Le dice Cisneros, al final al congresista Raffo: "La impunidad con la inmunidad parlamentaria, qué pena, y qué pena a además que tenga tan poca sangre en la cara para decirlo así..."
Para evitar estas extremas desvergüenzas, se requiere reformar el Congreso inmediatamente y por ejemplo, limitar y disminuir específicamente las causales de la inmunidad parlamentaria.
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