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27 may 2011
25 may 2011
Escritores peruanos rechazan el regreso del fujimorismo
Grupo de escritores peruanos, que viven en España, firman un manifiesto contra el regreso del fujimorismo
Entre ellos se encuentran el Nobel Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Fernando Iwasaki o Santiago Roncagliolo (Vía El País).
11 may 2011
Que se escuche hasta la Diroes: Fujimori nunca más
El Fujimorismo sigue trabajando para ganar las elecciones y parece soportar bastante bien las críticas por el lado de lo que representa como continuidad del régimen corrupto de Alberto Fujimori. Aunque Keiko haya gritado a todo pulmón en su mitín que el canto del chino se “escuche hasta la Dinoes” (centro de reclusión de Fujimori), esto parece no tener mayor efecto electoral sobre “los indecisos”. Este sector, sobre todo en Lima, parece esperar otro tipo de mensajes. Mensajes que contrarresten la campaña del miedo que sí manda poderosos mensajes (en resumen: perderás lo poco que has conseguido). Si el candidato del Nacionalismo quiere hablarle a este sector, quizá deba empezar por atender sus preocupaciones.
Además, la CNDDHH y otros colectivos han dado inicio a la campaña FUJIMORI NUNCA MÁS, que busca poner en la discusión e informar sobre los terribles efectos que causó al país el gobierno de Alberto Fuimori y su grupo. Grupo que ahora acompaña, re encauchado, a Keiko.
Finalmente llamamos la atención sobre el intento desde la bancada aprista de elegir al caballazo al nuevo Defensor del Pueblo. Consideramos que una institución clave como esta debe surgir del acuerdo de las nuevas fuerzas políticas, esto es, con el nuevo congreso instalado.
8 may 2011
Los no representados también votan (y deciden)
Por: José Carlos Agüero
8/05/2011
Luego de un breve periodo de reflexión pero no de abulia, asimilando la experiencia de haber participado de una campaña electoral intensa pero al mismo tiempo, tan llena de banalidad, me queda más claro por qué en algunas semanas debo votar contra Keiko Fujimori.
Con todo lo efectistas que son estas frases, no creo que se trate de escoger entre el mal menor, o entre el cáncer o el SIDA, o entre formas izquierdistas o derechistas de dar un salto al vacío. Para mí se trata de evitar que un grupo inmoral gobierne el país. Keiko Fujimori y quienes forman su partido han demostrado ser capaces de lo peor, de mentir, robar, corromper, matar, coludirse para delinquir, burlar a la justicia, todo de modo sistemático. Y de no tener escrúpulos para humillar a los más humildes, manipulando su pobreza, envileciendo su relación con el poder mediante una práctica clientelista, que tiene efectos de larga duración.
También ayuda a tomar esta posición el notar –pero había que esperar a notarlo, a comprobarlo- con qué falta de valores y de aprendizaje, el sector empresarial y sus voceros e intelectuales pueden estar dispuestos a sacrificar una vez más la incipiente institucionalidad democrática, y a jugarse por poner en el Gobierno a un grupo comprobadamente mafioso, con tal de evitar cualquier posibilidad de que se altere una situación económica, que a ojos del resto del país y de analistas, favorece sus intereses de modo desproporcionado en relación al bienestar común que podría lograse si se mantuviera el mismo modelo, pero se le realizaran ajustes racionales y conversados.
Había que verlo, porque líderes de opinión y dirigentes de gremios empresariales habían mostrado en los últimos años (y meses incluso, lo más cercanos al entorno de Alejandro Toledo) una cierta faceta más liberal, una toma de conciencia respecto de la importancia de la inclusión social (recuérdese aquel CADE sobre la inclusión, que prometía mucho). Pero la campaña de propaganda que aparentemente impulsan en correspondencia con los principales medios de comunicación, muestra lo aparente y frágil que fue esta esperanza. Hoy vemos cómo esta propaganda no permite que se coloque en agenda seriamente la discusión de ajustes razonables a los actuales pactos comerciales, fiscales y de inversión, que permitan no sólo redistribuir mejor los resultados del crecimiento, sino dinamizar otros sectores e invertir en desarrollo humano.
