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23 dic 2018

Amnistía Internacional: Informe Derechos Hoy

Casi al final del 2018, reflexionamos sobre los 70 años transcurridos desde que las Naciones Unidas adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos y nos preguntamos: “¿Hasta dónde hemos avanzado?”. En este resumen de la situación de los derechos humanos en el mundo nos hemos centrado en un número reducido de temas y asuntos clave que han destacado en 2018. Analizamos algunos momentos decisivos en cada región, señalamos movimientos que han impulsado cambios y examinamos en particular la situación de los derechos de las mujeres a lo largo del año.

22 feb 2017

Informe Anual de Amnistía Internacional 2017

Amnistía Internacional (AI) lanzó su informe anual 2016/2017 sobre la situación de los derechos humanos en el mundo durante 2016.


“El 2016 fue un año en el que la idea de dignidad e igualdad humana, el concepto mismo de familia humana, fue objeto de intensa e implacable agresión en forma de discursos de culpa, miedo y búsqueda de chivos expiatorios, propagados por quienes querían tomar el poder o aferrarse a él casi a cualquier precio”, Salil Shetty, Secretario General de AI. 
AI Annual Report ENGLISH Ok by Amnesty International.



PERÚ
En el caso peruano, el informe destaca que: "Hubo un notable incremento de la violencia y la desprotección contra los grupos marginados, particularmente contra las mujeres y las niñas, los pueblos indígenas y las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). El gobierno ratificó el Tratado sobre el Comercio de Armas".
 
- Se registraron más de 200 casos de protestas sociales; aproximadamente 70% de ellas relacionadas con conflictos entre comunidades, empresas extractivas, uso y disfrute de los recursos naturales, así como la protección del medio ambiente.
- Defensores y defensoras de los derechos humanos seguín sufriendo hostigamiento, amenazas y agresiones en el contexto de las protestas sociales. Por ejemplo: En octubre, Quintino Cereceda murió de un tiro en la cabeza cuando la policía dispersó una manifestación contra el proyecto minero en Las Bambas, región de Apurímac.
- Derechos de los Pueblos Indígenas: La investigación sobre la muerte en 2014 de cuatro líderes de la región de Ucayali, presuntamente a manos de madereros ilegales, todavía no había concluido al terminar el año.
- Impunidad: En junio se promulgó la Ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas.
- Violencia contra mujeres y niñas: "se tuvo noticia de que 108 mujeres habían muerto a manos de sus parejas y se registraron 222 intentos de asesinato de mujeres y niñas".
- Trata para fines de explotación sexual: Las mujeres constituían el 80% de las víctimas de trata de personas; el 56% de las víctimas eran menores de 18 años, y la mayoría de ellas eran objeto de trata con fines de explotación sexual en zonas mineras.
- Derechos Sexuales y Reproductivos: Aumentó el índice de embarazos de adolescentes. En algunas regiones del Amazonas, el índice alcanzaba el 32,8% de las niñas y mujeres de entre 15 y 19 años; el 60% de los embarazos de niñas de entre 12 y 16 años eran consecuencia de una violación

Fuente Amnesty International: https://www.amnesty.org/en/

25 feb 2016

Amnistía Internacional: El estado de los derechos humanos en el mundo 2015/16

"Tus derechos peligran, son tratados con absoluto desprecio por muchos gobiernos del mundo", dijo Salil Shety, Secretario General de Amnistía Internacional.

El informe anual 2015/16 de Amnistía Internacional advierte una tendencia insidiosa y progresiva al debilitamiento de los derechos humanos, fruto de la acción deliberada de gobiernos que atacan, abandonan o no aportan fondos suficientes a las instituciones creadas para ayudarnos a proteger nuestros derechos.




20 ene 2016

Amnesty: Las refugiadas sufren agresiones físicas, explotación y acoso sexual al atravesar Europa


Gobiernos y organismos de ayuda humanitaria no proporcionan ni siguiera las garantías básicas de protección a las mujeres refugiadas que viajan desde Siria e Irak. Según nuevas investigaciones llevadas a cabo por Amnistía Internacional, las mujeres y las niñas refugiadas sufren violencia, agresiones, explotación y acoso sexual en todas las etapas de su viaje, también en territorio europeo.

