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22 jun 2020

CEPAL: La pandemia por la COVID-19 podría incrementar el trabajo infantil en América Latina y el Caribe

El mundo mundo atraviesa una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes debido a la pandemia causada por la enfermedad COVID-19. Si bien la frecuencia de la infección y la mortalidad en la población infantil son más bajos que en otros grupos de edad, los niños y las niñas están siendo afectados por los impactos socioeconómicos y, en algunos casos, por las medidas de mitigación que inadvertidamente pueden provocar más daño que beneficio. La pandemia exacerbará las vulnerabilidades ya existentes, incluyendo un mayor riesgo de matrimonio infantil, trabajo infantil y embarazo adolescente.

Según estimaciones de la OIT (2017), el porcentaje de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años en situación de trabajo infantil en América Latina y el Caribe bajó de 10,8% en 2008 a 7,3% en 2016, lo que equivale a una disminución de 3,7 millones de personas en esa situación. A pesar de estas buenas noticias, todavía hay alrededor de 10,5 millones de niños, niñas y adolescentes en el trabajo infantil, siendo que la actual situación tiene el potencial de revertir esta tendencia positiva, lo que coloca a la región en riesgo de no poder alcanzar la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en lo referido a “poner fin al trabajo infantil en todas sus formas de aquí a 2025.

Fuente CEPAL: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45679/1/NotaTecnica1OIT-CEPAL_es.pdf

15 jun 2020

ONU: La crisis económica económica del COVID-19 empujará a millones de niños al trabajo infantil

La crisis del coronavirus podría empujar a millones de niños más al trabajo infantil, y paralizar el progreso de 20 años para eliminar este flagelo, advierte un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Desde el año 2000, se ha logrado sacar del trabajo a unos 94 millones de niños,  pero esas ganancias están ahora en riesgo por la pandemia. Según las agencias, aquellos que ya sufren esta explotación podrían estar trabajando más horas o en peores condiciones, y otros más podrían ser forzados a soportar trabajos terribles, con un daño significativo a su salud y seguridad.

Esto ocurriría principalmente debido al aumento de la pobreza, lo que empuja a los hogares a recurrir a todos los medios disponibles para sobrevivir. Según el informe, cuando la pobreza aumenta un 1%, el trabajo infantil aumenta un 0,7% en algunos países.

"En tiempos de crisis, el trabajo infantil se convierte en un mecanismo de supervivencia para muchas familias, a medida que aumenta la pobreza, las escuelas cierran y la disponibilidad de servicios sociales disminuye, más niños son empujados a la fuerza laboral”, asegura la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

Según el informe, los grupos más vulnerables, como las personas que trabajan en la economía informal y los migrantes, sufrirán la mayor parte de la recesión económica, el aumento de la informalidad y el desempleo, la caída general en los niveles de vida, las crisis de salud y los sistemas de protección social insuficientes, entre otras presiones.


Factores de riesgo:
- La caída de la calidad de vida
- El crecimiento del trabajo informal
- La reducción de las remesas 
- Una crisis de crédito
- Menos comercio internacional
- Las escuelas cerradas
- La muerte de los padres

Recomendaciones:
“Al imaginar el mundo después del COVID-19, debemos asegurarnos de que los niños y sus familias tengan las herramientas que necesitan para enfrentar tormentas similares en el futuro. La educación de calidad, los servicios de protección social y las mejores oportunidades económicas pueden cambiar las reglas del juego”, agregó la jefa de UNICEF.

El director de la Organización Internacional del Trabajo recalcó también que la protección social es vital para estos tiempos de crisis.

“La integración de las preocupaciones sobre el trabajo infantil en políticas más amplias de educación, protección social, justicia, mercados laborales y derechos humanos y laborales internacionales hace una diferencia crítica”, aseguró Guy Rider.

El informe propone una serie de medidas para contrarrestar la amenaza del aumento del trabajo infantil, entre ellas:
una protección social más integral
- un acceso más fácil al crédito para los hogares pobres
- la promoción del trabajo decente para adultos
- medidas para que los niños vuelvan a la escuela, incluida la eliminación de cuotas escolares
más recursos para inspecciones laborales y cumplimiento de la ley.
- La OIT y el UNICEF están desarrollando un modelo de simulación para analizar el impacto del COVID-19 en el trabajo infantil a nivel mundial. Se publicarán nuevas estimaciones mundiales sobre el trabajo infantil en 2021.

