7/26/2016

Jorge Bruce: Ella es hermosa cuando se enoja #NiUnaMenos

En mis ya largos años como psicoanalista he escuchado, en la intimidad de mi consultorio, infinidad de historias de mujeres abusadas sexual, física y psicológicamente por hombres. Como yo, todos mis colegas. Estos relatos provienen de mujeres de toda condición social. En muchos casos, han sido abusos perpetrados cuando niñas, casi siempre por familiares o miembros del entorno cercano. En muchas oportunidades, durante un tiempo prolongado. También me ha tocado escuchar episodios de mujeres drogadas por algún tipejo en una discoteca o un bar. En la mayoría de estas experiencias traumáticas que dejan una huella indeleble y una pesada hipoteca en sus vidas, ellas han preferido no sentar una denuncia por temor a que el remedio sea peor que la enfermedad. Los casos de Lady y Arlette, tristemente, lo confirman.

En suma, lo único que he podido hacer es emplear todas mis herramientas profesionales para ayudarlas a procesar estos acontecimientos brutales, en donde una cultura machista y misógina desprotege a las mujeres y las deja, vía la impunidad, a merced del abuso de poder de hombres para quienes las mujeres son trozos de carne. De hecho, necesitan verlas así para no enfrentarse a su terror a que ellas ejerzan su deseo con libertad. De ahí que actos como los de Adriano Pozo exhiban una violencia desbordada: es el síntoma del pánico masculino al empoderamiento femenino.

Pero siempre, pese a haber escrito muchas veces sobre esto y haber presentado casos clínicos sobre abusos de este tipo en congresos de psicoanálisis, siempre, digo, me ha quedado una sensación muy frustrante de no poder contribuir de una manera decisiva a que esto cambie radicalmente. A que las mujeres sean tratadas en pie de igualdad con los hombres y sus derechos se respeten. Cuando ya estaba por tirar la toalla, aparece esta página de Facebook: Ni una menos: movilización nacional ya. En el momento que escribo estas líneas ya tiene más de cincuenta mil miembros, en tres días.

Al leer los valientes testimonios, con nombre, apellido y foto, de todas esas mujeres, me encontré con que los casos que yo había escuchado estaban reflejados y habían muchos más. De pronto se me hizo claro algo que siempre he sabido pero que, cuando uno no es el directamente afectado, tiende a olvidar: solo cuando las víctimas dicen basta, se unen y exigen con coraje y firmeza que una sociedad cobarde, pacata e hipócrita, con una justicia corrupta y una policía mayormente incapaz de entenderlas, se porte a la altura de sus obligaciones, es que las cosas pueden cambiar. Y eso es precisamente lo que está sucediendo ahora.

No es solo una catarsis colectiva, en la cual las mujeres se desahogan y reconfortan y siguen con sus vidas. La marcha del 13 de agosto es un punto de inflexión, estoy seguro. Después de eso, nada será igual.

"Ella es hermosa cuando se enoja" - Documental de Mary Dore sobre el movimiento feminista de los sesenta.

#NiUnaMenos


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