29 oct 2017

¿Quién denigra al Perú? por Ronald Gamarra

El mundo al revés. Esa es la realidad cuando la ve el fujimorismo a su muy interesada y reaccionaria manera. Resulta que a una voluntaria del censo nacional de población la ataca brutalmente y la viola sexualmente un individuo indeseable en la propia casa adonde ella acudió a cumplir con la tarea cívica que le había sido encomendada, y en vez de preocuparnos todos y comprometernos a hacer cosas de fondo para poner atajo, de una vez por todas, a esta lamentablemente arraigada violencia contra la mujer, algunos inefables resultan incriminando a quienes justificadamente protestan y emprenden precisamente esfuerzos en esa línea.
Es lo que acaba de pasar con las congresistas Indira Huilca y Marisa Glave, que, indignadas ya no solo por ese reciente caso sino por lo que es una práctica criminal de violencia sexual sistemática y cuantiosa, socialmente tolerada y hasta protegida por la impunidad de muchas formas en nuestro país, quisieron remecer conciencias alertagadas, especialmente entre la clase política, y crearon una convocatoria denominada "Perú, país de violadores", precisamente como protesta y a la vez como llamado para ver de una buena vez lo que no se quiere ver y actuar decididamente para que dejemos de ser esa vergüenza.

Porque, desagraciadamente, hace mucho tiempo que nuestro querido país figura en los peores lugares en las listas mundiales de violencia contra la mujer. De todo tipo, pero muy especialmente violencia sexual. Y aparece allí no solamente por el enorme número de casos registrados (cuátos más habrá que unca llegan a denunciarse), sino por la impunidad que, en la práctica, protege a los violadores y les permite salir limpis de polvo y paja ara seguir con lo suyo. Habría que añadir a eso, la indiferencia. El machismo. La complicidad. La ignorancia. O la estupidez de los políticos y las autoridades que no hacen lo que debe hacer y miran silbando hacia otro lado.

Así, pues, las congresistas Huilca y Glave han sido acusadas de cometer una "falta ética" por haber dado impulso a esa iniciativa de protesta y serán investigadas por la Comisión de Ética del Congreso, según el presidente de esa comisión, el fujimorista Juan Carlos Gonzales, quién alentó a denunciarlas. "Si alguna persona o congresista desea hacer alguna denuncia, nosotros vamos a recepcionarla (...) Ellas cometieron una falta ética, evidentemente", dijo muy orondo el padre de la patria. Por supuesto, le importa un bledo que en el Perú se cometan más de 300 agresiones sexuales, cada día, contra mujeres, niñas y niños, muchachas y jóvenesadolescentes, de todo nivel social.

Mucho más agresiva fue la congresista fujimorista Tamar Arimborgo: "¡Las congresistas Glave y Huilca deberán responder ante la Comisión de Ética por su indignante hashtag que denigra al Perú"!. O sea que al Perú lo denigran, no los violadores, sino quienes pelean con toda su fuerza y su pasión contra esa lacra que ya nos ha puesto, como país, en las listas mundiales de lo peor. Apenas la semana pasada se difundió en el mundo entero que Lima es la quinta megaciudad del mundo más peligrosa para las mujeres. ¿Dijo o hizo algo al respecto la poderosa fujimorista? ¿Dijo o hizo ago su poderosa bankada?

Tamar Arimborgo, por cierto, es la misma congresista que se opuso junto con su bancda a la propuesta de sancionar los crímenes de odio y de discriminación. Fue ella la que dijo: "Si hay crímenes de odio, ¿tal vez hay crímenes de amor?". Una frase que merecería figurar en marcada como una asombrosa curiosidad en la historia universal de la tontería. O el cinismo.
  
Artículo de opinión de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece el viernes 27 de octubre de 2017.
#NiUnaMenos

Fuente Hildebrandt: http://hildebrandtensustrece.com/

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