8/26/2014

"ISRAEL SERÁ LIBRE, LIBERANDO A PALESTINA"

Esta semana, monseñor Desmond Tutu, uno de los grandes líderes de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, su país, escribió un artículo trascendental a raíz del bombardeo de Gaza, que por otra parte aún no cesa, a pesar de las treguas anunciadas una y otra vez.

El artículo de monseñor Tutu se publicó en Haaretz, el único diario israelí que da espacio a la opinión disidente del nacionalismo. Lamentablemente este artículo no ha tenido difusión en nuestros medios de comunicación, más bien preocupados de los problemas sentimentales de los personajes del espectáculo local. Reproduzco la última parte del artículo, en la traducción de Avaaz.org:

Por último, los sucesos en Gaza del pasado mes servirán para demostrar quién cree en la valía de los seres humanos. Se está volviendo cada vez más evidente que políticos y diplomáticos no están siendo capaces de encontrar respuestas, y que la responsabilidad para mediar una solución sostenible a la crisis en Tierra Santa recae en manos de la sociedad civil mundial y de los propios pueblos de Israel y Palestina. Además de la reciente devastación de Gaza, seres humanos decentes de todas partes –incluyendo muchos en Israel– están profundamente molestos por las diarias violaciones a la dignidad humana impuesta a los palestinos. Las políticas de ocupación ilegal de Israel, junto con la construcción de asentamientos en tierras ocupadas, complican aún más el ya difícil objetivo de lograr un acuerdo futuro aceptable para todas las partes.

El Estado de Israel se está comportando como si el mañana no existiera. Su pueblo no tendrá la vida pacífica y segura que anhela –y merece– mientras sus líderes perpetúen las condiciones que sostiene el conflicto.

He condenado a los palestinos responsables del lanzamiento de misiles y cohetes a Israel. Están dando fuelle a las llamas del odio. Me opongo a todas las manifestaciones de violencia. Pero debemos tener muy en claro que el pueblo de Palestina tiene todo el derecho de luchar por su dignidad y libertad. Esta es una lucha que tiene el apoyo de muchísimos alrededor del mundo.

No existe problema humano irresoluble cuando los seres humanos aúnan sus esfuerzos con el sincero deseo de superarlo. No hay paz imposible cuando la gente tiene la determinación de lograrla. La paz requiere que los pueblos de Israel y Palestina reconozcan al ser humano que habita en ellos y en el otro, y entiendan su interdependencia. Los misiles, las bombas y la crudeza del insulto no son parte de la solución. No hay solución militar.

Es más probable que la solución proceda de esa caja de herramientas no violentas que desarrollamos en Sudáfrica en los años 80 para persuadir al Gobierno de la necesidad de modificar sus políticas. La razón de que estas herramientas –el boicot, las sanciones y la retirada de fondos– resultaran finalmente eficaces fue la existencia de una masa crítica que las apoyaba, tanto dentro como fuera del país. La clase de apoyo del que hemos sido testigos a lo largo del mundo en las últimas semanas en relación con Palestina.

Mi ruego al pueblo de Israel es que vea más allá del momento, que vea más allá de la rabia de sentirse perennemente asediado, para ver un mundo en el que Israel y Palestina puedan coexistir, un mundo en el que reinen la dignidad y el respeto mutuos.

Requiere un cambio de mentalidad. Un cambio de pensamiento que reconozca que el intento de perpetuar el statu quo actual condena a las futuras generaciones a la violencia y a la inseguridad. Un cambio de mentalidad que cese de interpretar la crítica legítima a las políticas de Estado como un ataque al judaísmo. Un cambio de mentalidad que empiece en casa y se extienda por todas las comunidades y naciones y regiones, llegando a la diáspora diseminada por todo el mundo. El único mundo que compartimos. (…) Nelson Mandela pronunció aquella célebre frase donde dijo que los sudafricanos no se sentirán libres mientras los palestinos no lo sean. Hubiera podido agregar que la liberación de Palestina liberará a Israel.

Columna de Ronald Gamarra Herrera publicada en Diario16, el domingo 24 de agosto de 2014.

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