La organización entrevistó el pasado mes en el norte de Europa a 40 mujeres y niñas refugiadas que habían ido de Turquía a Grecia para después cruzar los Balcanes. Todas ellas dijeron haberse sentido amenazadas e inseguras durante el viaje. Muchas denunciaron que, en casi todos los países por los que habían pasado, los traficantes, el personal de seguridad u otros refugiados las habían sometido a malos tratos físicos y explotación económica, las habían manoseado o las habían presionado para que tuvieran relaciones sexuales con ellos. “Tras vivir los horrores de la guerra en Irak y Siria, estas mujeres lo han arriesgado todo con tal de conseguir seguridad para ellas y para sus hijos. Pero desde el mismo momento en que comienzan su viaje vuelven a verse expuestas a sufrir violencia y explotación, sin recibir apenas apoyo o protección”afirma Tirana Hassan, directora del Programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional.

Tras vivir los horrores de la guerra en Irak y Siria, estas mujeres lo han arriesgado todo con tal de conseguir seguridad para ellas y para sus hijos. Pero desde el mismo momento en que comienzan su viaje vuelven a verse expuestas a sufrir violencia y explotación, sin recibir apenas apoyo o protección.

Tirana Hassan, directora del Programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional

Las mujeres y las niñas que viajan solas y las que lo hacen sólo acompañadas por sus hijos se habían sentido especialmente amenazadas en las zonas de tránsito y los campamentos de Hungría, Croacia y Grecia, donde se habían visto obligadas a dormir junto a cientos de hombres refugiados. Algunas habían salido de las zonas designadas para pernoctar a la intemperie en la playa, porque allí se sentían más seguras.

Las mujeres también dijeron que habían tenido que usar los mismos aseos y duchas que los hombres. Una de ellas dijo a Amnistía Internacional que en un centro de recepción de Alemania algunos refugiados las espiaban cuando iban al baño. Algunas habían adoptado medidas extremas, como no comer ni beber para evitar ir al servicio, donde se sentían inseguras.

“Si esta crisis humanitaria se desarrollara en cualquier otro lugar del mundo, esperaríamos que se tomaran de inmediato medidas prácticas para proteger a los grupos que corren más peligro de sufrir abusos, como las mujeres que viajan solas y las familias monoparentales cuya cabeza de familia es una mujer. Como mínimo, estas medidas incluirían aseos bien iluminados y separados para hombres y mujeres, así como zonas separadas y seguras para dormir. Estas mujeres y sus hijos han huido de algunas de las zonas más peligrosas del mundo, y es una vergüenza que sigan en peligro en suelo europeo”, ha dicho Tirana Hassan.

Estas mujeres y sus hijos han huido de algunas de las zonas más peligrosas del mundo, y es una vergüenza que sigan en peligro en suelo europeo.

Tirana Hassan

“Aunque los gobiernos y quienes proporcionan servicios a los refugiados han empezado a tomar medidas para ayudarlos, deben intensificar sus esfuerzos. Es necesario tomar más medidas para garantizar que se localiza a las refugiadas, especialmente a las que corren más peligro, y se ponen en marcha procesos y servicios especiales para garantizar la protección de sus derechos básicos y su seguridad.”

Los investigadores de Amnistía Internacional entrevistaron a siete mujeres embarazadas que hablaron de la falta de comida y de atención médica básica, y también denunciaron que habían sufrido empujones y aplastamientos en las fronteras y los puntos de tránsito del viaje.

Una mujer siria, que estaba embarazada y amamantaba a su hija menor cuando realizó el viaje con su marido, afirmó que en los campamentos de Grecia no lograba dormir sabiendo que estaba rodeada de hombres. También contó que había pasado varios días sin comer.

Una docena de las mujeres entrevistadas dijeron que en los campamentos de tránsito europeos las habían tocado, acariciado o mirado lascivamente. Una mujer iraquí de 22 años dijo a Amnistía Internacional que cuando estaba en Alemania un guardia de seguridad uniformado le había ofrecido ropa a cambio de “estar a solas” con él. 

“Para empezar, nadie debería tener que hacer estos peligrosos viajes. La mejor forma de evitar los abusos y la explotación a manos de los traficantes de personas es que los gobiernos europeos permitan que las rutas sean seguras y legales desde el comienzo. Es completamente inaceptable que la travesía por Europa exponga a quienes no tienen elección a más humillaciones, incertidumbres e inseguridades”, ha dicho Tirana Hassan.

OTROS TESTIMONIOS

Explotación sexual a manos de los traficantes

Los traficantes de personas eligen a las mujeres que viajan solas sabiendo que son más vulnerables. Cuando no tienen recursos económicos para pagar su viaje, a menudo intentan coaccionarlas para que tengan relaciones sexuales con ellos.

Al menos tres mujeres dijeron que los traficantes y quienes colaboran con ellos las acosaron a ellas o a otras mujeres, y les ofrecieron reducciones de precio en el viaje o en los tiempos de espera para embarcar y cruzar el Mediterráneo a cambio de sexo.

