Mostrando entradas con la etiqueta Ayotzinapa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ayotzinapa. Mostrar todas las entradas

14 nov 2022

CIDH presenta tercer informe del mecanismo especial de seguimiento al asunto Ayotzinapa

Ciudad de México / Washington, D.C. – La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presenta el Tercer informe del Mecanismo Especial de Seguimiento al asunto Ayotzinapa (MESA) sobre la supervisión a la medida cautelar otorgada a favor de 43 estudiantes de la escuela normal rural "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa. El informe da cuenta de las acciones realizadas por México a partir de diciembre de 2018 en relación con la investigación de los hechos; la búsqueda y esclarecimiento del paradero de los estudiantes desaparecidos; las medidas adoptadas para la atención a las víctimas y sus familiares, así como las medidas estructurales de no repetición.

Para la elaboración de este informe, a través de un equipo técnico de su Secretaría Ejecutiva instalado en territorio mexicano hasta febrero de 2022, y de conformidad con los planes de trabajo del Mecanismo Especial, la CIDH realizó jornadas de revisión in situ de expedientes de investigación y expedientes judiciales de causas penales relacionadas con el caso, recibió y analizó piezas procesales judiciales remitidas por el Consejo de la Judicatura Federal sobre procesos penales vinculados al caso, y participó en audiencias judiciales y diligencias de búsqueda forense. Además, recopiló información en el marco de su participación en las sesiones de la COVAJ, en reuniones con la UEILCA, en otras reuniones de seguimiento con diversas autoridades estatales, y en espacios de coordinación interinstitucional para el diseño e implementación de políticas públicas en materia de desaparición de personas. Asimismo, el informe da cuenta de información obtenida en el marco de sus visitas oficiales y de trabajo, reuniones de trabajo en los períodos de sesiones de la CIDH, y solicitudes de información al Estado, entre otras fuentes de información.

A partir de 2019, la CIDH observó avances en la atención del caso Ayotzinapa como resultado de la creación de institucionalidad especializada y la incorporación de la participación de las víctimas y sus representantes legales en las medidas estatales relacionadas con el presente asunto. La instalación de la Comisión Presidencial para la Verdad y Acceso a la Justicia en el Caso Ayotzinapa (COVAJ) ha tenido un impacto positivo para el restablecimiento de canales de interlocución y coordinación entre las familias y las autoridades involucradas en el caso. En estos términos, resulta importante que el Estado mantenga y fortalezca este modelo desde un enfoque de centralidad en las víctimas en el que la comunicación con las familias y sus representantes sea consistente y constante en todos los procesos que se desarrollan en el tiempo.

En cuanto a la investigación, el establecimiento de la Unidad Especial de Investigación y Litigación en el Caso Ayotzinapa (UEILCA) permitió la concentración de las investigaciones en un órgano fiscal y el conocimiento especializado de las indagaciones y procesos penales vinculados con los hechos del caso. De esta manera, se ha avanzado con la individualización y vinculación al proceso de presuntas personas responsables, la emisión y ejecución de órdenes de captura, la presentación de nuevas acusaciones y el inicio de procesos en sede judicial por los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014, así como por las irregularidades en las investigaciones y fabricación de diligencias para la obstrucción de justicia. Se destaca que las acusaciones involucran delitos por graves violaciones de derechos humanos como desaparición forzada y tortura, y su ámbito de responsabilidad penal individual comprende a agentes del Estado municipales, estatales y federales, incluyendo a miembros de las fuerzas armadas mexicanas.

Sin perjuicio de lo anterior, la CIDH continúa observando obstáculos en la entrega de información y falta de cooperación en la investigación y judicialización del caso por parte de algunas autoridades estatales, particularmente de las instituciones de seguridad y militares. Al respecto, lamenta que el Estado aún no haya logrado remover estructuras persistentes al interior del aparato estatal que buscaron encubrir los graves hechos ocurridos. Sumado a lo anterior, los recientes acontecimientos que apuntan a la intervención de otras áreas de la Fiscalía General de la República (FGR) en el trabajo de la UEILCA, por ejemplo a efectos de la judicialización de un exprocurador, así como la solicitud de cancelación de 21 órdenes de captura contra miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y personas funcionarias estatales que ocuparon cargos públicos en Guerrero en el momento de la ocurrencia de los hechos, debilitan la independencia ministerial y el compromiso de México con la verdad y justicia en el presente caso. Preocupa que la falta de condiciones para adelantar una investigación independiente habría derivado en la dimisión del titular de la UEILCA y de varias personas agentes ministeriales lo que implica un retroceso respecto del conocimiento adquirido sobre la investigación y una nueva curva de aprendizaje para quienes retomen el caso. En ese sentido, urge la adopción de medidas para reencausar la investigación y fortalecer las garantías de independencia de las autoridades ministeriales a cargo de esta a fin de salvaguardar los avances alcanzados hasta el momento y evitar retrocesos.

