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7 feb 2019

ONU: No es suficiente reducir la mutilación genital femenina, hay que erradicarla

Al menos 200 millones de niñas y mujeres han sufrido la mutilación de sus genitales, uno de los actos más inhumanos de violencia de género que se cometen en el mundo.

"La mutilación genital femenina es una violación abominable de los derechos humanos que afecta a mujeres y niñas en todo el mundo. Esta práctica supone una negación de su dignidad, pone en peligro su salud, causa dolor y sufrimientos innecesarios, y puede incluso provocar la muerte", ha dicho el Secretario General de la ONU en un comunicado oficial.

En el  Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, ONU - Mujeres, UNICEF  y el  Fondo de Población de la ONU, reafirmaron en un comunicado su compromiso de poner fin a esta violación de las garantías fundamentales para proteger a las decenas de millones de niñas que todavía corren el riesgo de ser mutiladas de aquí al 2030.

"Mary Oloiparuni tenía 13 años cuando la mutilaron. Una mañana, temprano, la sujetaron en el umbral de una puerta de su casa y le practicaron la ablación que le provocó una hemorragia abundante y un dolor insoportable. Las cicatrices de aquel día todavía le causan dolor 19 años más tarde; dar a luz a cada uno de sus cinco hijos ha resultado una experiencia atroz y traumática", es una historia incluida en la declaración de las agencias para dar un ejemplo de los que sufren las niñas. 

Cinco cosas que no sabías de la mutilación genital femenina:
1. Se da de muchas formas
La mutilación genital femenina se refiere a cualquier procedimiento que involucre la remoción parcial o total de los genitales femeninos externos por razones no médicas.

Existen cuatro tipos: El tipo I, o clitodirectomía, implica la remoción parcial o total del clítoris; el tipo II, es la extirpación parcial o total del clítoris y de los labiones menores; el tipo III, es el estrechamiento del orificio vaginal mediante sutura, en donde los labios son cortados y recolocados, dejando solo una pequeña abertura para emisión de orina y descarga de la sangre menstrual. Más adelante en su vida, las mujeres infibuladas son "abiertas" durante su primera noche de matrimonio y/o antes del parto; el tipo IV es cualquier otro procedimiento dañino para los genitales feminos con fínes no médicos, como la perforación, la incisión o la cauterización.

Los tipos I y II son los más frecuentes, pero existe una variación dentro de los países y las comunidades. El tipo III es experimentado por aproximadamente el 10 por cietno de todas las mujeres afectadas.

2. Viene de la desigualdad de género y ayuda a perpetuarla
En los lugares donde se practica, la mutilación es apoyada tanto por hombres como por mujeres, generalmente sin cuestionar. Sin embargo, las razones por las que se realiza a menudo nacen de la desigualdad de género.

En algunas comunidades se lleva a cabo para controlar la sexualidad de las mujeres y las niñas. A veces es requisito previo para el matrimonio y está estrechamente ligado con el matrimonio infantil.

Otras comunidades la realizan por mitos sobre los genitales femeninos como por ejemplo, que el clítoris que no se corta crecerá hasta el tamaño del pene, o que así aumentará la fertilidad. Otros lo ve como "sucios y feos".

3. No es un problema ajeno.
La práctica es incluso anterior al surgimiento del cristianismo y el islamismo.

Hoy en día, la práctica se puede encontrar en comunidades de todo el mundo, y aunque a menudo se piensa que está relacionado con el islam, no está respaldado por esta religión. De hecho, ninguna religión lo promueve o aprueba y muchos líderes no han denunciado.

4. Nunca es segura
Sin importar dónde o por quién se realice, la mutilación genital femenina tiene serias implicaciones para la salud sexual y reproductiva de niñas y mujeres.

Sus consecuencias varían según el tipo que se haya realizado, la experiencia del practicante y las condiciones en las que se realiza. Las complicaciones pueden incluir dolor severo, hemorragia, infección, retención de orina y más. En algunos casos, son lo suficientemente graves como para causar la muerte.
Otros riesgos a largo plazo incluyen complicaciones durante el parto y consecuencias psicológicas.