La Organización Internacional del Trabajo  lanzó el "Día Mundial contra el Trabajo Infantil" en 2002 para concienciar acerca de la magnitud de este problema y aunar esfuerzos para erradicarlo.

El Día Mundial este  2020 se centra en el impacto de la crisis en la explotación laboral de la infancia y hace un llamamiento a los países y organizaciones para proteger a los más vulnerables durante la gestión y recuperación de esta crisis.
Fuente Noticias ONU y OIThttps://news.un.org/es/story/2020/06/1475912

12 nov 2013

FAO: Erradicar el trabajo infantil agrícola en América Latina y el Caribe para romper el ciclo de la pobreza

La adopción de medidas para la erradicación del trabajo infantil en la agricultura podría impactar positivamente en la interrupción del ciclo de la pobreza rural en América Latina y el Caribe, señala la 2da Nota sobre Trabajo Rural (Informe adjunto), elaborado por la FAO y la OIT.

 Según el informe, 12,5 millones de niños trabajan en América Latina y el Caribe. Como en el resto del mundo, el sector agrícola agrupa a la mayor cantidad de niños que trabajan en la región (48%), con importantes diferencias entre la zona andina (61,5%), Mesoamérica (42,7%) y el Cono Sur (38,4%).

Según la FAO y la OIT, la mayoría de los niños que trabajan en labores agrícolas habita en zonas rurales y no recibe remuneración por sus faenas, ya que trabajan principalmente apoyando a sus padres o familiares en el trabajo independiente o en la pequeña agricultura.

"La única solución real para evitar que los niños trabajen es avanzar en la erradicación de la pobreza, la inseguridad alimentaria y la exclusión social", explicó el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez, quien además destacó que "a corto plazo existen medidas legales, de educación y sensibilización que los gobiernos pueden implementar para garantizar que los niños permanezcan en las escuelas y no se expongan a los riesgos del trabajo".

La Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, recalcó que "la persistencia del trabajo infantil agrícola revela que se han registrado pocos avances en el medio rural" y planteó que es importante desarrollar estrategias especialmente diseñadas para abordar la situación de los niños en el campo, “incluyendo generar oportunidades de trabajo decente para sus padres". 

Niños y niñas en la agricultura 

En la región, según el Estudio sobre trabajo infantil para América Latina y el Caribe, 2008-2011 (OIT, 2013), el sector agrícola agrupa la mayor cantidad de niñas y niños trabajadores (48%), seguido por el comercio (24%), y el área de servicios (10,4%).

Los subsectores agrícolas donde más frecuentemente se encuentran niños trabajando son cultivos como cacao, café, azúcar, soja, frutas y hortalizas, así como fábricas textiles, entre otros.

De acuerdo a la Nota, el trabajo infantil en este sector normalmente se da como una respuesta a problemas sociales que afectan a una importante proporción de la población rural, como la pobreza, la falta de oportunidades, el difícil acceso a la educación, y la baja calidad de ésta y la necesidad de generar recursos para la subsistencia familiar, entre otros.

Por este motivo, el informe señala que los gobiernos de América Latina y el Caribe deben avanzar hacia la erradicación total del trabajo infantil en la región, pues una respuesta que permita sustraer a los niños del mundo laboral, estará estrechamente vinculada a la erradicación de la pobreza, permitiendo así, romper con el ciclo reproductivo de ésta. 

Experiencias positivas en la región 

En América Latina y el Caribe se están dando importantes avances en la prevención y erradicación del trabajo infantil agrícola.

En el sector azucarero de El Salvador, por ejemplo, el Gobierno, la Asociación de Productores de Caña de Azúcar y la OIT se aliaron para eliminar el trabajo infantil en este rubro, mediante una campaña de sensibilización, la mejora de los servicios de enseñanza, la formación profesional y la implementación de mecanismos de vigilancia de base comunitaria.

El Foro Social para disminuir el trabajo infantil en la floricultura en Ecuador, creado en 2005, ha logrado reducir las jornadas de trabajo de 60 a 30 horas a la semana, mejorando la oferta de servicios directos de educación y fortaleciendo la institucionalidad en el marco de la promoción del trabajo decente.

Fuente FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.