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5 jul 2015

Un justo fallo (y faltan otros ocho)

Una más. Una condena más. Esta semana el Estado peruano sumó una condena más de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH). Si hasta parece que persigue las sentencias. Que las colecciona. Que las disfruta. Ningún país como el Perú para los fallos sancionatorios de este alto tribunal. 

Una más. Una sanción más de la Corte IDH. Esta vez la condena llegó por el caso Cruz Sánchez y Otros vs. Perú. Vamos, el caso Chavín de Huantar. La Corte IDH reprobó al Estado por la ejecución extrajudicial de Eduardo Cruz Sánchez, Tito. El emerretista. La Corte de San José declaró la responsabilidad internacional del Estado peruano. Estaba cantado. Se veía venir. No fue sorpresa. 
"La Corte, que no es tonta, valoró las declaraciones de Hidetaka Ogura, Raúl Robles Reynoso, Marcial Torres Arteaga y Máximo Rivera Díaz".
Artículo de Ronald Gamarra Herrera publicado en Hildebrandt en sus trece, el viernes 03 de julio de 2015.

4 feb 2014

CorteIDH: Caso Cruz Sánchez y otros Vs. Perú

Corte Interamericana de Derechos Humanos.
AUDIENCIA PÚBLICA SOBRE EXCEPCIONES PRELIMINARES Y EVENTUALES FONDO, REPARACIONES Y COSTAS

A partir de las 10:00 horas del 3 de febrero de 2014, la Corte escuchará en audiencia pública a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual expondrá los fundamentos de la presentación del caso ante el Tribunal, así como cualquier otro asunto que considere relevante para su resolución. Seguidamente, la Corte escuchará a un declarante y a cuatro peritos, uno de los cuales participará en la audiencia a través de videoconferencia. Adicionalmente, el 4 de febrero de 2014, a partir de las 9:00 horas, la Corte escuchará los alegatos finales de los representantes de las presuntas víctimas y del Estado del Perú, así como las observaciones finales de la Comisión Interamericana.

Antecedentes

El presente caso sometido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ante la Corte Interamericana se relaciona con la alegada ejecución extrajudicial de tres miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) durante la Operación denominada “Chavín de Huántar”, mediante la cual se retomó el control sobre la residencia del Embajador de Japón en el Perú. Según la Comisión, dicho inmueble había sido tomado por 14 miembros del grupo armado desde el 17 de diciembre de 1996, y se habría rescatado a 72 rehenes en 1997. Presuntamente, estas tres personas se habrían encontrado en custodia de agentes estatales y, al momento de su muerte, no habrían representado una amenaza para sus captores. Luego del operativo, los cuerpos sin vida de los catorce miembros del MRTA habrían sido remitidos al Hospital Policial en el cual no se les habría practicado una autopsia adecuada y, aparentemente horas después, los restos habrían sido enterrados, once de ellos como NN, en diferentes cementerios de la ciudad de Lima. La Comisión sostuvo que el Estado peruano no habría llevado a cabo una investigación diligente y efectiva de los hechos, ni habría determinado las responsabilidades sobre los autores materiales e intelectuales de los mismos.  

Los Jueces que estarán presentes en esta audiencia son los siguientes: Humberto Antonio Sierra Porto (Colombia), Presidente; Roberto F. Caldas (Brasil), Vicepresidente; Manuel E. Ventura Robles (Costa Rica); Alberto Pérez Pérez (Uruguay); Eduardo Vio Grossi (Chile), y Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot (México). El Secretario de la Corte es el señor Pablo Saavedra Alessandri (Chile) y la Secretaria Adjunta es Emilia Segares Rodríguez (Costa Rica). El Juez Diego García-Sayán, de nacionalidad peruana, no participa en este caso, de conformidad con el artículo 19.1 del Reglamento del Tribunal.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos es una institución judicial autónoma de la Organización de los Estados Americanos cuyo objetivo es la aplicación e interpretación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y de otros tratados concernientes al mismo asunto. La Corte fue establecida en 1979, con sede en San José, Costa Rica, y está formada por juristas de la más alta autoridad moral y reconocida competencia en materia de derechos humanos elegidos a título personal.