En cuanto a la búsqueda, la Comisión valora que el Estado ha venido desplegando esfuerzos sin precedentes para mantener una operación activa y continua de la búsqueda de los estudiantes en diferentes localidades del estado de Guerrero, y para promover el derecho de las familias a participar en dichas diligencias. La localización de fragmentos óseos y posterior identificación genética positiva de los estudiantes Christian Rodríguez Telumbre y Jhosivani Guerrero de la Cruz representan un avance que debe ser profundizado para el esclarecimiento de los hechos y del posible destino final de los estudiantes. No obstante, a ocho años de los graves sucesos, México aún mantiene su obligación de aportar una explicación satisfactoria respecto de la suerte o paradero de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Sobre la atención a las víctimas, el Estado ha concentrado sus esfuerzos en el otorgamiento de medidas y el establecimiento de una ruta de trabajo para la atención médica y de salud a las personas que han sido reconocidas como víctimas en el caso Ayotzinapa. Sin embargo, la ausencia de un plan integral de atención a las víctimas ha generado desfases o atrasos en los esquemas de atención médica y de salud, así como dificultades para evaluar los avances en la materia.

Respecto de las medidas estructurales, la CIDH observa notables esfuerzos para la creación de institucionalidad especializada, instrumentos normativos y herramientas para la búsqueda de personas desaparecidas, bajo el liderazgo de la Comisión Nacional de Búsqueda. Sin perjuicio de lo anterior, aún existen desafíos para la cabal implementación de la Ley General de Desaparición. Por ejemplo, la demora en la puesta en marcha de determinadas herramientas tecnológicas en materia de identificación forense a cargo de la FGR representa un reto para adelantar investigaciones con debida diligencia e impulsar búsquedas efectivas. 

Por último, la CIDH presenta conclusiones y una serie de recomendaciones que espera contribuyan en el cumplimiento de las obligaciones de México en relación con la investigación de la desaparición forzada, el establecimiento del paradero de los 43 normalistas desaparecidos, el fortalecimiento de la atención a las víctimas, así como la superación de los contextos estructurales en el país que dieron lugar a la desaparición de los estudiantes en un primer momento. Los importantes esfuerzos del Estado dirigidos hacia el esclarecimiento del caso Ayotzinapa deben verse reflejados en procesos judiciales, sustanciados bajo las reglas del debido proceso, que permitan la sanción de responsables a través de sentencias firmes. En ese sentido, es urgente que el Estado despliegue el máximo de sus esfuerzos para determinar judicialmente la posible participación de agentes de las fuerzas militares y policiales en connivencia con grupos criminales en los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014, así como la instrucción jerárquica que dio lugar y permitió dichos sucesos y su ocultamiento. Asimismo, resulta necesario determinar las responsabilidades de los agentes estatales que giraron y ejecutaron las instrucciones para la fabricación de diligencias a fin de obstruir la justicia. En particular, México debe redoblar sus esfuerzos a fin de establecer a la brevedad el paradero o destino final de los 43 estudiantes desaparecidos a fin de brindar una respuesta satisfactoria a sus familias sobre lo sucedido.

Desde su creación en 2016, el Mecanismo Especial ha dado seguimiento a la medida cautelar MC/409/14 y a las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) emitidas en sus informes de 2015 y 2016. Como resultado de esas labores, la Comisión publicó un informe de balance y un informe final sobre los avances y desafíos respecto del caso en el que formuló nuevas recomendaciones. En 2019, a solicitud de las partes de la medida cautelar, se fortalecieron las funciones de seguimiento del MESA mediante la instalación permanente de un equipo técnico de la Secretaría Ejecutiva de la CIDH en territorio mexicano hasta febrero de 2022. En ese marco, prestó asistencia técnica y realizó actividades de seguimiento en materia de búsqueda, investigación y judicialización, atención a víctimas, y medidas de no repetición de conformidad con sus planes de trabajo.

A ocho años de los hechos, la CIDH reafirma su compromiso y solidaridad con las víctimas y sus familiares en su lucha por verdad y justicia, a quienes seguirá acompañando. Asimismo, continuará desplegando todos sus esfuerzos institucionales, en el marco de su mandato, para dar seguimiento al desarrollo de las investigaciones y al cumplimiento de la medida cautelar 409/14, hasta que se determine el paradero de los 43 estudiantes y se conozca la verdad de los hechos.


