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7 jun 2020

CIDH y REDESCA urgen a los Estados a proteger a las personas que viven en situación de pobreza en las Américas frente a la pandemia


Washington, D.C. - La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) en el marco de su Sala de Coordinación y Respuesta Oportuna e Integrada a Crisis para la Pandemia de COVID-19 (SACROI COVID-19), manifiestan su alta preocupación por el incremento sustantivo de la pobreza y de la pobreza extrema en la región debido a la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, así como por los graves impactos negativos que las personas en esta situación deben enfrentar para alcanzar niveles mínimos de protección sobre sus derechos humanos, particularmente los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA). La Comisión y su Relatoría Especial lamentan profundamente el incremento de las condiciones extremas que estas personas tienen que verse forzadas a enfrentar en estos momentos para alcanzar niveles mínimos de subsistencia, llamando la atención que esta crítica situación tenderá a agravarse exponencialmente si los Estados no asumen desde ya políticas y decisiones claras que les permita garantizar sus DESCA.

Las Américas es la región más desigual del planeta, caracterizada por profundas brechas sociales en que la pobreza y la pobreza extrema constituyen un problema transversal a todos los Estados de la región. En tal sentido, la CIDH y su Relatoría Especial sobre DESCA observan con suma preocupación que en América Latina y el Caribe, la CEPAL ha proyectado que durante el 2020 el número de personas viviendo en pobreza se incrementaría en casi 30 millones de personas y otras 16 millones ingresarían a condiciones de pobreza extrema como consecuencia de la pandemia, pudiendo afectar especialmente a las mujeres. Asimismo, la tasa de desempleo se incrementaría significativamente con una estimación de 37,7 millones de personas desempleadas, en una subregión donde el trabajo informal es una de las principales fuentes de ingreso económico, los programas sociales son deficitarios y la corrupción un flagelo endémico. La FAO también ha alertado de los serios riesgos que el contexto de la pandemia pone sobre el derecho a la alimentación y a la lucha contra el hambre en dicha subregión.

Al respecto, la Comisión y su REDESCA observan que la propagación del virus en la región no sólo ha provocado una grave emergencia sanitaria en la que han perdido la vida miles de personas y más de un millón ha sufrido afectaciones a la salud; sino que también ha generado efectos económicos y sociales graves en la población, particularmente por los impactos negativos que tiene sobre el acceso al empleo en condiciones dignas, la reducción de la desigualdad y el combate a la pobreza y el hambre. Para la Comisión y su REDESCA, estos impactos vienen siendo asumidos de manera totalmente desproporcional y dramática por los grupos en mayor situación de vulnerabilidad y pobreza, como pueden ser las personas migrantes, trabajadoras con empleos precarios, en situación de calle y los pueblos indígenas, entre otros, quienes de manera desesperada vienen tratando de buscar medios para subsistir ante la falta de políticas y medidas estatales que las protejan adecuadamente.

Dentro de este contexto, resaltan las asimetrías existentes en el acceso a los sistemas de salud en la región, con claros impactos negativos sobre las personas en situación de pobreza. Ante la marcada ausencia de inversión en salud pública, la pandemia hace aún más evidente las debilidades existentes de los sistemas de salud para atender a la población en situación de pobreza y asegurar sus derechos a la vida y a la salud, mediante la disponibilidad de instalaciones, bienes y servicios sanitarios de manera adecuada.

En ese sentido, resulta impostergable que los Estados de la región pongan el contenido del derecho humano a la salud como eje articulador y central de los sistemas de salud, otorgándole la priorización necesaria para su efectiva protección, con una específica consideración hacia las personas que viven en pobreza o en condiciones de precariedad. Para la Comisión y su REDESCA las persistentes brechas y costos elevados en la cobertura y calidad de los servicios de salud, como la fragmentación cada vez más acentuada de dichos sistemas en la región refuerzan la urgencia del efectivo cumplimiento de las obligaciones de los Estados en la materia. En ese sentido, subrayan la importancia de que los Estados aseguren fondos suficientes de emergencia para la salud, incluyendo sus determinantes básicos y sociales; den prioridad a la financiación de la salud pública en sus presupuestos generales; y avancen con firmeza hacia la garantía del acceso universal a este derecho, incluyendo la salud mental. La REDESCA recuerda que los Estados también deben velar porque se garanticen los elementos de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad cultural y calidad del derecho a la salud.

Por su parte, las personas y familias en situación de pobreza corren un alto riesgo de perder sus fuentes de empleo, o de experimentar disminución o pérdida drástica de ingresos económicos de subsistencia debido a las disposiciones y órdenes sobre distanciamiento, aislamiento social y cuarentenas que generan el cierre o limitación de diversas actividades económicas. Cuando estas medidas no incorporan un enfoque de derechos humanos, no sólo exponen de forma trágica las drásticas y complejas situaciones en las que se encuentran estas poblaciones; a su vez, generan mayores riesgos de contagio y afectación a su salud, por verse forzadas a incumplir las medidas dispuestas para poder lograr acceso esencial a fuentes de agua y alimentación. En definitiva, el contexto de pandemia les produce cargas desproporcionadas, injustas y muchas veces inmanejables, debiendo enfrentar cotidianamente el dilema de mantener el aislamiento social o incumplir las medidas dispuestas para poder sobrevivir.

En este contexto, la CIDH y su REDESCA observan que los pueblos indígenas y las comunidades campesinas experimentan riesgos adicionales durante la pandemia, por las debilidades estructurales en asegurar su acceso a la tierra y alimentación, así como por los bajos ingresos económicos que suelen obtener por su trabajo dentro de las cadenas productivas. Asimismo, los trabajos de las mujeres, de las personas LGBTI, de las y los migrantes y de las personas afrodescendientes, sobre todo de quienes viven en pobreza o con recursos escasos, están más expuestos a perderse, a que sus condiciones se deterioren, o a sufrir abusos y violaciones laborales. También es patente el alto riesgo de incremento sostenido del trabajo infantil dentro de las familias más empobrecidas con el objeto de acceder a medios de subsistencia, así como la necesidad de garantías enfocadas sobre los derechos de las personas trabajadoras informales o en especial vulnerabilidad, como por ejemplo quienes realizan trabajo doméstico, trabajo sexual, o trabajos autónomos en condiciones precarias, entre otros.

