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7 nov 2017

ACNUR: Al menos 10 millones de personas en el mundo son apátridas

Al menos 10 millones de personas son apátridas en todo el mundo, asegura un nuevo informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

El nuevo informe de ACNUR alerta sobre la discriminación, la exclusión y la persecución que sufren diariamente muchos apátridas a nivel mundial, y exige medidas inmediatas para garantizar la igualdad de acceso al derecho a la nacionalidad para todas las personas.

El informe indica además que más del 75% de las poblaciones que carecen de nacionalidad legal en el mundo pertenecen a grupos minoritarios y/o son refugiados o nómadas.

Myanmar, Kuwait, Costa de Marfil, Tailandia, Iraq y República Dominicana lideran la lista de países con mayor cantidad de personas indocumentadas.

Asimismo, las grandes poblaciones apátridas también viven en países que no les permiten a las madres conferir su nacionalidad a sus hijos en igualdad de condiciones que los padres, agrega el informe.

Según ACNUR, si no se aborda la situación de estas personas, su marginación de larga duración puede ser fuente de resentimiento, alimentar el miedo y, en los casos más extremos, generar inestabilidad, inseguridad y desplazamiento de poblaciones.

La agencia recordó que los tratados internacionales existen para prohibirle a los Estados negar ciudadanía a las personas o despojarlas de su nacionalidad. 

El informe "Este es nuestro hogar: las minorías apátridas y su búsqueda de la ciudadanía" se publicó con motivo del tercer aniversario de la campaña de ACNUR #IBelong (#YoPertenezco) para terminar con la apatridia.

Al adquirir una nacionalidad, millones de apátridas en todo el mundo podrían obtener pleno acceso a sus derechos humanos y disfrutar de un sentido de pertenencia en sus comunidades, asegura ACNUR.


 

8 jul 2016

ACNUR: Tendencias Globales Desplazamiento Forzado 2015

El número de desplazados y refugiados por la violencia en Centroamérica ha aumentado en los últimos años a niveles solamente comparables con la década de los 80, en que la región fue azotada por conflictos armados alertó la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados - ACNUR. 

ACNUR señaló que se necesitan acciones urgentes para asegurar que los niños no acompañados y otras personas vulnerables reciban la protección que requieren.

ACNUR en colaboración con la Organización de Estados Americanos (OEA), convocó a un evento de alto nivel para abordar el problema del triángulo Norte de Centroamérica y formular propuestas para una respuesta regional.

La agencia señaló que la violencia y la persecución de grupos criminales armados se han convertido, junto con la pobreza y el desempleo, en las causas principales de los flujos de refugiados y migrantes procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras.

El año pasado, el número de refugiados y solicitantes de asilo de esos tres países en conjunto, superó 109.000, en su mayoría con destino a México o los Estados Unidos, una cifra que se quintuplicó en tres años apuntó ACNUR.

Las conclusiones del encuentro forman parte de un amplio proceso que culminará con una sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU sobre refugiados y migrantes a celebrar en septiembre próximo en Nueva York .

Adjuntamos el último informe de ACNUR en inglés y español: "Tendencias Globales. Desplazamiento Forzado en 2015. Forzados a huir".

20 jun 2016

ACNUR: Las tres crisis migratorias más graves de América Latina

El mundo enfrenta en la actualidad la crisis de refugiados y migrantes más graves desde la Segunda Guerra Mundial. A las violaciones de derechos humanos en países como Siria, Iraq o Afganistán se suman muchos otros conflictos que han obligado a 65 millones de personas a huir de su país para salvar su vida sólo en el 2015, cinco millones más que el año anterior.

En el Día Mundial de los Refugiados, hoy lunes 20 de junio, entrevistaron al representante de ACNUR en Sur de América.

José Samaniego nos explica las tres crisis migratorias más preocupantes que existen en Latinoamérica: 
i) La generada por el conflicto armado en Colombia, nada menos que un 14% de la población se vió forzada a desplazarse para huir de la violencia. Más de 6 millones de personas que han tenido que abandonar su hogar en las últimas décadas;
ii) Los apátridas del Caribe; de ésos 10 millones de personas en el mundo que por no tener nacionalidad se les niega el derecho a los servicios básicos. En el Caribe es preocupante, unas 600 mil personas de haitianos están en esta situación; y 
iii) La provocada por los altos niveles de violencia en Honduras, El Salvador y Guatemala., la tasa de homicidio en éstos 3 países figura entre la más elevada del mundo. Para miles de personas amenzadas por las pandillas, maras o bandas criminales, la única alternativa echarse a andar y confiar en sobrevivir a una travesía de atracos, robos y violaciones.

