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11 sept 2017

ONU: No es la religión, sino la pobreza, lo que lleva a los jóvenes africanos a unirse a grupos extremistas

La pobreza, la marginalización y el mal gobierno, y no la ideología, son las principales causas de que jóvenes africanos se unan a grupos extremistas, aseguran a un nuevo estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En base a entrevistas con 495 reclutas voluntarios de organizaciones extremistas como Al-Shabaab y Boko Haram, el informe del PNUD asegura además que la violencia y el abuso de poder son los motivos claves para que los jóvenes tomen la decisión final de unirse a estos grupos. Y, que contrario a lo que se piensa, aquellos con mayor alfabetización religiosa son menos propensos a recurrir al extremismo.

Para el PNUD este informe representa una alarma de que la vulnerabilidad de África al extremismo violento se está profundizando y que depende de los Estados prestar servicios a sus ciudadanos y respetar sus derechos humanos para apaciguar esta situación.

"El reporte ilustra que donde el contrato social es débil, donde la confianza de los ciudadanos en las instituciones es limitada, donde la relación dentro y entre comunidades está fracturada, la resistencia al extremismo es baja. Esto requiere establecer una forma de gobernanza que sea inclusiva y participativa, especialmente a nivel comunitario", declaró Abdoulaye Mar Dieye, el director del PNUD para África.

Dieye, agregó que más de la mitad de la población en África que vive fuera de las ciudades está por debajo de la línea de pobreza y muchos jóvenes están desempleados por lo que hay una necesidad urgente de enfrentar los desafíos de seguridad de la región con un enfoque de desarrollo a través del fortalecimiento de instituciones y la creación de un camino hacia el empoderamiento económico.

Entre 2011 y 2016, al menos 33.000 personas en África han muerto a causa de ataques de extremistas violentos. Solamente las operaciones de Boko Haram se han cobrado la vida de 17.000 y desplazado a 2.8 millones de personas en el Lago Chad. El extremismo ha afectado el turismo y la inversión extranjera de países como Kenya y Nigeria.

14 abr 2016

El País: Hace dos años Boko Haram secuestró a más de 200 niñas en Nigeria

Boko Haram difunde un video que supuestamente muestra a las niñas secuestradas de Chibok

Nada se sabe de las 219 menores secuestradas de un colegio de Nigeria hace dos años

Son algunas de ellas. Por primera vez desde hace dos años se ha podido ver en un vídeo a 15 de las más de doscientas niñas que fueron secuestradas por Boko Haram en la localidad nigeriana de Chibok. La cinta, que fue entregada por miembros del grupo terrorista como prueba de vida a los negociadores que intenta conseguir su liberación, fue grabada el pasado 25 de diciembre pero se ha hecho pública este jueves, justo cuando se cumple el segundo aniversario del rapto. La cadena de televisión CNN, que ha difundido una copia, ha mostrado las imágenes a los padres y al menos tres de las chicas fueron identificadas.

Las jóvenes, en aparente buen estado de salud, son entrevistadas en el vídeo. Además de dar su nombre y asegurar que se encuentran bien confirman proceder de Chibok. La noticia ha sido acogida con enorme alegría por las familias pues ahora saben que al menos algunas de ellas se encuentran con vida y aún en poder del grupo terrorista. El propio presidente nigeriano, Mahamadou Buhari, había manifestado en diversas ocasiones que las niñas podían haber sido vendidas en las redes de tráfico de mujeres o forzadas a casarse con los miembros de Boko Haram.

Según la CNN, unas de las madres, Yana Galang, aseguró al ver el vídeo que “ahora sabemos que las niñas están vivas y escondidas en algún lugar. No estamos preocupadas. Nuestras hijas parecen estar bien. Habíamos oído muchas historias, pero este vídeo confirma que están vivas. El Gobierno debería negociar con Boko Haram”. Las autoridades se lo están tomando con cierta cautela y pretenden llevar a cabo más identificaciones, ya que aseguran haber sido engañados en el pasado por el grupo terrorista. Desde que tomó posesión de su cargo el año pasado, Buhari ha anunciado que una de sus prioridades es encontrar a las jóvenes estudiantes y llevarlas de vuelta a casa sanas y salvas.