Al colocar a esta discusión el membrete de chavismo, velazquismo, militarismo o estatismo, y buscando además vincularla a posibles recortes a la libertad de propiedad, empresa y expresión, se manipula el quid del asunto y se hace impracticable el debate, pues el tema se convierte en tabú.
Al asumir esta posición, los ahora llamados Sectores A, prefieren, a plena conciencia, que el futuro pueda traer corrupción, impunidad y desprecio por la democracia y los derechos. Actúan en realidad como una especie de leninistas de derecha: para ellos estas cosas democráticas son sólo superestructuras descartables. La estructura, la economía dura y cruda, manda. Y para que mande no dudan en recurrir a una versión chicha de guerra psicológica (pero ojo, que sí da resultados, porque sintoniza con la preocupación real de miles de personas de los conos de Lima, que piensa en su futuro laboral).
Ver a este sector retroceder de este modo, tan conservador, con tan poco liderazgo, sin una visión de largo plazo, tan poco concertador y solidario, recibiendo el auxilio de la pero de las iglesias, la menos social y piadosa, me ayuda a mí y muchos como yo, a decidir un voto activo contra Keiko Fujimori y su entorno.
Pero no hay que engañarse. Esto es para mí y para un sector que puede ser significativo, pero no suficiente de ciudadanos. Un sector que desde hace algunos años gusta en autodenominarse “la sociedad civil”, pero que es apenas un grupo de interés pequeño (aunque no carente de cierta influencia).
Para muchos limeños de las nuevas zonas mesocráticas, o donde la cultura del emprendimiento está sentando un nuevo sentido común (tan lejano del protagonismo popular que soñó la mejor izquierda de los 80), estas razones institucionales o de algún tipo, morales, no son despreciables, pero sí son secundarias.
Se equivocan mucho quienes piensan que se trata de “hacerles recordar”, de “hacer memoria” o de “sensibilizarlos” sobre lo que el fujimorismo hizo y puede volver a hacer. Mal que bien, con diferentes grados de información, los electores saben que Keiko va a indultar a Alberto Fujimori, que sus “técnicos” y los militares que cogobernaron con ellos robaron, corrompieron y saquearon las arcas fiscales, saben del caso La Cantuta y Barrios Altos (al menos de esos casos) y creen que papá Fujimori es culpable y vieron su juicio por TV, además. Incluso presumen que todo esto puede volver a suceder.
Pero no es su roche. No es lo único que saben. Y eso no los convierte en los hermanos tontos y engañados, ni el lumpen proletariado sin conciencia, ni en los cholos sin oxígeno suficiente para ser ciudadanos plenos.
Ellos se preguntan por el futuro de sus pequeñas y medianas empresas, por los cientos de miles de empleos vinculados a estas mypes, por el gas, si seguirá siendo rentable su taxi si los precios suben, por la titulación de sus terrenos aún en zonas de riesgo (que Fujimori les jura respetar), si la inversión en sus universidades de pago no se frustrará (por más que sean malísimas universidades), si luego de estudiar marketing, administración de empresas, turismo, gastronomía o cualquiera de las carreras hoy en auge y que siguen masivamente los jóvenes, los nuevos electores de esta década, tendrán futuro en el mercado de trabajo. Porque temen que este limitado mercado laboral –pero que sienten como que va creciendo- se reduzca si la economía se para, estanca, paraliza o involuciona, todos los adjetivos que ahora se van volviendo moneda corriente de cualquier conversación.
