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12 feb 2018

ONU: Día Internacional contra la utilización de niños como soldado

La reciente puesta en libertad de más de 300 niños soldado en Sudán del Sur ha puesto una noticia positiva para la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, Virginia Gamba.

Sin embargo, esa satisfacción no oculta una realidad menos complaciente: muchos de estos menores vuelven a formar parte de los grupos armados que los reclutaron.

“(Lo) Estamos viendo en muchas situaciones donde no hay recursos económicos, no hay trabajo, no hay educación”.

Esa circunstancia se produjo el año pasado en la República Centroafricana.

Tras la liberación de 3000 niños solo se contaba con recursos para reintegrar a la mitad y por una duración de seis meses. Ante la falta de financiación, la otra mitad volvió a unirse voluntariamente a grupos armados.

Debido a ejemplos de este tipo, la Representante destacó la importancia de llevar a cabo un proceso de reintegración serio.

“Que tiene que ir más allá de seis meses, que tiene que incluir asistencia psicológica, tiene que incluir la recapacitación de la persona, darles una educación, asistirlos a conseguir empleo y asistirlos a volver a reconciliarse con sus comunidades.

Esto por lo menos son tres, cuatro años y no hay recursos. Así que es muy importante que los Estados miembros de Naciones Unidas entiendan que no es chiste, la reintegración es un proceso. Si no se hace bien puede convertirse en un círculo vicioso donde puede haber rereclutamiento de niños de forma voluntaria”.

Ese círculo vicioso se refleja en el testimonio de los niños que le expresaron el desagrado de su situación tras la reintegración.

“Y estos niños insatisfechos qué me dicen: ¿Por qué? Yo, que no sabía nada y estaba en guerra, porque es lo único que sabía cuando salí, me dieron una máquina de coser, me enseñaron a coser ropa y que me gane la vida. Y yo no quiero ser costurera, yo quiero ser astrofísica. ¿Y por qué yo no puedo aspirar a eso?.

Entonces estamos viendo esa tensión donde no podemos simplemente pensar en esto como una opción para que estos niños se metan en líos. La gente tiene aspiraciones y la juventud tiene aspiraciones también. Así que yo creo que tenemos que rever cómo podemos incentivar a que los programas de reintegración sean verdaderamente complejos”.

Situación de los niños usados como soldados en Colombia
Gamba mencionó como ejemplos de reintegración exitosa de menores los casos en Nepal, Sri Lanka, Chad o Uganda. Además, destacó las peculiaridades del caso de Colombia, un país que sigue una política de Estado de dar dinero, recursos y capacidad a los niños que quieren escapar de los grupos armados.

En relación  con la firma de paz entre el Gobierno y las FARC, la Representante destacó la inclusión de un artículo que sugirió a los facilitadores del Acuerdo.

 “Había como un plan de acción específico para reintegración de los niños y esto está teniendo bastante éxito. Todavía deja mucho que desear, pero está teniendo éxito”.

En relación con la reciente finalización del alto el fuego entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) manifestó tristeza, ya que el Acuerdo con el grupo armado incluía el no reclutamiento voluntario de niños.

“Con la ruptura del cese al fuego al terminar ese periodo se comenzó otra vez a reclutar niños. Verdaderamente estamos muy preocupados. El ELN continúa en nuestros informes al Consejo de Seguridad, y si sigue así, no veo que decrezca”.

Día Internacional contra la Utilización de Niños Soldados

La no inclusión como día oficial de Naciones Unidas del Día Internacional contra la Utilización de Niños Soldados este 12 de febrero provocó la contundente reacción de la Representante. “Sí, me parece que es un poco una vergüenza que no sea un día oficial de Naciones Unidas. Son 18 años del Protocolo Opcional de la Convención de los Derechos del niño, y hay 167 países que lo firmaron, que impide que haya ningún niño reclutado por ejército, grupo armado que sea menor de 18 años.

A mí lo que me gustaría ver sería un día oficial de Naciones Unidas ya no contra el reclutamiento de los niños armados sino el Día Internacional de Naciones Unidas para la protección del niño en los conflictos armados”.


¿Qué es un niño soldado?
Los Principios de París sobre la participación de niños en los conflictos armados 2007 definen a un niño soldado como “todo menor de 18 años de edad vinculado con una fuerza armada o un grupo armado que haya sido reclutado o utilizado por una fuerza armada o un grupo armado en cualquier capacidad, incluidos los niños, tanto niños como niñas, aunque sin limitarse a ellos, utilizados como combatientes, cocineros, cargadores, espías o para fines sexuales”.