9 abr 2019

Caso Ayotzinapa: La ONU y el Gobierno de México firman acuerdo para alcanzar la verdad y la justicia

La Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Gobierno de México han firmado un Acuerdo para la asesoría y asistencia técnica a la Comisión para la Verdad y la Justicia  en el caso Ayotzinapa. La Oficina cooperará con el Estado mexicano para que las exigencias de las víctimas y sus familias se traduzcan en acciones concretas.

El acuerdo fue firmado durante la visita que Michelle Bachelet lleva a cabo en México desde el pasado día 5.

El objetivo del acuerdo será alcanzar la verdad y la justicia sobre la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la escuela normal "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa y de otros crímenes perpetrados en la noche del 26 al 27 septiembre de 2014 en Iguala, dijo Bachelet, en el discurso que pronunció al firmarse el acuerdo.

La Oficina cooperará con el Estado mexicano para que las exigencias de las víctimas y sus familias se traduzcan en acciones concretas de búsqueda, verdad y justicia.

"Llegar a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición en cumplimiento de los estándares internacionales en el caso Ayotzinapa es una obligación del Estado mexicano", destacó Bachelet.

Pero también supone una oportunidad para potenciar cambios de fondo en el sistema judicial en México, donde según datos oficiales, hay más de 40,000 de desaparecidos.

Lee la noticia completa preparada por nuestros compañeros del Centro de Información de México.

Acuerdo Ayotzinapa Gobierno... by on Scribd

24 sept 2018

México: Gobierno de López Obrador propone crear una comisión de la verdad sobre el caso de los desaparecidos de Ayotzinapa

Un laberinto llamado Ayotzinapa

Este miércoles, Andrés López Obrador comunicará oficialmente la creación de una comisión de la verdad para el Caso Ayotzinapa. El presidente electo de México hará el anuncio en un acto en el Museo de la Memoria y Tolerancia con los padres de los 43 estudiantes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014 a manos de policías locales del municipio de Iguala, Guerrero, al sur del país.

El caso tiene un lugar destacado en la lista de problemas que el próximo Gobierno heredará de Enrique Peña Nieto. La investigación hecha por la Procuraduría General de la República (Fiscalía) de los hechos ocurridos hace cuatro años se encuentra en un punto muerto. No tiene respaldo social y carece de credibilidad para los organismos internacionales y para los familiares de las víctimas de la escuela normal rural de Ayotzinapa

La pesquisa, una de las más importantes realizadas en México recientemente, ha generado cerca de 488 resoluciones judiciales que han derivado en la detención de 170 personas, entre ellas policías locales de varios municipios y supuestos integrantes de la banda criminal Guerreros Unidos. El Estado mexicano ha invertido en la averiguación 1.200 millones de pesos, más de 64 millones de dólares. Nada de esto significa que se haya hecho justicia. No existe una sola sentencia condenatoria para los presuntos responsables. Los familiares de las víctimas tampoco están satisfechas con las conclusiones vertidas en un expediente de 54.000 hojas.

"Los padres de los 43 piden verdad y justicia. Quieren saber qué pasó y dónde están sus hijos”, explica Alejandro Encinas. Este veterano exmilitante del desaparecido Partido Comunista de México ha sido designado por López Obrador para crear la comisión de la verdad. “Eso implica no solo reabrir el caso Ayotzinapa, que se pretendía dar por cerrado con la llamada ‘verdad histórica’, sino que también nos va a permitir tener un instrumento con la fuerza judicial suficiente para revisar el expediente y continuar las investigaciones", dice quien se encargará desde dicimebre de derechos humanos en la Secretaría de Gobernación (Interior). 

Encinas reconoce la solidez de la “reconstrucción de los hechos” que hizo la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía en el expediente. Difiere, sin embargo, en la conclusión de que los jóvenes fueron incinerados en el basurero de Cocula en una gigantesca pira encendida durante 17 horas en un fuego que alcanzó los 1.200 grados centígrados. Este desenlace es popularmente conocido como la “verdad histórica”, que fue defendida por el exprocurador general, Jesús Murillo Karam.

Las autoridades tienen en su poder una imagen a ojo de pájaro tomada en octubre de 2014 de la supuesta escena del crimen. La fotografía muestra una mancha de 150 metros cuadrados en el sitio. Para respaldar su afirmación, los investigadores tuvieron que escarbar en los libros de historia para hallar otro referente de maldad semejante. Lo encontraron en el Holocausto. Uno de los expedientes en manos de la AIC cuenta con fotografías de cómo el Sonderkommando nazi quemó cuerpos de víctimas de los bombardeos en Dresde en febrero de 1945.