No es el único secuestro de niñas y mujeres llevado a cabo por Boko Haram, los casos se cuentan por miles y de hecho se trata de una práctica habitual de la secta radical en los últimos tres años. Para este grupo terrorista del noreste de Nigeria en guerra contra el Estado desde el año 2009 es una de sus múltiples fuentes de financiación y también una oportunidad de obtener esclavas sexuales y/o domésticas para sus combatientes. Sin embargo, sí ha sido el rapto más mediático desde que se pusiera en marcha la campaña BringBackOurGirls y personalidades de todo el mundo, entre ellas Michelle Obama, se sumaran a la misma en las redes sociales.

En la actualidad, el grupo liderado por Abubakar Shekau, uno de los terroristas más buscados de África del que se desconoce su paradero exacto, se encuentra en una coyuntura difícil. Hostigado por una contraofensiva del Ejército nigeriano desde el sur, que ha logrado eliminar sus bases principales del bosque de Sambisa, y con las Fuerzas Armadas de Níger, Chad y Camerún haciendo de tapón por el norte y este, el núcleo duro de Boko Haram se encuentra arrinconado en las islas del Lago Chad, la zona montañosa fronteriza con Camerún y los alrededores del río Komadougou, cerca de la región nigerina de Diffao.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad y el Ejército nigeriano no bajan la guardia porque el grupo tiene aún la capacidad de lanzar algún ataque especialmente contra objetivos no militares, como pueblos y campos de refugiados, y, sobre todo, golpear mediante el uso de terroristas suicidas. Hace dos días, UNICEF publicaba un informe asegurando que se ha multiplicado por once el uso de menores de edad como kamikazes, pasando de cuatro en 2014 a 44 en 2015, sobre todo en Nigeria y Camerún. El 75% de estos atentados ha sido protagonizado por niñas.

Lea También: "Más allá de Chibok: más del 75% de los menores vinculados en los ataques son niñas".

13 abr 2016

"Nigeria: más del 75% de los menores vinculados en los ataques son niñas"

El número de niños vinculados a ataques suicidas en Nigeria, Camerún, Chad y Níger se incrementó diez veces entre 2014 y 2015 pasando de 4 a 44, informó UNICEF.

En el informe "Más allá de Chibok" presentado este martes, el Fondo de la ONU también expone que más del 75% de los menores vinculados en los ataques son niñas. El texto es publicado dos años después del secuestro de más de 200 niñas en la ciudad de Chibok, en el Estado de Borno, en Nigeria, por parte del grupo islamista Boko Haram.

Según UNICEF, el impacto de Boko Haram en los cuatro países africanos produjo más de un millón de niños desplazados, el cierre de 1.800 escuelas y más de 5.000 menores solos o separados de sus familiares.

El director de regional de UNICEF para África Central y Occidental, Manuel Fontaine, señaló que los niños son las víctimas y no los perpetradores.

Por otro lado, un grupo de expertos en derechos humanos de la ONU pidió al gobierno de Nigeria que intensifique la búsqueda de las niñas desaparecidas en Chibok, e instó a Boko Haram a que facilite la localización y liberación de las secuestradas.

Los expertos también solicitaron a las autoridades nigerianas que atiendan la demanda de los padres de las niñas secuestradas de designar a un coordinador que les proporcione información y asistencia de manera continuada.