Ante dicho escenario, el cumplimiento efectivo de las obligaciones de respeto y garantía de los Estados sobre el derecho al trabajo, incluyendo sus condiciones justas y equitativas, como sobre los derechos a la alimentación adecuada y seguridad social, adquieren enorme relevancia, y requieren de la adopción de medidas estatales de protección urgentes, tales como: la entrega directa de montos económicos; la provisión de alimentos a poblaciones focalizadas; la protección del trabajo y los salarios -sobre todo de quienes se encuentran en mayor vulnerabilidad-; el aseguramiento de la participación de los sindicatos y agrupación de personas que trabajan en las estrategias de contención; la implementación de seguros accesibles de desempleo sin discriminación; la identificación y atención de las poblaciones y zonas con inseguridad alimentaria; y la generación de campañas de sensibilización social que favorezcan la solidaridad y combatan la aporofobia. Asimismo, se requiere intensificar los esfuerzos para garantizar el acceso progresivo a una protección social mínima, incluyendo la posibilidad de una renta básica, que facilite condiciones de vida digna y permita hacer frente a las inseguridades económicas. También, se requiere avanzar en el reconocimiento y protección del derecho humano al cuidado, implementando sistemas que aseguren a las personas que carecen de recursos económicos la debida asistencia y protección frente a la vejez, la discapacidad o la enfermedad, al tiempo que consideran los derechos y el valor de las personas cuidadoras, en su mayoría mujeres.

Asimismo, el cierre presencial extendido de escuelas, universidades y centros de formación como medidas de contención del virus también tienen efectos negativos significativos sobre el derecho a la educación, sobre todo de niñas, niños y adolescentes en situación de pobreza y de los grupos más desfavorecidos y marginados en la sociedad. Teniendo en cuenta que la efectiva realización del derecho a la educación es una de las mejores soluciones para superar la situación de pobreza y desigualdad, y que estas últimas son a su vez uno de los mayores obstáculos para el ejercicio de dicho derecho, el contexto de pandemia evidencia las grandes disparidades presentes en este ámbito, incluyendo los riesgos sobre acceso a alimentos que personas en edad escolar reciben en sus centros educativos.

Pese a los esfuerzos de los Estados en el uso de herramientas digitales y de comunicación masiva para la educación en este contexto, las personas en situación de pobreza se ven seriamente afectadas por la ausencia de garantías para procesos de enseñanza a distancia, incluyendo necesidades diferenciadas de poblaciones rurales y urbanas, la exclusión de variedades lingüísticas, la carencia de dispositivos educativos tecnológicos, la falta de acceso a Internet o la existencia de déficits en la capacitación a docentes en el uso de dichas herramientas y metodologías. Al mismo tiempo, la falta de regulación y fiscalización estatal desde un enfoque de derechos humanos sobre los centros educativos privados facilita el incremento de riesgos para el disfrute del derecho a la educación en el marco de la pandemia.

Por otro lado, el contexto de pandemia también ha hecho visible las extremas dificultades que enfrentan las personas en situación de pobreza y particularmente la población en situación de calle o con falta de acceso a vivienda adecuada para el ejercicio y disfrute de sus derechos a la vivienda, así como al medio ambiente sano, al agua potable y al saneamiento. Así, la Comisión y la REDESCA, tienen presente que, la efectividad de cualquier medida de prevención a la salud en la región dependerá de la condición que se encuentre la generalidad de los determinantes sociales que configuran un pleno disfrute al derecho a la salud. Ello incluye factores como la calidad del aire, suelo y agua, especialmente cuando es notorio que los sectores comúnmente más contaminados, son aquellos donde también viven las personas en situación de pobreza, pobreza extrema, como otros grupos históricamente discriminados. Asimismo, las medidas de contención del virus implican la preexistencia del acceso a viviendas y a espacios adecuados en los que las personas puedan permanecer y cumplir el distanciamiento social, así como el acceso asequible a agua potable de forma continua para prevenir afectaciones a su salud y posibles riesgos de contagio.

Sin embargo, esta realidad es seriamente apelada teniendo en cuenta que alrededor de 1 de cada 3 familias urbanas en América Latina viviría en viviendas de baja calidad. Por su parte, en un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo de seis países de la región del Caribe alrededor de 10 millones de personas carecerían de vivienda adecuada en 2017, siendo el derecho a la vivienda una problemática arraigada en todo el continente. En particular, la REDESCA subraya que las personas con falta de acceso a vivienda adecuada, en especial las que viven en situación de calle, son grupos heterogéneos y de alta vulnerabilidad, sobre los que la pandemia y la falta de respuesta estatal adecuada generan extremas vulneraciones a sus derechos humanos de manera adicional a las que suelen enfrentar. No sólo son grupos que, sostenida y sistemáticamente, sufren estigmatización y abandono social e institucional, como también la criminalización, sino que a menudo se ignora su dignidad y humanidad como valor inherente, básico y esencial de toda persona. El contexto de la pandemia refuerza negativamente esta situación y somete a estos grupos a mayores actos de violencia, estigma y conductas hostiles y discriminatorias, como menores fuentes de ingreso y posibilidad de supervivencia, con riesgos más altos de afectación a su vida, integridad personal y salud.

En ese marco, los problemas relacionados con estructuras y materiales precarios, el acceso limitado al agua potable y saneamiento, o al vestido y medidas de higiene básica, el hacinamiento familiar, la segregación y la inequidad espacial en las ciudades, la falta de seguridad de la tenencia, los altos costos de alquiler, entre otros, determinan de manera acentuada una exposición inequitativa y desproporcional a los riesgos que la pandemia genera sobre los derechos humanos de estos grandes colectivos y la necesidad de que los Estados adopten medidas de emergencia que mitiguen tales riesgos y, al mismo tiempo, avancen en acciones bajo un enfoque de derechos que permitan asegurar soluciones duraderas respecto a los derechos a la vivienda adecuada y acceso a agua potable y saneamiento de las personas en situación de pobreza o con bajos ingresos. En cuanto a la población en situación de calle, resulta especialmente urgente que los Estados prioricen su atención y establezcan medidas a su favor, particularmente con la disposición de espacios dignos de emergencia con acceso a alimentación adecuada, agua potable y saneamiento básico que les permita protegerse de los efectos de la pandemia.

