16 jun 2011

El adiós de los Otorongos



Se van como entraron. En los últimos días de la legislatura, a semanas del cambio de mando, el Congreso de la República no perdió su estilo. Sacó entre gallos y media noche (como siempre) un conjunto de normas que debilitan el combate a la corrupción, libraron de responsabilidad política a un tipo que cobró indemnización por pasar a ser Ministro del Interior, y los legisladores acabaron cantinflescamente y a trompicones en la elección frustrada del Defensor del Pueblo. Con ese nivel, casi que no cabe duda de que el nuevo congreso será mejor (peor imposible).

También acaba el excéntrico Presidente García con una de sus inspiraciones más sorpresivas, el coloso de rodas o el cristo del corcovado o el señor del pacífico o la estatua de mazinger Z, lo mismo da. Una arbitrariedad propia del dueño de su chacra mi-perú (qué triste papel le tocó jugar en todo esto al primer ministro de cultura del Perú, un tal ossio).

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