31 may 2015

Africa. La última batalla contra la polio

En Dambatta, en el norte de Nigeria, hoy es día de vacunación. Zainab Sari, Aisha Ismael y Muria Shehu, tres mujeres armadas con un plano, un listado de casas y una pequeña nevera portátil, recorren las calles del pueblo en busca de niños. Hace dos años un brote de poliomielitis afectó a tres pequeños en esta misma zona. Es, por tanto, un punto caliente, de máxima prioridad. La escena se repite durante cuatro días en todas las ciudades y pueblos de Nigeria, en las grandes aglomeraciones y en los rincones más alejados, para vacunar a todos los niños menores de cinco años del país, nada menos que 57 millones. Un esfuerzo inconmensurable que moviliza al menos cuatro veces al año a cientos de miles de trabajadores y voluntarios, pero un esfuerzo que vale la pena: hace 10 meses que no hay ningún caso nuevo de polio en Nigeria y la erradicación de toda África de esta peligrosa e incurable enfermedad está a punto de ser una realidad.

Vacas famélicas cruzan la carretera de tierra. Mientras el sur de Nigeria se beneficia de los dividendos del petróleo que ha convertido al país en la primera potencia económica de África y en Abuya, la capital, autopistas de tres carriles rodean a las modernas sedes de los grandes bancos donde circulan miles de millones de euros, el norte languidece de hambre. En cada semáforo de Kano, la segunda ciudad en población, capital septentrional, jóvenes harapientos y mendigos asedian a los automovilistas en busca de unas migajas. En este contexto de pobreza, falta de infraestructuras y, sobre todo, de higiene, se ha hecho fuerte el virus de la polio, esa enfermedad que durante décadas ha dejado un rastro de muerte y parálisis en la parte más desgraciada del mundo.

La calle de tierra está llena de basura. Un grupo de niños juega junto a una acequia llena de aguas fecales, plásticos y todo tipo de desperdicios, situada junto a la escuela coránica Islamiyaa II de Dambatta. El equipo de inmunización llega a la casa de Ahmadu Ahmat, un venerable anciano que nada más verlas aparecer en su puerta las amenaza con un palo.

“¡Fuera! ¡Fuera de aquí!”, grita muy enfadado. Oficialmente, el rechazo a la vacunación es del 0,7%, pero en realidad es superior: son los llamados niños perdidos, que son escondidos por sus padres durante las campañas, una cifra que llega al 9% de los pequeños. Zainab Sari, hija de uno de los líderes tradicionales se encarga de intentar luchar contra el rechazo. “Les explicamos que la vacuna es segura, pero si incluso así se niegan las autoridades les convocan para tratar de convencerles. Y casi siempre lo consiguen”, asegura.

¿A qué se debe este rechazo? El rumor de que la inmunización es en realidad un plan secreto de Occidente con la complicidad del Gobierno para esterilizar a los niños del norte, que todo es una estratagema en contra de los musulmanes, ha corrido como la pólvora. En 2003, líderes religiosos y políticos de Kano, Zamfara y Katsina lograron interrumpir la vacunación alegando que se estaba inoculando a los niños agentes de infertilidad, así como el SIDA y el cáncer, todo ello como parte de una iniciativa de Occidente a partir de la guerra de Irak. Una gran mentira que caló.

En hausa, el idioma mayoritario en el norte de Nigeria, las personas mayores suelen referirse a la polio con la expresión “shan inna”, que literalmente significa espíritu que devora las extremidades, una concepción mágico-religiosa que también está en el origen del rechazo a la inmunización. Otro de los problemas es la debilidad del Estado en esta zona. “¿Por qué vacunan a los niños cinco o seis veces al año cuando tenemos problemas mucho más acuciantes, no tenemos agua corriente ni electricidad ni saneamiento, y otras enfermedades como la diarrea o la malaria matan mucho más? ¿Por qué se preocupan tanto por este tema cuando nunca han hecho nada por nosotros?”, se preguntan. Esta es, al menos, una duda razonable.

