5/20/2018

"Cién años sin Gonzáles Prada", por Ronald Gamarra

"La mezquinidad interesada ante la memoria de nuestros pensadores y creadores es ya una costumbre. Pues lo mismo sucedió con el centenario de José María Arguedas, que debió celebrarse en el 2011".

Nunca tan actual se siente la obra de Manuel Gonzáles Prada (1844 - 1918) como en los días que corren, a un siglo de su muerte. Claro que esa actualidad se debe, sobre todo, al triste hecho de que como país seguimos adoleciendo de las mismas miserias, de los mismos lastres de la corrupción, la discriminación y la injusticia que el gran pensador estigmatizó con apasionado fuego literario en ensayos esenciales que fundaron la visión moderna, y por tanto crítica, de un Perú que se había extraviado en el camino de su construcción republicana.

Este año debió ser declarado oficialmente el del centenario de Gonzáles Prada. Sin embargo, no lo fue. Y cómo había de serlo, con una corrupción que gangrena al país desde el nivel más alto del Estado. Rendir homenaje a la memoria de Gonzáles Prada en estos tiempos ha de ser como mentar la soga en la casa del ahorcado. Mejor, pues, dejarlo pasar en silencio y declarar cualquier cosa como lema oficial del año. Cualquier cosa menos recordar a quien, en cada línea, en cada frase, viene marcándonos a fuego desde hace más de un siglo.

La mezquindad interesada ante la memoria de nuestrso pensadores y creadores es ya una costumbre. Pues lo mismo sucedió con el centenario de José maría Arguedas, que debió delebrarse en el 2011. Así se propueso entonces desde muy amplios sectores, pero el presidente decidió cualquier otra cosa olvidable. ¿Y quién era ese mandatario? Quién va ser pues,: Alan García. Todo un personaje, dicho sea de paso , que hubiera sido fulminado sin atenuantes por encarnar mucho de aquello que condenaba el verbo flamígero y urticante de don Manuel.

Que el Estado peruano haya decidido olvidar a Gonzáles Prada y hacer a un lado su memoria , nos obliga como  ciudadanos a hacer exactamente lo opuesto. Recordar hoy, más que nunca, a don manuel, leer y releer sus ensayos, reflexionar sobre ellos y encontrar el puente entre su actitud y la que nos exige la hora presente, debiera ser el modo de conmemorarlo y rendirle homenaje. Sería también una manera de refrescar y recuperar fuerzas y aliento para contrarrestar la inevitable  desmoralización y fatiga que produce la realidad que vivimos y sufrimos.

Pero no solo debemos recuperar a Gonzáles Prada en su vena de autor de ensayos políticos. Fue también un fino y cuidadoso poeta que no ha sido  leído y celebrado como se debe. Su poesía, del mismo modo  que su prosa, marca el inicio de la escritura literaria contemporánea en nuestro país. Me parece que en esto hay consenso unánime entre los estudiosos. Antes de él, todo es más o menos coloniaje, todo mira al pasado. Con él empieza a expresarse una nueva mirada enfocada hacia lo actual, lo real, lo desmitificador, lo que inquiere por el futuro sin eludir el escepticismo:

"Para verme con los muertos,
ya no voy al camposanto.
Bisco plazas, no desiertos,
para verme con los muertos.
¡Corazones hay tan yertos!
¡Almas hay que hieden tanto!
Para verme con los muertos
ya no voy al camposanto."

Olvidado, ignorado, silenciado por el país oficial, Gonzáles Prada brilla desde la zona más lúcida y limpia de una conciencia moral que los peruanos , pese a todo, queremos y debemos rescatar. La reconstrucción de nuetsro país, reconstraucción física pero sobre todo moral, es hoy una necesidad tan vigente  como en los aciagos días que él vivió y calificó de oprobio. Y si bien duele confirmar que no hemos avanzado muchos en aspectos fundamentales desde el tiempo que él vivió y denunció, debe fortalecernos la convicción de que la lucha prosigue, pese a todo.


Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 04 de mayo de 2018.

No hay comentarios:

Publicar un comentario