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22 sept 2017

UNICEF: Solo 15 países en el mundo tienen tres políticas nacionales básicas que ayudan a garantizar el tiempo y los recursos que los padres necesitan para apoyar el desarrollo saludable de sus hijos pequeños

Alrededor de 85 millones de niños menores de 5 años viven en 32 países que no ofrecen a sus familias educación preescolar gratuita,  pausas pagadas de lactancia para sus madres, ni licencias parentales justas y remuneradas.

De acuerdo con el informe de primera infancia de UNICEF, esas medidas ayudan a sentar una base crítica para el desarrollo de los niños, protegerles mejor y proporcionarles mejor nutrición y experiencias de aprendizaje en los primeros años que son cruciales para el crecimiento cerebral.

El reporte destaca que Cuba, Francia, Portugal, Rusia y Suecia figuran entre los países que garantizan las tres políticas. De los 85 millones de niños que viven en naciones que no tienen ninguna, el 40% están en Bangladesh y Estados Unidos.

H“¿Qué es lo más importante que tienen los niños?: sus cerebros. Pero no estamos cuidando del cerebro de los niños de la manera en que cuidamos de sus cuerpos, especialmente en la primera infancia, cuando la ciencia demuestra que los cerebros de los niños y su futuro se están perfilando rápidamente. Tenemos que hacer más para dar a los padres y cuidadores de los niños pequeños el apoyo que necesitan", declaró en un comunicado el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake.

UNICEF reveló que en promedio los gobiernos de todo el mundo gastan menos del 2% de sus presupuestos educativos en programas para la primera infancia. Sin embargo, el informe destaca que la inversión en los primeros años de la niñez produce ganancias económicas significativas en el futuro.
Fuente UNICEF: https://www.unicef.org/

22 ago 2017

Gobierno de Suecia quiere incorporar la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU en la legislación sueca

El Gobierno de Suecia ha decidió presentar una propuesta al Consejo de Legislación para incorporar la Convención sobre los Derechos del Niño (Convención) en la legislación sueca. 

El Gobierno considera que la Convención tiene una posición clara y fuerte respecto del enfoque basado en los derechos del niño, y este debe tener un impacto importante en la aplicación de la ley.

Suecia ratificó y aplicó la Convención sobre los Derechos del Niño desde 1990, y la conformidad general  de la legislación sueca con la Convención ha sido buena. Sin embargo, hay reportes - los más recientes sobre investigaciones sobre los derechos del niño- indicando que los derechos dl niño han tenido un impacto inadecuado en la aplicación de la ley.

"Ahora otro paso importante es destacar la importancia de la Convención sobre los Derechos el Niño para la legislación sueca y clarificar su fuerte estatus". Con la Convención sobre los Derechos del Niño como ley sueca, funcionarios y responsables de la toma de decisiones tendrán que tener en cuenta la Convención de una manera diferente a la que es hoy en día. Se exigirá con mayor claridad que los profesionales de la justicia tengan que basar cualquier decisión relativa a los niños en los derechos contenidos en la Convención", dijo el Ministro de la Niñez, la Tercera Edad y la Igualdad de Género Asa Regnér.

La incorporacón de la Convención sobre los Derechos del Niño reunirá en un solo acto los derechos humanos que conciernen a los niños, lo que contribuirá a una visión holística y dejará claro que los artículos de la Convención deben interpretarse entre sí.

En los procesos de toma de decisiones relativos a los niños, se hará más claro que el principio del interés superior del niño debe ser el enfoque a adoptar, y que el interés superior del niño debe evaluarse en función del niño: cada caso individual y en relación a su situación. Con la Convención sobre los Derechos del Niño como un acto de ley, se espera que los niños puedan participar más en las decisiones que los afectan.

