La candidata del FUJIMORISMO, ha paseado por distintos medios de comunicación para mostrar una nueva faceta: la de defensora de derechos humanos. Ha dicho que el gobierno de su padre fue autoritario, que pide perdón a las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta, que el golpe de Estado del 5 de abril pudo evitarse, que no indultará a militares acusados de violaciones a los DDHH, que tampoco hará lo propio con su padre, y que ella enfrentó a Montesinos cuando aún este tenía poder.
Keiko pide que se le crea un discursos de última hora, confeccionado específicamente para procurar ganar una segunda vuelta electoral, y que a cambio de esta retórica, se olviden cosas concretas como que:
- Ella formó parte del régimen condenado por corrupto y criminal, fue primera dama y estuvo en el círculo más cercanos del poder.
- Sus voceros y líderes que la acompañan son los mismos que violentaron el orden constitucional y avalaron entre risas groseras y chanzas (los vladivideos así lo muestran) el copamiento de las instituciones democráticas.
- Ella es autora de un consistente discurso autoritario y pro impunidad repetido por años, que dice lo contrario a lo que en los últimos 3 días viene repitiendo en entrevistas complacientes. ¿A quién creer, a la Keiko de los últimos años, o a la de 3 días de antigüedad?
- Keiko no viene sola. Viene en paquete. Forma parte de un proyecto político y de una grupo de líderes que están vinculados aún hoy con su padre y que en el pasado no sólo estuvieron relacionados con el ex presidente, sino con Vladimiro Montesinos. Es el caso de su nuevo vocero estrella, Jorge Trelles.