Son preocupaciones válidas y también de derechos humanos. Porque tienen que ver con la posibilidad de vivir sin miseria, tener empleo, gozar de cierto bienestar. No quieren tener que hacer lo que las generaciones inmediatamente anteriores: subemplearse, endeudarse, trabajar en services explotadoras, migrar, trabajar en actividades ilícitas, o empezar desde cero en un arenal.
Sus expectativas son democráticas. En estos momentos la candidata de la mafia les está dando una respuesta desde un discurso que apela no a la esperanza, sino a la seguridad, los estereotipos y el miedo. El otro candidato y sus aliados, los han dejado libres (o más bien, atados sólo al discurso duro de la rival), no les dicen nada, preocupados sólo en calmar a un sector empresarial que ya ha tomado partido en su contra.
No hay nada más reconfortante que ver y oír a los que piensan como uno, recibir sus palmadas, sus felicitaciones, caminar con ellos por las calles y motivarse y emocionarse. Pero videos con los familiares de las víctimas de violaciones de DDHH difundidos por FB, por ejemplo, o caminatas contra los canales de TV, o conciertos de rock, trova o batucadas, son nobles de contenido, pero no suman un voto más (exagero, seguramente que sí suman, pero no los que se necesitan).
El ciudadano al que hay que dirigirse vive en otro lado y no forma parte de mi red social o la tuya. El esfuerzo está en ir hacia ellos y defender sus intereses legítimos. Ellos no quieren vivir en la incertidumbre y la miseria que han conocido o que sus familias han padecido, y sienten que estos años de relativa bonanza les han dado cierta oportunidad de no tener que vivirlas en el futuro. Ven el futuro con relativo optimismo y una sombra en el horizonte los llena de angustia. Y esto no está mal, es completamente lógico.
Defendamos esa esperanza que tienen, que es de todos además. Esos son sus derechos. Al Partido liderado por Humala y a sus aliados, si con capaces, les toca representarlos en esta elección. Suerte en ello si pueden hacerlo a tiempo. Pero más allá de esta coyuntura electoral, a quienes trabajamos vinculados a los DDHH nos toca construir esta nueva relación. Pensar los derechos desde la gente, y no a la gente desde nuestras recetas de derechos.
(*) Imagen tomada del Blog "Trazos en el blog", http://trazosenelbloc.blogspot.com/2010/03/jovenes-emprendedores-sociales-se.html
5 may 2011
Keiko no sabe cómo gobernar, su gente sabe cómo generar desgobierno
La última encuesta de Apoyo da un empate tècnico entre Ollanta Humalay KeikoFujimori. Parece que el electorado limeño no parece dar un gran peso al momento de definir su opción electoral a temas como la falta de respeto por la institucionalidad, la democracia, las libertades y los derechos humanos, que representa el Fujimorismo. Aparece una Keiko hasta cierto punto invulnerable a este tipo de argumentos y críticas y que la gente está sopesando otros temas.
En parte esto puede deberse a la campaña masiva en medios de comunicación que sufre el candidato Humala y que resalta supuestos valores positivos a nivel de marketing electoral de la candidata del Fujimorismo: seguridad, estabilidad, defensa del modelo.
Frente a una campaña sucia como esta,cabe recordar que la “Keiko Fujimori Reencauchada” no viene sola, sino en un paquete, lleno personajes vinculados a la corrupción y el régimen dictatorial, que son los que van a gobernar junto con ella, de llegar al poder.
Consideramos que la amenaza del fujimorismo no debe enfrentarse sólo acudiendo al recuerdo de sus pecados, delitos y mafias. No es sólo tema de memorias y pasados, sino del presente y el futuro: Keiko va a gobernar con ineficiencia, con más corrupción y sin resolver los problemas de gestión urgentes que traigan paz social y reduzcan las inequidades. No sabe cómo gobernar. Sí sabe generar desgobierno.