La Comisión y su REDESCA recalcan que los Estados tienen como primera responsabilidad contener y prevenir la expansión del virus a fin de proteger la salud y salvar la mayor cantidad de vidas, sin discriminación por razón de la edad y con especial cuidado de las personas adultas mayores, como aquellas que se encuentran en situación de movilidad humana. A su vez, deben plantearse estrategias serias y sostenibles que aborden los efectos diferenciados que la pandemia y sus consecuencias tendrán en los sectores más desfavorecidos y excluidos. Los altos índices de desigualdad en la región, sumados al incremento de la pobreza y la pobreza extrema como consecuencia de la pandemia amenazan con rasgar el tejido social, deteriorando la democracia y el Estado de Derecho si es que los Estados no aseguran protecciones institucionales y normativas robustas para la vigencia de los DESCA, o si excluyen los derechos humanos del centro de sus decisiones, políticas y medidas ante este contexto.

La CIDH y su Relatoría Especial recuerdan que los marcos normativos y las respuestas, tanto políticas como económicas, de los Estados deben enmarcarse dentro de procesos transparentes y participativos, que faciliten el acceso a la información, la rendición de cuentas y el acceso a la justicia, teniendo en cuenta de forma central el enfoque de los derechos humanos. En relación con las personas viviendo en situación de pobreza y pobreza extrema, los Estados deben facilitar y crear canales pertinentes para su efectiva participación en dichos procesos, asegurando su adecuada información, inclusión y empoderamiento en calidad de titulares de derechos, especialmente de los DESCA. Las empresas tienen también un rol clave que desempeñar en estos contextos y su conducta debe guiarse por los principios y reglas de derechos humanos aplicables. Para ello, los Estados deben exigir y vigilar que las empresas respeten los derechos humanos, adopten procesos de debida diligencia en la materia y rindan cuentas ante posibles abusos e impactos negativos sobre los derechos humanos que los contextos de pandemia y crisis sanitarias infecciosas suelen generar sobre los DESCA de las poblaciones y grupos en situación de pobreza.

Pese a las amenazas reales y urgentes sobre la realización de los DESCA que esta crisis representa, la Comisión y su REDESCA notan que también existe una oportunidad extraordinaria para los Estados de incentivar reformas urgentes con el fin de acortar las brechas y desigualdades existentes en el continente americano y enfocar sus respuestas en asegurar el disfrute efectivo de los DESCA sin discriminación. Así, llaman a todos los Estados Americanos a actuar en ese sentido, y se ponen a disposición de los mismos para apoyar los esfuerzos e identificar las mejores prácticas, a fin de asegurar la atención y garantía de los DESCA de las personas que viven en situación de pobreza o de pobreza extrema.

Por lo anteriormente mencionado, la CIDH y su REDESCA recomiendan a los Estados, de forma complementaria y adicional a lo estipulado en la Resolución 1/2020 :

1. Asegurar la urgente implementación de políticas públicas orientadas específicamente a la protección de los DESCA de las personas en situación de pobreza, pobreza extrema y en riesgo de ingresar a dicha condición en el contexto de la pandemia y sus consecuencias, reforzar la vigilancia constante de su efectividad, el alcance de las mismas como la generación, movilización y distribución adecuada de recursos económicos con objeto de no incrementar la exposición a la vulneración de los derechos de estas personas y no dejarlas desamparadas. Los Estados deben poner especial atención a que las medidas y acciones de protección sobre los DESCA lleguen y se plican sobre las poblaciones destinatarias. 2. Incluir expresamente evaluaciones de impacto en los derechos humanos en sus decisiones económicas y estrategias de política fiscal, asegurando que se enfoquen en asegurar el financiamiento para la protección y el disfrute de los DESCA de las poblaciones en situación de pobreza o pobreza extrema, tomando especialmente en cuenta la histórica falta de autonomía económica de las mujeres y su rol central en las tareas de cuidado. En particular, las políticas fiscales, como herramienta para este fin, deban ser justas, progresivas y garantizar una redistribución equitativa enfocada en la realización de los derechos humanos.
3. Implementar medidas concretas, urgentes y transparentes dirigidas a cumplir la obligación de cooperar entre sí para salvaguardar la protección de los derechos humanos, en general, y la realización de los DESCA en particular de las poblaciones en situación de pobreza o de pobreza extrema en el marco de la pandemia.

4. Evitar debilitar directa o indirectamente las capacidades de respuesta de otros Estados en la protección de los DESCA de quienes se encuentran en mayor riesgo frente a la crisis de la pandemia, y asegurar que sus acciones, sea individualmente o como parte de instituciones internacionales, no causen daños fuera de sus territorios o violaciones de naturaleza transnacional sobre la realización de tales derechos.

5. Asegurar fondos suficientes para garantizar sin discriminación el derecho a la salud de las personas y grupos en situación de pobreza y pobreza extrema en el marco de la pandemia, priorizando la financiación de la salud pública en sus presupuestos generales, así como dar pasos firmes para garantizar el acceso universal de la salud, incluyendo la salud mental.
6. Intensificar los esfuerzos sobre la protección de los derechos al trabajo, la alimentación, el agua potable y las estrategias para el acceso a una protección social adecuada, incluyendo la posibilidad de una renta básica, que priorice la atención de las poblaciones en situación de pobreza y pobreza extrema.

7. Implementar garantías específicas sobre el derecho a la educación que considere la situación de las poblaciones que viven en la pobreza y la pobreza extrema, teniendo en cuenta los elementos de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad en los mecanismos que disponen la provisión de enseñanza a distancia y acceso a internet en el marco de la pandemia, y asegurando la regulación, fiscalización y rendición de cuentas de las instituciones educativas privadas.

8. Adoptar medidas de emergencia que mitiguen los riesgos desproporcionales sobre el disfrute de los derechos a la vivienda adecuada, acceso a agua potable y saneamiento de las personas en situación de pobreza, en situación de calle y aquellas viviendo en asentamientos informales; al mismo tiempo deben avanzarse acciones bajo un enfoque de derechos humanos que permitan asegurar soluciones duraderas para tales personas.

9. Asegurar la existencia de mecanismos de rendición de cuentas y acceso a la justicia en el contexto de la pandemia ante posibles violaciones de los derechos humanos, especialmente los DESCA, de las personas que viven en la pobreza, incluyendo abusos por parte de actores privados y actos de corrupción o captura del Estado en perjuicio de sus derechos.
La REDESCA es una Oficina de la CIDH, especialmente creada para apoyar a la Comisión en el cumplimiento de su mandato de promoción y protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en el continente americano.