La multilación se realiza tradicionalmente por un miembro designado de la comunidad, a veces utilizando herramientas rudimentarias como cuchillas de afeitar, a menudo sin anestesia ni antisépticos. Pero también puede ser realizado por médicos, que transmiten erróneamente el mensaje de que la práctica es positiva desde el punto de vista de la ciencia.

5. Puede ser abandonada
Para las familias puede ser difícil la mutilación de sus hijas, pero aquellos que rechazan la práctica a veces son condenados, y las niñas pueden ser consideradas inelegibles para el matrimonio.

Pero hay maneras de acabarla. El abandono colectivo, es decir cuando una comunidad entera decide no participar más, es una forma efectiva de terminar con la práctica y garantiza que ninguna niña se vea perjudicada por la decisión.

En 2008, el UNFPA y el UNICEF establecieron el programa conjunto sobre MGF, el mayor programa mundial para acelerar el abandono de la mutilación genital femenina y brindar atención a las niñas y mujeres que viven con sus consecuencias. Hasta la fecha, el programa ha ayudado a más de 3 millones de niñas y mujeres a recibir servicios de protección y atención relacionados con la mutilación genital femenina. Más de 30 millones de personas en más de 20,000 comunidades han hecho declaraciones públicas para abandonar la práctica.

Con el apoyo del UNFPA y otras agencias de la ONU, muchos países también han aprobado leyes que prohíben la MGF y han desarrollado políticas nacionales para lograr su abandono.

6 feb 2018

ONU: 68 millones de niñas sufrirán la ablación de aquí a 2030

El 6 de febrero es el Día internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, una práctica a la que han sido sometidas 200 millones d eniñas y mujeres en el mundo.

Solani Zapata escuchó hablar de la mutilación cuando dio a luz a su hija. Su suegra insistió en que tenía que cortar el clítoris de la recién nacida. Se negó. "Pues lo que decían las mayores es que lo hacían porque a las niñas les crece esa cosa como pene".

Ella y su familia son parte de los Embera, uno de los pueblos indígenas con mayor presencia en Colombia, con una población de alrededor de 250.000 personas. No hay datos fiables, pero se estima que 2 de cada 3 mujeres Embera han sido mutilada.

"Mi mamita y mi abuela contaban esa historia. Por eso anteriormente le cortaban esa cosita porque ya después no tiene nada de errecha (placer sexual) y toca tener un marido no más hasta que se muere. Para que las mujers no sean brinconas".
UNFPA lazó el programa Embera Wera (Mujer Embera) junto con el gobierno. Zapata y otras mujeres comenzaron a viajar por las comunidades Embera para dialogar sobre las consecuencias y el daño que esta práctica produce sobre la salud y la vida de las niñas y mujeres indígenas.

En 2017, 18 municipios del Valle del Cauca se comprometieron a erradicar la ablación o mutilación genital de sus mujeres. Los Embera han concluido que la mutilación genital femenina no es propia de la cultura de su pueblo, sino una práctica aprendida que ha pasado de generación en generación bajo creencias erróneas sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.
Para las agencias de la ONU la lucha contra la ablación es una carrera "contra las tendencias" de población. Aunque en los últimos años se han logrado avances, los países que permiten esta práctica tienen un alto crecimiento demográfico.
 
Un tercio de los niños que nazcan en el mundo en los próximos 12 años lo harán en alguno de los 30 países donde se sigue practicando la mutilación genital femenina. Si no se logran avances para proteger a las niñas, 68 millones de ellas pueden ser sometidas a un acto violento que provoca infecciones, enfermedades, complicaciones durante el parto e incluso la muerte.

