2/16/2014

Bélgica Adela Mirabal, Dedé, hermana de las mariposas de la República Dominicana

Dedé Mirabal, superviviente del crimen más negro de Trujillo

El primer día de este mes falleció a los 88 años Bélgica Adela Mirabal, Dedé, la única superviviente de las hermanas Mirabal, las mariposas de la República Dominicana, símbolo de la lucha contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y de la dignidad femenina universal. Dedé murió en Santo Domingo con su misión vital cumplida: desde el 25 de noviembre de 1960 había dedicado toda su vida a mantener viva la memoria de sus hermanas. Minerva, Patria y María Teresa fueron asesinadas aquel día por orden expresa del dictador. Esa fecha fue declarada por la ONU como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Las hermanas se convirtieron en símbolo internacional de la resistencia de las mujeres contra la violencia.

Conocí a Dedé Mirabal en Veracruz, México, cuando preparábamos En el tiempo de las mariposas, la película que adaptaba la obra de Julia Álvarez que cuenta de forma novelada la vida de las tres mujeres asesinadas por Trujillo. Dedé nos visitó acompañada de Minou Tavárez, su sobrina, hija de Minerva. Las dos mujeres nos instruyeron sobre sus recuerdos, los detalles que llenaban su infancia y adolescencia en el hogar familiar, nos prestaron una parte del alma de las mariposas. Aquella película me permitió adentrarme en la historia reciente de la República Dominicana, un país que adoro.

Todo había empezado cuando Minerva Mirabal se inició en la lucha política en compañía del que fuera su compañero de vida, Manuel Tavárez, Manolo, también asesinado por Trujillo. Minerva fue militante activa del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, del que Tavárez era líder. Una agrupación de jóvenes, campesinos, estudiantes, seminaristas y profesionales que apenas tuvo ocasión de desplegarse. El régimen la desmanteló mediante detenciones masivas, torturas sistemáticas, desapariciones y asesinatos. Pero su mera existencia evidenció lo numeroso y extenso que era el rechazo a Trujillo.

El entorno de las Mirabal era la vanguardia del Movimiento 14 de Junio. La dictadura detuvo a Manolo, que cayó junto a Leandro Guzmán y Pedro González, esposos de Mate y de Patria. Trujillo, acostumbrado a disponer de cuantas muchachas jóvenes se le antojaban, nunca encajó el desplante público que Minerva le había hecho 11 años antes en una fiesta en San Cristóbal. Minerva rechazó en aquella ocasión las oscuras insinuaciones del dictador y cuestionó con firmeza su política, desatando la represión contra la familia.

Fueron 11 años de terror para los Mirabal, víctimas no solo del castigo ideológico del régimen dictatorial, sino del delirio de un psicópata que gobernaba el país a golpes de capricho. Para Trujillo, todo lo que rodeara a Minerva Mirabal, la joven que se le había resistido, era objeto de destrucción. Como si de una danza macabra se tratara, Trujillo tejió un plan para exterminar a la familia.

El régimen acabó primero en la cárcel con Enrique, el padre de las Mirabal. Poco después, el 25 de noviembre de 1960, cuando volvían de visitar a sus esposos encarcelados por la dictadura, los esbirros de Trujillo acabaron a palos y machetazos con la vida de Minerva, Patria y María Teresa. Solo quedó Dedé.

“¿Por qué a usted no la mataron?”, le preguntaban a Dedé los niños que a centenares visitan el museo de las hermanas Mirabal todos los días. Dedé, con su eterna sonrisa, les respondía: “Quedé viva para contarles la historia”.

Así lo detalla Dedé en su libro de memorias Vivas en su jardín, en el que relata cada uno de los detalles que llenaron su vida antes y después del asesinato de sus hermanas.

El crimen de las mariposas terminó con las vidas de las tres hermanas Mirabal. Pero aquella atrocidad supuso también el principio del fin del régimen. Aunque Trujillo intentó que pareciera un accidente (un periódico oficial tituló Tres mujeres y un chófer perecen en vuelco), nadie creyó la versión oficial. La verdad de los hechos, reconstruida por Dedé con firmeza y determinación, convulsionó a la sociedad dominicana. Apenas seis meses más tarde el dictador fue abatido.

En el origen de todos los relatos está Dedé, que hasta hace unas semanas regentaba una explotación de cacao en la casa familiar de toda la vida, al otro lado del jardín, en Ojo de Agua. Dedé recordaba hace muy poco a sus hermanas. Todavía creía ver muchos días a Minerva “en el jardín, con su cabeza erguida, la mirada perdida en el infinito, recitando poemas”. De Patria recuerda “su voz cálida, su buen gusto y su refinamiento. Hasta para dormir se arreglaba con pijamitas de lujo...”. De María Teresa, Mate, “el bebé adorado de toda la familia”, en cambio, no recordaba ningún detalle. Todos sus recuerdos de ella se han borrado de su memoria. “La vida de mi hermana Mate fue tronchada justo cuando empezaba a florecer”. De todas las violencias vividas por las tres hermanas, la de Mate fue si cabe la más extrema, quizás por tratarse de la más joven: torturada, violada, humillada hasta la sangre, los esbirros no lograron extraer de ella una sola palabra de delación.

Dedé era pura generosidad. Quién lo diría. Sobrevivir a un régimen de terror y de violencia enloquecida, uno imagina, debería dejar secuelas de dolor y de rabia, de rencor. A Dedé, sin embargo, el dolor la dejó inundada de amor. Sin dudarlo se hizo cargo y crió a todos los hijos de sus hermanas, que con los suyos han sido nueve en total.

Hace dos meses Dedé y Minou me invitaron a comer en su casa de Ojo de Agua. Al llegar recorrimos las habitaciones de cada una de las hermanas, conservadas intactas “desde que ellas se marcharon”. La historia de Dedé, como la de sus hermanas, parece increíble por la violencia extrema que les tocó vivir, pero mucho más por su coraje. Gracias al coraje de Dedé conocemos su historia, gracias a su “desobediencia a gritos”.

Como dice ahora Minou: “Cuando de la mañana a la noche tus tres hermanas eran tres cuerpos quebrados de la vida, tres cuerpos yertos, tres cuerpos mudos, en tus propias narices, tú, Dedé, fuiste la que se aseguró de que no fueran tres pasados nunca”. Parece increíble que existan personas así. Parece increíble que existan regímenes como el de Trujillo, dictadura de opereta pero también de sangre.

Dedé puede ahora descansar tranquila. La huella que gracias a ella han dejado sus hermanas ha trascendido el recuerdo de sus conciudadanos. La provincia de Salcedo se llama ahora Provincia de las Hermanas Mirabal. Jaime David, uno de sus hijos, ha sido vicepresidente del Gobierno y ahora es ministro; Minou es una respetadísima diputada. Pero las fuerzas del mal no descansan, eso mismo nos recordó Dedé. Tras las fachadas luminosas, la bestia, el espíritu de todos los Trujillos del mundo sigue alentando. Qué sería de nosotros si no fuera por todas las Minervas, todas las Patrias, las Mates y las Dedés que nos guían. Sin todas las mariposas.

Mariano Barroso, es director de cine, autor de la película "En el tiempo de las Mariposas" (2002), inspirada en el asesinato de las hermanas Miraval.

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