28 ene 2020

CIDH Informe: “Empresas y Derechos Humanos: Estándares Interamericanos”


Washington, D.C. – La Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publica el Informe “Empresas y Derechos Humanos: Estándares Interamericanos”. Dicho Informe parte de la identificación de las obligaciones internacionales de los Estados en materia de derechos humanos en supuestos en los que las empresas se encuentran de alguna manera involucradas con la realización o vulneración de dichos derechos.

El informe sistematiza diversos pronunciamientos que se han dado dentro del sistema interamericano en relación con el tema; también proporciona un análisis sistemático y evolutivo que busca clarificar, organizar y desarrollar los deberes estatales y los efectos que se pueden generar sobre las empresas en su cumplimiento a partir de la experiencia jurídica interamericana.

En ese marco, consciente de las altas expectativas y utilidad que este Informe puede llegar a tener, la REDESCA considera importante recordar la Resolución 2887 aprobada por la Asamblea General de la OEA, en junio de 2016, mediante la cual se solicitó a la CIDH “reali[zar] un estudio sobre los estándares interamericanos en materia de empresas y derechos humanos a partir de un análisis de las convenciones, jurisprudencia e informes emanados del sistema interamericano”, con el fin de que sirva de insumo y parámetro para los esfuerzos realizados por los Estados miembros en varias iniciativas nacionales e internacionales en tal esfera. En dicho marco, la CIDH encomendó a esta Relatoría Especial la realización de dicho estudio y el desarrollo de estándares sobre “Empresas y Derechos Humanos” a través de la preparación de un informe temático. La temática forma parte además del mandato y marco de actuación de la REDESCA, conforme el Plan Estratégico 2017-2021 de la Comisión.

La REDESCA, en cumplimiento del encargo recibido de la CIDH, llevó a cabo un conjunto de actividades conducentes a la elaboración de este Informe, velando por mantener un proceso de amplio nivel de diálogo y colaboración multi actores. Así, con el fin de recolectar información y fomentar la participación de una amplia gama de actores de la región. La REDESCA organizó y participó de talleres, eventos, reuniones de trabajo, audiencias públicas; realizó cuestionarios abiertos, así como consultas de expertas y expertos. En dichas actividades han participado representantes de los Estados y organismos públicos autónomos, organizaciones de la sociedad civil, representantes de la academia y del sector empresarial, entre otros actores interesados.

Cabe resaltar que tanto la CIDH, como su REDESCA, a través de los distintos mecanismos de la Comisión, han recibido información constante sobre el desempeño de los Estados respecto de sus obligaciones en materia de derechos humanos a la luz de actividades y operaciones empresariales de distinta naturaleza, como de diversos sectores industriales o productivos. Tal información ha reflejado distintas situaciones: bien una intervención estatal más directa o alguna forma de complicidad; efectos a nivel local o transnacional; situaciones enmarcadas en hechos actuales o relacionados con conflictos armados y contextos represivos del pasado; y situaciones sobre todos los derechos humanos y poblaciones en situación de vulnerabilidad.

El sistema interamericano de derechos humanos no ha sido ajeno a estas situaciones y sus órganos han reconocido reiteradamente que bajo ciertos supuestos puede generarse responsabilidad internacional del Estado en relación con actos cometidos por empresas que hayan involucrado la afectación a los derechos humanos.

Para estos efectos, resulta fundamental reiterar que en los últimos lustros, la comunidad internacional ha venido discutiendo el tratamiento del creciente rol de las empresas nacionales y transnacionales en la realización de los derechos humanos y las correspondientes obligaciones de los Estados en materia de prevención y respuesta frente a tales problemáticas. En ese marco, los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos se han venido consolidando como una base mínima de referencia de gobernanza mundial en la materia. Con tal premisa, en lugar de considerarlos como conceptos aislados, el Informe sostiene que dichos Principios representan una base conceptual dinámica y evolutiva, que impregna los aspectos del discurso y de la acción en el ámbito de las empresas y los derechos humanos en coexistencia con otros estándares jurídicos de carácter vinculante.

La Presidenta de la Comisión, Esmeralda Arosemena de Troitiño, reconoció en nombre de la CIDH el valor del trabajo realizado por la REDESCA en la elaboración del Informe, recordando que: “La CIDH ya ha subrayado que las normas del sistema interamericano de derechos humanos no impiden ni desalientan el desarrollo, pero exigen que el mismo tenga lugar en condiciones tales que se respeten y se garanticen los derechos humanos de los individuos y comunidades afectadas. Las recomendaciones de este informe buscan asegurar un desarrollo con enfoque de derechos”.

En dicha línea, la REDESCA también recuerda que tanto la CIDH como la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconocen que los Estados tienen el deber de asegurar la efectividad de los derechos humanos protegidos por los instrumentos interamericanos en las relaciones interindividuales, así como prevenir con la debida diligencia las violaciones de tales derechos e investigar, sancionar y reparar sus consecuencias.

Por su parte, la Relatora Especial sobre Derechos Económicos, Sociales , Culturales y Ambientales, Soledad García Muñoz, resaltó la importancia de este Informe y afirmó que “al ser la primera vez que se aborda esta temática de manera comprehensiva, directa y en términos generales desde el sistema interamericano, el informe constituye una herramienta de enorme potencialidad para mejorar y fortalecer la legislación, las prácticas y las políticas públicas que buscan enfrentar las violaciones y abusos de derechos humanos en el contexto de las operaciones empresariales, ayudar a fortalecer acciones de prevención y debida diligencia, mejorar la rendición de cuentas por parte de los Estados y las empresas involucradas en tales situaciones, así como para asegurar el acceso a reparaciones efectivas hacia las víctimas”.

La Relatora Especial resaltó también sus agradecimientos “por el apoyo recibido por parte de la CIDH y del equipo de la REDESCA, como de todas las personas, instituciones y donantes que han contribuido con su realización, en particular el valioso apoyo financiero del pueblo de España mediante la cooperación de su Gobierno”.

A su vez, el Secretario Ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão, indicó: “Este informe es de gran relevancia para la protección y defensa de los derechos humanos respecto de un tema en creciente evolución y con repercusiones vigentes en el hemisferio. Esperamos que los estándares recopilados y desarrollados como las recomendaciones efectuadas en este Informe sean considerados e implementados en lo que corresponda por los Estados y las empresas, así también que, contribuya al trabajo que llevan a cabo las organizaciones de la sociedad civil en la materia”.