"Es inaceptable que estas niñas deban sumarse a los 200 millones de mujeres y niñas en el mundo actual que ya han sido sometidas a la mutilación genital femenina", dice un comunicado conjunto de UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

En un mensaje con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, este 6 de febrero, el Secretario General asegura que esta práctica "constituye una violación manifiesta de los derechos humanos de las mujeres y las niñas" y llama a una acción "concertada y urgente" para evitar nuevos casos.

Desde el año
2008, más de 25 millones de personas en alrededor de 18.000 comunidades en 15 países han expresado su rechazo a esta práctica. A nivel global, su prevalencia se ha reducido casi en una cuarta parte desde el año 2000.

6 feb 2017

Tolerancia cero contra la mutilación genital femenina

Aunque el número exacto no se conoce al menos 200 millones de niñas y mujeres en 30 países de África, Oriente Medio, Asia y América han sido sometidas a mutilación genital femenina (MGF), según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia  (UNICEF).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la MGF comprende todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos.

En otras palabras, las bebés, niñas y mujeres sufren cortes y sus genitales son amputados. La OMS subraya que estos procedimientos no solo no aportan ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas, sino que pueden causar problemas de salud y complicaciones durante el resto de la vida. Además, en la mayoría de los casos se practican durante la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años.



La MGF se reconoce internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las niñas y mujeres. Según la ONS, no tiene beneficios de salud y perjudica a las mujeres y las niñas de muchas maneras. Supone amputar y dañar tejido genital sano y normal, interfiriendo con las funciones naturales del cuerpo.

Se estima que el 85% de las niñas y las mujeres de Mali entre los 15 y los 49 años han sido sometidas a la mutilación.

La OMS señala que este proceso tiene consecuencia a corto y largo plazo, que van desde sangrados y dolor al orinar, a problemas menstruales y psicológicos, fístulas e infecciones. A menudo, surgen complicaciones en el parto y el riesgo de muerte del bebé es mayor.

La mGF viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y el derecho a la vida en los casos que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

La ONU considera que la práctica refleja una desigualdad entre los sexos profundamente asentada y constituye una forma extrema de discriminación contra las mujeres y niñas. Las razones tras la mutilación genital femenina varían de una región a otra y también con el paso del tiempo, pero suelen incluir una mezcla de factores socioculturales en las familias y comunidades.

En Etiopía, Asmag, de 6 años, fue forzada a someterse a la MGF. Su madre Bedria cree que Asmah no podría casarse con honor si no lo realizaban. "Por nuestra propia experiencia sabemos que (la mutilación) causa problemas. Sin embargo, como es una tradición, continuamos haciéndolo".

La MGF se asocia con ideas erróneas sobre la feminidad o la modestia, como que las niñas son más bellas tras extirparles partes de su cuerpo que se consideran impuras, poco femeninas o masculinas. A menudo, se ve como una parte necesaria de la crianza de una niña, una forma de prepararla para ser adulta y para aumentar sus posibilidades de matrimonio.

Diez agencias de la ONU han publicado un comunicado subrayando que una estrategia coordinada puede llevar al abandono de la práctica en una generación. La OMS subraya que, si las propias comunidades dejan de practicar la MGF , esta costumbre se puede eliminar muy rápidamente.

Los Objetivos de Desarrollo sostenible, adoptados en 2015 por los 193 estados miembro, piden terminar con MGF para 2030. El Objetivo 5 sobre Igualdad de Genéro tiene el propósito concreto de eliminar prácticas dañinas como el matrimonio infantil o forzado y la mutilación genital femenina.

En el pueblo embera, de Colombia,  la mutilación genital femenina o "curación", es parte de una tradición, que se transmite de generación en generación. El embera es uno de los pueblos indígenas con mayor presencia en Colombia, con una población de alrededor de 250 mil personas, que habitan 16 departamentos de las zonas centro y occidente del país. Se encuentran, además, en Panamá y Ecuador.

Además de la violencia en los grupos armados, las mujeres embera - el 49% de la comunidad- han padecido la falta de acceso a servicios de salud y educación, así como  el desconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos, lo cual se convierte en escenario propicio para la reproducción de las violencias de género y las prácticas culturales nocivas.

