6/22/2014

¡BUENA, TICOS!

La gran sorpresa del Mundial de fútbol es, hasta el momento, Costa Rica. Se trata de un país que carece de mayor tradición deportiva; no hablemos ya de fútbol. Nunca un equipo de fútbol costarricense ha pintado en lugar alguno. Por otra parte, la región geográfica en la cual se desenvuelve, el istmo centroamericano, no parece muy competitivo en términos de fútbol. En varios países de la región, el fútbol no es tan popular ni despierta tanta pasión como en el resto de América Latina.

Costa Rica es además un país muy pequeño, como todos los países de Centroamérica, con apenas 51 mil kilómetros cuadrados, casi la misma extensión que el departamento de San Martín en nuestro país, un 5% del territorio del Perú. La población es inferior a los 5 millones de habitantes, equivalente por tanto a la mitad de la población del departamento de Lima. Toda la población de Costa Rica cabe en Lima Norte y San Juan de Lurigancho.

Si en aspectos accidentales, como el territorio y la población, Costa Rica es pequeña, no lo es tanto en aspectos de fondo. En democracia, por ejemplo, es un pequeño gigante que brilla con luz propia en el panorama continental. La última guerra civil la tuvieron en 1948, cuando los ciudadanos derrotaron al ejército y lo disolvieron, y desde entonces no ha habido más dictaduras militares ni civiles. Los gobiernos se suceden civilizadamente. En toda mi vida no recuerdo escándalo, fraude o conflicto electoral alguno procedente del país de los ticos.

Costa Rica ha logrado construir un consenso democrático en condiciones muy difíciles, en medio de una región tan explosiva e inestable como la América Central y el Caribe, rodeada de dictaduras y guerras civiles incesantes en los países vecinos, y ostenta índices de corrupción pública e inseguridad ciudadana muy bajos, que contrastan grandemente con las realidades en empeoramiento casi permanente que campean en todas partes de América.

El bienestar tico tampoco es deleznable. Por lo pronto, su ingreso per cápita es superior en un 50% al de los peruanos, logro tanto más notable cuanto pequeño y carente de riquezas naturales es el país. Pero aún más importante que eso es la mejor repartición del ingreso entre los ticos, de modo que no existen las abismales diferencias socioeconómicas que se observan en todas partes de nuestro país.

La selección de fútbol de este país pequeño fue a dar al grupo más difícil que cabe imaginar, con Inglaterra, Uruguay e Italia: un campeón, un bicampeón y un tetracampeón; siete títulos mundiales en total. ¿Alguien apostaba un centavo al modesto equipo tico? Probablemente nadie que esté en sus cabales; y sin embargo, va demostrando, para sorpresa de todo el mundo, que era la apuesta que mejor podía pagar al derrotar por 3 a 1 a Uruguay y por 1 a 0 a Italia. ¡Que el fútbol es pura vida! No sabemos cómo le irá mañana con Inglaterra, pero lo logrado: encabezar su grupo y clasificar a la siguiente etapa del Mundial, es una hazaña con la que solamente podemos soñar por ahora.

¿Y quién es el entrenador? Pues Jorge Luis Pinto, aquel colombiano discreto y apasionado que sacó campeón nacional al querido Alianza Lima en 1998, luego de casi 20 años de no verla. Aquel mismo entrenador al cual, en lugar de apoyar con todo para lograr el bicampeonato, una parte de los jugadores y dirigentes le hicieron la vida imposible hasta lograr apartarlo. Ese entrenador echado malamente del Perú consigue buenos resultados en un país serio que asume sus asuntos con sobriedad. ¿Dije sorpresa? 

Artículo de Ronald Gamarra publicado en Diario16, el día domingo 22 de junio de 2014.

Fuente Diario16: http://diario16.pe/columnista/42/ronald-gamarra/3376/buena-ticos

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