Se propone que la ley entre en vigor el 1 de enero de 2020 para dar a las autoridades responsables de la administración de justicia tiempo suficiente para hacer los preparativos correspondientes antes de la nueva ley.
Contacto 
Joanna Abrahamsson
Press Secretary to Minister for Children, the Elderly and Gender Equality Åsa Regnér 
Phone +46 8 405 42 02 
E-mailemail to Joanna Abrahamsson
Traducción libre del Equipo de Incidencia en Derecho.
Fuente Government Offices of Sweden: http://www.government.se/press-releases/2017/07/next-step-to-incorporate-convention-on-the-rights-of-the-child-into-swedish-law/

8 mar 2017

Suecia: ¿paraíso de la igualdad?

El País, por Silvia Blanco.
Los suecos llevan décadas experimentando políticas para reducir la brecha de género. Tienen un Gobierno feminista y el esfuerzo por la equidad se extiende por escuelas, casas y oficinas. Pero, el país nórdico encierra una paradoja: presenta una de las mayores tasas de violencia machista de la Unión Europea.

Es mediodía y Linus Lindberg, abogado de 33 años, ya ha hecho todas las tareas: ha recogido la casa, ha jugado con su hijo Henri, de 13 meses, le ha dado de comer y ha fregado los platos. Luego irá a comprar y cocinará la cena para él y su pareja, una psiquiatra de 35 años que vuelve a las seis a casa. El piso que comparten, en un silencioso barrio de bloques y parques a las afueras de Estocolmo, lo limpian entre los dos. Ella estuvo de baja los primeros meses. Él ha terminado unas prácticas pagadas de dos años y ahora, durante seis meses, pasa el día con el niño y cobra del Estado una asignación proporcional a sus ingresos. “Compartir nuestro tiempo con Henri es la única opción que contemplamos. Sería muy raro que solo ella se quedara en casa”, dice mientras toma en brazos al bebé.

En Suecia, los permisos no son por paternidad ni por maternidad. Son parentales: 480 días para repartir de manera flexible entre ambos, de los cuales 90 son exclusivos para la madre, y otros tantos, para el padre. Si uno de los dos no se los toma, los pierde. Es la forma que tiene el país de garantizar que el cuidado de los hijos no recaiga solo en ellas y es una de las medidas que muestran por qué es uno de los más igualitarios del mundo. Aquí las políticas para corregir la brecha de género no dependen de la voluntad de un Gobierno más o menos progresista ni son un accesorio del Estado de bienestar, sino que son una parte estratégica de su construcción desde hace décadas. La conciencia de género está incrustada en los símbolos del poder político –el Ejecutivo, integrado por socialdemócratas y verdes, se define como feminista– y flota en las oficinas, en las escuelas y en los salones de las casas. Hay, sin embargo, un agujero negro: las elevadas tasas de violencia machista.

James Pearse de 41 años, no conoce a ningún padre que no se haya cogido la baja por cuestiones laborales o por temor a lo que piensen en su empresa. "Si vas por la calle cualquier lunes por la mañana, ves a muchísimos hombres con niños", asegura. El es británico, tiene un negocio de publicidad y trabaja fuera de casa dos días a la semana. El resto del tiempo cuida a Dylan, de año y medio, y de Lily, de cinco. "En este país la familia es siempre más importante que el trabajo", cuenta en el barrio donde vive con su pareja, Jessica Engstrom, de 39. Ella también es publicista y asegura que en las grandes compañías suecas, como el banco para el que trabaja, hay incentivos para que los empleados cuiden de sus hijos. "Completan con un 10% más la asignación que da el Estado cuando estás de baja. Así cobras el 90% del sueldo", explica.