Este hecho ha sido ampliamente disputado. A José Torero, uno de los más reconocidos peritos internacionales en fuegos, le bastaron 20 minutos de visita al basurero, diez meses después de los hechos, para rechazar el incendio. El especialista publicó un experimento en la reputada revista Science donde aseguró que Guerreros Unidos tendría que haber echado mano de entre dos y cuatro toneladas de madera para incinerar por completo los cuerpos. Aun así, se habría encontrado materia orgánica en el sitio. A cuatro años de los hechos, solo han sido identificados los restos de uno de los estudiantes, Alexander Mora Venancio.

"La parte fundamental que sostiene la verdad histórica es la más endeble. No hay evidencia para demostrar que fueron incinerados allí todos los muchachos”, señala Encinas. Los responsables de la investigación, consultados por este diario, se defienden afirmando que se han hecho 1.495 búsquedas de los estudiantes sin hallar otro paradero.

La solidez de la investigación comenzó a hacer agua incluso para el Poder Judicial. En junio, un tribunal colegiado dictó una histórica sentencia que ordenó la creación de una Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia del caso Iguala. Tres magistrados dieron razón a varias voces, una de ellas de la ONU, que encontraron que la tortura fue una forma de extraer confesiones a decenas de imputados. A regañadientes, un exfuncionario de la Fiscalía admite que existen dos casos de tortura documentados, un policía local y Felipe Rodríguez Salgado, conocido como El Cepillo, un supuesto sicario que habría dado la orden de asesinar e incinerar a los estudiantes.

Reabrir la investigación
La decisión del tribunal fue respondida con dureza por el Poder Ejecutivo, quien atacó la sentencia con más de 200 recursos judiciales y afirmando que era imposible crear la comisión. El jueves, el tribunal resolvió de forma unánime que no existe tal imposibilidad.   

Esto ha abierto una nueva vía para el Gobierno de izquierdas de López Obrador. Encinas asegura que la comisión estaría a cargo de la Fiscalía general. “Este sería uno de los primeros pasos a atender en esta Fiscalía especializada en derechos humanos, la reapertura de la investigación”. La nueva etapa de la pesquisa estaría acompañada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y por el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, ambos organismos han rivalizado duramente con el Gobierno de Peña Nieto por la conducción de la investigación


La  ruta marca una diferencia con la oposición, que ha presentado una iniciativa en el Senado para crear una comisión de la verdad independiente del Poder Ejecutivo. “Los victimarios principales en los patrones de violación de derechos humanos están relacionados con el Estado mexicano. El Estado no podría investigarse a sí mismo, es un absurdo”, considera Clemente Castañeda, legislador de Movimiento Ciudadano, de centro izquierda.


El senador, que redacta la propuesta basada en experiencias de comisiones de Chile, Argentina y Sudáfrica, intentará persuadir a la Administración de López Obrador y a su partido, que tienen mayoría en ambas cámaras del Congreso. “Si el Gobierno insiste en mantener el control de la investigación le puede ocurrir lo que pasó en el Gobierno de Peña Nieto, que mostró una ineficacia probada en la investigación de violaciones a derechos humanos".

Emilio Álvarez Icaza, exsecretario de la CIDH, comparte una duda con el futuro Gobierno: “¿Qué hacemos con el pasado?”. El hoy senador independiente aventura una respuesta. “No lo sabemos como país. Y las ideas que encuentro en el nuevo Gobierno son muy inmaduras. Morena debe definirse”. El defensor de derechos humanos cree que la comisión de la verdad podría a ayudar a México a ahuyentar los fantasmas de su historia reciente. Sería una forma de buscar salida del laberinto de Ayotzinapa, en el que el país está perdido desde hace cuatro años.

16 mar 2018

ONU: Hallan sólidos indicios de tortura durante la investigación del caso de Ayotzinapa en México

Los hechos se remontan a la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014, cuando un nutrido grupo de estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa viajaba en cinco autobuses que habían tomado para asistir a una manifestación en la Ciudad de México y la policía municipal los atacó en la ciudad de Iguala, estado de Guerrero.

Un total de 43 estudiantes fueron víctimas de desaparición forzada, seis personas (entre ellas tres estudiantes) fueron asesinadas y al menos otras 40 resultaron heridas.