Ahmadu Mussa, por ejemplo, nunca permitió que vacunaran a sus hijos. El pasado 24 de julio, el más pequeño de ellos, Issa Ahmadu, se despertó ardiendo de fiebre. “No podía moverse, así que lo llevamos al centro de salud”, asegura Kanduwa, su madre. Lo primero que pensaron fue que se trataba de la malaria, una enfermedad demasiado habitual en este pueblo de Rimi así como en toda la zona. Le dieron medicamentos y lo mandaron para casa. Sólo unas horas después, Issa, de 15 meses, ya estaba completamente paralizado. El virus de la polio había penetrado en su cuerpo. Issa mejoró y puede caminar, pero se le ha quedado inútil la mano derecha, una secuela que le acompañará de por vida. Su padre lo mira y lo mira y lo mira otra vez. “Me arrepiento tanto de no haberlo vacunado”. Es el último caso conocido que se produjo en Nigeria.
La pequeña Haguagua Abubacar, de 3 años, acaba de ser inmunizada en Dambatta y Muria Shehu le marca el dedo con un rotulador para evitar una doble vacunación.

El problema de esta enfermedad es que es tan contagiosa que un solo niño infectado basta para declarar una epidemia. Se calcula que por cada caso hay otros 200 también afectados, aunque no manifiesten la parálisis porque han sido inmunizados o porque su organismo es capaz de enfrentarse al virus. Por eso la vacunación es fundamental y no se escatiman esfuerzos a la hora de convencer a la población de su importancia. Con todo, el avance que se ha logrado es espectacular porque las resistencias se han ido venciendo y la mayor parte de la población lo acepta y entiende.

Abubacar Muhamed es maestro ya jubilado. “La polio es muy perjudicial, conozco mucha gente que la ha sufrido, que no puede caminar”, asegura. Cada vez que ve llegar a los vacunadores, busca a Moctar, su hijo de cuatro años, para que reciba su dosis. “Sé que hay gente que lo rechaza, pero se equivocan. La vacuna ha funcionado en todo el mundo, ¿por qué Nigeria iba a ser distinta?”, se pregunta

Tiene razón Muhamed. El mundo está en el camino de derrotar a la polio (en 1988 había 350.000 casos frente a los 416 de 2013) y podría convertirse en unos años en la segunda enfermedad humana erradicada por el hombre, tras la viruela en 1979. Aunque la transmisión natural de la enfermedad se sigue produciendo en tres países, Afganistán, Pakitán y NIgeria, el país africano es el que está más cerca ahora mismo de acabar con la polio. En 2014 sólo hubo seis casos, el último de ellos Issa Ahmadu el 24 de julio. Al frente del combate está la Iniciativa para la Erradicación Mundial de la Polio, que surge en 1988 integrada por la Organización Mundial de la Salud, el Club Rotary  Internacional, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, UNICEF, USAIDm la Fundación Bill y Melinda Gates y los gobiernos de los países afectados.


Sin embargo, para que Nigeria sea excluido de la lista de países endémicos tienen que darse dos condiciones. La primera es que haya pasado un año desde el último caso, lo que podría ocurrir el próximo 24 de julio. La segunda, que llevaría a una declaración oficial de erradicación tres años después, es que los sistemas de evaluación y seguimiento hagan creíble este dato. Y aquí la cosa se complica porque el conflicto que se vive en la zona noreste del país con el grupo terrorista Boko Haram ha puesto palos en las ruedas a las tareas de control y detección de la enfermedad (como muestra, uno de los dos laboratorios  con que cuenta el país se encuentra en Maiduguri y ha tenido que cerrar) y ha provocado que la mitad de los niños menores de cinco años de los estados de Borno y Yobe no hayan recibido ningún tipo de vacuna desde hace más de un año.

