22 nov 2013

John Baird: “Nuestro malestar no es con la gente de Irán sino con su régimen que pretende acallar sus voces”.


"John Baird: Apoyando a un pueblo oprimido"

A principios de este año, Irán eligió un nuevo presidente, Hassan Rouhani, cuya manera, estilo y lenguaje difieren totalmente de la postura y el comportamiento beligerante de su predecesor Mahmoud Ahmadinejad. El tono conciliador y el enfoque adoptado por el nuevo presidente es bienvenido, en especial, en lo relacionado con la  diplomacia en los programas nucleares de Irán. Asimismo, nos sentimos aliviados al saber que Irán ha liberado a algunos presos políticos. Todos nosotros, que por mucho tiempo, hemos sentido la desesperación por la influencia nefasta del régimen iraní  en el extranjero, y su cruel opresión a su propio pueblo, queremos creer que el país está comprometido realmente a un cambio positivo en su patria y en las relaciones exteriores.

Sin embargo, no podemos darnos el lujo de ser ingenuos. Tampoco el pueblo iraní, quienes han sufrido durante mucho tiempo. Es tan fácil pararse frente a cámaras y escribir vía tweeter sobre los cambios. Lo duro es cuando se toman decisiones difíciles y se lleva a cabo un cambio significativo. Debemos juzgar al gobierno iraní por sus hechos, no por sus palabras. El Presidente Rouhani cumple sus primeros 100 días de gobierno el martes y, desde cualquier punto de vista, y sus actos no han estado a la altura de lo que se esperaba.
 
Gracias a los esfuerzos de la supervisión e informes en derechos humanos elaborados por la Secretaria General de las Naciones Unidad y el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Situación de los Derechos Humanos en Irán, sabemos que el historial de los derechos humanos en Irán es muy preocupante y que continúan dichos abusos. Las mujeres siguen enfrentando graves problemas de discriminación. Del mismo modo, las minorías étnicas y religiosas iraníes continúan padeciendo una discriminación desproporcionada, así como el acoso por parte de las autoridades. Más de 100 miembros de la Fe Bahá‘í siguen encarcelados acusados de cargos por practicar y organizar su religión, y defender sus derechos.

Estos nos son actos que nos aporte confianza para creer en un anhelo autentico de cambio por parte de los lideres iraníes. Para demostrar su preocupación sobre este cambio significativo en los derechos humanos, Irán necesitaría ir mas allá de medidas parciales y adoptar una serie de pasos concretos para atender las preocupaciones legitimas de la comunidad internacional sobre como las personas de este país son tratadas.

En primer lugar, permitir que el Relator Especial de las Naciones Unidad visiten Irán e investiguen las condiciones del lugar sin ningún impedimento o restricciones en los lugares que el viaje o a las personas a quienes hable.

En segundo lugar, ratificar y aplicar las disposiciones de la Convención contra Torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Esto implicaría la prohibición legal de estas formas de trato o castigo, que incluya el confinamiento prolongado con celdas aisladas, extradición de confesiones bajo tortura, azotamiento y lapidación,  y negación de tratamiento médico para los prisioneros.

En tercer lugar, investigar las denuncias de abuso de los prisioneros en los centros de detención de Irán, y garantizar los procesamientos judiciales y  castigar debidamente a los autores. En cuarto lugar, garantizar la libertad de expresión – tanto en el derecho como en la práctica – incluido el pleno acceso a internet sin obstáculos.

 Finalmente, el gobierno iraní debe prohibir por ley cualquier forma de discriminación por razón de religión, etnia o genero – y hacer cumplir las leyes.

Esto incluye ratificar e incorporar en la legislación nacional de la Convención en la Eliminación de cualquier Forma de Discriminación en Contra de las Mujeres, adoptar políticas y leyes que promuevan la participación de las mujeres en la vida pública, incluyendo candidaturas a la presidencia; y modificar el código civil de Irán de tal forma que un esposo ya no pueda impedir a su esposa de trabajar o desarrollar una carrera profesional.

“Buscamos ejercer presión sobre Irán para detener la discriminación, persecución, encarcelamiento injusto y tortura de tantas personas de su pueblo”

Nuestro escepticismo sobre Irán es una clara conclusión al observar décadas de inacción en estos temas tales como los mencionados. Los pasos concretos, desarrollados anteriormente, seria una señal al pueblo de Irán, al mundo, que finalmente el gobierno iraní es sincero en cuanto al respeto y defensa de los derechos humanos de este pueblo.

Esto no solo interesa a Canadá: Interesa a Irán y al pueblo iraní. Una sociedad libre, que respecta la dignidad humana del pueblo iraní, contribuirá a aflojar las cadenas de las sanciones y promoverá el ingenio y la prosperidad de todos los iraníes. Su futuro está en juego.
Estamos dispuestos a apoyarlos para un cambio real si las acciones mencionadas anteriormente son llevadas a cabo de forma sincera. Hasta que veamos estas acciones concretas, tenemos la obligación con el pueblo iraní de fomentar enérgicamente a los gobernantes de cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

Esta es la razón por la cual Canadá, este año una vez más, ha presentado una resolución en el historial de los derechos humanos de Irán ante las Naciones Unidas. Buscamos ejercer presión sobre Irán para detener la discriminación, persecución, encarcelamiento injusto y tortura de tantas personas de su pueblo.

Canadá trabaja hombro a hombro con el pueblo de Irán, con la esperanza que un día no muy lejano, ellos disfruten de los derechos fundamentales, de la dignidad de la persona y del respeto por los cuales creemos que todos los seres humanos tienen derecho.
 
* John Baird es el Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Canadá

Fuente Embajada de Canadá / Embassy of Canada / Ambassade du Canadá
 

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