El Informe publicado se encuentra estructurado en nueve capítulos, el capítulo I contiene una introducción, la metodología de trabajo y los objetivos del Informe, el capítulo II establece 12 criterios utilizados transversalmente en el informe, mismos que deben ser tenidos en cuenta como elementos fundamentales e indispensables en el abordaje de la temática dentro de los sistemas jurídicos y políticos nacionales y regionales. El capítulo III desarrolla las obligaciones que los Estados deben cumplir en estos contextos desde la perspectiva del sistema interamericano. Partiendo de las obligaciones estatales derivadas de los instrumentos interamericanos, dicha sección identifica las obligaciones de los Estados en el contexto específico de las actividades empresariales y los derechos humanos.

El capítulo IV desarrolla el alcance extraterritorial de las obligaciones de los Estados en esta materia en función de los capítulos precedentes. El capítulo V analiza los efectos jurídicos que se pueden desprender sobre las empresas a partir de las obligaciones generales de los Estados de respetar y garantizar los derechos humanos. El capítulo VI visibiliza determinados contextos o esferas de especial prioridad o atención para la CIDH y su REDESCA en este ámbito, tales como justicia transicional y rendición de cuentas de actores económicos; servicios públicos esenciales y contextos de privatización; cambio climático en el contexto de empresas y derechos humanos; empresas, políticas fiscales e influencia en la toma de decisiones públicas; empresas y tecnologías de la información, entre otros.
El capítulo VII se refiere a algunos impactos diferenciados sobre poblaciones en situación de vulnerabilidad en la región. Posteriormente, el capítulo VIII menciona, a título ejemplificativo, algunas iniciativas que destacan como referencias positivas en la materia. Finalmente, el capítulo IX recoge la formulación de una serie de recomendaciones con el objetivo de guiar los esfuerzos de los Estados del hemisferio en este ámbito.

Finalmente, el Informe subraya que las empresas pueden ser agentes positivos para el respeto y garantía de los derechos humanos, así como generar o motivar con sus acciones y comportamiento cambios claves no sólo para transformar aquellas experiencias de impunidad y abuso sobre los derechos humanos, sino también para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia el año 2030.

En ese sentido, el compromiso público y de buena fe es esencial para fortalecer las iniciativas que se lleven adelante, así como la construcción de confianza entre las empresas, autoridades y la población, de forma que se trascienda la visión de responsabilidad social empresarial tradicional, hacia una práctica de efectivo respeto y de debida diligencia en materia de derechos humanos. La voluntad política de las autoridades en todos sus niveles también será una herramienta muy poderosa para avanzar esfuerzos nacionales, regionales y universales en la materia al brindar oportunidades de prevención, y asegurar el acceso a la justicia y reparación para las personas o comunidades afectadas. En ese marco, la REDESCA de la CIDH se pone a disposición de los Estados miembros de la OEA y otros actores relevantes en la materia, para brindar asesoría técnica en las iniciativas desarrolladas en este ámbito.

               
La REDESCA es una Oficina de la CIDH, especialmente creada para apoyar a la Comisión en el cumplimiento de su mandato de promoción y protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en el continente americano.
Fuente CIDH: http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2020/014.asp

28 feb 2019

Informe de la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA)

La Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) presentó su informe.

Washington, D.C.- La Relatoría sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)comenzó sus labores a fines de agosto 2017. Los logros cosechados durante sus primeros tiempos de tareas y en general en 2018, confirman el valor histórico de la decisión de la CIDH al ponerla en marcha, en aras de asegurar la promoción y protección de los derechos humanos en su integralidad, con apego a los principios de indivisibilidad, interdependencia e interrelación que requiere la realización efectiva de la dignidad humana, en su intrínseca relación con la democracia, el desarrollo y el medio ambiente.

Así, el primer año de trabajo de la Relatoría ha sido clave para identificar el perfil y orientación estratégica del mandato. En cumplimiento de su función de promoción y protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en las Américas, la REDESCA preparó su primer plan de trabajo y agenda estratégica en torno a los países de la región, a partir del Plan Estratégico de la CIDH, como de las consultas y espacios liderados por el propio mandato. Entre ellas, destacó la consulta abierta desarrollada en el marco del I Foro Interamericano de Derechos Humanos en diciembre de 2017, replicada a través de las redes sociales.

La agenda y plan de trabajo de la REDESCA incluyen acciones en torno a todos los pilares de la acción de la CIDH -sistema de casos, monitoreo, promoción, capacitación y asistencia técnica en políticas públicas- en relación con la generalidad de los DESCA, como se visualiza en el mapa estratégico anexo. La agenda y el plan de trabajo fueron aprobados unánimemente por el pleno de la Comisión en el mes de febrero de 2018 durante el periodo de sesiones de Colombia, al igual que imagen y el logo institucional de la REDESCA también desarrollados en los primeros tiempos de gestión.

Sobre esa base, la Relatoría se encuentra trabajando en temas relacionados con la situación de pobreza en la región, así como en relación con todos los DESCA desde una perspectiva holística e informada por los enfoques de: indivisibilidad, progresividad, género, diversidad e interseccionalidad, desarrollo y derechos humanos, interdisciplinariedad, educación en derechos humanos y anticorrupción. A partir del enfoque de interseccionalidad, especial atención es prestada a las poblaciones en situación de vulnerabilidad o discriminación histórica, como mujeres, pueblos indígenas, afrodescendientes, personas LGTBI, migrantes, niños, niñas y adolescentes, personas adultas mayores, personas con discapacidad o defensores y defensoras de los derechos sociales y ambientales, entre otros, en relación con las afectaciones en el goce de los DESCA.

Para la REDESCA, el combate de la pobreza y la desigualdad es el paraguas superior de todo el mandato, de manera alineada con la agenda 2030 de Naciones Unidas. Por ello, la Relatora celebra haber inaugurado sus funciones con la aprobación y lanzamiento del primer informe temático sobre Pobreza y Derechos Humanos de la CIDH en toda su historia. Durante el primer año de mandato, dicho informe fue también publicado y se generó un micro sitio virtual especial sobre el mismo. Considerando que en la última década se lograron importantes avances en la región en materia DESCA, que permitieron a grandes sectores de la población salir de la pobreza y de la pobreza extrema, resulta especialmente preocupante que estos logros se encuentran hoy en serio riesgo de retroceso a nivel regional. Por ello, la REDESCA recuerda que los Estados tienen la obligación de adoptar pasos deliberados y concretos para avanzar en la erradicación de la pobreza, abordando esta problemática desde un enfoque de derechos humanos y desarrollando estrategias para garantizar a toda su población contenidos por lo menos esenciales de los derechos sociales y ambientales. Asimismo, los Estados deben garantizar la participación de las personas en situación de pobreza desde sus propias perspectivas y experiencias, para lograr su empoderamiento económico y social. Especiales esfuerzos deben hacerse para garantizar los DESCA de las mujeres y combatir la feminización de la pobreza.

En el cumplimiento de su mandato,  la REDESCA identifica grandes desafíos y afectaciones a los derechos humanos de personas, grupos y colectivos viviendo en situación de pobreza y de pobreza extrema, así como situaciones graves de falta de acceso o contaminación del agua en el hemisferio, falta de acceso a una alimentación adecuada, desnutrición infantil y de mujeres gestantes, desafíos en materia de acceso a la vivienda, asentamientos informales, afectaciones de derechos humanos generadas por actividades empresariales, falta de acceso a la educación, a la salud y al empleo o libertad sindical en la región, como también los particulares obstáculos para las personas, grupos y colectividades viviendo en situación de vulnerabilidad o discriminación histórica. Destaca cómo con el aumento de la movilidad humana en la región, los DESCA están especialmente amenazados para las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo. De igual forma, la Relatoría expresa su preocupación por las amenazas, la criminalización, las represalias y la violencia contra personas defensoras de derechos sociales y del medio ambiente en las Américas, así como por el uso desproporcionado de la fuerza y la represión policial en el contexto de manifestaciones, protestas y reclamos claramente relacionados con los DESCA. La REDESCA también viene manifestando su honda preocupación con la expansión de los grupos anti derechos en la región, con efectos especialmente negativos en relación con los derechos sexuales y reproductivos, el acceso al aborto en condiciones compatibles con los estándares internacionales de derechos humanos, los derechos de las personas LGBTTI y el derecho a la educación con perspectiva de género.

Preocupa especialmente a la Relatoría la tendencia que viene identificando en cuanto a retrocesos legislativos, políticas sociales y fiscales, con la consiguiente afectación al acceso y disfrute de los DESCA por los sectores más vulnerabilizados de la población. También, llama la atención sobre las consecuencias de los desastres naturales y la corrupción en el disfrute de los DESCA. En tal sentido, el mandato hizo sus aportes a la resolución 1/18 de la CIDH, introduciendo la dimensión de especial afectación que la corrupción supone para los DESCA y las políticas sociales. De ahí que la Relatoría ha incorporado expresamente un enfoque anticorrupción en su agenda estratégica.

La REDESCA viene siendo especialmente activa también en relación con el derecho al medio ambiente. Así, la REDESCA acompañó los eventos de apertura a la firma del Acuerdo Regional sobre Acceso a la Información, Participación y Justicia en material ambiental, también conocido como Acuerdo de Escazú. Este sería el primer instrumento a nivel regional que obliga a los Estados a cumplir con los preceptos del Principio 10 de la Declaración de Rio sobre medio ambiente y desarrollo. Del mismo modo, la REDESCA también es parte activa de los esfuerzos respecto a la implementación de la Opinión Consultiva No. 23 sobre el contenido del Derecho al medio Ambiente Sano a la luz de los instrumentos del sistema interamericano de derechos humanos. Por otro lado, la REDESCA dentro de su agenda estratégica, está buscando apoyos para impulsar un proyecto regional sobre el impacto del cambio climático en los derechos humanos. Lo mismo en relación con el derecho humano al agua y saneamiento, en relación con el derecho a la alimentación.

Al tiempo, la Relatoría ha mantenido una fructífera agenda de reuniones y de contacto con Estados, instituciones públicas, academia, sociedad civil, sindicatos, otras instancias de la OEA, organismos intergubernamentales y donantes. Asimismo, ha participado activamente en la generalidad de los procesos internos en marcha en la CIDH. Desde su creación, la Relatoría participó asimismo en los Periodos de Sesiones 164, 165, 166, 167, 168, 169, 170 y 171 de la CIDH, realizados en la Ciudad de México, Montevideo, Washington D.C, Bogotá, Santo Domingo, Boulder, Washington D.C. y Sucre, respectivamente. En tales ocasiones, la REDESCA ha atendido innumerables audiencias públicas, así como las sesiones de trabajo de la CIDH, participando activamente en las discusiones sobre temas de su competencia. También la Relatora ha formado parte de la delegación de la CIDH en la Cumbre de las Américas, celebrada en Lima, como en la Asamblea General de la OEA que tuvo lugar en Washington. Asimismo, ha realizado varias presentaciones ante el Consejo Permanente y ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la organización (CAPJ).

Por otro lado, la Relatoría se encuentra desarrollando sus labores de monitoreo en estrecha articulación con las Comisionadas y Comisionados en sus respectivas Relatorías temáticas o de país, como con los equipos de la Secretaría Ejecutiva de la CIDH, recibiendo y buscando información sobre la situación de los DESCA en el continente. En el desarrollo de estas tareas, la REDESCA ha contribuido en la elaboración del informe anual 2017 y 2018 de la CIDH y también en el informe de país sobre Venezuela, como en las Observaciones preliminares sobre Honduras y sobre Brasil. En particular, se destaca la participación de la Relatora en las visitas in loco a Honduras, donde visitó la región de la Mosquitia. Igualmente en la de Brasil, donde lideró la delegación al Estado de Roraima en la frontera entre Venezuela y Brasil. De esta forma, con el aporte de su REDESCA los informes de la CIDH han adquirido una dimensión explícita y profunda de indivisibilidad e interdependencia en el abordaje de la situación de derechos humanos en los países bajo análisis. A poco de su creación, la REDESCA publicó además su primer informe anual, anexo del propio de la CIDH, siguiendo la buena práctica de la Relatoría para la Libertad de Expresión (RELE).

En ejercicio de las funciones de monitoreo, también destaca la participación en la visita de trabajo a Nicaragua en 2018 y el informe emitido sobre la misma en el que se documentan graves violaciones a derechos humanos en el contexto de las protestas sociales iniciadas el 18 de abril de 2018. En particular, se enfocó en la garantía del derecho a la salud y el efecto en otros derechos sociales como alimentación, educación y trabajo, continuando estas labores hasta el presente en constante coordinación con el MESENI de la CIDH.

En desarrollo de su mandato, además de colaborar en la redacción de diversos Comunicados de Prensa con la Secretaría Ejecutiva, la REDESCA emitió 5 comunicados de prensa durante: el 1 de febrero de 2018, debido a la escasez y el desabastecimiento de alimentos y de medicamentos en Venezuela; el 23 de marzo de 2018, como parte de la conmemoración internacional del agua, la REDESCA instó a los Estados del continente a priorizar acciones dirigidas a la realización de los derechos al agua y al saneamiento, en particular fortaleciendo su reconocimiento como derechos humanos en sus marcos normativos nacionales. Del mismo modo, el 17 de abril de 2018, la REDESCA saludó decisiones tomadas en el hemisferio para enfrentar el cambio climático. El 10 de septiembre de 2018, la REDESCA expresó su preocupación respecto a los despidos arbitrarios y hostigamientos contra personal médico, docentes y estudiantes universitarios en Nicaragua.  Por último, el 1 de octubre la REDESCA en conjunto con varios Relatores Especiales del sistema de Naciones Unidas, manifestaron su preocupación respecto al sistema de salud en Venezuela

Para la REDESCA es fundamental recibir información y poder evaluar in situ las acciones de los Estados, visitas para las que también resulta prioritario y urgente disponer de financiamiento. En ese sentido, el 15 de agosto se envió nota solicitando la aquiescencia del Estado venezolano para realizar una visita de trabajo in loco junto con el Relator de Derecho a la Salud de Naciones Unidas, a fin de constatar  la situación del derecho a la salud y conocer los planes de acciones que tiene el Estado frente al contexto que viene atravesando, así como las dificultades y obstáculos encontrados para la protección y garantía del derecho a la salud. Lamentablemente, la visita no tuvo la anuencia del Estado

Por otro lado, la REDESCA celebra haber sido designada unánimemente por la CIDH como su representante en el Grupo de Trabajo en el Protocolo de San Salvador en Julio de 2018. Desde el inicio del mandato la Relatora ha buscado asegurar la necesaria coordinación y sinergia entre la CIDH y la REDESCA con dicho Grupo de Trabajo, tarea que contó con el especial respaldo de las Comisionadas Esmeralda Arozamena de Troitiño y Flavia Piovesán en su condición de integrantes titular y suplente del Grupo previa la designación de la Relatora. Así, participó en el Periodo de Sesiones del Grupo en Quito y Washington. Además, realizó contribuciones al informe presentado por la República de Honduras y asumió la relatoría de los trabajos sobre el informe presentado por el Estado de Guatemala. De igual manera, el día 26 y 27 de noviembre la Relatora Especial participó en su primera reunión de trabajo como delegada oficial de la CIDH. La REDESCA se dispone a trabajar de manera especialmente colaborativa con el Grupo de Trabajo en aras de lograr la ratificación del Protocolo de San Salvador por los Estados miembros de la OEA que aún no lo han hecho

Además,  la Relatora y su equipo desarrollaron importantes actividades promocionales y académicas en varios países de la región sobre los diversos temas vinculados al mandato. Sirvan de ejemplo, las realizadas con la Universidad de Nuevo León y con la Universidad de Monterrey (México); el Taller sobre retos y buenas prácticas en Planes Nacionales de DDHH sobre empresas y derechos humanos, experiencias en Colombia, Chile y México (Colombia); el seminario sobre el mandato de la REDESCA realizado en el Instituto Max Plank; o la Reunión de Expertos y Expertas DESCA coorganizado con el Observatorio del Sistema Interamericano de la UNAM. Del mismo modo, se llevó a cabo la presentación sobre empresas y derechos humanos a pedido de la CAJP (OEA) y la participación en el Foro “Restoring the Faith in Freedom” organizado por el Centro Carter (Atlanta, USA). Igualmente, se resalta la participación en numerosos eventos y conferencias, como la Tercera Consulta Regional para América Latina y el Caribe sobre Implementación de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos humanos en Chile; el Curso Internacional Especializado en Derechos Humanos organizado por el Instituto Colombiano de Derechos; o el III Foro Interamericano sobre Derechos Humanos, entre otras. Asimismo, se destaca la presentación del informe sobre Pobreza, Pobreza Extrema y Derechos humanos en las Américas, tanto en Washington DC, como en Ciudad de México. La Relatoría Especial ha organizado varios eventos de capacitación para funcionarios y funcionarias de Estado, entre los que destacan los llevados a cabo con la Corte de Constitucionalidad de Guatemala y en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, con apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID).

En relación con el sistema de casos y peticiones, durante 2018 la REDESCA dio su asesoramiento experto en 37 proyectos de informes en la etapa de admisibilidad, 9 en la etapa de fondo, 13 resoluciones sobre solicitud de medidas cautelares y 1 audiencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (caso Cuscul Pivaral versus Guatemala). Con los aportes de su REDESCA, la CIDH ha comenzado a desarrollar nuevos estándares en relación con derechos sociales y ambientales tradicionalmente no abordados como tales, sino por vía de conexidad con los derechos civiles y políticos. Por ejemplo, en materia de Medidas Cautelares, a partir del asesoramiento de la REDESCA además de la vida e integridad personal la CIDH ha comenzado a tutelar directamente el derecho a la salud. Asimismo, se ha incrementado exponencialmente la admisibilidad del artículo 26, como también su tratamiento en fase de fondo en línea con la jurisprudencia más reciente de la Corte Interamericana. En tal sentido el Caso 12.428, Empleados de la Fábrica de Fuegos en Santo Antonio de Jesús y sus familiares versus Brasil, ahora sometido a la Corte, resulta paradigmático.

Por otro lado,  la Relatoría preparó la nota conceptual y el índice preliminar del informe sobre estándares interamericanos en materia de empresas y derechos humanos, que fue aprobado unánimemente por la CIDH en febrero de 2018. Sobre el tema, se celebró una audiencia de oficio en Colombia en el 167 periodo de sesiones en Colombia denominada “Empresas y derechos humanos: insumos para la construcción de lineamientos interamericanos” promovida por la Relatoría Especial, que también participó en diferentes audiencias relacionadas durante el 2018. Asimismo, se publicó un cuestionario dirigido a los Estados miembros de la OEA, sociedad civil y público interesado en entregar sus aportes. La REDESCA ha centrado sus mayores esfuerzos en el proceso de consulta y redacción del que será el primer informe temático de la CIDH, y así del Sistema Interamericano en la materia. También está contribuyendo activamente en la elaboración de los informes sobre « DESCA de las personas trans » y sobre “DESCA y personas afrodescendientes en las Américas ». Asimismo, ha comenzado a desarrollar un compendio sobre derechos laborales y una solicitud de Opinión Consultiva a la Corte Interamericana sobre el alcance de los derechos sindicales con perspectiva de género

Con motivo, del primer aniversario de la Relatoría, se presentó un informe de las actuaciones adelantadas con énfasis en las perspectivas y desafíos del mandato, en el marco del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, el 27 de septiembre de 2018. Una vez culminada la exposición, las delegaciones de Argentina, El Salvador, Ecuador, Estados Unidos, Costar Rica, Uruguay, Bolivia y México hicieron uso de la palabra, lo cual puede observarse entre el minuto 1:24:14 y 1:42:57 del siguiente link.

En atención a tales comentarios,  la Relatoría agradece la colaboración y reconocimientos de los Estados miembros de la OEA, reiterando su compromiso con la promoción y protección de los DESCA en apoyo del cumplimiento de los compromisos asumidos por los Estados en la garantía de los mismos. También expresa su especial reconocimiento al apoyo recibido de Estados observadores, alentando a que continúen y se amplíen. Igualmente, expresa su reconocimiento a los apoyos de la Secretaría General y de otros espacios de la OEA con los que viene generando coordinaciones en temas relativos al mandato.

La Relatora  expresa su profundo agradecimiento a la CIDH por la confianza depositada y apoyo recibido durante 2018, el cual hace extensivo al Secretario Ejecutivo y todo el personal a su cargo, como al Relator Especial para la Libertad de Expresión y su equipo. Un especial reconocimiento lo dedica al equipo de la Relatoría, compuesto por especialistas, pasantes, personal asociado, becarias y voluntarias. Igual a todas las personas e instituciones que de manera desinteresada vienen contribuyendo con las tareas del mandato.  A poco de su fundación y contando con escasos recursos materiales, cada apoyo recibido ha resultado clave para los avances de que este comunicado da cuenta

En el intervalo de sus primeros meses de trabajo y 2018, la Relatoría se ha centrado muy especialmente en procurar alianzas estratégicas y fuentes de financiamiento a fin de fortalecer y dar sostenibilidad a su trabajo. En concordancia con lo expuesto, la Relatora Especial ha mantenido una intensa agenda de reuniones y de visitas, tanto en América como en Europa, al tiempo que ha hecho constante uso de medios de comunicación y de redes sociales, para promover el mandato y sus acciones. La Relatora agradece todos los aportes realizados al fondo de contribuciones voluntarias de la REDESCA de parte de Estados miembros y observadores de la OEA. Entre los miembros, hasta la fecha se han recibido contribuciones de Argentina, México, Paraguay, Perú y Uruguay. Por parte de los Observadores, especial destaque merece el apoyo económico recibido de España, a través de sucesivos proyectos. También Francia ha aportado al fondo de contribuciones voluntarias y Suiza ha hecho aportes en algunos de los proyectos que REDESCA implementa. Asimismo, la Relatoría ha comenzado a desarrollar valiosas alianzas con instituciones públicas, en especial con las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos, la Federación Iberoamericana de Ombudsman y el Programa Regional de apoyo a las Defensoría del Pueblo de Iberoamérica de la Universidad de Alcalá de Henares. Igualmente, con sociedad civil, Universidades y otros organismos internacionales. En tal sentido, el mandato ha comenzado a negociar y suscribir convenios interinstitucionales específicos en materia DESCA. Entre ellos, pueden destacarse los suscritos con la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), la Universidad de Monterrey (México) y OXFAM International

Finalmente,  la REDESCA deja constancia que todos estos logros se han producido a pesar de la incertidumbre financiera que pesa sobre el mandato. En efecto, junto a sus múltiples responsabilidades, la Relatora Especial viene desarrollando una ingente labor de búsqueda de recursos, que ha incluido la celebración de una mesa de donantes realizada con apoyo del Secretario General de la OEA, una gira por Europa, así como la formulación y presentación de proyectos a distintos donantes. Recordando que la REDESCA se estableció con recursos mínimos y limitados a un año de funcionamiento, como el hecho que Relatorías Especiales de la CIDH hasta ahora no reciben recursos del presupuesto regular de la OEA y que resulta por tanto vital para ellas obtener los recursos necesarios para su adecuado funcionamiento y cumplimiento de objetivos, la CIDH y su REDESCA reiteran el llamado urgente a recibir apoyo financiero de los Estados miembros y observadores, así como de otros donantes comprometidos con los temas del mandato a fin de asegurar la consolidación y desarrollo de su fundamental cometido.



Según la Presidenta de la CIDH,  Esmeralda Arozamena de Troitiño: ”A poco de su puesta en marcha, la REDESCA se ha convertido en un espacio fundamental de la CIDH, gracias al que hemos potenciado nuestra capacidad de respuesta frente a los grandes retos de derechos sociales y ambientales que afectan nuestras sociedades. Llamo a los Estados y donantes comprometidos con el sistema interamericano a contribuir sin demora a su sostenibilidad".

Por su parte, el Secretario Ejecutivo, Paulo Abrão, indicó ‘’Los trabajos desarrollados por la Relatoría Especial DESCA han permitido que la CIDH avance como nunca antes hacia una protección integral de los derechos humanos. Además de enriquecer la agenda temática de la Comisión, el trabajo de la Relatoría Especial está favoreciendo la ampliación de nuestra base social. Hago mío el llamado de la Presidenta de la CIDH en favor de su sostenibilidad".

Finalmente, la Relatora Especial Soledad García Muñoz señaló: “La REDESCA nace gracias a una decisión histórica de la CIDH, basada en el clamor de la sociedad civil del continente, como de los propios Estados de la OEA en procura del fortalecimiento del sistema. Es momento ahora de poner en práctica ese compromiso y responsabilidad compartida con el fortalecimiento del mandato".

La REDESCA es una oficina de la CIDH, especialmente creada para apoyar a la Comisión en el cumplimiento de su mandato de promoción y protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en el continente americano.