención a este tema en recientes informes sobre la inclusión social de los jóvenes en la región que fueron presentados en El Salvador.

Daniela Trucco, una de las autoras de los documentos, se encuentra en la capital de ese país centroamericano.

Desde San Salvador, la experta nos concedió una entrevista telefónica en la que hace un diagnóstico del problema y del impacto que tiene, especialmente en los jóvenes centroamericanos.

La historia por ejemplo de las maras en El Salvador tiene mucho que ver con los procesos migratorios de Estados Unidos y de allí es donde vinen las maras originalmente, de poblaciones excluídas en la ciudad de Los Ángeles. Luego de una política de deportación fuerte desde Estados Unidos volvieron completamente desvinculadas a las sociedades salvadoreñas", explicó Daniela Trucco, experta de la CEPAL.

Otro factor que incide en los niveles de violencia es el negocio de las redes de narcotráfico, las rutas de tránsito de la cocaína y el crimen organizado que impactan con más fuerza en los países del llamado triángulo norte, que incluye a Guatemala, Honduras y El Salvador.

"Estas redes criminales entran con mucha fuerza, se aprovechan de las organizaciones juveniles, se entremezclan, y donde hay muy pocas oportunidades laborales, y donde hay Estados muy debilitados, encuentran terreno fértil para instalarse", dijo la investigadora.
Informe: "Hacia la Inclusión Juvenil. Herramientas para el análisis y el diseño de políticas":

1 mar 2015

Guía de UNODC para reducir el hacinamiento en prisión

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito presentó el Manual sobre Estrategias para reducir el hacinamiento en las prisiones, parte de una series de guías de justicia penal.

Además, durante la Asamblea General de la ONU, abogaron por la integración de la justicia penal y la prevención del crimen a  la agenda de desarrollo post 2015.

El máximo órgano de debate de Naciones Unidas celebró una sesión de alto nivel en la que el vicesecretario general de la Organización, Jan Eliasson, aseveró que no puede haber paz sin desarrollo.

Agregó que tampoco puede haber paz duradera o desarrollo sostenibles sin respeto a los derechos humanos y al estado de derecho.

Eliasson apuntó que para avanzar los planes de desarrollo sostenible, se deben tomar en cuenta los efectos desdestabilizadores del crimen y la violencia.

Fedotov indicó que si bien los crímenes violentos se han reducido a nivel global, los niveles de homicidios en los países de renta media-baja se incrementaron un 10% en la última década, y subrayó que queda mucho por hacer para proteger a los grupos más vulnerables de la explotación.

Asimismo, llamó a trabajar para que la corrucpión no socave los servicios públicos y para liberar a los jóvenees que viven una espiral de pobreza, drogas, crimen y violencia.


12 feb 2015

"Homicidios en el Perú, contándolos uno a uno. 2011-2013".

Consejo Nacional de Política Criminal, "Homicidios en el Perú 2011 - 2013", Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad (D.S. 013-2013-JUS), integrado por el INEI, MINJUS, Ministerio del Interior, Policía Nacional del Perú, Ministerio Público, Poder Judicial y el Instituto Nacional Penitenciario.

Vea el documento: