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26 sept 2019

Transparencia Internacional: Barómetro Global de la Corrupción (BGC): América Latina y el Caribe


Berlín, 23 de septiembre de 2019 - Un nuevo informe de Transparency International revela que más de la mitad del total de la ciudadanía de 18 países de América Latina y el Caribe considera que la corrupción se está agudizando en su país y que los gobiernos no están tomando medidas suficientes para enfrentar este problema. El común de las personas considera que la corrupción es una importante causa de preocupación; el 85 % de los encuestados cree que la corrupción gubernamental representa “un gran problema”.

El informe, titulado Barómetro Global de la Corrupción (BGC): América Latina y el Caribe, muestra, por primera vez, que una de cada cinco personas sufre extorsión sexual al intentar acceder a un servicio público como atención médica o educación, o bien conoce a alguien que ha pasado por esta situación.

Los datos también indican que el 71 % de las personas consideran que la extorsión sexual se produce, cuanto menos, en forma ocasional.

Igual de preocupante es que, en los últimos cinco años, a una de cada cuatro personas se le ofreció un soborno a cambio de votos en elecciones nacionales, regionales o locales. En una manifestación contundente de falta de confianza en las autoridades, el 65 % considera que su gobierno está administrado por unos pocos intereses privados, y que funciona a merced de estos.

Estas alarmantes estadísticas subrayan el efecto desproporcionado que la corrupción tiene sobre las mujeres, y sugieren una significativa falta de integridad política entre los líderes gubernamentales. Los cargos de Presidente y Primer Ministro, así como también los miembros del Parlamento, son considerados como el grupo o la institución con mayor grado de corrupción por el 53 % y el 52 % de las personas respectivamente.

“Muy a menudo, los presidentes, parlamentarios y otros líderes políticos actúan para favorecer sus propios intereses, a costa de los ciudadanos a cuyo servicio deberían estar”, señaló Delia Ferreira Rubio, presidenta de Transparency International. “En una región donde las iniciativas contra la corrupción están cobrando impulso pese a los retrocesos recientes, la ciudadanía continúa exigiendo más y mejores resultados a sus gobiernos”.

La experiencia concreta de las personas con los sobornos es también preocupante. Más de una de cada cinco personas que acceden a servicios públicos se ven obligadas a pagar un soborno. Esto equivale aproximadamente a 56 millones de ciudadanos.

En toda la región, la policía es la institución asociada con la mayor tasa de sobornos (24 %), seguida muy de cerca por otros servicios como los servicios públicos, que incluyen los de electricidad y agua (19 %).

Pese a estas dificultades, la mayoría de las personas sigue albergando esperanzas. Así, el 77 % considera que los ciudadanos pueden marcar una diferencia determinante en la lucha contra la corrupción.

“La ciudadanía tienen derecho a denunciar la corrupción y esperar que los políticos actúen de manera íntegra”, señaló Patricia Moreira, Directora General de Transparency International. “La corrupción consume a las sociedades y corroe las instituciones. Los líderes políticos deben escuchar los claros reclamos de la ciudadanía, que exige que se aborde la corrupción y se fortalezca la democracia”.

Transparency International recomienda a los líderes políticos que adopten las siguientes medidas:
  • Reconocer y abordar formas de corrupción que afectan principalmente a las mujeres, incluso a través de la creación de mecanismos de denuncia que incorporen perspectiva de género.
  • Fortalecer la integridad de los procesos electorales y aplicar sanciones en casos de compra de votos, asegurando financiamiento transparente para las campañas y apoyo para una cobertura periodística basada en hechos.
  • Empoderar a las personas, la sociedad civil y los medios para que denuncien la corrupción, entre otras formas, a través de la adopción de leyes que protejan a quienes denuncian irregularidades.
  • Implementar el Compromiso de Lima adoptado en el marco de la VIII Cumbre de las Américas y reportar públicamente los avances logrados.
Para obtener más información, incluida una lista completa de recomendaciones, visite: anticorru.pt/gcb2019lac


Fuente Transparency International: https://www.transparency.org/gcb10/latin-america-and-the-caribbean?/news/feature/global_corruption_barometer_gcb_latin_america_2019#full-report

22 feb 2018

El Índice de Percepción de la Corrupción 2017 muestra una fuerte presencia de este fenómeno en más de dos tercios de los países

A pesar de los avances, la corrupción en América Latina es alta.
Por ejemplo, Perú tiene un puntaje de 37 (de 0 a 100, donde 0 es altamente corrupto) en el índice de percepción de corrupción en el mundo.

Nueva Zelanda se encuentra en el top de los países con menos níveles de corrupción y Somalia es el peor de todos ls 180 países analizados.

El análisis de resultados efectuado por Transparency International advierte que los ataques contra las ONG y los medios de comunicación están asociadas con mayores niveles de corrupción.