Pese a que el sistema sueco empuja a los hombres a compartir la crianza, todavía son las mujeres las que utilizan el 74% de los días de baja frente al 26% que emplean ellos. Por eso el Gobierno introdujo en 2016 la medida correctora de los 90 días intransferibles, en vez de los 60 de años anteriores. “En un mundo ideal”, dice James, “cogería los mismos días que Jessica, pero siendo autónomo, si me tomo un año entero, perdería a mis clientes. Necesito un mínimo contacto con ellos”, cuenta. No es perfecto, pero es mejor que, por ejemplo, en España, donde han vivido un tiempo. Aquí los padres hasta ahora solo han tenido dos semanas y a partir de este año son cuatro; en Suecia se introdujo el concepto en 1974. “¡La diferencia es como entre la noche y el día!”, exclama ella. James lo compara con Reino Unido, donde ausentarse de una reunión porque el hijo está enfermo o tomarse el resto del día para ir a cuidarlo es todavía extraño. Para los suecos es todo lo contrario.

Después de Finlandia, Suecia es el país más igualitario de la UE y el cuarto del mundo tras Islandia, Finlandia y Noruega, según la clasificación anual del Foro Económico Mundial. Si 1 es la igualdad teórica social, Suecia se sitúa en el 0,81 –España, por ejemplo, figura en el puesto 29º de la tabla, con 0,73–. El Ejecutivo es paritario, y el 44% del Parlamento, femenino. El país nórdico posee la tasa de empleo de mujeres más alta de la UE (78%) y hasta la Iglesia sueca (luterana) tiene como primada a una mujer, la arzobispa de Upsala.

Pero estos datos, conviven con otro preocupante: Suecia registra uno de los mayores niveles de violencia de género en la UE. Es lo que dos investigadores españoles, el psicólogo social de la Universidad de Valencia Enrique Gracia y el epidemiólogo de la Universidad de Lund Juan Merlo, llaman la paradoja nórdica. En un trabajo publicado en marzo en la revista Social Science and Medicine, utilizan de base una encuesta europea sobre violencia machista de 2014, en la que Dinamarca, Finlandia y Suecia encabezan el porcentaje de agresiones (físicas y sexuales) a mujeres dentro de la pareja, muy por encima de la media europea. Esa encuesta es la primera en ofrecer datos comparables en el ámbito europeo, al emplear la misma metodología y las mismas preguntas, muy específicas, en todos los países.

Asa, Regnér, de 52 años, ministra de Igualdad, admite que, pese a la conciencia social y a las medidas correctoras impulsadas por el Estado sueco durante mucho tiempo, la violencia contra las mujeres sigue siendo una lacra. “No somos un paraíso ni hemos alcanzado la igualdad”, afirma en el español que aprendió en Bolivia, donde fue directora de UN Women, la rama de la ONU que trabaja por la equidad de las mujeres. “Los niveles de agresiones no han bajado en la última década. En su expresión más extrema, los asesinatos, las cifras sí están descendiendo, pero tenemos 13 muertes al año en un país de 10 millones de habitantes”. En España, con una población de 46,5 millones, en 2016 fueron asesinadas 44 mujeres.

La ministra de Igualdad descarta que esa violencia tenga que ver con factores culturales o con la sólida tradición de acogida de Suecia, donde el 20% de la población es de origen inmigrante. “Hay que decir que los niveles de igualdad que tenemos los hemos alcanzado con todas las personas que viven aquí”.

Los investigadores plantean varias líneas de trabajo para comprender qué ocurre. La primera hipótesis es que en los países nórdicos las mujeres han logrado más poder y eso suscitaría una reacción violenta del mundo más rígido y machista. La segunda sería que en estos países se denuncia más, pero eso, de ser cierto, no rompería la paradoja. Otra posibilidad tiene que ver con un factor de riesgo que comparten los nórdicos, y consiste en un patrón de consumo de alcohol diferente al de otras regiones. “No tenemos respuesta, hay que investigar”, afirma Gracia.

Regnér cree que una de las herramientas más efectivas para combatir la violencia contra la mujer es la pedagogía. “Hemos presentado una estrategia con mucho énfasis en la prevención, sobre todo para trabajar con los hombres jóvenes, dialogando con ellos sobre alternativas a la violencia”, explica. También acaban de poner en marcha programas de educación en la igualdad que incluyen a los cerca de 200.000 refugiados recién llegados a Suecia.

