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19 sept 2018

El País: La Corte Penal Internacional abre la vía a una investigación de los crímenes contra los rohinyá


La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, ha decidido esta semana examinar las denuncias de crímenes cometidos contra la minoría musulmana de los rohinyás, en particular su deportación a Bangladés desde Myanmar, que los discrimina sistemáticamente y que lanzó en 2017 una ofensiva militar que ha llevado a la huida de centenares de miles de personas.

Myanmar no es un Estado miembro del Estatuto de Roma, texto fundacional de la CPI (sólo los Estados parte del Estatuto de Roma son parte de la CPI), pero Bangladés sí, por lo que los jueces han autorizado la primera fase de lo que puede convertirse en un caso judicial en toda regla. Naciones Unidas presentó a finales de agosto un informe donde calificaba de "intento de genocidio" la persecución de la minoría musulmana, e instó a que el crimen fuera investigado, y juzgado, por un tribunal internacional.

En un comunicado hecho público este miércoles, Fatou Bensouda, fiscal jefe de la Corte (CPI), señala que analizará también "otros posibles delitos, incluidos en el artículo 7 del Estatuto". Dicho texto legal está dedicado, entre otros, a la persecución y otros actos inhumanos. "El examen preliminar que me propongo hacer contempla la privación de derechos fundamentales, asesinato, violencia sexual, desaparición forzada, destrucción y saqueo", dice la jurista. Luego explica que el caso no se ha abierto aún: "Porque no estoy investigando, sino estudiando la información (recibida desde 2017) para saber si puedo seguir adelante". Sin embargo, sin este paso previo de la CPI, el caso de los rohinyás no podría avanzar en el marco de la justicia internacional. Cerca de 700.000 personas huyeron a Myanmar, país de mayoría budista, a partir del 2017, perseguidas por el régimen militar de la antigua Birmania, según Naciones Unidas.   





El pasado 9 de agosto, el gobierno de Myanmar rechazó la competencia de la Corte sobre las supuestas deportaciones de civiles. La oficina de Aung San Suu Kyi, que lidera la Consejería de Estado y los ministerios de Exteriores, Energía y Educación, indicó que el país no es miembro de la CPI, "Que parece dispuesta intentar de forma indirecta el ejercicio de una jurisdicción que no tiene". El 28 de agosto, las Naciones Unidas hizo público el informe donde señalaba "El intento genocida de la cúpula militar de Myanmar", al perseguir a los rohinyás en el Estado de Rajine (al oeste del país). La Corte Penal es la única instancia permanente para juzgar el genocidio, y los crímenes de guerra y contra la humanidad. De ahí que el informe inste al Consejo de Seguridad de la ONU a actuar en el marco de su competencia, o bien la de un tribunal especial. 



A_HRC_39_64 by Human Rights Council
Escribe Isabel Ferrer.

24 feb 2018

ONU: Alrededor de 720.000 niños rohinyás “atrapados en el limbo"

"Alrededor de 720.ooo niños rohinyás se encuentran atrapados - bien acorralados por la violencia y obligados a desplazarse dentro de Myanmar, o bien hacinados en los campos de Bangladesh porque no pueden volver a casa", indicó Manuel Fontaine, Director de Programas de Emergencia de el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.


El lanzamiento del informe de UNICEF coincide con el sexto mes desde el comienzo del último éxodo de refugiados rohinyás hacia el sur de Bangladesh.

La agencia señala que, probablemente, las inundaciones que se esperan por la llegada de la temporada de ciclones invadan los campos vulnerables  e insalubres, donde vive la mayoría de los refugiados. Esta situación aumenta la posibilidad de que haya brotes de enfermedades transmitidas por el agua y que haya que cerrar escuelas y centros sanitarios.

El documento estima que cerca de 185.000 niños rohinyás permanecerán en el estado de Rakhine, en Myanmar, asustados por la violencia y el horror que han llevado a sus familiares y vecinos a huir.

