2/09/2014

Los pecados del Vaticano

Esta semana, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas formuló muy graves observaciones sobre la conducta de la Santa Sede (nombre oficial del estado Vaticano) con relación a los derechos de la niñez. Específicamente, el comité examinó la actitud del Vaticano en relación a miles de casos de pedofilia denunciados en el mundo, cometidos por sacerdotes católicos, en los cuales la actitud de la Iglesia católica consistió en proteger de diversas maneras a los sacerdotes acusados, obstaculizar las investigaciones y preocuparse más de proteger su propia imagen antes que atender a las demandas y necesidades de los niños y niñas víctimas de abuso sexual.

La declaración del Comité de los Derechos del Niño era un paso que las víctimas de abuso sexual esperaban con gran ansiedad y que la experta diplomacia del Vaticano pretendía neutralizar. No obstante, el comité se pronunció en términos tan claros y contundentes que obligan a la Santa Sede a afrontar el problema de la pedofilia en rigurosa confrontación con las obligaciones que le corresponde asumir a la luz de la Convención sobre los Derechos del Niño, cosa que había evitado hasta ahora.

Como todos sabemos, el Vaticano ha buscado silenciar los casos allí donde ha podido hacerlo o ha buscado arreglos económicos cuando las víctimas en algunos países han podido arrinconar a la jerarquía, pero en ningún caso ha seguido una línea consistente de búsqueda de justicia para las víctimas. Por ello mismo, evita por todos los medios poner a los culpables a disposición de las autoridades para la investigación y sanción de sus delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes.

Por todo ello, el comité censuró a la Santa Sede “por no adoptar medidas adecuadas para poner fin a los abusos sexuales de niños cometidos por miembros del clero”, según la nota de prensa distribuida este 5 de febrero por las Naciones Unidas. La misma nota reproduce la declaración hecha por la presidenta del comité, Kirsten Sandberg, quien dijo claramente: “La Santa Sede sistemáticamente ha puesto la preservación de la reputación de la Iglesia y la protección de los autores de los abusos por encima del mejor interés de los menores. La Iglesia ha impuesto un código de silencio a los niños y la presentación de informes a las autoridades policiales y judiciales nacionales nunca ha sido obligatoria”.

Se calcula que no menos de 10 mil niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de abuso sexual por parte de miembros del clero católico en diversos países, considerando solamente los casos conocidos en las últimas décadas. El pronunciamiento del Comité de los Derechos del Niño significa una condena inequívoca de la conducta de las administraciones vaticanas de por lo menos los dos últimos papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, bajo quienes se ejecutaron estas medidas que solo cabe calificar de encubrimiento de las responsabilidades de abusadores sexuales solo por ser miembros del clero. El papa Francisco ha formulado desde su nombramiento una condena muy clara al abuso sexual de los sacerdotes contra la niñez y ha tomado medidas al respecto. Ahora le toca el desafío de disponer acciones más amplias y claras para erradicar de la Iglesia católica todo vestigio de complicidad con los autores de abuso sexual.

El pronunciamiento del Comité de los Derechos del Niño tiene importante eco en el Perú, donde el abuso sexual de niños por parte de sacerdotes ha sido encubierto y silenciado por la jerarquía. Todos recordamos al cardenal Cipriani, en un reciente caso de abuso sexual de un menor por parte de un sacerdote, reclamar comprensión para el presunto perpetrador, mientras olvidaba olímpicamente a la víctima.
 
Artículo de Ronald Gamarra en el Diario16, publicado el domingo 9 de febrero de 2014.

Más notas sobre el tema: 
ii) Observaciones finales del Comité Derechos del Niño - ONU al Vaticano: http://kausajusta.blogspot.com/2014/02/el-comite-de-los-derechos-del-nino.html

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