3/08/2016

"No hay lugar para las mujeres": testimonios de centroamericanas en el exilio

"No Women's Land": Testimonios de centroamericanas en el exilio ó No hay lugar para las mujeres migrantes en México. Es el título de un libro que publica la periodista francesa Camilla Panhard, quien durante meses siguió el camino del exilio con las migrantes centroamericanas.

No hay lugar para las mujeres cuenta al destino de las migrantes centroamericanas que huyen de la violencia y de la miseria. En su relato*, Camila Panhard plasma decenas de testimonios desgarradores de mujeres como Yohanna, Yoli, Claudia, Lupita. Son centroamericanas y se preparan para lo peor en su ruta hacia Estados Unidos.

En No women's Land, que se puede traducir por "no hay lugar para las mujeres", la periodista francesa, autora de varias crónicas periodísticas sobre México, cuenta el infierno cotidiano que enfrentan las mujeres migrantes al atravesar México en el tren de carga La Bestia, también llamado Tren de la Muerte.


"Hay muchos hombres (que emigran) pero hay más mujeres que llegan a Estados Unidos que hombres. Nunca se habla de estas heroínas que sostienen a sus familias y a su país", observa la periodista. "Por lo general son madres solteras, de entre 20 y 25 años. La mayoría son muy jóvenes", agrega, en entrevista con RFI.

Panhard cuenta que algunas mujeres se inyectan Depo Provera, una sustancia anticonceptiva. "Las mujeres saben que las van a violar en el camino. Hubo un informe deAmnistía Internacional que decía que 8 de cada 10 mujeres es víctima de violación en el camino. Cuando iba a entrevistarlas, la mayoría de las mujeres hablaba de violaciones".

Resistencia

El libro visibiliza también la solidaridad y la lucha de las que tratan de resistir a la violencia. Camilla Panhard sigue a las madres de desaparecidos en busca de sus seres queridos y también a las llamadas Patronas, en el Estado de Veracruz, que regalan comida a los migrantes. "No tienen mucho dinero pero siempre encuentran algo para hacer unos tacos a los migrantes que pasan por ahí", observó Panhard.

En la ruta del exilio, la ciudad de Ecatepec al norte de la Ciudad de México constituye una etapa peligrosa pero obligatoria. Esta ciudad de 1,5 millones de habitantes donde paran los trenes de carga que salen desde la frontera guatemalteca se convirtió en un feudo de las mafias. En los tres últimos años, 168 mujeres fueron asesinadas y las desapariciones de adolescentes son recurrentes.

El simple camino a la escuela se vuelve peligroso, como lo contaron unas estudiantes de preparatoria a la periodista: "La escuela está en una zona donde la violencia está muy presente a diario. Es un miedo salir a la calle sola porque no sabes si vas a regresar. Incluso en la esquina te pueden asaltar, secuestrar, es un miedo que siempre está presente y con el que vivimos".

Desde la instauración por el gobierno mexicano del plan Frontera Sur en 2014, las detenciones y deportaciones de migrantes centroamericanos se han disparado pasando de 77.000 en 2013 a cerca de 100.000. Además, desde que la compañía que opera el tren de carga prohibió a los migrantes viajar en el techo de La Bestia, los centroamericanos que buscan alcanzar Estados Unidos lo hacen por vía marítima o de manera clandestina en autobuses, en rutas cada vez más peligrosas.

*Camilla Panhard, No Women's Land, Les Arènes, 2016, Francia 

Entrevista por Raphael Morán.

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