Hala, una mujer de 23 años natural de Alepo, dijo a Amnistía Internacional:

“En el hotel de Turquía, uno de los hombres que trabajaba con el traficante, un sirio, me dijo que si me acostaba con él no pagaría o pagaría menos. Por supuesto que me negué, era algo repugnante. Lo mismo nos pasó a todas en Jordania.”

“Una amiga que vino conmigo desde Siria se quedó sin dinero en Turquía y el ayudante del traficante le ofreció que se acostara con él [a cambio de una plaza en la embarcación]. Ella se negó, claro, y no pudo salir de Turquía, en donde sigue.”

Nahla, una mujer siria de 20 años, dijo a Amnistía Internacional:

“El traficante me acosaba. Intentó tocarme varias veces. Cuando estaba mi primo no se acercaba. Yo estaba muerta de miedo, sobre todo porque habíamos oído historias por el camino de mujeres que no tenían dinero para pagar a los traficantes y les daban la opción de acostarse con ellos a cambio de un descuento en el precio.”

Acoso y constante miedo

Todas las mujeres dijeron a Amnistía Internacional que durante el viaje por Europa estaban constantemente asustadas. Las que viajaban solas no sólo estaban en el punto de mira de los traficantes, sino que se sentían físicamente amenazadas cuando tenían que dormir en centros con cientos de hombres que no tenían pareja. Varias dijeron también que los agentes de seguridad de Grecia, Hungría y Eslovenia las habían golpeado o insultado .

Nunca quise dormir en las instalaciones. Tenía demasiado miedo de que alguien me tocara. Las tiendas eran mixtas y fui testigo de escenas de violencia.

Reem, refugiada siria

Reem, mujer siria de 20 años que viajaba con su primo de 15 años, afirmó:

“Nunca quise dormir en las instalaciones. Tenía demasiado miedo de que alguien me tocara. Las tiendas eran mixtas y fui testigo de escenas de violencia. Me sentía más segura mientras nos desplazábamos, especialmente en autobús, el único lugar donde podía cerrar los ojos y dormir. En los campamentos hay muchas probabilidades de que te toquen, y las mujeres realmente no pueden quejarse, porque, además, no quieren causar problemas que perturben el viaje.”

Violencia a manos de la policía y condiciones en los campamentos de tránsito

Las mujeres y las niñas denunciaron que varios campamentos estaban muy sucios, había escasez de comida y las embarazadas, en concreto, recibían poca o ninguna ayuda. También dijeron que los aseos solían ser muy precarios y que se sentían inseguras, pues en ocasiones las instalaciones sanitarias no estaban separadas por sexos. Por ejemplo, al menos en dos casos las mujeres habían sido espiadas por los hombres del centro cuando iban a los baños. Algunas mujeres habían sufrido también la violencia directa de otros refugiados y de la policía, especialmente al aumentar las tensiones en condiciones de hacinamiento e intervenir las fuerzas de seguridad.

Rania, embarazada siria de 19 años, hablo a Amnistía Internacional sobre su experiencia en Hungría:

“La policía nos trasladó entonces a otro lugar, aún peor. Estaba lleno de jaulas y no corría el aire. Allí nos encerraron y nos tuvieron dos días. Nos daban de comer dos veces al día. Los aseos eran peores que en los otros campamentos. Yo tenía la sensación de que los mantenían así para hacernos sufrir.

“En nuestro segundo día allí, la policía golpeó a una mujer siria de Alepo porque suplicó a los agentes que la dejaran salir [...] Su hermana, que hablaba inglés, trató de defenderla, y le dijeron que, si no se callaba, la golpearían a ella también. Algo parecido le pasó a una iraní al día siguiente por pedir más comida para sus hijos.”

Maryam, mujer siria de 16 años:

“[En Grecia] [L]a gente empezó a gritar y la policía nos agredió, golpeando a todo el mundo con palos. A mí me dieron en un brazo. Golpeaban incluso a los niños pequeños. A todo el mundo, incluso en la cabeza. Me mareé y me caí, y la gente me pisoteó. Lloraba y me separé de mi madre. Me llamaron y me reuní con ella. Les enseñé el brazo y un agente que lo vio se rió. Pedí un médico y nos dijeron a mi madre y a mí que nos fuéramos.”

25 feb 2015

Amnistía Internacional: "El Estado de los Derechos Humanos en el Mundo"

Amnistía Internacional es un movimiento global integrado por más de 7 millones de personas en más de 150 países y territorios, que actúan para poner fin a los abusos contra los derechos  humanos; presenta su informe anual 2014, llamando la atención de haber sido un año demoledor para quienes intentaron defender los derechos humanos  y quiénes quedaron atrapados en el sufrimiento de las zonas en guerra.


