20 sept 2019

ACNUR, OIM y UNICEF instan a los estados europeos a que impulsen la educación para la niñez refugiada y migrante

Algunos de los principales desafíos son la falta de espacio en las escuelas, la falta de formación adecuada del profesorado, las barreras lingüísticas y un acceso limitado a servicios de apoyo psicosocial.

Tres agencias de Naciones Unidas piden a los estados europeos que aumenten los recursos y el apoyo operativo a sus sistemas educativos para garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes refugiados, solicitantes de asilo y migrantes puedan acceder a la escuela y recibir una educación de calidad.

ACNUR, la OIM y UNICEF han publicado hoy un informe en el que se detallan los obstáculos a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes que han nacido fuera de Europa cuando tratan de continuar sus estudios en un país europeo.

Actualmente, el número de niños y adolescentes que han nacido fuera de Europa (incluyendo los refugiados y migrantes recién llegados) que abandonan los estudios es casi el doble, en comparación con los niños que han nacido en Europa. La niñez migrante, además, obtiene peores resultados si no se le ha proporcionado un apoyo adecuado.  Por ejemplo, alrededor de 3 de cada 4 estudiantes nativos logran dominio en ciencias, lectura y matemáticas, pero solo 3 de cada 5 estudiantes con pasado migratorio lo hacen.
El informe destaca como principales desafíos:
  • Recursos financieros insuficientes.
  • La falta de espacio en las escuelas o maestros capacitados para trabajar con niños refugiados y migrantes.
  • Barreras lingüísticas.
  • Falta de apoyo psicosocial y clases limitadas de recuperación. Estas últimas son vitales para los niños que han perdido períodos prolongados de escolarización o que provienen de diferentes sistemas educativos.
Los niños y niñas en edad preescolar (entre 3 y 5 años) y secundaria superior (de 15 años en adelante) son especialmente vulnerables al abandono escolar, ya que a menudo están más allá del alcance de la legislación nacional sobre educación obligatoria.
Para ayudar a los Estados a abordar estos desafíos y la falta de datos clave, el documento ofrece ejemplos de buenas y prometedoras prácticas en educación en toda Europa y hace una serie de recomendaciones.

“Para la niñez refugiada, la educación no es solamente esencial para su propios futuros, sino también para el de las comunidades en las que viven. Una educación de calidad aumenta las oportunidades vitales, facilita la integración y es una situación en la que todos ganan, los estudiantes y las sociedades. Invertir en educación para todos es una de las mejores inversiones que puede hacer un gobierno”, insiste Pascale Moreau, directora de la oficina de ACNUR para Europa.

El informe insta a los Estados a fortalecer los vínculos entre las escuelas y otros servicios públicos clave, como salud y protección de la infancia, para garantizar que se abordan las barreras para matricularse y el resto de factores que contribuyen al abandono escolar. El informe recomienda además incrementar el acceso a los servicios de educación infantil y la promoción de la integración de los jóvenes en los niveles superiores de educación secundaria y formación profesional.

“Con voluntad política e inversiones adicionales, los gobiernos de toda Europa pueden construir sistemas públicos de educación inclusivos, que garanticen que toda la niñez, sin importar su estatus migratorio, pueda ejercer su derecho de acceso a una educación, al tiempo que se construyen comunidades más inclusivas y exitosas”, señala Afshan Khan, directora regional de UNICEF y coordinadora especial para la crisis de migrantes y refugiados en Europa.

Las tres agencias también hacen un llamamiento a los Estados para que aumenten los esfuerzos y realicen más inversiones a nivel nacional y regional para recopilar datos estandarizados y unificados de calidad sobre los niños refugiados, solicitantes de asilo y migrantes sobre educación, para informar el desarrollo de políticas y la asignación de recursos.

“Eliminar las brechas en la educación de la niñez refugiada y migrante es fundamental para su desarrollo y bienestar, y esto puede tener un efecto positivo para la sociedad en general. La educación también tiene el poder cohesivo de ayudar a los niños refugiados y migrantes y sus familias a establecer vínculos con las comunidades locales y contribuir en ellas. Invertir en una educación inclusiva y de calidad nos ayudará a cumplir con nuestra responsabilidad de garantizar que ninguna generación se quede atrás”, señala Manfred Profazi, asesor regional principal de la OIM para Europa y Asia Central.


Fuente ACNUR: https://www.acnur.org

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