Posteriormente, el 27 de enero de 2015, el entonces Procurador General, anunció que el caso estaba resuelto: los estudiantes desaparecidos habían sido entregados por policías municipales de Iguala y Cocula a miembros de un grupo criminal, quienes posteriormente los mataron, incineraron sus cuerpos en un basurero y tiraron sus restos al cercano río San Juan. El papel de diversas fuerzas de seguridad en estos hechos está bajo investigación.

En el marco de la protección de los derechos humanos, la Oficina del Alto Comisionado ha examinado como se condujo la investigación del caso y ha encontrado “sólidos motivos” que indican que una parte de las personas detenidas en la fase inicial de las pesquisas fue arrestada de manera arbitraria y torturada.

“Estas graves violaciones fueron objeto de investigaciones inadecuadas e incluso de encubrimiento”, indica el informe de la Oficina del Alto Comisionado publicado este jueves.

El documento estudia los casos de sesenta y tres de los ciento veintinueve imputados en la desaparición de los estudiantes y señala que la Oficina del Alto Comisionado “cuenta con fuertes elementos de convicción para concluir” que al menos treinta y cuatro “habrían sufrido torturas”, tras un análisis de los expedientes judiciales, pruebas médicas y una serie de entrevistas con autoridades, detenidos y testigos.

Las explicaciones ante las lesiones de los detenidos fueron en muchos casos “justificaciones no plausibles y contradictorias”, destaca el informe, que también incluye autoinculpaciones de detenidos que presentaban múltiples lesiones, según atestiguan los informes médicos.

Doble injusticia
El representante de la Oficina del Alto Comisionado en México, Jan jarab, destacó en una entrevista con el Centro de Información de México la doble aflicción que el caso provoca en el país.

“Es una doble injusticia porque por un lado es una injusticia hacia los procesados que han sufrido tortura y otras violaciones de sus derechos humanos, pero también el derecho a la verdad no solo de las familias, no solo de los sobrevivientes de la tragedia de Ayotzinapa, sino el derecho a la verdad de toda la sociedad mexicana".

Cualquier prueba obtenida bajo tortura es nula
El Estudio indica que las violaciones a los derechos humanos documentadas comenzaron a partir del 5 de octubre cuando la Procuraduría General de la República tomó las riendas de la investigación que había empezado la Fiscalía del Estado de Guerrero. Las detenciones fueron realizadas por personal de esa Procuraduría , la Policía Federal y la Secretaría de Marina.

El informe emplaza a excluir o declarar como nula a cualquier prueba sobre la que existan razones fundadas de haber sido obtenida bajo tortura, de acuerdo con la Ley General sobre Tortura vigente en México y con las normas del derecho internacional.

Además, urge a la Procuraduría a investigar quienes fueron los responsables de las detenciones arbitrarias, las torturas o cualquier otra violación a los derechos humanos.

“Las conclusiones del informe apuntan a un patrón de comisión, tolerancia y encubrimiento de actos de tortura en la investigación del caso de Ayotzinapa. Esta pauta no sólo constituye una violación de los derechos de las personas detenidas, sino también del derecho a la justicia y la verdad de las víctimas de los hechos de septiembre de 2014, sus familiares y la sociedad en su conjunto”, señala el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.

 Y añadió que este caso “pone a prueba la voluntad y capacidad de las autoridades mexicanas para abordar las violaciones graves de derechos humanos”.

"“Durante tres años y medio -dijo Zeid-, las familias de las víctimas han luchado por su derecho a conocer qué les ocurrió a sus seres queridos. Insto a las autoridades mexicanas a garantizar la búsqueda de la verdad y la justicia en el caso Ayotzinapa y a llevar ante los tribunales a los responsables de las torturas y otras violaciones de derechos humanos perpetradas durante la investigación”.

Recomendaciones al Estado mexicano
- El informe pide al ejecutivo mexicano que ponga en práctica la recomendación del Alto Comisionado de crear un Consejo Asesor de lucha contra la impunidad, encargado de “proponer estrategias y reformas que impulsen las capacidades de investigación y sanción y abonar a las iniciativas en torno a la reforma de la procuración de justicia”.

- También alienta al poder legislativo a instaurar una reforma constitucional y una ley orgánica que garantice de modo efectivo la “independencia, autonomía y profesionalismo” de la Fiscalía General de la República y que comprenda mecanismos de control interno y procesos de rendición de cuentas.

- Asimismo, insta a ambos poderes a trazar y poner en funcionamiento el Programa Nacional para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de acuerdo con las condiciones ordenadas en la Ley General sobre esta materia, con el objetivo de erradicar la tortura como método de investigación.