"Es una crisis sin una solución inmediata que podría tardar años en resolverse a menos que haya un esfuerzo pactado para abordar sus causas", declaró Fonntaine.

Asimismo, el informe indica que los rohinyás son personas si rumbo, perseguidas en sus casas y comunidades, atrapadas en el limbo y privadas de sus derechos básicos, mientras nuevos problemas amenazan su bienestar.

Llamamiento de UNICEF al Gobierno

UNICEF hace un llamamiento al Gobierno de Myanmar para que termine con la violencia y la crisis de derechos humanos en el Estado de Rakhine, refiriéndose a las restricciones que sufren los rohinyás en cuanto a libertad de circulación, acceso limitado a sanidad, educación y medios de subsistencia, así como a la dependencia de ayuda humanitaria.

Según el documento, reconocer los derechos básicos de los rohinyás servirá para crear las condiciones necesarias para que los refugiados regresen a sus antiguos hogares en Myanmar.

"No volverán a casa a menos que se les garantice su seguridad, posean una nacionalidad, puedan enviar a sus hijos al colegio y tenga oportunidades de futuro", explicó Fontaine.

Desde agosto de 2017, la falta de acceso a diversas zonas del estado de Rakhine ha dificultado gravemente el trabajo de UNICEF y otras agencias humanitarias.

Resulta imprescindible acceder inmediatamente y sin impedimentos a los niños que residen en este estado, así como abordar las tensiones que existen entre las comunidades y promover la cohesión social, dijo UNICEF.

Las labores de asistencia que ha dirigido y suvervisado el Gobierno de Bangladesh han evitado el desastre, dado que las comunidades locales han acogido a 79.000 rohinyás.

UNICEF Rohingya Lives in Limbo Feb 2018

9 dic 2017

ONU: Zeid solicita investigación penal internacional en Myanmar ante violencia contra rohingyas

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, aseguró que las acciones del gobierno de Myanmar podrían tener elementos de genocidio.

La violencia en Myanmar que ha provocado el desplazamiento de más de 625.000 personas hacia Bangladesh, podría tener elementos de genocidio, dijo este martes el jefe de derechos humanos de la ONU.

"Los rohingyas han sido atacados físicamente, oprimidos, privados de derechos y nacionalidad. ¿Cuánto tienen que soportar las personas antes de que sus derechos sean reconocidos por su gobierno y por el mundo? Ante todo esto, ¿alguien puede descartar que haya elementos de genocidio? “, declaró Zeid Ra’ad Al Hussein en una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Zeid solicitó una investigación penal internacional para los perpetradores de la violencia en contra de los rohingyas y condenó los ataques "generalizados, sistemáticos y brutales", así como las décadas de discriminación y persecución.

El Alto Comisionado instó al Consejo a considerar la posibilidad de hacer una recomendación a la Asamblea General de las Naciones Unidas para que establezca una nueva instancia imparcial e independiente o un mecanismo complementario al trabajo de la Misión de Investigación en la última ola de violencia y abusos, para ayudar a las investigaciones penales individuales de los responsables.
 
En respuesta, el Representante Permanente de Myanmar ante la ONU en Ginebra, Htin Lynn, dijo al Consejo que su gobierno estaba tratando de encontrar una solución a la crisis con la ayuda de la comunidad internacional y negó que exista una política oficial de apuntar a los rohingyas.

Añadió que su país había llegado a un acuerdo con Bangladesh sobre el “retorno voluntario, seguro y digno” de los desplazados, y este proceso se lanzaría “dentro de dos meses”.

La agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y otras organizaciones internacionales estarían participando en "varias etapas de reasentamiento", dijo el embajador, ayudando a evaluar sus necesidades como "miembros de la comunidad" de Myanmar.

El
Representante aseguró que su gobierno estaba siguiendo la hoja de ruta contenida en el reciente informe sobre Myanmar hecho por la comisión dirigida por el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

Las recomendaciones
del documento incluyen luchar contra la pobreza, aumentar los esfuerzos de desarrollo, garantizar los derechos humanos y fomentar la reconciliación.