El combate contra el sexismo impregna la vida cotidiana de los suecos, desde la escuela a las empresas. Es una sociedad donde surgen debates como el del mansplaining, esa situación en la que un hombre da una explicación condescendiente y no solicitada a una mujer, a menudo sobre materias en las que ella es experta. La idea de montar una línea de teléfono para denunciar esta práctica en las oficinas, aunque solo durara una semana del pasado noviembre, es un ejemplo del nivel de reflexión sobre género de los suecos. La impulsó uno de los principales sindicatos del país, Unionen. Christina Knight, una publicista especializada en el tema, respondió a decenas de llamadas en tres días. “Muchas mujeres estaban agradecidas de que se hablara de esto. Les aliviaba saber que el mansplaining que habían experimentado una y otra vez no eran imaginaciones o paranoias suyas; también les ocurría a otras”, cuenta. Por ejemplo, recuerda a una treintañera que decía sentirse anulada por sus jefes porque no la escuchaban. Si intentaba expresar sus iniciativas, la neutralizaban dándole explicaciones innecesarias, o bien diciéndole que se calmara. “Mi consejo fue que no abordara el asunto en grupo, sino uno a uno y que les contara cómo se sentía”, explica Knight.

Pero no todo fue tan constructivo en este experimento telenico. El responsable de políticas de género del sindicato, Peter Tai Christensen, asegura que, en las tres primeras horas de llamadas, todas las que atendió fueron masculinas: "Algunos estaban enfadados con la campaña. Hubo una especie de ataque organizado contra la línea", cuenta. "Otros decían que ya se había logrado la igualdad, que basta ya de hablar del tema, y hubo varios que nos criticaron porque decían que hay problemas más importantes". La campaña del sindicato se completa con unos cómics en las redes sociales. Entre el catálogo de situaciones, está la titulada Tú debes de ser la ayudante - un hombre confunde a una mujer con la limpiadora, aunque es la ponente de la conferencia que está a punto de empezar-. "El sexismo se ha vuelto más sútil y el humor es una forma de ayudar a reconocer los mecanismos que emplea", explica Christensen. "Nos inspiramos en experiencias personales", añade la guionista Ana Werkell, de 29 años. "Queríamos subrayar cómo se trata a las mujeres de un modo diferente en el trabajo. Es algo estructural", cuenta.

En otra parte de la ciudad, la sede de la Fundación Albright está en un lujoso piso con enormes ventanales sobre el mar. Su directora, Amanda Lundeteg, de 32 años, cuenta que empezó a darse cuenta de la brecha de género desde que estudiaba Economía, y decidió hacer algo al respecto. Algo polémico y provocador. Junto a su reducido equipo, se dedica ahora a hacer una lista negra anual.

En ella aparecen las empresas que cotizan en Bolsa en las que no hay mujeres en el equipo directivo ni en el consejo de administración. Figurar en esa clasificación no es cómodo en Suecia. “Claramente las empresas notan la presión”, afirma. “Vamos a las universidades y les decimos a los estudiantes: ‘Eh, mirad, estas son las compañías en las que no querréis trabajar’. Eso enfada a los empresarios, que nos llaman para convencernos de que les quitemos de la lista, porque invierten mucho dinero en promocionarse como empleadores. Empezamos hace cinco años con 100 compañías en la lista negra y ahora son 77 de un grupo mayor de empresas analizadas”, explica. En el país nórdico, el 20% de los equipos directivos y el 32% de los consejos de administración incluyen a mujeres. “A este ritmo, no habrá paridad en los puestos ejecutivos hasta 2040. Pero por ejemplo en Alemania, donde acabamos de abrir una delegación, están en el 6%. Suecia le saca 10 años”, asegura.
El Gobierno Sueco propuso propuso un sistema de cuotas para equilibrar el reparto de poder en las compañías que cotizan en Bolsa. Pero a mediados de enero sufrió un revés parlamentario y tuvo que retirarlo. El objetivo era lograr el 40% de representación femenina en la dirección para 2019, pero, de lograrse, no podrá imponerse por ley. Esta es una de las cuestiones que plantea la ministra de Igualdad, Asa Regnér. “La experiencia sueca en igualdad de género es que hay que tomar decisiones políticas. Las cosas no cambian por sí solas”, dice.