La mutilación genital femenina, de ser un tema invisible, privado y secreto, ha ganado en Colombia el respaldo de la máxima autoridad indígena nacional - la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) - y de las entidades del Estado que han ubicado su erradicación como meta del Plan Nacional de Desarrollo 2014 - 2018. Así mismo, han avanzado en la construcción de un Plan Nacional de Trabajo con acciones dirigidas a la erradicación de esta práctica.


8 ago 2016

Parlamento de la Unión Africana aprueba la prohibición de la mutilación genital femenina

El Parlamento Panafricano, el órgano legislativo de la Unión Africana, ha aprobado la prohibición de las prácticas de la mutilación genital femenina en sus 50 estados miembros. La medida se ha aceptado en virtud del plan de acción que firmaban la pasada semana su 250 diputados y representantes del Fondo para la Población de Naciones Unidas (UNFPA).

"El Parlamento está preparado para contribuir y ayudar a los implicados en el plan de acción para solucionar este problema", ha declarado el presidente de la cámara, Rog en comentarios recogidos por la agencia de noticias especializada en Derechos Humanos, Inter Press Service (IPS).

Según los últimos datos de Unicef, se calcula que al menos 200 millones de mujeres y niñas en todo el mundo –de las cuales 44 millones menores de quince años– han sufrido la mutilación genital femenina. En África se practica todavía en al menos 26 de los 46 países del continente, entre los que destacan casos como el de Somalia, donde el porcentaje de afectadas ronda el 98%.
 
Llegar a los hombres y a las comunidades locales

El acuerdo llega tras el fin de las conversaciones entre el Grupo de Trabajo para la Mujer del Parlamento y los representantes del UNFPA, que tuvieron lugar los últimos días de julio en Johannesburgo (Sudáfrica).  La directora regional para el este y el sur de África del programa de la ONU, Justine Coulson, destacó que la cercanía del método de trabajo de los diputados al estar "en estrecho contacto con las comunidades locales" ha permitido que el mensaje pueda "traspasar los límites de las ciudades y llegar a los líderes religiosos y locales, y a las familias, sobre todo".

Así mismo, el presidente Dang pidió a los hombres africanos que den un paso adelante en la lucha contra la mutilación genital de las mujeres, pues, en su opinión, la responsabilidad "es doble a la hora de defender a las mujeres contra esta flagrante violación de los derechos humanos".

En este procedimiento, el daño intencionado a los órganos sexuales de la mujer, es responsable además de la propagación del VIH por la falta de preparación del instrumental. No hay, recuerda Naciones Unidas, ningún tipo de beneficio en un proceso que causa hemorragias severas, problemas para orinar, quistes, infecciones y complicaciones en el embarazo.

El pasado mes de febrero la ablación femenina se abordó desde Naciones Unidas como una prioridad entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, marcándose como referencia el año 2030 para acabar con esta práctica. Si la tendencia actual continúa, sin embargo, para 2030 aproximadamente 15 millones de niñas más en todo el mundo sufrirán algún tipo de mutilación genital.

17 may 2016

Nuevas directrices de la OMS para mejorar la atención a millones de mujeres con mutilaciones genitales

Las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tienen por objetivo ayudar a los profesionales sanitarios a prestar una mejor atención a los más de 200 millones de mujeres y niñas que hay en el mundo con mutilaciones genitales.

Por mutilación genital femenina (MGF) se entienden todos los procedimientos que implican la extirpación parcial o total de los genitales externos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. La MGF no tiene beneficios para la salud, puede causar graves daños y viola los derechos de las mujeres y niñas. Los procedimientos utilizados pueden causar hemorragias graves, problemas urinarios y, a largo plazo, quistes, infecciones y muerte. La MGF también puede producir complicaciones en el parto y un aumento del riesgo de muerte del recién nacido.

Las migraciones internacionales han convertido la práctica, prevalente en 30 países africanos y algunos países asiáticos y de Oriente Medio, en un problema sanitario mundial.
  
