3/30/2015

“Tiburones en el puerto”, columna de Ronald Gamarra

Al tiempo que un tsunami de podredumbre cubre el Callao todo, el Ministerio de Justicia mira para otro lado. Como si ignorándolo fuera a desaparecer. ¿Por qué no se dota de recursos y personal a la Procuraduría? Ella no cuenta siquiera con oficina propia 

La corrupción lo asfixia. Más que la brisa marina, la corrupción corroe el Callao, oxida su administración pública, degrada a cientos de sus funcionarios y compromete a otros tantos particulares. En el puerto la corrupción se huele, se siente, se ve. En cada obra pública, grande o pequeña. Ha infectado todo. Sí, todo. Los corruptos han tomado por asalto el puerto. Son los nuevos piratas. Los nuevos señores. Los tiburones. Los intocables.

¿Entrega de obras públicas de manera directa a una empresa o consorcio, y posterior y trucha convocatoria a un procedimiento de adjudicación directa selectiva, cuando la obra se encuentra avanzada sino ya culminada? ¿Gobierno regional? ¿Cafed? ¿Infraestructura deportiva en colegios y parques? ¿Accesos peatonales?

La corrupción no solo se traduce en la coima menuda y diaria, sino que escala a patrones de sistematicidad y grandes negocios. La extensión de la corrupción en el Callao, su presencia en casi todas las instituciones públicas chalacas, sus implicancias y su permanencia en el tiempo, dan cuenta de que algo se pudre en el puerto y no son precisamente los pescados que allí se almacenan. Si la corrupción se ha enseñoreado en el Callao es porque ella no responde a un hecho ocasional o a la sola voluntad de un autor solitario, sino que lo más probable es que comprometa a varios de los más encumbrados funcionarios; y, porque a los llamados a investigarla y sancionarla les falta norte, pero sobre todo decisión y coraje.

¿Suscripción de 25 convenios específicos entre la Municipalidad Provincial del Callao y Finver para la ejecución de igual número de proyectos de inversión? ¿Cómo se contrató la mano de obra? ¿De 920 trabajadores cuyas firmas fueron verificadas, todas, absolutamente todas, eran falsas? ¿De los 189 proveedores, 144 también lo eran? ¿Trabajadores y proveedores hechizos?

Pese a la generalidad de los actos de corrupción, la gravedad de los hechos y la amenaza que representan, las autoridades –grandes y pequeñas, nacionales, regionales, provinciales, sectoriales–, hacen muy poco o simplemente no hacen nada. ¿Debilidad? ¿Miedo? ¿Complicidad? ¿Temor a generar una campaña que termine por enviar a ellos mismos a la Fiscalía y probablemente a Sarita Colina? Hay de todo un poco, como en la botica o en el mercado central de Sáenz Peña.

¿Suscripción de convenio específico de cooperación y encargo de gestión entre la Municipalidad Provincial de Callao, Finver y Corpac para la elaboración del expediente técnico del proyecto “Construcción de la nueva sede institucional de Corpac” y la ejecución de la obra? ¿Acaso Finver tenía la experiencia requerida? ¿Se entregó dinero antes de otorgarse la viabilidad al proyecto? ¿Se hicieron desembolsos de dinero para la ejecución de la obra cuando no se había saneado el terreno? ¿La obra se encuentra suspendida con un avance que no representaría el desembolso efectuado por Corpac a Finver? 

Mientras la materia infecta el puerto todo, la Contraloría descansa. Discursea. Cómo si a la corrupción se le debe enfrentar con frases y flores. ¿Qué ha hecho la Contraloría en el Callao frente a los grandes casos de corrupción? ¿Qué acciones de control ha realizado, cuál ha sido la suerte de ellas y, en todo caso, por qué no llegaron al Ministerio Público? ¿Por qué se disfraza las responsabilidades penales en meros asuntos de naturaleza civil?

¿Adquisiciones exoneradas del proceso de selección? ¿Empresas beneficiadas con la buena pro, a través de procesos de exoneraciones, para la prestación de servicios que no se cumplieron en su integridad? ¿Cómo así existen actas de conformidad?


Al tiempo que un tsunami de podredumbre cubre el Callao todo, el Ministerio de Justicia mira para otro lado. Como si ignorándolo fuera a desaparecer. ¿Por qué no se dota de recursos y personal a la Procuraduría? Ella no cuenta siquiera con oficina propia. Dos abogados le parecen suficiente al ministro de Justicia para lidiar contra los gigantescos choros y moluscos que allí se aconchaban por décadas. Para lidiar contra el batallón de abogados que contratan los carcamanes. Las más de las veces pagados con plata del propio Estado.

¿Procesos de adjudicación de menor cuantía? ¿Ganadores que nunca se presentaron como postores? ¿Qué nunca celebraron contrato alguno? ¿Qué nunca recibieron ni menos cobraron las facturas?

Vamos, don Pablo Sánchez, cambie usted la histórica incuria de los fiscales de la nación precedentes ante la coima y el soborno en el Callao. Tiene poco tiempo pero contamos con ello. Dote usted a la fiscalía chalaca de los peritos que requiere para redondear las imputaciones. Un perito contable para toda la provincia constitucional es poco menos que un chiste. Apoye los serios esfuerzos de los fiscales anticorrupción. Y suministre los recursos que se requieren.

¿Cuánto y cómo hiede la ejecución de proyectos de inversión pública? ¿La rehabilitación y mejoramiento de la Av. Grau tramo: Jr. Marco Polo-Playa Carpayo? ¿El mejoramiento e iluminación ornamental de las avenidas La Chalaca, Aeropuerto, Circunvalación y Túpac Amaru - Cercado? ¿El mejoramiento y rehabilitación de la Av. Bertello? ¿La rehabilitación, mejoramiento de la Av. Los Dominicos-Callao? ¿La rehabilitación de la Av. Pacasmayo? ¿La construcción del Parque Temático de la Fuerza Aérea del Perú?

Mientras eso ocurre, el Poder Judicial bien gracias. Con él no es el asunto. Francamente, qué ejemplo el de su autoridad. Dejando a salvo la honorabilidad de los jueces dignos y decentes que laboran en el Callao, digo que con este Poder Judicial chalaco no vamos a ningún lado. Haría muy bien el Consejo Nacional de la Magistratura en despedir a aquellos magistrados complacientes con lo que acontece en el Callao o, por lo menos, impedir que regresen los que ya están afuera.

¿Permitiremos que la corrupción termine por convertir el puerto en un pantano? No. Hay que ayudar al pueblo chalaco a limpiar su ciudad.

Artículo de Ronald Gamarra Herrera publicado en Diario16, el domingo 29 de marzo de 2015.

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