2/28/2014

Amnistía Internacional acusa a Israel de tener el “gatillo fácil”

Amnistía Internacional (AI) ha acusado a  Israel de aplicar una violencia "innecesaria, arbitraria y brutal" contra los civiles palestinos, una espiral en la que "cada vez es mayor el abuso y el derramamiento de sangre" y que ha llevado a algunas muertes "deliberadas", no accidentales, que podrían considerarse crímenes de guerra.

Amnistía confirma que en 2013 fueron 22 los palestinos muertos en Cisjordania, en su mayoría adultos varones menores de 25 años que participaban en algún tipo de protestas, "pacíficas" en gran parte, destacan los expertos de la organización. Entre los muertos había, al menos, cuatro menores de edad. La cifra supera la suma de los dos años precedentes, 2011 y 2012. Desde enero de 2011, en total, se han contabilizado 45 fallecidos en Cisjordania. Ninguna de las víctimas, resalta el estudio, representaba "una amenaza directa e inmediata para la vida" de los agentes israelíes

Philip Luther, el director del programa regional para Oriente Próximo y Norte de África de AI habla, por ello, de "homicidios ilegítimos" y también de "lesiones injustificadas", ya que más de 8.000 civiles –entre ellos 1.500 menores– fueron heridos también en estos tres años por balas de metal recubiertas de goma o un uso "temerario" de los gases lacrimógenos y otros 261 -67 niños- sufrieron lesiones por munición real. "El impresionante número de heridos es un elocuente recordatorio del incesante peligro en el que viven a diario los palestinos residentes en Cisjordania", abunda Luther en la nota de prensa distribuida por su organización. A su juicio, la "frecuencia y persistencia" en el uso de la violencia demuestra que detrás hay una "política" clara para permitir que soldados y policías actúen de este modo.

La regularidad del uso de la fuerza se ve completada, añade el informe, con el empleo de medios "letales" para reprimir manifestaciones, en las que acaban siendo heridos civiles no implicados en dichas marchas, activistas por los derechos humanos y periodistas. Amnistía reconoce que, en ocasiones, los uniformados respondían al lanzamiento de piedras, en concentraciones contra las colonias o el muro, habituales semana a semana en lugares como Nabi Saleh o Bil'in. Sin embargo, defienden que las piedras suponen "un pequeño o nulo riesgo" para unos soldados protegidos convenientemente, por lo que deberían usarse, recomiendan, otros medios de disuasión. Constatan que varios de los muertos el pasado año presentaban disparos en la espalda, como si estuviesen ya huyendo, por lo que el empleo de munición real "llevó a una pérdida innecesaria de vidas". 

El informe no sólo exige a Israel mesura y proporcionalidad en el uso de la fuerza, usada "cuando sea estrictamente necesaria para proteger la vida" de sus efectivos, sino que insta a Estados Unidos, a la Unión Europea y a la comunidad internacional en su conjunto a que "suspenda toda transferencia de municiones" a Israel. Esta "presión", entienden, puede provocar un cambio de actitud que beneficie a los palestinos.

Los datos que recoge Amnistía en este informe son muy similares a los que denuncia semanalmente la OCHA, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en los Territorios Palestinos, que también se muestra "preocupada" por el "uso creciente de munición real", que ha subido un 40% desde que comenzó 2014, según puede leerse en su boletín de la semana del 4 al 10 de febrero.

El Ejército de Israel ha emitido un comunicado oficial en respuesta al informe de Amnistía en el que denuncia que la organización "ignora por completo el aumento sustancial de la violencia palestina iniciada en el último año y muestra una falta total de comprensión en cuanto a los retos operativos a los que se enfrenta". Sostiene que 2013 fue un año con un "fuerte incremento" de incidentes relacionados con el lanzamiento de piedras, "comprometiendo gravemente" a civiles y militares. 132 israelíes, informa la nota, resultaron heridos durante en este periodo, "casi el doble del año anterior", en unos 5.000 sucesos, concentrados especialmente en las carreteras que llevan a las colonias. Detallan que también se registraron 66 "atentados terroristas", desde tiroteos a uso de explosivos o ataques a soldados con armas blancas.

Insiste en que, "dentro de lo posible", usan "métodos de dispersión de disturbios, incluyendo sirenas ruidosas, cañones de agua, granadas de sonido y gases lacrimógenos". "Sólo una vez que estas herramientas se han agotado, y la vida humana y la seguridad siguen bajo amenaza, el uso de municiones de precisión es autorizado", abunda. 

Amnistía también pone el foco en su informe en la lentitud de Israel a la hora de investigar las muertes de civiles palestinos, cuando desde abril de 2011 tiene obligación de hacerlo. La organización denuncia que pasa más de un año sin que se conozca el resultado de cada expediente. El sistema es "lamentablemente inadecuado (...). No es independiente ni imparcial y carece por completo de transparencia", señala. Reclama investigaciones "sin demora, exhaustivas e independientes" para evitar la impunidad.


Connie M. Varela, miembro de la ONG israelí Yesh Din, que ha procesado más de 400 casos por violaciones de los derechos de los palestinos en los últimos siete años, explica que entre 2000 y 2012 se han presentado unas 3.600 denuncias contra soldados y policías israelíes y apenas el 3% han terminado en una acusación. De 5.000 muertes de palestinos registradas en este tiempo, 16 han acabado como acusaciones formales y ha habido siete condenados. "Como Israel no tipifica estos delitos como crímenes de guerra, lo común es que se impongan penas casi disciplinarias, aunque también ha habido algunas de cárcel". "No hay una impunidad total, pero sí algo muy cercano", indica desde Madrid, donde acompaña a AI en estos días para apuntalar su informe. Denuncia que los expedientes pasan entre tres y cuatro años antes de llegar a la corte, que no se recurre a procedimientos "profesionales" como ruedas de reconocimiento o careos, que los investigadores no hablan árabe y que "apenas suelen salir de sus despachos" para estudiar lo ocurrido.

El Ejército israelí replica que posee "los más altos estándares profesionales" y que "cuando existe alguna sospecha de incumplimiento o transgresión en términos de disciplina, revisan, investigan y toman las medidas consecuentes.


Connie M. Varela, miembro de la ONG israelí Yesh Din, que ha procesado más de 400 casos por violaciones de los derechos de los palestinos en los últimos siete años, explica que entre 2000 y 2012 se han presentado unas 3.600 denuncias contra soldados y policías israelíes y apenas el 3% han terminado en una acusación. De 5.000 muertes de palestinos registradas en este tiempo, 16 han acabado como acusaciones formales y ha habido siete condenados. "Como Israel no tipifica estos delitos como crímenes de guerra, lo común es que se impongan penas casi disciplinarias, aunque también ha habido algunas de cárcel". "No hay una impunidad total, pero sí algo muy cercano", indica desde Madrid, donde acompaña a AI en estos días para apuntalar su informe. Denuncia que los expedientes pasan entre tres y cuatro años antes de llegar a la corte, que no se recurre a procedimientos "profesionales" como ruedas de reconocimiento o careos, que los investigadores no hablan árabe y que "apenas suelen salir de sus despachos" para estudiar lo ocurrido.

El Ejército israelí replica que posee "los más altos estándares profesionales" y que "cuando existe alguna sospecha de incumplimiento o transgresión en términos de disciplina, revisan, investigan y toman las medidas consecuentes.


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