24 oct 2017

CIDH Audiencias: Mecanismo Especial de Seguimiento de Ayotzinapa - México

Durante el 165° Periodo de Sesiones  de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se llevó a cabo la audiencia temática sobre los 43 estudiantes desaparecidos en México: "Mecanismo Especial de Seguimiento de Ayotzinapa", solicitada de oficio.



 

 Fuente CIDH: http://www.oas.org/es/cidh/

17 oct 2017

RFI: México crea una ley especial para las desapariciones forzadas

México avanza en su lucha contra un viejo flagelo social: las desapariciones forzadas. Por unanimidad, 397 votos a favor, la Cámara de Diputado aprobó la creación de un marco legal especial para investigar y castigar este delito.

En un país donde desaparecen diez personas cada ocho horas y la lista de víctimas se contabiliza en 100.000, las autoridades decidieron cambiar el marco legal. Anteriormente, las desapariciones forzadas en México eran juzgadas bajo leyes para delitos comunes con penas máximas de treinta años de prisión.

Ahora, con la nueva norma, no habrá imprescriptibilidad y los culpables serán condenados entre cuarenta y sesenta años de cárcel.
 
La nueva ley también diseñara una estructura institucional que permita una coordinación uniforme para el hallazgo de las víctimas. México contará con un Sistema Nacional de Búsquedas, un Consejo Ciudadano y un Registro oficial de desapariciones. 
 
Era una exigencia de la sociedad mexicana, el problema no es la existencia de una ley sino la observancia y su cumplimiento, dijo Laredo. La intención engranará la acción estatal para reducir la impunidad. Según el Presidente del Comité de Derechos Humanos en Nuevo Laredo, Raymundo Ramos, el 99% de los familiares de las víctimas no logran justicia, ni consiguen condenas para sus verdugos. 

"Hace 10 años su hijo desapareció y aún no sabe qué sucedió", dice Ocegueda. Ahorita estoy buscando sus restos, espero que en unos meses más podremos tener el ADN.

La medida pasará al Ejecutivo para su implementación.

Entrevistados:
Raymundo Ramos, presidente del Comité de Derechos Humanos en Nuevo Laredo.
Fernando Ocegueda, presidente de la Asociación por los desaparecidos de Baja California.

26 sept 2016

México: Ayotzinapa en cenizas

La masacre cumple dos años con el Gobierno mexicano incapaz de desenredar el caso

Han pasado dos años y el caso Iguala ha dejado atrás la renuncia de dos máximos responsables de la seguridad nacional, ha descascarillado la imagen del presidente Enrique Peña Nieto, ha sido investigado por dos grupos extranjeros de expertos en crímenes contra los derechos humanos, ha ocupado portadas en medi0os de comunicación del mundo entero, ha provocado oraciones del Papa, reuniones de las Naciones Unidas y arrastrado, según el último informe público, 130 detenciones, 422 resoluciones judiciales, 850 declaraciones, 1651 actuaciones periciales y un expediente babilónico de 240 tomos y un cuarto de millón de folios. Pero todo eso equivale, ante la mirada exámine de los padres de las víctimas, a dos frases: "Seguimos en el punto de partida. El Gobierno nos quiere ocultar la verdad", afirma su portavoz Felipe Cruz.


El secuestro y el asesinato de 43 estudiantes de la escuela rural de magisterio de Ayotzinapa sigue sin resolverse, cayendo como dos gotas paralelas sobre la cabeza de los familiares, que áun no saben qué fue de ellos, y la del Estado, incapaz de culminar una averiguación terminante, enmohecido por la desconfianza de la sociedad y soltando lastre para tratar de coger aire: lo último, la renuncia de Tomás Zerón, el director de la Agencia de Investigación Criminal,número uno del caso, sometido a una investigación interna por una posible manipulación de pruebas pero no por ello apartado del parnaso de la burocracia, sino nombrado –“premiado”, opinan los padres– como secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad “en reconocimiento a sus acciones”.

Antes de Zerón cayó Jesús Murillo Karam, titular de la Procuraduría General de la República hasta febrero de 2015. El fiscal que definió la primera hipótesis del crimen como “verdad histórica” –interpretada como verdad novelada por los más suspicaces– fue recolocado como jefe de Agricultura hasta que meses después desapareció sin ruido del organigrama de mandos en una renovación general del gabinete. “Su verdad se ha desmoronado”, dice Eduardo Guerrero, analista en seguridad y consultor del Gobierno, que piensa que Murillo fue “víctima de su novatez y del poco profesionalismo de la PGR, donde manda desde hace años una nomenclatura inepta y colosalmente corrupta”.