¿Por qué salieron? Porque me querían reclutar, porque amenazaron a mi tío, porque mataron a mi hermana, porque atacaron a mi madre, porque ya no puedo llegar a la escuela, porque en el camino a la escuela me están atacando los grupos, porque la escuela o el centro de salud se cerró.

Ha habido un cambio en el perfil del migrante procedente del triángulo norte de centroamérica: "Antes la migración era masculina, jóvenes de 15 y 25 años, ahora cada vez más vemos mujeres solas o mujeres madres de hogar que se están desplazando. Y a la misma pregunta ¿Porque salieron? es la misma respuesta, más de un 60% dice porque me amenazaron, porque quisieron violar a mi hija o la violaron".

México está recibiendo un gran número de centroamericanos que están huyendo de la violencia. También tenemos grupo de personas que están llegando a Costa Rica, Nicaragua, lo que es una evidencia más de que estas personas no tienen un motivo único y económico para salir, tienen que salir por cuestiones de seguridad y no pueden regresar a su país de origen.

América Latina ha abierto su puerta a muchos refugiados sirios. Desde que comenzó el conflicto cerca de 6 mil han llegado a la región, en su mayoría a Brasil que puso en marcha el sistema de visados humanitarios entregados en origen para entrar al país de forma legal y sin los riesgos que corren en las travesías a Europa.

ACNUR: Informe Anual sobre las tendencias globales de desplazamiento (Reporte en Inglés y español): 
Lea también: "Estamos con los refugiados, dicen celebridades internacionales en campaña de ACNUR".

4 feb 2015

ACNUR expresa alarma por asesinatos de jóvenes repatriados a Centroamérica

La Oficina Regional para América de la agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) expresó alarma por el aumento de los hombres jóvenes hondureños que son atacados, asesinados o desaparecidos después de ser deportados por Estados Unidos o México.

Un artículo publicado en el sitio web de esa oficina señala que las víctimas, de edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, habían sido enviadas de regreso después de haber sido detenidas por las autoridades de inmigración de esos países.

Un reciente informe del ACNUR, titulado "Niños en fuga", encontró que un número importante de menores de edad provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras que ingresan a Estados Unidos de manera irregular podrían estar en necesidad de protección internacional.

"Creemos que si se analizan sus casos con mayor profundidad muchos serían reconocidos como refugiados con un temor fundado de persecución y falta de protección en sus países", dijo Marta Juárez, directora de esa oficina Regional.

Según el artículo, los adolescentes huyen cuando tratan de evitar ser reclutados por las pandillas, sus familiares son asesinados o han sido testigos de crímenes cometidos por las maras.

ACNUR precisó que para muchos de ellos, el retorno es sólo el comienzo de un viaje, a menudo, más peligroso. 

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). SAN PEDRO SULA, Honduras. El pistolero estaba esperando cuando Marco Antonio Cortés subió al autobús en la noroeste ciudad hondureña de San Pedro Sula. Un tirón del gatillo y el muchacho de 18 años estaba muerto, sumándose a la alarmante lista de hombres jóvenes hondureños que son atacados, asesinados o simplemente desaparecen después de ser deportados desde Estados Unidos o México. 

“No se trata sólo de uno, dos o tres que son asesinados después de ser deportados”, dice la hermana Valdete Wilemann, que dirige un centro estatal que alberga a algunos de los deportados que regresan a Honduras. Muchos, como Cortés, utilizaron rutas irregulares para llegar a EE.UU. y México escapando de la creciente inseguridad que afecta a los jóvenes en sus comunidades de origen, incluidas las amenazas, la extorsión, la violencia de pandillas y las ejecuciones. Otros se dirigen al norte en busca de una vida mejor.

Las víctimas suelen tener edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, enviados de vuelta a casa después de haber sido detenidos por las autoridades de inmigración por entrar en el país sin autorización. Pero un informe publicado el año pasado por el ACNUR, titulado “Niños en fuga”, encontró que un número importante de menores de edad provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras que ingresan a EE.UU. de manera irregular podrían estar en necesidad de protección internacional. 
“Creemos que si se analizaran sus casos con mayor profundidad muchos serían reconocidos como refugiados con un temor fundado de persecución y falta de protección en sus países”, dijo Marta Juárez, director de la Oficina Regional para América de ACNUR, quien también citó las conclusiones de una misión de investigación el año pasado a Honduras como una prueba más. ACNUR asesora a las autoridades sobre la protección de las personas desplazadas y sus familias. 

En el centro El Edén en San Pedro Sula, donde se albergan inicialmente a los menores no acompañados deportados y a las familias deportadas, Adalberto Guzmán de 36 años de edad, dijo a los miembros del equipo de evaluación que estaba preocupado por su seguridad y la de su esposa y sus tres hijos, de edades comprendidas entre los tres y los 12 años. Acababan de llegar de México. 