Necesidad de atención sanitaria
Los profesionales sanitarios del mundo tienen que estar preparados para atender a mujeres y niña con MGF, pero a menudo desconocen sus muchas consecuencias negativas para la salud, y muchos no están suficientemente capacitados para reconocerlas y tratarlas adecuadamente. En consecuencia, muchas mujeres pueden sufrir innecesariamente consecuencias físicas y mentales de la MGF.

"Los profesionales sanitarios tienen una función crucial para ayudar a resolver este problema de salud mundial. Deben saber cómo reconocer y hacer frente a las complicaciones de la MGF", ha dicho la Dra. Flavia Bustreo, Subdirectora General de la OMS. "El acceso a la información correcta y una buena capacitación pueden ayudar a prevenir nuevos casos y a garantizar que los millones de mujeres sometidas a MGF reciban la ayuda que necesitan".

Desde 1997 se vienen intensficando los esfuerzos internacionales por detener la MGF mediante la investigación, el trabajo en las comunidades, la revisión de los marcos jurídicos, el creciente apoyo político a la extinción de la práctica, la creación de órganos internacionales de seguimiento y la aprobación de resoluciones que la condenan.  En 2007, el UNFPA y el UNICEF iniciaron un Programa Conjunto sobre la Mutilación Genital Femenina para acelerar el abandono de la práctica.

8 feb 2016

UNICEF: informe estadístico sobre la mutilación genital femenina muestra que esta práctica nociva constituye una preocupación mundial

La mutilación genital femenina es una práctica violenta que marca a niñas y adolescentes para toda la vida, además de poner en riesgo su salud, privarlas de sus derechos y negarles la posibilidad de alcanzar su pleno potencial.

UNICEF y el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) afirmaron hoy que esa costumbre también refleja la discriminación de género y perpetúa un círculo vicioso que afecta el desarrollo.

Dados esos efectos negativos tanto para las mujeres como para la sociedad en su conjunto, Anthony Lake y Babatunde Osotimehin, directores ejecutivos de UNICEF y UNFPA, respectivamente, instaron a erradicar esas mutilaciones para 2030.

En vísperas del Día Internacional de la Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, que se celebra cada 6 de febrero, los jefes de ambas agencias llamaron a mejorar la recolección de datos para medir las dimensiones de esa práctica y poder actuar de manera más eficiente.

Señalaron que hace falta informar más a las comunidades y familias para que abandonen ese tipo de violencia, y destacaron la necesidad de trabajar con un mayor número de comunidades médicas, persuadiéndolas para que se nieguen a practicar o apoyar la mutilación.

La mutilación genital femenina está presente principalmente en África y Medio Oriente, aunque también afecta a comunidades en Asia, Australia, Europa, América del Norte y del Sur.

9 abr 2013

Primera condena de la Audiencia Nacional por una ablación cometida fuera de España

La Audiencia Nacional ha condenado a dos años de cárcel a una madre, de Senegal, por someter a su hija a una ablación en su país, que fue detectada en una revisión médica a la niña en Cataluña cuando la mujer y sus hijos llegaron a España en el 2010 para reencontrarse con el marido.

En una sentencia de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal, los magistrados consideran a la madre autora de un delito de lesiones en su modalidad de mutilación genital y le obligan a indemnizar a su hija con 10.000 euros.

La resolución impone a la mujer una pena menor a la pedida por el Ministerio Fiscal al entender que desconocía que la ablación fuera delito en España, ya que tras ser informada durante la revisión médica de que su hija había sido mutilada reaccionó con "totalnormalidad, con indiferencia y sin sorpresa".

Por ello, el tribunal le rebaja la pena en dos grados en aplicación de un "error de prohibición", ya que no cabe la menor duda de que la respuesta del ordenamiento penal no puede ser la misma a quien, a sabiendas, infringe una norma penal. (Vía Poder Judicial España: http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder_Judicial).