Son las tres de la tarde y varios padres esperan para recoger a sus hijos de la escuela infantil Egalia, en el barrio de tiendas de diseño y restaurantes cool del distrito de Södermalm, situado en una de las islas que componen Estocolmo. El centro, para niños de entre uno y seis años, es conocido como una escuela de género neutro, una experiencia aún minoritaria incluso en Suecia. Es público –lo financia el Ayuntamiento, y a los padres les cuesta al mes unos 100 euros incluyendo comida– y en él se refuerzan –de forma exagerada, para algunos– los principios de igualdad que se enseñan en todos los colegios. En Egalia, los muñecos no tienen sexo. Son de trapo, blancos y negros, y sus caras tienen muecas de risa, llanto o ira para trabajar las emociones. En otra sala hay un póster con distintos grupos familiares: unos tienen dos padres y dos madres, otro es una madre y un niño; otro más un padre, una madre y dos bebés… Con ese cartel juegan a familias en vez de a papás y mamás. Los baños no tienen puerta y no son ni de niños ni de niñas. La directora, la finlandesa Lotta Rajalin, de 58 años, empezó esta experiencia en 1998. “No solo trabajamos con género”, aclara en la sala de reuniones. “Incluimos todos los valores democráticos. Las piezas de Lego que usamos tienen viejos, jóvenes, personas de distintas etnias, con diferentes habilidades”, cuenta.

Los profesores son de distintos países, de diversas edades, y también hay varios hombres en un papel de cuidador poco habitual en infantil en el resto del país. Para referirse a los alumnos usan palabras que los incluyan a todos –grupo, por ejemplo– o el género neutro lingüístico –en sueco se emplea el pronombre hen–, en vez del masculino o el femenino. “Pero los niños pueden usar el pronombre que quieran”, matiza Rajalin. Uno de los principios de Egalia es no atribuir necesariamente unas características determinadas a las chicas o a los chicos por el mero hecho de serlo. Cuando se le pregunta a Rajalin qué significa eso de género neutro más allá del lenguaje, puntualiza con firmeza: “Nosotros no lo llamamos así, la gente malinterpreta nuestro trabajo. En esta escuela trabajamos con el género cultural, contra los estereotipos”. El método ha recibido las críticas de quienes creen que con esta iniciativa se confunde a los niños. Rajalin saca un papel con un ­círcu­lo. A la izquierda, cualidades y sustantivos que se suelen relacionar con mujeres: joyas, color rosa, sensibilidad, guapas. A la derecha, los de ellos: ropa cómoda, fuertes, valientes, tecnología. “Lo que hacemos en esta escuela es borrar la línea del medio, la que divide el círculo”, explica.

A la salida aguardan los padres, como Mikael, de 24 años. Es estudiante de Medicina y en un mes relevará a su mujer en la baja parental. “La igualdad es importante para nosotros, refleja nuestra mentalidad y los roles de cada uno, y queremos empezar pronto”, explica. Otra madre, Kristine, de 42 años y agente de policía, cuenta que cada mañana hace un trayecto de 30 minutos para traer a su hijo de dos años. “Es una elección, no es la guardería más cercana”, afirma. Aquí hay, dice, diversidad, y niños con varios tipos de familia. “El mío tiene dos madres, y es que así es el mundo de hoy”.

Fuente El País: http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/suecia-laboratorio-la-igualdad/?id_externo_rsoc=TW_AM_CM

2 feb 2016

BBC: La misteriosa desaparición de 10.000 niños migrantes en Europa

Viajaron a Europa buscando una vida mejor. Ahora no se sabe dónde están. Más de 10.000 niños migrantes parecen haber desaparecido tras llegar a Europa en los últimos dos años, según datos de la unidad de lucha contra la delincuencia de la Unión Europea (Europol).