21 abr 2011
La Keiko se ufana: “El mejor gobierno de todos los tiempos”
La segunda vuelta es clara como cualquier charco poco profundo. Dos opciones. La del Fujimorismo, con Keiko como medium de su padre, una propuesta que representa la continuidad de un régimen criminal y corrupto. Y que no se arrepiente e incluso ya empezó a amenazar a sus opositores (al presidente de la Corte Suprema por ejemplo). Y por otro, Humala y sus ahora como 200 técnicos de apoyo y grupis, que le están ayudando a generar confianza en el “centro político”, con el riesgo de que en este esfuerzo, pierda toda identidad.
Para nosotros las cosas claras: Jamás por Keiko porque no se puede premiar con un voto a quienes destruyeron la institucionalidad, violaron derechos y negaron con saña y cinismo. A Humala, exigirle (en cuanto estas exigencias puedan ser efectivas… claro) que plantee una agenda legislativa que elimine en lo posible riesgos de autoritarismo.
Una negación rotunda, y una posibilidad que puede llegar a ser una oportunidad.
Que la semana santa sea de reflexión, sin pesadillas ni crucifixiones mediáticas.
KAUSA JUSTA - Miércoles 20 de Abril, 2011
15 abr 2011
Dudas y Oportunidades
Ronald Gamarra
No voy a repetir lo que tantos analistas han señalado sobre el resultado de las elecciones, la dividida votación, la derrota de las propuestas de centro y el paso a segunda vuelta de las dos opciones que tenían mayores resistencias. Quiero enfatizar que aunque es momento de dudas, es también de oportunidades para la democracia. No creo en las pesadillas, creo en los procesos sociales y participar de ellos, desde el lugar que nos corresponda, ya sea apoyando, criticando o resistiendo.
Primera oportunidad: El resultado dividido indica que nadie puede reclamar el derecho a imponer su programa o su voluntad sin tomar en cuenta a los demás sectores del electorado que no les dieron su voto. No hay en la democracia lugar para la soberbia ni para la prepotencia. Por tanto: acuerdos políticos macro y de largo plazo se imponen. Desempolvar el AN, como el marco en que se inscriban los planes de gobierno, puede servir como punto de apoyo.
Segunda oportunidad: Se abre un novedoso escenario, casi inédito aquí, para un intenso período de búsqueda de consenso entre fuerzas políticas, líderes de opinión y otros representantes de los sectores sociales. Los candidatos están obligados a ello. Pero, ojo, sería un error conversar solo con los partidos. Si algo ha mostrado este 10 de abril, es que el país fluye por otras rutas y otras representaciones. La sociedad civil y las dirigencias también cuentan. Ojalá esta oportunidad no se vuelva solo en un banal baile de disfraces.
Tercera oportunidad: Como nunca desde el periodo de la CVR, los temas de democracia, desarrollo, y sobre todo DDHH, van a estar en el centro de la discusión. Y, creo firmemente, van a permitir separar la paja del trigo. Y poner algunas vallas y marcadores bien claros: impunidad, no; violaciones, no; discriminación, no; amnistías, no.
Cuarta oportunidad: Podemos levantar estándares democráticos y de derechos para todos los actores. Estándares que trasciendan esta elección y generen mayor cultura política democrática. Sí, para muchos, la dificultad surge porque las dos fuerzas ganadoras eran las menos deseables para la estabilidad del país. Una, comprobada heredera de un régimen criminal y corrupto, y la otra, que genera incertidumbre sobre sus posibles actos debido a puntos ciegos en su plan de gobierno (libertades y temas de manejo económico responsable). Por ello: pongamos sobre la mesa, levantar estos estándares para todos los actores políticos. Sin cheques en blanco ni profesiones de fe.
La duda: Que pese a todos los esfuerzos, el que gane, una vez en el poder, no cumpla lo acordado. Es posible en cualquier lugar del mundo y en el Perú, goza de vieja y nueva tradición. Pero les habremos puesto el camino más difícil, a quienes nos gobiernen. Y llegado el caso, se habrán colocado marcas para recordar, medir, pedir cuentas y seguir resistiendo.
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