Boko Haram dificulta la erradicación

Y es que los equipos de inmunización han sido objeto de la violencia en la que está sumida el norte del país a causa del grupo terroristaBoko Haram, que combate no sólo la educación sino todo aquello que identifican con Occidente. En 2012 nueve vacunadores y sensibilizadores fueron asesinados en Kano y el riesgo de que algo parecido suceda en el noreste, donde aún existen bolsas de resistencia de miembros de esta secta radical, es muy elevado, por lo que los voluntarios llevan a cabo una inmunización muy limitada y parcial, siempre atentos a cualquier atisbo de peligro. Por ello, todos los niños desplazados o refugiados en otros países, como Chad, Níger o Camerún, reciben también la inmunización.

Madres con sus niños malnutridos en el Centro de Gestión de la Malnutrición Aguda de Badume, donde reciben tratamiento e inmunización contra la polio.
Madres con sus niños malnutridos en el Centro de Gestión de la Malnutrición Aguda de Badume, donde reciben tratamiento e inmunización contra la polio. / JOSÉ NARANJO
“Incluso así, con todos los problemas, estamos cerca del final”, asegura Nasir Mohamed, coordinador del Centro de Operaciones de Emergencia de Kano. "La vacunación es la clave y el 99% de la población ya lo ha interiorizado. Estamos optimistas de que podemos sacar a Nigeria de la lista de países endémicos este año". La estructura nacional de lucha contra la polio, que se ha puesto en marcha a partir del ejemplo de la India, está contribuyendo también a combatir otras enfermedades y fue la columna vertebral sobre la que se apoyó el Gobierno para hacer frente a la crisis generada por la introducción del ébola en el país en 2014. Contar con voluntarios, sensibilizadores y vacunadores en todos los rincones del país permitió llevar a cabo un amplio seguimiento de contactos y una eficaz detección precoz.

El virus de la polio, que se transmite a través de las heces, de persona a persona, ataca sobre todo a los menores de cinco años porque aprovecha la debilidad del sistema inmunitario a esa edad. Así que la lucha contra la malnutrición infantil forma parte de esta guerra declarada a la polio, porque un niño malnutrido es más propenso a contagiarse que un niño sano. En el Centro de Gestión de la Malnutrición Aguda de Badume, financiado por Unicef, no queda un asiento libre. Decenas de madres llevan a sus niños para que los pesen y les den el Plumpy Nut, un refuerzo proteínico que puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Sobre una población de 80.000 personas, hay unos 1.500 niños con malnutrición aguda. Ado Haruna tiene dos años y tres meses y sólo pesa 5,6 kilos. El problema es que no es un caso raro.

En un intento de dar respuesta a esas necesidades básicas y eliminar el rechazo a la inmunización en el seno de una comunidad, el Club Rotary hace de mediador entre la población y las autoridades. “Cuando en un pueblo nos dicen que no tienen agua, tratamos de conseguir la financiación para construir un pozo. O regalamos incubadoras para el hospital local. O compramos un generador para el centro de salud”, asegura Anwalu Mohamed Yakasai, responsable del programa de polio del Club Rotary de Kano, para quien “el rechazo está claramente ligado a la pobreza”.

El 20 de abril, la pequeña Fadila Aminu abrió por primera vez los ojos en el barrio de Yan Gwarzo Kyalli de la localidad de Bichi. Hoy se celebra su bautismo, una ceremonia a la que están invitados todos los niños del vecindario. Y allí se presentan también los vacunadores “porque es una oportunidad más para inmunizar a los niños”. Y así, siempre atentos a que no se rompa la cadena de frío de las vacunas, dispuestos a recorrer kilómetros para ir allí donde están los pequeños, sorteando el rechazo de una parte de la población, con la complicidad y el trabajo de organismos internacionales públicos y privados, Nigeria está a punto de conseguirlo. “Esto es como una carrera y estamos en la última curva, cansados y viendo la cinta de meta. Toca apretar los dientes y recorrer los últimos metros”, asegura Bilyamim Zubairu, coordinador del programa de polio en Dambatta. "Vamos casa por casa e implicamos a todos, porque el éxito, cuando llegue será de todos y de nadie en concreto.