Es la primera vez que Europol ofrece un estimado de cuántos menores pueden estar desaparecidos en todo el continente.

Esta entidad alertó del peligro de que estos niños y jóvenes estén siendo esclavizados o sometidos por bandas de explotación sexual.

La ONG Save The Children estima que unos 26.000 niños migrantes sin acompañantes familiares llegaron a Europa durante el último año.

"No es irracional decir que estamos buscando a más de 10.000 niños", dijo Brian Donald, jefe de gabinete de Europol, al diario The Observer.

"No todos ellos estarán siendo explotados. Algunos pueden haberse encontrado con miembros de su familia. Nosotros simplemente no sabemos dónde están, qué hacen ni con quién están", dijo.

Europol estima que 27% del millón de inmigrantes que llegó a Europa en 2015 son menores.

Italia, Suecia, Grecia.

En mayo de 2015, funcionarios italianos advirtieron que desde el verano anteriorunos 5.000 niños habían desaparecido de centros de acogida de inmigrantes.

En octubre pasado, las autoridades de Trelleborg, al sur de Suecia, dijeron que unos 1.000 niños y jóvenes refugiados sin acompañantes familiares que habían llegado a la ciudad el mes anterior habían desaparecido.

El portavoz de Europol, Brian Donald, añadió que una gran proporción de menores pueden haber desaparecido después de llegar a Grecia.

Un menor migranteEse país fue el primer punto de entrada para la mayor parte del millón de inmigrantes que llegaron a Europa por mar en 2015 y sus autoridades han sido criticadas por no llevar un registro adecuado de las llegadas.

Según la Europol, las bandas criminales que participan en el tráfico de seres humanos tienen en su mira a los refugiados.

El portavoz de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), Leonard Doyle, le dijo a la BBC que la cifra de 10.000 niños desaparecidos le parecía "chocante, pero no sorprendente".

Dijo que "es de esperarse" que muchos de ellos hayan caído en situación de explotación.

"Esperemos que ahora la UE ponga recursos para encontrar a estos niños, los asista y los ayude a reunirse con sus familias".

La alerta de Europol se produce días después de que el gobierno de Reino Unido dijo que aceptará como refugiados a más menores no acompañados procedentes de Siria y otras zonas en conflicto, aunque sin dar cifras.

Sin embargo, advirtió que no admitirá a menores vulnerables que ya hayan llegado a Europa.

El sábado, al menos 39 migrantes, incluyendo varios niños, se ahogaron mientras intentaban cruzar el mar Egeo desde Turquía hacia Grecia.

La OIM dijo el viernes que 244 migrantes se han ahogado en el Mediterráneo en lo que va de 2016, año en el que ya han llegado 55.568 personas.

Niños migrantes en un centro de acogida en Roma
Explotados y abandonados

El año pasado, Katya Adler, editora sobre temas de Europa de la BBC, contó las dificultades por las que atraviesan los niños vulnerables que llegan a Italia. He aquí un extracto:

Fabio Sorgoni trabaja para la ONG italiana En el camino me dijo que hay una muy pequeña ventana de oportunidad para dar un refugio seguro a los menores sin acompañantes familiares que llegan a Europa.

Explicó que por ley se permite a los menores salir de los centros de acogida durante el día, cuando fácilmente pueden caer en manos del crimen organizado o de individuos que buscan explotarlos.

Pocos centros de acogida en Italia tienen suficientes traductores que hablen los idiomas de los niños. Además no emplean a personal con experiencia en detectar a víctimas de explotación sexual.

Sintiéndose inseguros y desprotegidos, miles de niños han huido de los centros de acogida de Italia y han desaparecido en las calles.

Sin nadie que intervenga ni se haga responsable de ellos, los niños deben velar por sí mismos y hacer lo que puedan para sobrevivir.