7 ago 2013

WOLA expresa preocupación sobre posible interferencia en el caso Chavín de Huántar



Comunicado de Prensa 
6 de agosto de 2013

WOLA expresa preocupación sobre posible interferencia en el caso Chavín de Huántar
Washington, D.C.—La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) manifiesta su profunda preocupación ante las grabaciones reveladas que sugieren una interferencia en el caso Chavín de Huántar Pedro Cateriano .

WOLA considera que la referida conversación afecta seriamente la independencia con la que el Tribunal debió haber decidido el caso a nivel interno. “Es urgente abrir una investigación del más alto nivel pues pareciera que la jueza Rojassi fue presionada para influenciar su sentencia en el caso Chavín de Huántar”, dijo Jo-Marie Burt, Asesora del programa en WOLA sobre Perú.

La realización de la reunión  representa un grave atentado al derecho a la defensa de las partes del proceso, pues la representación del Estado—que actuaba como tercero civilmente responsable—presentó a la jueza sus argumentos, sin la presencia de las otras partes, y fuera del reciento judicial. En efecto, en la reunión se discutieron vías para introducir al proceso pruebas aportadas por el Estado que contradecían el peritaje forense realizado en el caso a pedido del Ministerio Público, una de las principales pruebas indicativas de la existencia de una ejecución extrajudicial.

Asimismo, también parece que fue afectada la imparcialidad con la que debió haberse adoptado la reciente decisión de la Sala Penal Transitoria del 24 de julio de 2013, en la que se decidió la no nulidad de la resolución de primera instancia de este caso, pues los elementos de prueba existentes, ya eran conocidos por el Magistrado César San Martín, quien fue el que promovió la coordinación entre la jueza y quienes preparaban la defensa del Estado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. 
    
“Estamos profundamente preocupados por esa situación, pues pone en entredicho la independencia del Poder Judicial en el Perú”, dijo la Dra. Burt. “Una democracia no puede permitir este tipo de injerencias, especialmente cuando se trata de casos graves sobre violaciones a los derechos humanos  y crímenes de lesa humanidad por agentes del Estado”.


Contacto:
Jo-Marie Burt
Asesora Principal de WOLA
jmburt.wola@gmail.com
teléfono el 6 de agosto: +1 (703) 946-9714
teléfono del 7 al 14 de agosto: (+502) 5596-3689

11 mar 2012

Aprovechando heroísmos (Editorial de El Comercio)