Los supervivientes ayudan a entender la enfermedad

JOSÉ NARANJO
“Al principio fue la pierna izquierda, pero luego me afectó a ambas. Nunca pude caminar, pero siempre tuve la esperanza de casarme”. Sabuwa Mohamed, de 25 años, se desplaza por el pueblo de Bichi en una bicicleta adaptada llevando a la pequeña Fatima, de dos, siempre con ella. “Es mi tercer hijo, me casé con 14 años. Criarlos ha sido un desafío y he necesitado ayuda, pero lo he conseguido”, explica. Como muchos otros afectados por la polio, Sabuwa se dedica a la costura, pero también destina parte de su tiempo a la sensibilización durante las campañas de inmunización. “Mis niños han recibido todos la vacuna”, concluye sin un ápice de duda.
Haruma Ibrahim, de 57 años, ha aprendido a caminar con las manos, apoyado en una especie de tacos de madera. Desde abajo, el mundo se ve con resignación. “Siempre me han aceptado como soy. Cuando era niño fue difícil, no podía correr ni jugar como los otros, pero gracias a mi fe en Dios he conseguido salir adelante”. Como Sabuwa, está empeñado en conseguir que, dentro de unos años, la polio sea solo un recuerdo del pasado. “Durante las campañas de vacunación salgo con mis libros —muestra un cómic que muestra los riesgos de la polio— y no permito que ningún niño quede sin vacunar”.
Se acerca cojeando. Yusuf Garba, de 42 años, se acuerda de cuando perdió la movilidad en la pierna izquierda. “Tenía unos seis años. Pasé toda la noche con fiebre muy alta, muy débil. Al día siguiente no podía mover ninguna de las dos piernas”. Después de ir al hospital recuperó la derecha. “Me puse muy triste, ya no podría jugar más al fútbol”, dice. Ahora trabaja como mecánico de motocicletas y consigue mantener a su mujer y sus dos hijos. “No me pierdo ni una sola campaña de vacunación, si mi ejemplo sirve para prevenir esta enfermedad, me siento útil. A los padres les digo que tienen que evitar que a sus hijos les pase lo que me ocurrió a mí”.

Fuente El País: http://elpais.com/elpais/2015/05/18/planeta_futuro/1431950704_782989.html?id_externo_rsoc=TW_CM

13 abr 2015

UNICEF alerta que 800.000 niños han huido del conflicto en Nigeria

Unos 800.000 niños se han visto forzados a huir de sus hogares a causa del conflicto en el noreste de Nigeria entre Boko Haram, las fuerzas militares y los grupos de autodefensa civil, según un nuevo informe de UNICEF dado a conocer este lunes.
El documento "Infancia Perdida", publicado a un año del secuestro de más de 200 niñas estudiantes en esa zona del país, revela que en ese tiempo se ha más que duplicado el número de menores que huyen para salvar sus vidas en Nigeria, muchos cruzan la frontera hacia Chad, Níger y Camerún.
El secuestro de esas niñas es sólo una de las tragedias que se repiten en el país en grandes escalas y a lo largo de esa región, ya que un sinnúmero de niños han sido secuestrados, reclutados por grupos armados, atacados o usados como escudos en enfrentamientos. Tienen el derecho de recuperar su infancia, enfatizó Manuel Fontaine, director regional de esa agencia de la ONU para África Occidental y Central.
"Infancia Perdida" delinea cómo el conflicto está ejerciendo una carga pesada sobre los niños en Nigeria y en toda la región, ya que estos son usados en las filas de Boko Haram para combatir y como sirvientes, además las adolescentes son forzadas al matrimonio o abusadas sexualmente.
El informe de UNICEF también señala que los estudiantes y profesores han sido blanco deliberado. Destaca que más de 300 escuelas han sido destruidas, casi 200 docentes y más de 314 niños asesinados en 2014 .