Guzmán explicó que había prestado US$ 1.000 a un hombre en su ciudad natal y había recibido la moto y la TV del hombre como garantía. Cuando Guzmán insistió en que la deuda se debía saldar a tiempo, las cosas se pusieron feas. “De repente, un niño de unos 15 años apareció en nuestra casa y nos dijo a todos: ‘Si no devuelven la moto y la TV, todos morirán’”, recordó Isaac*, el hijo de Guzmán, de 12 años. 

La familia huyó a México; Guzmán no quería que sus hijos terminaran muertos como un número creciente de otros jóvenes en la ciudad. “De enero a julio [el año pasado], 93 menores habían muerto violentamente en comparación con seis muertes accidentales. Para mediados de septiembre, ya había 200”, dijo el patólogo forense Héctor Hernández en la morgue de la ciudad, señalando un aumento dramático en el número de jóvenes que sufren muertes no naturales. 

El día de la visita de ACNUR llegó a la morgue el cuerpo de Alfredo*. El niño de 11 años de edad, quería ser médico y su acongojada madre relató que trabajaba turnos extras en una fábrica de prendas de vestir para pagar su educación. Fue estrangulado, señaló Hernández, y añadió: “Con los menores, las balas son una causa menos frecuente de muerte que en los adultos. A la mitad de ellos los matan por asfixia. 

Alfredo no era un deportado y no se sabe cuántos de los otros jóvenes llevados a la morgue de la ciudad este año habían huido del país solo para ser deportados. Pero estas muertes sí muestran un patrón de aumento de la violencia que está provocando el desplazamiento entre los adolescentes y hombres jóvenes que temen por sus vidas. Sucede algo parecido en El Salvador y Guatemala. 

En septiembre, un grupo de ocho personas, algunas de ellas de 16 o de 17 años, fueron obligados a acostarse en una calle de San Pedro Sula y luego les dispararon. Parece probable que esto fuera una ejecución relacionada con pandillas, que por lo general están relacionadas con el reclutamiento forzado, el no pago de deudas (incluyendo por ayudar a salir ilegalmente a alguien fuera del país); la extorsión; o guerras territoriales. Las poderosas maras, esencialmente pandillas urbanas lideradas por adolescentes, tienen una influencia considerable, infundiendo miedo a todos -especialmente a otros jóvenes. 

Los adolescentes que tratan de evitar la influencia de las maras, viven una vida honesta y se resisten a ser contratados como traficantes de drogas, pueden estar en riesgo sin darse cuenta. Marco Antonio Cortés, el niño muerto a tiros en la estación de autobuses, fue una de esas víctimas. 

Él vivía en Brisas del Rosario, un pequeño asentamiento controlado por las maras en las afueras de San Pedro Sula. Se le considera uno de los distritos más peligrosos, como el sector Rivera Hernandez, donde la gente arriesga recibir un tiro si caminan de una calle a otra. 

Y cuando la gente como Cortés logra salir, no pueden regresar en condiciones seguras a zonas controladas por pandillas. En el 2013, un hombre de 27 años de edad regresó de San Pedro Sula después de siete años, creyendo que todos sus perseguidores estaban muertos. Fue asesinado cuatro días después. 

Otras razones para la huida incluyen el asesinato de familiares y ser testigo de un crimen cometido por las pandillas. Pero decidir huir del país no es una decisión fácil, debido al costo y los riesgos involucrados. El abuso y la violencia son compañeros frecuentes de los migrantes y de las personas que buscan protección, así como estafas por parte de algunos funcionarios en las fronteras. Aquellos que son descubiertos son deportados. 

Karla López, psicóloga del centro El Edén, nos cuenta sobre un grupo de migrantes irregulares que estuvieron secuestrados durante dos semanas en Tampico, México, para presionar por el pago de un rescate a sus parientes en EE.UU. y Honduras. “Finalmente, la policía mexicana los encontró encerrados en varias casas particulares y los liberó”, dijo López, quien agregó que todos fueron deportados. De acuerdo con cifras oficiales de México y Guatemala en los primeros ocho meses de 2014 más de 30.000 personas fueron devueltas en autobús, incluyendo unos 6.200 menores no acompañados. 

Miles de personas fueron repatriadas por vía aérea desde Estados Unidos. Los niños y las familias aterrizan en Palmerola, donde el ACNUR está solicitando a las autoridades tener acceso a ellos. Los adultos son llevados a San Pedro Sula. Según informes de prensa, entre enero y mediados de septiembre del año pasado arribaron más de 38.000 deportados a los dos aeropuertos, en comparación con los 32.000 hondureños deportados en todo el 2013. Para muchos, su regreso a casa es sólo el comienzo de otro viaje, a menudo más peligroso.
* Nombres cambiados por motivos de protección