La teoría oficial era –y es, aunque sin tanta convicción– que los estudiantes fueron asesinados por narcos de Iguala, una capital comarcal del purgatorio de sol, cactus y akascuarenta y siete del México profundo, e incinerados en un basurero en medio del monte.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, cinco especialistas designados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, analizó pruebas e hizo sus propias pesquisas. Concluyó que esa versión no se sostenía con hechos y que dependía de confesiones de detenidos que pudieron haber testificado bajo tortura

Tampoco coincidio en la causa de la masacre.  En la noche del 26 al 27 de septiembre, la policía local de Iguala se lanzó a una abrupta y feroz persecución de los autobuses de los estudiantes. Tras la razia aparecieron seis cadáveres y desaparecieron 43 alumnos. La explicación del Gobierno fue que el alcalde, mafioso en jefe del municipio, no quería por sus pagos a aquellos jóvenes incordios marxistas y dio una orden de escarmiento que derivó en una escabechina: la policía los detiene, los entrega a los narcos y estos, confundiéndolos con narcos rivales, optan por el exterminio. Los matan. Los queman en una pira de neumáticos y madera. Tiran sus cenizas a un río.

El grupo de expertos negó que los cuerpos de los estudiantes hubieran sido quemados en el basurero y resaltó que el batallón militar de la zona vio la persecución y detención de los estudiantes. No creyó en la teoría de la orden del alcalde corrupto que se fue de control y planteó la sospecha de que uno de los buses (líneas de pasajeros tomadas a la brava por los estudiantes para ir a una manifestación) llevara en sus tripas un alijo de heroína sin que ellos lo supieran, que los señores de la droga no quisieron perder y cuyo desvío castigaron con ira. Pidieron entrevistar a los soldados del batallón y nunca se lo concedieron. La comisión se fue de México acusando al Gobierno de obstruir el caso. “Dentro del aparato del Estado hay fuerzas que no quieren que se investigue la verdad. Son fuerzas estructurales”, afirma el español Carlos Beristáin, integrante del grupo.

Otros especialistas que investigaron la masacre, los del Equipo Argentino de Antropología Forense, encargados por los familiares, tampoco encontraron pruebas de que los jóvenes fueran quemados en el basurero. Sí acreditaron que un hueso encontrado en una bolsa en un río era de uno de los 43 –el único identificado hasta hoy–, pero no que esa bolsa llena de minucias óseas proviniese de las cenizas de una pira humana en el basurero.

Muy discretos en su rol público durante el caso, los forenses argentinos, curtidos en un sinfín de exhumaciones en países sembrados de crímenes de lesa humanidad, se mostraban en privado sorprendidos del nivel de opacidad de las instituciones mexicanas.

El enredo en torno al basurero dio un giro más en abril cuando se publicó la conclusión de un estudio suplementario encargado por la Procuraduría que estableció que allí habían sido quemados al menos 17 cuerpos, aunque no se certificó que esos fueran los cuerpos de los 43 desaparecidos y no se han hecho públicos los detalles del informe.

En definitiva, la verdad de lo ocurrido sigue en el aire y la convicción general es que el caso ha desnudado al Estado. “Es un reflejo del problema estructural de nuestro sistema de procuración y administración de justicia”, juzga Mario Patrón, director del Centro Prodh de Derechos Humanos, que ayuda a los padres de los estudiantes. Evalúa estos dos años de pesadilla como “una oportunidad perdida” para la catarsis del aparato, aunque rescata el hecho “inédito” de que el Estado se haya prestado a la supervisión internacional.

La tragedia que más conmocionó al país en los últimos años, abundantes en tragedias, ha perdido presencia. En un vahído gradual la indignación civil del primer año se ha convertido en un eco que se aleja y, si bien los organismos externos no han dejado de seguir el caso, en México quedan frente a frente los dos protagonistas principales del drama: los familiares frente a la burocracia.

Adondenosllevan Ayotzinapa (Comic de Augusto Mora sobre los desaparecidos de Ayotzinapa - México)

25 abr 2016

Expertos de la CIDH denuncian obstáculos en el caso de los normalistas de México

El grupo de expertos de la CIDH denunció "obstrucciones" del gobierno y supuestos casos de tortura, además de cuestionar la actuación de fuerzas federales al presentar este domingo su informe final sobre la desaparición de 43 estudiantes en México.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos terminó así un año de trabajo sin que se conozca el destino de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa, desaparecidos desde la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero (sur).

La misión del GIEI concluye el 30 de abril ante la negativa del gobierno, en abierta confrontación con los expertos, a autorizar un tercer mandato.
James Cavallaro, presidente de la CIDH y que recibió este domingo el informe, lamentó la actuación del gobierno.