Transparency Internacional revela un dato perturbador: a pesar de los esfuerzos por combatir la corrupción en el mundo, la mayoría de los países están avanzando con demasiada lentitud. Aunque detener la corrupción lleva tiempo, en los últimos seis años numerosos países han coneguido progresos mínimos o nulos. Un análisis más detenido de los resultados de índice arroja un dato aún más alarmante: los áises donde son más frágiles las garantías para la prensa y las organizaciones no gubernamentales (ONG) en general presentan también los peores índices de corrupción.

El índice que clasifica 180 países y territorios según las percepciones de expertos y empresarios sobre el nivel de corrupción en el sector público, emplea una escala de cero a 100, en la cual cero equivale a muy corrupto y 100 a muy transparente. Este año, el índice concluyó que más de dos tercios de los países obtienen una puntuación inferior a 50, y que la puntuación media es de 43.

En los últimos seis años, varios países mejoraron de manera significativa su puntuación en el IPC, incluidos Costa de Marfil, Senegal y el Reino Unido, mientras que otros descendieron de posición, como Siria, Yemen y Australia.
Este año,
Nueva Zelandia y Dinamarca ocuparon las primeras posiciones, con puntuaciones de 89 y 88 respectivamente. Siria, Sudán del Sur y Somalia se ubicaron en los puestos más bajos, con puntuaciones de 14, 12 y 9 respectivamente. La región con mejor desempeño es Europa Occidental, con una puntuación media de 66. Las regiones peor posicionadas son África Subsahariana (puntuación promedio de 32) y Europa del Este y Asia Central (puntuación promedio de 34).
 
Cada semana, un periodista es asesinado en un país con altos niveles de corrupción

El análisis de los resultados del índice realizado por Transparency International profundizó además en la relación entre los niveles de corrupción, la protección de las libertades periodísticas y la participación de la sociedad civil. Encontramos que casi todos los periodistas asesinados desde 2012 murieron en países con altos niveles de percepción de corrupción.

“Ningún activista o periodista debería temer por su vida cuando se expresa contra la corrupción”, manifestó Patricia Moreira, directora ejecutiva de Transparency International. “Ante la embestida que sufren hoy en todo el mundo la sociedad civil y los medios de comunicación, debemos hacer más para proteger a aquellos que denuncian este fenómeno”.

El análisis, que incorpora datos del Comité para la Protección de los Periodistas, muestra que en los últimos seis años, más de nueve de cada diez periodistas fueron asesinados en países con puntuaciones de 45 o inferiores en el Índice de Percepción de la Corrupción. Esto implica que, en promedio, cada semana al menos un periodista es asesinado en un país con altos niveles de corrupción. Asimismo, uno de cada cinco periodistas que murieron estaba trabajando en investigaciones sobre corrupción. Lamentablemente, en la mayoría de estos casos nunca se hizo justicia. 

Los esfuerzos
de Transparency International y su experiencia directa de trabajo con más de 100 capítulos en todo el mundo confirman los estrechos nexos entre corrupción y libertad de prensa. Por ejemplo, en Brasil, que alcanzó una puntuación de 37 en el índice de este año, 20 periodistas murieron en los últimos seis años. Los reporteros en Brasil —perseguidos por investigar la corrupción en gobiernos locales y la criminalidad vinculada con las drogas— arriesgan su vida a diario tan solo por hacer su trabajo.

La corruoción está asociada con la reducción del espacio para la sociedad civil

Transparency International analizó también la relación entre los niveles de corrupción y la libertad que tienen las organizaciones cívicas para actuar e influir en las políticas públicas. El análisis, que incorpora datos de World Justice Project, muestra que la mayoría de los países que obtienen una puntuación baja en cuanto a libertades civiles también suelen recibir altas calificaciones de corrupción.

“Las campañas de desprestigio, el acoso, las demandas y los escollos burocráticos son algunas de las herramientas usadas por ciertos gobiernos para acallar a quienes impulsan iniciativas contra la corrupción”, expresó Moreira. “Instamos a los gobiernos que se esconden detrás de leyes restrictivas a que las desactiven inmediatamente y permitan una mayor participación cívica”.

El caso de Hungría, que descendió diez puntos en el índice en los últimos seis años, y pasó de 55 en 2012 a 45 en 2017, es uno de los ejemplos más alarmantes de la reducción del espacio para la sociedad civil en Europa del Este. De ser promulgado, un proyecto legislativo presentado recientemente en Hungría restringiría a las ONG y les quitaría su estatus de entidades sin fines de lucro. Esto tendría gravísimas consecuencias para las numerosas organizaciones de la sociedad que ya padecen las restricciones de una ley anterior que estigmatiza a las ONG en función de su estreuctura de financiación.

Fuente Transparencia Internacional: www.transparency.org