¿Cuántos niños soldados hay?
De acuerdo con las cifras que baraja UNICEF hay unos 300.000 niños y niñas soldado que participan en más de 30 conflictos en todo el mundo.

Durante el año 2016, “las fuerzas gubernamentales cometieron al menos 4000 violaciones verificadas y los diversos grupos armados no estatales más de 11.500”, destaca el informe sobre niños y conflictos armados de la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armado.

Localización de los niños en conflictos armados
Durante el año 2016, "las fuerzas gubernamentales cometieron al menos 4000 violaciones verificadas y los diversos grupos armados no estatales más de 11.500", destaca el informe sobre niños y conflictos armados de la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados.
Producción Jordi Trujols.

20 may 2014

ONU lanza Folleto para proteger a los niños afganos de un conflicto armado

Un folleto ha sido puesto en marcha en Afganistán por UNAMA de las Naciones Unidas para promover los derechos de los niños en el derecho internacional y el Islam.

Afganistán sigue sufriendo la inestabilidad ya que el gobierno se enfrenta a la amenaza constante de la violencia por parte del movimiento de los talibanes fuera de la ley. 

Miles de personas han muerto en los últimos años, entre ellos muchos niños, a pesar de la presencia de tropas internacionales.

20 nov 2013

Día del Niño: "No debemos considerar a los "ex niños soldado" solamente víctimas"

Fuente ICTJ, Justicia, Verdad y Dignidad.
Por Virgine Ladish 
En este Día Universal del Niño, demos otro paso hacia el cumplimiento del Artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que pide a los Estados que reconozcan el derecho de la infancia a participar en los procesos que le afectan. En la actualidad no se responde del todo a ese derecho en los programas de reinserción de ex niños soldado, lo cual los perjudica a ellos y a sus comunidades. Para poder crear realmente marcos de participación necesitamos superar la creencia dominante y dejar de ver a los ex niños soldado como víctimas pasivas ("uso de niños como soldados". 
Cuando no se va más allá de su identidad como víctimas, sin preguntarles por su complejo pasado y cómo imaginan su futuro (que se construirá tanto sobre sus experiencias negativas como sobre las positivas), se conciben programas que no responden del todo a sus intereses y necesidades. 
Como declaró una joven de las FARC colombianas, desmovilizada a los 16 años, hablando de los programas de reinserción: “Muchos de nosotros tenemos experiencia en materia de supervivencia, sanidad y disciplina que hemos obtenido mientras pertenecíamos a grupos armados. Pero eso no se valora. Nos obligan a dejarla de lado, a borrarla, para crear un nuevo futuro que niega lo que fuimos y aprendimos. Nos inducen a aceptar una identidad que no es nuestra, a ser panaderos y zapateros…”. 
Este enfoque no solo ignora el pasado de los niños soldado, sino que les niega la capacidad de influir en sus planes de futuro, arrojándolos a una determinada clase socioeconómica, y no tiene en cuenta uno de los factores esenciales que llevó a su reclutamiento: la pobreza o la falta de oportunidades económicas.
Sin el apoyo necesario, puede que para muchos ex niños soldado sea más fácil regresar a filas que luchar por labrarse un futuro mejor. Como ha señalado un joven desmovilizado de Colombia: “No hay espacios para reflexionar sobre nuestra historia; no hay proceso de duelo. Se centran en prepararnos para encajar en las normas sociales, sin entender por qué, en cierto momento, las dejamos atrás”.   
"Cuando no se va más allá de su identidad como víctimas, se conciben programas que no responden del todo a sus intereses y necesidades"
En Nepal, para algunas muchachas que tomaron las armas para unirse a los maoístas, la desmovilización ha sido un paso atrás respecto a la capacidad para decidir su propio futuro. El regreso ha supuesto enfrentarse a un posible matrimonio forzado o al trabajo esclavo. Si nos hacemos más preguntas sobre las razones que llevaron a los niños a tomar las armas y sobre sus preocupaciones de futuro obtendremos información que podrá hacer que las políticas aborden las causas fundamentales de su vulnerabilidad inicial.
Al fin y al cabo, los programas de reinserción y reparación para ex niños soldado pretenden ofrecer a esos niños y jóvenes el apoyo necesario para que sean miembros activos y comprometidos de una sociedad en paz. Lo ideal sería que, a través de esos programas, los ex niños soldado obtuvieran herramientas para tomar decisiones que contribuyeran a la paz, no a la violencia. La capacidad de tomar decisiones positivas y de demostrar una voluntad de acción moral son cosas que hay que alentar y fomentar en los niños, sobre todo si han sido soldados.
No obstante, según el discurso imperante en los programas de reinserción, los niños soldado son ante todo víctimas pasivas. Es una perspectiva que ha sido necesaria para conseguir la protección jurídica de ese colectivo. Sin embargo, desde los puntos de vista social y político, un enfoque que solo hable de víctimas impone a los ex niños soldado una camisa de fuerza hecha de inocencia que no les permite afrontar ni sus propios remordimientos ni a las comunidades el resentimiento que pueden albergar.
"No hay espacios para reflexionar sobre nuestra historia; no hay proceso de duelo", dice un joven colombiano desmovilizado
   Al vernos ante el daño potencial ocasionado por niños integrantes de grupos armados, solemos aspirar a aliviar su culpa apuntando a factores externos como la coacción o la falta de alternativas. Sin embargo, este enfoque, al recalcar su vulnerabilidad e impotencia, puede aislarlos, estigmatizarlos y, en última instancia, desanimarlos.
La superación de la dicotomía “víctima-victimario” debería conceder a los ex niños soldado un marco para hablar del sentimiento de culpa o remordimiento, situando esas experiencias dentro del contexto de la pobreza estructural, la guerra y la inseguridad. 