La misión del GIEI culmina "a pesar de que los objetivos permanecen incumplidos, principalmente lo que se refiere a la ubicación de los estudiantes", dijo Cavallaro quien se quejó de la no asistencia de funcionarios a la presentación.

En 605 páginas, el informe critica las mecánicas de trabajo de la Procuraduría General (fiscalía), el lento sistema penal y denuncian presuntas torturas a 17 de los 123 detenidos.
Los asistentes a la presentación del informe, entre ellos familiares de los desaparecidos y activistas, enumeraron del 1 al 43 y clamaron en un potente coro: "¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!". Al final, acusaron de "asesino" al presidente Enrique Peña Nieto.

Los expertos detallaron "obstrucciones" a su investigación que limitaron "de forma muy importante las posibilidades de avance" y denunciaron una "fuerte campaña mediática" en su contra.
Peña Nieto dijo en Twitter que su gobierno "agradece" al GIEI y que la fiscalía analizará el informe para "enriquecer" su investigación.

- Obstáculos - 
La ex fiscal Guatemalteca Claudia Paz señaló que 
había una buena coordinación con autoridades, pero "a partir de enero esta actitud de colaboración cambió y las diligencias de investigación fueron innecesariamente dilatadas o rechazadas".

Eber Betanzos, titular de la subprocuraduría para derechos humanos de la fiscalía, aseguró en un mensaje a periodistas que se colaboró con el GIEI, que resolvieron 85% de sus peticiones, que atenderán sus recomendaciones y que brindarán "a la CIDH toda la información general para el seguimiento" del caso.

Según la fiscalía, los jóvenes, que se hicieron de autobuses para sus movilizaciones, fueron atacados por policías municipales de Iguala y Cocula, que los habrían entregado al cartel Guerreros Unidos. En el asalto murieron tres estudiantes y otras tres personas.
La denominada "verdad histórica" de la fiscalía indica que los jóvenes fueron asesinados por narcotraficantes que incineraron sus cuerpos en el basurero de la vecina Cocula y arrojaron las cenizas a un río cercano.

Pero los expertos insistieron en que no hay evidencia científica de un gran incendio y denunciaron que los peritos que avalarían parcialmente la versión oficial dijeron que "no podían dar esa información porque habían suscrito una cláusula de confidencialidad", según denunció el abogado chileno Francisco Cox.

El psicólogo español Carlos Beristain dudó de la confiabilidad de algunos testimonios ya que se encontraron "indicios significativos de malos tratos y torturas".

Reportes médicos muestran que 17 detenidos fueron golpeados, mientras algunos alegaron que recibieron choques eléctricos y les colocaron bolsas de plástico en la cabeza.

Betanzos defendió la teoría del incendio en Cocula y aseguró que se investigan 31 denuncias de tortura.

- "El Satánico" - 
Sin acusar directamente a fuerzas federales, el documento enumera "nuevos datos" sobre la posible presencia de militares y policías federales en la zona de los ataques.

Uno de los mayores reclamos del GIEI es la negativa del gobierno a que se entreviste nuevamente a 17 detenidos y a interrogar directamente a los militares del 27 batallón del Ejército destacado en la zona.

Paz sostuvo que los militares "desde temprana hora" estuvieron al tanto de las movilizaciones estudiantiles y mandaron a elementos a indagar.
El GIEI demanda investigar la supuesta existencia de un militar en ese batallón apodado "El Satánico" y que traficaría armas para Guerreros Unidos.

Explicó además que hay testimonios de "la presencia de la policía federal en el escenario del Palacio de Justicia" de Iguala, donde un autobús fue atacado y los jóvenes golpeados y subidos a patrullas.
El informe cita a sobrevivientes que señalan a policías federales de haberles apuntado con armas, mientras muchachos de un equipo de fútbol -que también fueron atacados- los acusan de no auxiliar a los heridos.

Betanzos sostuvo que la fiscalía interrogó a los militares sin encontrar "evidencia que los incrimine" y aseguró que la presencia de policías federales es una línea de investigación que "se agota hasta sus últimas consecuencias".    
   
El móvil del ataque aún es incierto según los expertos que rechazan alegatos de que los estudiantes buscaban irrumpir en un evento político o que estaban infiltrados por narcotraficantes.

El GIEI insisten en que la físcalía no ha investigado lo suficiente un quinto autobús presuntamente cargado de droga que iría a Estados Unidos, aunque según los fiscales en ese vehículo no se hallaron evidencias.