"Debemos esperar que, cuando en años venideros miremos hacia 2014, lo que hemos vivido este año se considere el punto más bajo alcanzable a partir del cual nos hayamos alzado y creado un futuro mejor", dijo Salil Shetty, Secretario General de Amnistía Internacional. 

12 sept 2011

El Perú aún esta luchando contra su pasado sangriento

PERU is still struggling with its bloody past

Fuente: The Guardian
Por: Dan Collyns

A row over amnesty for those accused of atrocities during the Shining Path insurgency will not help national reconciliation

Alberto Fujimori
Peru's former President Alberto Fujimori. Photograph: Karel Navarro/AP

Daniel Mora, Peru's new defence minister, has been plunged quickly into hot water over a stray comment that seemed to suggest he favours a blanket amnesty for former or current members of security forces accused of human rights crimes during the country's bloody Shining Pathinsurgency.

"There has to be a cut-off point for the reconciliation of the country," Mora told Ideele radio in Lima, adding that judicial proceedings against members of the military and police for human rights crimes could not go on forever. "Cut-off point? This smells of Rafael Rey," said Daniel Abugattas, a surprised leading member of Peru's governing party upon hearing Mora's remark. Rey, a rightwing former defence minister and numerary member of the Roman Catholic sect Opus Dei, is considered by many to be the main apologist for atrocities committed by military and police forces in Peru's bloody internal war in the 1980s and 90s. In 2003, Peru's Truth and Reconciliation Commission estimated that 69,280 people were killed in those two decades, a figure Rey hotly disputes. Rey represents almost everything that Abugattas and the new leftwing administration of Ollanta Humala abhor.

Mora's comments have attracted a flood of opprobrium from human rights groups. The Washington Office on Latin America (Wola) said his remarks were tantamount to calling for a state policy of impunity. Ronald Gamarra, one of the prosecutors in the internationally lauded trial of the former Peruvian president, Alberto Fujimori, called for the minister's resignation and a Facebook page, which mimics Mora's misguided remarks, calling itself "Put an end to minister Daniel Mora and let's stop impunity" has close to 2,500 followers.

It is certainly not the first time a politician – in Peru or elsewhere – has put his foot in his mouth, and then said the remarks were misinterpreted. But Mora has just pushed himself further into the fray: by saying the atrocities and abuses committed by the armed forces were isolated excesses, he has entered into one side of the debate.

On the other side are those who say the massacres were part of a deliberate counter-insurgency strategy backed from the very top. Former president Fujimori was convicted of masterminding such a strategy. In April 2009 , he was jailed for 25 years for authorising 25 death squad killings. The trial was praised by Amnesty International as a "milestone in the fight for justice". The death squad in question, the "Colina Group" and other high-ranking officials in the Fujimori government (1990-2000) were also recently found guilty of the murders of 15 people and the forced disappearances of 10 others.

But for the most part, the wheels of justice move slowly in Peru. In September last year, the former leader Alan Garcia succumbed to pressure to pass a thinly veiled amnesty law to benefit indicted army officers. He quickly retracted it as Peru's only Nobel laureate author Mario Vargas Llosa attacked the measure in a sharply worded open letter. Meanwhile, the relatives of an estimated 15,000 disappeared are still waiting for restitution of their remains and the dimmer prospect of justice.

Twenty-five years on, Telmo Hurtado, an ex-army officer who led one of the most infamous massacres of 69 men, women and children in the highland village of Accomarca, is finally in custody in Peru after beingextradited from the US. But hundreds more former military and police officers have yet to be put on trial.

International Day of the Disappeared was on 30 August. In Ayacucho – the Andean region at the heart of the political violence between the Maoist Shining Path rebels and state forces – widows and bereaved mothers commemorated the day by displaying an enormous scarf made up of individual knitted or embroidered epitaphs to missing loved ones the "scarf of hope" is close to a kilometre in length.

Despite pressure from human rights groups, Peru continues to be one of the only Latin American countries not to have signed the 2006 international convention for the protection of all persons from enforced disappearances. Peru's creaky justice system threatens to collapse under the weight of prospective human rights prosecutions. A symbolic gesture is perhaps needed but Peruvian society is still deeply divided about its recent history. Swifter justice and a gesture of contrition by the state would go much further towards a national reconciliation than misguided talk of an amnesty.

Link: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/sep/09/peru-amnesty-shining-path-insurgency