En Colombia, por ejemplo, los en su día niños combatientes han mostrado su interés en apoyar iniciativas que ayuden a identificar emplazamientos de fosas comunes o que sirvan para impedir reclutamientos futuros. A un muchacho que trabajó con un grupo comunitario local se le proporcionó el marco en el que informar a una familia sobre el lugar en que fueron enterrados algunos de sus miembros. Según él, esto fue importante porque le permitió aliviar el dolor de la familia, pero también su propio dolor. Este es un ejemplo de un enfoque que reconoce el complejo abanico de identidades de los niños combatientes, posibilitando que reafirmen su capacidad de acción moral.

Al poner en marcha este enfoque, la Unidad de Víctimas de Colombia, que en la actualidad les exige labores comunitarias, podría conceder a los ex niños soldado la posibilidad de afrontar su responsabilidad moral mediante iniciativas concretas destinadas a reparar los daños causados en el pasado o evitar reclutamientos futuros, en lugar de exigirles que limpien un parque en una ciudad con la que no tuvieron relación alguna.

Al dar por hecho que los niños son víctimas y pasar por alto las complejidades de su participación en conflictos armados perdemos la oportunidad de comprender el conjunto de factores que condujeron a su reclutamiento, lo cual a su vez obstaculiza la identificación de soluciones o de adecuadas garantías de no repetición. Para empezar, los que trabajan por la reinserción de ex niños soldado necesitan preguntarles por sus experiencias, ofrecerles un marco en el que procesar sus sentimientos de culpa e identificar sus necesidades, además de posibles soluciones para su integración en una sociedad en paz.

"In reintegration programs, seeing former child soldiers as more than just victims" (versión en inglés): http://ictj.org/news/more-than-just-victims

17 sept 2013

FARC reclutaron unos 3 mil niños y niñas en Colombia

Es un crimén de lesa humanidad. 

Se ha encontrado información precisa sobre 1,364 casos de niños y niñas reclutados por las FARC. El Espectador revela un informe de la Fiscalía sobre cñomo la guerrilla utilizó a menores de edad para perpetrar decenas de delitos.

Innumerables hallazgos de la Fuerza Pública y de la Fiscalía sobre diarios secretos de las Farc, volantes de resistencia que circulaban de mano en mano entre la manigua, manuales para adoctrinar milicianos y protocolos de la guerrilla dejaron al descubierto la aberrante política de reclutamiento de niños para la guerra. Una constante que les permitió a las autoridades documentar 3.000 casos de menores desmovilizados de las filas subversivas en la última década. El 59% de los infantes desvinculados del conflicto corresponden a las Farc. Y, en tiempos de diálogos y referendos en ciernes, con la Corte Penal Internacional vigilante, la justicia apura sus cuentas para redondear las cifras de este crimen de lesa humanidad.

El Espectador conoció un informe de 60 páginas elaborado por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, en el que se condensan las directrices de las Farc para enlistar a niños en su organización. En la séptima conferencia de la guerrilla se deja constancia que cada frente tendrá comisiones de reclutamiento que “con estricto tacto” deberán escoger candidatos a partir de los 15 años, que previamente pasaron un trabajo de adoctrinamiento. En el denominado ‘Diario resistencia de Marquetalia’ las Farc señalaron lo siguiente: “Los jóvenes de 10 años en adelante pueden hacer tareas propias de su edad, como la organización de la juventud revolucionaria. Un muchacho educado en la escuela de las luchas armadas revolucionarias es casi seguramente un buen guerrillero”.

