8/13/2015

Opinión: ¿Por qué Juan Carlos Eguren no debió ser re elegido como Presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso?

Ante la sorpresa de todas las personas que pensábamos que Marisol Perez Tello lideraría la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, el congresista Juan Carlos Eguren fue reelegido como su presidente para el periodo  2015-2016; decisión que desde nuestro punto de vista es cuestionable.

Sobre Eguren pesan sus declaraciones sobre el embarazo producto de violación. Como olvidar las frases “las violaciones, y esto es lo terrible, que pueden ser un evento callejero, no generan embarazo” o “es casi imposible que se produzca un embarazo después de una violación eventual, callejera, porque se produce un estado de estrés donde en la mujer no hay lubricación”.

Sin embargo, poco se conoce sobre la forma en que lideró el debate sobre la iniciativa ciudadana que buscaba la despenalización del aborto por violación sexual; conducción que contradijo normas vigentes.

En primer lugar se debe recordar que, bajo su liderazgo, la Comisión de Justicia no priorizó el debate de la iniciativa ciudadana, pese a que era respaldada por miles de ciudadanos y ciudadanas. El congresista Eguren esperó hasta el último día del plazo establecido por la ley (16 de abril de 2015) para convocar, un día antes y en sesión extraordinaria, a la primera reunión de debate y presentar un pre dictamen en contra. En esa sesión, la que seguramente esperaba sea la última, el congresista Eguren no invitó a las promotoras de la iniciativa legislativa a sustentar, contrariando la Ley 26300.

Las promotoras fueron citadas posteriormente y solo después de que denunciaran públicamente lo que venía ocurriendo en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos.

En segundo lugar, el congresista Eguren como presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos no actuó bajo los principios de independencia y objetividad al conducir el debate sobre la iniciativa ciudadana de despenalización del aborto por violación sexual, principios reconocidos en el Reglamento de la Comisión de Ética Parlamentaria.

Esta situación es evidente cuando se analizan las opiniones técnicas solicitadas por la Comisión de Justicia y Derechos Humanos y se identifica una clara tendencia a nutrirse de posiciones vinculadas a la Iglesia Católica. De las 31 opiniones técnicas solicitadas, según el Dictamen aprobado, 7 son al Estado y 24 a otras instituciones. De estas últimas, 11 son de la Iglesia Católica o de personas o instituciones abiertamente relacionadas con ella (2 Iglesia, 5 universidades, 4 organizaciones) constituyendo el 46% de las instituciones consultadas. Además se encuentra que todas las universidades consultadas están abiertamente vinculadas a la Iglesia Católica.

Asimismo, bajo la conducción del congresista Juan Carlos Eguren, la Comisión de Justicia y Derechos Humanos recibió, sin trámite previo, la opinión de la Sra. Amparo Medina, dirigente PROVIDA del Ecuador. Además no leyó, ni hizo pública, la carta remitida por el UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) en la que se aclaraba que esta expositora, quien fue presentada y se presentaba como ex funcionaria de las Naciones Unidas, realmente no trabajó en esta organización supranacional.

En tercer lugar, el congresista Eguren como presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, permitió que las y los congresistas de dicho grupo actúen contraviniendo el principio de respeto consagrado en el Reglamento de la Comisión de Ética Parlamentaria. 

En las tres sesiones en las que se debatió la iniciativa legislativa se maltrató a invitados que representando a sus instituciones, tenían una opinión favorable a la iniciativa ciudadana; situación que no se dio respecto a aquellos invitados cuya opinión era en contra. Ello fue particularmente evidente en el caso de la Dra. Macarena Zare, representante del Poder Judicial y del Dr. Julio Castro del Colegio Médico del Perú, a quienes los y las congresistas destinaron un tiempo importante para cuestionar su presencia en la sesión. 

Por otro lado, el congresista Eguren, como presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, permitió que más de un expositor/a difamara e insultara a las promotoras de la iniciativa legislativa, sin darles la posibilidad de réplica.

Lo descrito sobre la conducta del congresista Juan Carlos Eguren reviste mayor gravedad porque la Comisión de Justicia era la comisión Principal en el abordaje de la iniciativa ciudadana de despenalización del aborto por violación.

Es evidente que el Presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos tiene el derecho a la libertad religiosa y en ese marco pensar y actuar como católico en su fuero personal, sin embargo como legislador debe respetar la Constitución y las normas que regulan su actuar como congresista; las que como observamos no se cumplieron en el debate de la iniciativa legislativa de despenalización el aborto por violación.

De hecho, el mismo día en que se cumplía el plazo para debatir y decidir sobre la iniciativa ciudadana (fecha en la que programó la sesión extraordinaria con un pre dictamen negativo sin escuchar a las promotoras), el Presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos publicó la foto que está en el encabezado del presente artículo.

Desde nuestro punto de vista, Juan Carlos Eguren no debió ser reelegido como Presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos; y ello no solo por las frases sexistas y falsas que difundió en los espacios a los que tuvo acceso; sino porque la conducción del debate sobre la iniciativa legislativa de despenalizar el aborto por violación sexual fue a todas luces irregular. 

El Congreso es una de las instituciones con mayor desprestigio en el Perú, situación que no mejorará si se siguen tomando decisiones como la que ahora cuestionamos; decisión que además permite sospechar que seguiremos teniendo una Comisión de Justicia y Derechos Humanos que no es capaz de reflejar su propio nombre.

Por Jeannette Llaja y Cynthia Silva.

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