4/27/2017

Colombia: De enero a marzo recibieron atención por posible violación 4,315 menores de 17 años

"Denunciados más de 4 mil casos de abuso sexual de niños en Colombia sólo en el 2017"

Hace una semana una semana un hombre le disparaba a su expareja en un centro comercial de Bogotá. El asesino, a pesar de haber sido condenado por un homicidio, estaba libre. Este fin de semana, el país se volvió a sacudir por varios casos de violencia. Esta vez, las víctimas eran niños. En el oriente de Colombia, una menor de 15 años fue degollada. En el sur, un par de hermanos fueron asesinados por su papá. En el centro, un soldado del Ejército violó a una bebé de cuatro meses de nacida y en el oriente una niña de tres años murió tras haber sido abusada y torturada. La ciudadanía volvió a poner en entredicho la efectividad del sistema de protección a menores y a cuestionar los castigos para estos crímenes.

Según cifras oficiales, cada 120 minutos se alerta de un hecho de abuso sexual en Colombia. De diez casos, en siete las víctimas son niños. El coronel Henry Cruz, jefe de la Policía de Infancia y Adolescencia, asegura que en el 80% de las denuncias, el agresor es una persona cercana. Entre enero y febrero de este año, los investigadores de esa dependencia policial recibieron 2.600 procesos por violencia sexual contra menores. La reciente condena de 51 años de cárcel contra Rafael Uribe, el asesino de una niña indígena de siete años, abrió el debate sobre cuál debe ser la penalización para este tipo de delitos y qué papel debe asumir el gobierno. “El Estado hace poco, o casi nada, para protegerlas y brindarles condiciones dignas de vida, que les garanticen un presente y futuro libre de violencias”, escribe la investigadora y feminista Olga Amparo Sánchez en La Silla Vacía. Ni una menos, la consigna que aparece cada vez que se conoce un nuevo hecho violento, se volvió a repetir durante todo el lunes en Colombia.

Durante el año 2016, el Instituto de Medicina Legal atendió 17.908 casos de menores remitidos por denuncias de presunto abuso sexual. El 2017 tampoco pinta bien. De enero a marzo habían recibido atención por aparente violación 4.315 menores de 17 años. Ver en detalle las cifras es aterrador. El mayor número de casos se presenta en niñas y niños entre los 10 y los 14 años. Le siguen los que están entre cinco y nueve. Los bebés también son víctimas. Casi 500 niños, desde recién nacidos hasta los cuatro años, tuvieron que ser sometidos a exámenes médicos por presunto delito sexual. Así de trágica comienza la vida de cientos de colombianos. La Fiscalía ha podido establecer que los principales responsables son personas que se ubican en la primera línea de cercanía (primos, tíos, amigos) y que la mayoría de victimarios son menores de edad. Niños que abusan de otros. La legislación colombiana establece como sanción máxima para un menor de edad una pena de ocho años y se aplica solo para el delito de homicidio.
En Colombia, la condena máxima es de 60 años de cárcel y muchas voces se han unido para pedir cadena perpetua contra los agresores de menores. Cristina Plazas, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (entidad estatal), ha tenido una de las posturas más fuertes en el tema. “Hechos tan aberrantes no pueden quedar impunes. Hoy, más que nunca, ratifico mi propuesta de cadena perpetua para los abusadores de niños”, dijo este lunes. La furia ciudadana desatada en los recientes casos de violencia han puesto contra la pared a los agresores. El soldado que reconoció que había abusado de una bebé de cuatro meses estuvo a punto de ser linchado. La Policía tuvo que reforzar la seguridad en el edificio en donde estaban haciendo su judicialización por el delito de acceso carnal violento agravado con tentativa de feminicidio. La recién nacida permanece en cuidados especiales y tuvieron que hacerle una cirugia. La indignación crece cada vez que se conoce un nuevo detalle. La justicia no parece estar a favor de las víctimas en Colombia. El hombre señalado de degollar a la niña de 15 años fue dejado en libertad. El juez consideró que al no haber sido capturado en flagrancia no podía permanecer retenido. Esto, a pesar de que como lo dijo la Policía, encontraron en su cuerpo rastros de sangre y la piel lastimada, consecuencia de un forcejeo con la víctima.

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