Es difícil tratar el tema de la operación Chavín de Huántar y lo que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) ha denunciado por medio de su Comisión…
Domingo 11 de marzo de 2012 - 08:00 am
Es difícil tratar el tema de la operación Chavín de Huántar y lo que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) ha denunciado por medio de su Comisión y tiene aún que terminar de decidir en su Corte, sin dejar que un aluvión emocional acabe ahogando a la razón. Y, de hecho, resulta muy comprensible que ello sea así. Después de todo, nadie que tenga sangre en las venas y conozca la historia de la toma de la residencia del embajador de Japón debería poder permanecer personalmente distante frente a ello. Ahí se jugaron la vida 142 comandos (2 de ellos murieron) para liberar a 72 rehenes luego de 126 días de cautiverio y para acabar con una banda asesina que contribuyó a aterrorizar el país durante larguísimos años y que, con este secuestro de alto vuelo, había puesto en jaque al Perú.
Es importante, sin embargo, hacer un esfuerzo por separar el trigo y la paja que los apasionamientos revuelven en un todo indiferenciado. Solo así la justicia – reconocerle a cada cual lo que le corresponde– puede tener una oportunidad. Además, únicamente deteniendo nuestros ríos revueltos se puede impedir que haya, a nuestra costa, ganancia de pescadores. Y de pescadores avezados, como todos los que están intentando nutrir su carrera política formulando indignadas inexactitudes para demostrar un compromiso con los comandos, en la esperanza de contagiarse ante la mirada del público de su heroísmo.
Existe una buena prueba para saber si uno está siendo manipulado: preguntarse si la respuesta que está escuchando tiene que ver con la interrogante que se ha planteado. Pues bien, en el caso en cuestión, la pregunta relevante es: ¿Tiene razón la Comisión al decir que el Estado Peruano no ha cumplido con sus obligaciones internacionales para procesar las denuncias (muy sólidamente respaldadas en al menos un caso) de que hubo asesinatos de terroristas rendidos en la residencia del embajador de Japón? Las respuestas más oídas son: “los comandos son unos héroes” y “la Corte está ideologizada y es enemiga del Perú”.
La verdad es que la Comisión existe para hacer valer el régimen de los derechos humanos al que se han sometido los países bajo su jurisdicción y eso es precisamente lo que ha hecho cuando ha denunciado al Estado Peruano por haber juzgado un caso de violación de derechos humanos en un proceso en el fuero militar (lo que por razones evidentes compromete la neutralidad del juez). Y lo mismo cuando ha dicho que un juicio que viene durando 10 años sin sentencia equivale a una negación de justicia (en referencia al proceso que existe contra los llamados ‘gallinazos’ que entraron junto con los comandos a la residencia del embajador).
La defensa del nuestro Estado respecto de estas dos acusaciones, por su parte, parece bastante débil. Decir que nuestra jurisdicción interna permitía el juzgamiento en el fuero militar para este caso no cambia nada: toda la garantía que ofrece la ley internacional sobre los eventuales abusos de los estados reside precisamente en que ella prima sobre lo que estos dispongan. Por otro lado, afirmar que la Corte no puede juzgar el tema porque todavía está abierto un proceso en el Perú suena hasta cínico: la acusación es precisamente que ese proceso ya duró más de lo permisible para que no suponga una denegación de justicia.
Considerando que de los nueve cadáveres que aparecieron con tiros en la nuca al final de la operación solamente tiene posibilidades de probarse con certitud que uno fue muerto cuando estaba rendido, y que ese uno murió por la bala de un tipo de arma que tenían únicamente los infiltrados ‘gallinazos’, los comandos podrían hace ya bastante tiempo estar libres de toda contingencia judicial. Si no lo están, no es por culpa del SIDH, sino porque el Estado Peruano violó la ley internacional al juzgarlos en un proceso que, conforme a la misma, es inválido, y al no haber acabado de juzgar en 10 años a los aparentes verdaderos autores del único asesinato sobre el que no cabría dudas razonables.
Muchos sostienen que todo este tipo de disquisiciones son necias porque los muertos eran terroristas y que, por lo tanto, bien matados están, aunque se hubiesen rendido. Pensamos que confunden la venganza con la justicia. La segunda solo existe cuando hay límites y procesos.
Por otra parte, es miope desde cualquier punto de vista ir contra la aplicación universal (a todos igual, culpables o inocentes) de los derechos humanos. En este caso es claro que los asesinados eran delincuentes (y de los despiadados), pero son muchas las veces en que lo que pasa es que quien tiene el poder llama delincuentes a quienes se le enfrentan para quitarles sus derechos humanos. Oponerse a la universalidad de los derechos humanos es, pues, activar una ruleta rusa de la que todos participamos. En el Perú el SIDH tiene fama de izquierdista porque nuestro último autoritarismo fue de derecha. Pero no es así como se lo percibe por estos días en Ecuador, donde los periodistas criminalizados por Correa y unos jueces serviles han tenido que recurrir a la Comisión; o en Venezuela, donde Chávez controla todos los poderes y la Corte es una de las pocas trincheras que tiene la oposición.
Las voces, en fin, que piden el retiro del Perú de la jurisdicción del SIDH en base a este caso están haciendo demagogia. Y a las demagogias se les aplica lo que decía Octavio Paz de las dictaduras: “Rojas o blancas, son todas negras”.