En ese mismo documento se recalcó: “Aquí en Marquetalia hay muchos guerrilleros que son peposos, que no temen en nada a los chulos y que dominan la táctica guerrillera a la maravilla. Desde niños han peleado contra nuestro enemigo”. La Fiscalía también halló un archivo magnético titulado “Estatuto milicias”, que establece que para ingresar a esta célula de las Farc es requisito tener una edad superior a los 16 años y menor de 30. Y se encontró otro documento sobre los estatutos del Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3), en donde “las Farc registran los principios” para ingresar “así como los deberes y derechos de los militantes”. Allí se dice que los mayores de 15 años pueden acceder. Todo lo cual prueba que había una política para que los menores de edad pudieran no sólo terciarse un fusil al hombro, sino oficiar como colaboradores en áreas urbanas de la organización ilegal.

Pero quizá la prueba más escabrosa de esta política de reclutamiento se encuentre en una cartilla decomisada durante una operación militar titulada “Club pioneros, el castillo Meta: guía para el trabajo de los clubes infantiles bolivarianos”. En la página cuatro se lee: “El objetivo de los clubes infantiles bolivarianos es ayudar a la educación, orientación y formación de la infancia. Despertar su creatividad hacia el bien común para que desde temprana edad sea un luchador por los cambios sociales convirtiéndose en un revolucionario”. Y en la página cinco se añade: “Pueden ser pioneros los niños de 5 a 12 años”. Según advierte la propia cartilla, cada frente deberá adoctrinar a esos niños en las lógicas de la guerra “para venderles los ideales afines a las Farc, considerando como pioneros a los infantes bolivarianos”.

Al cruzar estadísticas con otras entidades del Estado, la Fiscalía estableció que de 5.075 menores desvinculados del conflicto, 3.000 pertenecían a las Farc, 1.054 a las autodefensas, 753 al Eln, 144 a bandas criminales y 31 al Epl. El informe de Justicia y Paz se concentró en la política de reclutamiento de las Farc para concluir que en 31 de los 32 departamentos de Colombia esta organización ilegal sumó niños a sus filas. Sólo se salvó San Andrés. El departamento con mayor incidencia de reclutamiento fue Antioquia, a través del bloque Noroccidental, con 340 menores enlistados. Del bloque Sur se desmovilizaron 332 niños; del bloque Oriental, 279; del Comando Conjunto Central, 239, y del Comando Conjunto de Occidente, con sede en Cauca, 210. Eso para poner algunos números apenas.

Para la Fiscalía, que basó su estudio entre 1992 y 2012, hay una continuidad y una sistematicidad en la política de reclutamiento de menores por parte de las Farc. Con un inconveniente mayúsculo a la hora de reconstruir memoria y documentar expedientes sólidos sobre este fenómeno: “1.637 de los menores desvinculados no registran año de reclutamiento”. El informe advierte que entre 2002 y 2007 el reclutamiento se disparó en las filas subversivas al pasar de 22 menores por año a 213 en ese mismo lapso. Antioquia, Meta, Cundinamarca, Bogotá, Guaviare y Arauca concentraron la mayoría de entregas de armas de adolescentes. El detallado reporte revela que a pesar de que hay 3.000 casos de menores desvinculados de las Farc, sólo se ha podido recaudar información precisa de 1.364. Las regiones de Caquetá, Antioquia y Tolima fueron de donde más niños arrastró la guerra. En el 31% de los casos el adolescente que dejó las armas era mujer.

Se ha podido establecer que desde 1988 se cuentan registros de adolescentes que abandonaron la organización guerrillera. Un dato clave para la justicia de probar la sistematicidad del delito de reclutamiento de menores. Llama la atención que entre 1999 y 2002, tiempo en el cual se desarrollaron los diálogos de paz en el Caguán con las Farc, “se presentaron los incrementos más significativos” de ingreso de menores a la guerrilla. De los 1.364 casos plenamente establecidos que se le endilgan a la organización que hoy negocia en La Habana (Cuba), 932 menores son hombres. El reporte de Justicia y Paz trae una estadística inquietante: el 51% de los niños ingresaron aparentemente de manera voluntaria a las Farc, el 25% fueron forzados, el 10%, llevados a la selva mediante engaños y el 14% restante no tienen registros. “Se encontró que las Farc explotan principalmente el factor económico para convencer a los menores de unirse al grupo”.

Según las estadísticas, del universo de 1.364 menores de las Farc, 569 de ellos no explicaron el motivo de su pertenencia, 175 lo hicieron por plata, 133 por amenazas, 94 por problemas familiares, 86 por desempleo, 43 porque fueron obligados, 35 por afición a las armas, 27 por gusto, 22 por falsas promesas, 15 porque estaban aburridos, 9 por amistad o enamoramiento y otros 6 por curiosidad. La actividad desarrollada por los menores reclutados fue diversa, hallándose que la principal fue la de combatiente, seguido por el oficio de miliciano bolivariano, en tercer lugar miliciano y de ahí para abajo el manejo de explosivos, la vigilancia de secuestrados, el tráfico de armas y el asesinato. En total, 489 menores fueron combatientes, 126 usados para recaudar dinero, a 74 los volvieron explosivistas, 65 adolescentes negociaron armas, 47 se encargaron de los plagiados y 26 mataron.

Al revisar el nivel de escolaridad de los reclutados se lee que 775 no pasaban de quinto de primaria, que sólo 4 habían terminado su bachillerato y 76 eran analfabetas. Los departamentos en donde más fueron reclutados niños indígenas fueron Vaupés, Cauca y Putumayo. En total se registraron 48 casos. La etnia nasa fue de la que más infantes se llevaron las Farc. De ahí que la Fiscalía concluya que “las Farc explotan todos los factores y las condiciones existentes en las zonas donde tienen presencia para cumplir con el objetivo de mantener un número mínimo de integrantes”. Al concentrarse en los 349 casos de reclutamiento del bloque Oriental, la Fiscalía determinó que los frentes Jacobo Arenas y Manuel Cepeda Vargas aportaron las cifras más altas de niños en sus filas.

Los hallazgos de este delito de lesa humanidad en el bloque Oriental fueron impresionantes. Por ejemplo, 115 tenían entre 15 y 17 años, 144 tenían entre 11 y 14 años, y se registraron 8 casos de niños menores de 10 años. Uno de ellos había sido reclutado desde su nacimiento. “El tiempo de permanencia de los menores oscila entre 1 y 3 años. Se observa que la cantidad de menores desvinculados es inversamente proporcional al tiempo de permanencia, o sea que entre más tiempo permanezca un menor en el grupo es poco probable que se desvincule”, resalta el informe de Justicia y Paz. En concreto, tan sólo se documentó el caso de un niño que estuvo 14 años en las Farc, tres que estuvieron por más de 8 años y 19 casos de adolescentes que promediaron los 5 años.

Los testimonios de niños recogidos por la Fiscalía estremecen. Alexánder relató que estuvo en el frente Décimo de las Farc porque llegó la guerrilla y le propuso que se fuera con ellos a un curso de 10 días, pero duró años. Diana, de 17 años, nacida en Mesetas (Meta), contó que apenas tenía quinto de primaria cuando a su caserío llegó el comandante Irson y que se fue a la selva porque quería vivir el mismo estilo de vida de los jefes guerrilleros. Pronto se dio cuenta de que no iba a ser así e intentó fugarse varias veces. La primera vez capturada y reprendida; la segunda fue llevada a un consejo que le impuso como pena 300 viajes de leña, cavar 15 huecos para basura, reescribir 60 páginas del reglamento de las Farc y abrir 35 metros de trinchera con pozos para tiradores. Finalmente, pudo entregarse al Ejército.

Uno de los mayores obstáculos para firmar la paz con las Farc en La Habana, además de las incontables salvajadas perpetradas por ese grupo en medio siglo de conflicto, es el reclutamiento de menores. La Corte Penal Internacional está muy pendiente de lo que se resuelva en especial en este campo. Por lo pronto, esta radiografía le pone números, testimonios y evidencias de una política guerrillera que se ha mantenido, al menos, los últimos 25 años.

18 nov 2010

Carta de IPRODES a la Revista CARETAS sobre la portada de hoy


El Equipo de Incidencia en Derechos Humanos de IPRODES remitió esta tarde una carta a la Revista CARETAS, expresando su spreocupación por el uso de imágenes en la última edición de la revista, en la que aparecen fotos de niños usados por Sendero Luminoso cargando armas, estigmatizándolos y dando la impresión de que se tratara de "niños senderistas", tanto en su carátula como al interior de la revista.

Se recuerda la importancia de proteger a los menores frente a este tipo de exposición que afecta su dignidad, y se  hace un llamado para que en lo sucesivo un medio de trayectoria de respeto de derechos como CARETAS, tome en cuenta estas normas y en lo posible rectifique lo realizado.

El Equipo de Incidencia condena y rechaza el uso de niños como soldados por Sendero Luminoso. 

Carta rectificación CARETAS Niñez 18Nov10 ">